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Ya se sabe que la política de este
periódico trata de ser no tomar
partido ante unas elecciones. Pero
eso no puede excluir la crítica
a las derivas indeseables. Y derivas
indeseables son algunas declaraciones
de Ángel Acebes -el ala dura
del PP más aznarista en estos momentos-
y también de Jaime Mayor Oreja,
el candidato número uno de la lista
europea.
Ambos son personas meritorias pero
que parecen incapaces de zafarse
de la maldición de estar en la oposición.
Acebes no puede comparar el 11-M
con aquel ignominioso 23 de febrero
de 1981, porque nada tiene que ver
una cosa con otra. Jaime Mayor tampoco
puede sacar a pasear ahora los GAL,
hecho inaceptable que ocurrió en
un pasado ya remoto y que tampoco
tiene gran cosa que ver con lo que
está ocurriendo ahora en EEUU.
Mejor harían, como el propio Rajoy,
en guardar silencio, fijarse más
en los incumplimientos del PSOE
gobernante y tratar de impedir que
el aún presidente del partido, Aznar,
siga destrozándoles la campaña.
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