EL PSOE EN SUS CONGRESOS
EN ESPAÑA, EN DEMOCRACIA


XXVII. Madrid, diciembre 1976


Presidente: Ramón Rubial

Secretario general: Felipe González

Secretario de Organización: Alfonso Guerra

En diciembre de 1976, un año después de la muerte de Franco, el PSOE celebró, ya en España, su XXVII Congreso. Fue el primero que tuvo lugar en el país desde la Guerra Civil, pero lo hizo todavía en la clandestinidad. En él, Felipe González fue reelegido como secretario General y recibió el respaldo de los principales dirigentes europeos. Presencia de invitados internacionales de primer orden, como Brandt.

La importancia del XXVII Congreso radicó en que el partido se declaró partidario del socialismo autogestionario y democrático y reafirmó su carácter de formación marxista y de clase. En 1976 el PSOE ya jugaba un papel fundamental en la vida política española y en febrero de 1997, poco después del 27 congreso de Madrid, se produjo la legalización del Partido Socialista Obrero Español.


XXVIII. Madrid, comisión gestora, mayo 1979

Presidente: J. Federico de Carvajal

El año 1979 es clave para el PSOE. Es entonces cuando se produce la renuncia de Felipe González a presentarse a la reelección como secretario general de los socialistas, en el XXVIII Congreso que se celebró en Madrid en mayo de 1979. En él, Felipe González desató un tenso debate sobre la estrategia y la orientación ideológica marxista, al proponer suprimir dicho término de la definición ideológica del PSOE y que le llevó a no presentar su candidatura para la reelección en el cargo.

Ante la dificultad de formar otra candidatura a la dirección, se designó una Comisión Gestora, presidida por José Federico de Carvajal, para que dirigir provisionalmente el partido, y con el fin de preparar un Congreso Extraordinario, que se celebrará seis meses después.

Congreso extraordinario. Madrid, septiembre 1979

Secretario general: Felipe González

Tuvo lugar en Madrid, en septiembre de 1979 y en él el PSOE reafirmó su carácter de partido democrático y federal, pero eliminó el termino "marxista" de su definición ideológica, tal y como proponía González. La nueva Ejecutiva quedó encabezada por Ramón Rubial, como presidente, y por Felipe González, como secretario General.

En este Congreso, celebrado bajo el lema "Construir en libertad" fue cuando nació una corriente crítica alternativa que más tarde daría origen a Izquierda Socialista.


XXIX. Madrid, octubre 1981

Es la consolidación definitiva del tándem González-Guerra después de las vicisitudes del XXVIII Congreso. La dirección del PSOE quedó formada de la siguiente manera:

Presidente: Ramón Rubial (99,5 % de los votos del Congreso).

Secretario General: Felipe González Márquez (100 %).

Vicesecretario General: Alfonso Guerra González (99,5 %).

SECRETARIOS DE AREAS:

Ciriaco de Vicente (Acción Social) (90,8 %).

Guillermo Galeote (Imágen) (89,7 %).

Emilio Alonso Sarmiento (Administración y Finanzas) (88,5).

José María Maravall (Cultura) (86,2 %).

Joaquín Almunia Amann (Estudios y Programas) (84,9 %).

Carmen García Bloise (Organización) (68,1 %).

SECRETARIOS EJECUTIVOS:

María Izquierdo (92,6 %).

* Carmen Mestre (92,1 %).

* Javier Saénz Cosculluela (91,7 %).

José María Benegas (91,3 %).

* Manuel Chaves (88,5 %).

Pedro Bofill (88,2 %).

* Salvador Clotas (86,5 %).

Francisco López Real (83,3 %).

* Salvador Fernández Moreda (81,7 %).

* Joan Lerma (80,4 %).

José Angel Fernández Villa (80,1 %).

Javier Solana (76,7 %).

Luis Fajardo (73,1 %).

Enrique Múgica (68,3 %).

José María Obiols (67,1 %).

* José Prats (65,7 %).

(* Los representados por este símbolo no pertenecían a la anterior ejecutiva).

NOMBRADOS EN EL COMITE FEDERAL DEL 6.2.1983:

Delegado Federal de Urbanismo: Manuel Ayllón.

Delegado Federal de Ecología: Jorge Tina.

Comisión Federal de Conflictos: Rafael Martínez Jiménez.

Es en esta reunión cuando los socialistas establecieron su estrategia para lograr en la década que comenzaba, el apoyo de la "gran mayoría social". Al año siguiente, en las elecciones generales de octubre 1982, el PSOE llegó al Gobierno al conseguir ganar por mayoría absoluta.


XXX. Madrid, 13 a 16 de diciembre de 1984

Secretario general: Felipe González

Se debate el tema de la OTAN. Salen de la ejecutiva los ministros Joaquín Almunia, Javier Solana y José María Maravall.

Asistieron 769 delegados, en representación de los casi 153.000 militantes socialistas. En él, Felipe González, presidente del gobierno desde octubre de 1982, fue reelegido secretario general y reforzó su poder en el Partido al lograr la aprobación de una nueva ejecutiva en la que, tras el vicesecretario Alfonso Guerra, ocupó, el tercer cargo como nuevo secretario de organización, José María Benegas. También consiguió que el Congreso aceptara las posiciones de su gobierno sobre la permanencia de España en la OTAN, pese a las resistencias de algunos sectores del partido.

Al quedar clausurado este XXX Congreso, el PSOE había alcanzado el mayor poder de su historia, al estar al frente del gobierno de la Nación, de 11 Comunidades Autónomas y de 2.640 municipios; y al contar con 202 diputados, 134 senadores, 2.640 alcaldes, 23.724 concejales y 530 diputados autonómicos. Además, la cuarta parte de sus militantes ocupaban cargos públicos.


XXXI. Madrid, 22 a 24 de enero de 1988

Secretario general: Felipe González

Bajo el lema "Ganar el futuro", asistieron 861 delegados y contó con un presupuesto de 56.675.000 pesetas. Este Congreso estuvo marcado por la intervención que hizo el secretario general de la UGT, Nicolás Redondo, en la sesión de clausura. Redondo, que no acudió al Congreso como delegado y que sólo asistió al cierre, mantuvo en su discurso todas sus discrepancias con la política económica del gobierno de Felipe González, al que le expresó su rechazo de reincorporarse en la Ejecutiva socialista. El distanciamiento entre UGT y el PSOE se había hecho público y tuvo su más enérgica expresión pocos meses después, el 14 de diciembre, con la primera jornada de huelga general convocada por UGT Y CCOO en protesta contra la política económica del gobierno socialista. El guerrismo consolida su poder en el aparato socialista. Se debaten las relaciones con la UGT.

Uno de los temas aprobados por este Congreso fue la recomendación de reservar el 25 % de los cargos públicos para mujeres, medida que incluía a la propia ejecutiva del PSOE, y en la que entraron tres nuevas mujeres, además de las tres ya incorporadas en el anterior Congreso.

Los nuevos estatutos también recogieron la ampliación de la Comisión Ejecutiva federal que pasó de 17 a 23 miembros. Finalizó con la invitación formal de Felipe González a Nicolás Redondo para que ocupara su silla en la nueva ejecutiva.


XXXII. Madrid, 9 a 11 de noviembre de 1990

Secretario general: Felipe González

Comienzan los problemas internos en el PSOE entre Felipe González y Alfonso Guerra. Secretario de organización: José María Benegas.

Bajo el lema "En una nueva sociedad", el mensaje con el que concluyó este Congreso, fue el de una mayor "apertura" hacia la nueva sociedad y hacia la izquierda para lograr lo que los socialistas denominaron la "casa común" de la izquierda. Otras de las claves fueron: disciplina y "cohesión" interna; apoyo a la economía de mercado; supresión de la doble militancia PSOE-UGT y la aprobación del Programa 2000 y del Pacto de la Mujer.

La nueva Comisión Ejecutiva Federal elegida en este Congreso con el 100% de los votos aumentó en 8 (de 23 a 31) el número de sus integrantes. Incorporó once nuevos nombres, entre ellos a Raimon Obiols, José Bono, Jerónimo Saavedra y Manuel Chaves. La dirección socialista no incluyó a ninguno de los ministros que reclamaron su incorporación a la Ejecutiva. El entonces ministro de Economía Carlos Solchaga, aunque recibió el apoyo a su política económica, también quedó fuera de la Ejecutiva por lo que manifestó su descontento en estos términos: "Alfonso Guerra y el aparato del partido han ganado el Congreso. Aquellos que de manera más reconocida por la opinión pública hemos mantenido tesis aperturistas no estamos en la ejecutiva; desde ese punto de vista, pues, algunos no hemos ganado el Congreso".

El Congreso dejó sin resolver tres incógnitas: las posibles remodelaciones en el gobierno, la reacción de Solchaga que se marchó con el sentimiento de derrota y el futuro de Izquierda Socialista que no logró representación en el Comité Federal, a diferencia de lo sucedido en congresos anteriores. También quedó claro la reivindicación de Felipe González, que pedían al partido más independencia para gobernar. Repitió una frase que se hizo célebre: "Se gobierna desde Moncloa y no desde Ferraz".

El XXXII Congreso no se hizo eco de la huelga general del 14 de diciembre de 1988 como detonante de la separación de relaciones entre la UGT y el PSOE. Asimismo, también se eludió hablar del "caso Juan Guerra".


XXXIII. Madrid, 18 a 20 de marzo de 1994

Secretario general: Felipe González

González asume todos los poderes en el partido. Cipriá Ciscar, secretario de Organización.

Bajo el lema "Un nuevo impulso del socialismo" y con un presupuesto de 195 millones de pesetas -frente a los 75 millones del anterior- y 888 delegados, se abordaron cuatro grandes temas: el nuevo modelo socialdemócrata, Europa en un proyecto global, el impulso democrático y el modelo del partido.

En Junio de 1993 el PSOE había ganado por cuarta vez las elecciones generales pero había perdido la mayoría absoluta (159 escaños frente a los 184 de 1989) que les llevó a gobernar, por primera vez, con el apoyo de los nacionalistas catalanes de CiU.

El partido emprendió su Congreso con la intención de volver a definir las señas de identidad del socialismo "en la frontera de un cambio histórico" y de ofrecer un nuevo modelo a la sociedad española que progresivamente le estaba restando apoyo electoral. Las huelgas generales, las acusaciones de corrupción y de financiación ilegal del partido -casos Roldán, GAL, Filesa, compra terrenos Renfe, BOE...- dañaron la imagen del PSOE.

El PSOE afrontó el congreso con la intención de superar las "divisiones internas" que se habían producido meses antes entre los sectores "renovador" y "guerrista". Felipe González encabezó la corriente renovadora que él mismo definió como "el cambio del cambio" y que pasaba, según sus palabras, por una mayor apertura a la sociedad y por una liberalización de la política económica aunque manteniendo su línea socialdemócrata. Por su parte el sector guerrita, seguidor del vicesecretario general Alfonso Guerra, se presentaba como el representante de las esencias del socialismo.

La nueva Ejecutiva, pasó de 31 a 35 miembros, de los cuales 10 pertenecían al sector guerrista. También varió el funcionamiento de la Ejecutiva que, a partir de este momento, contó con una comisión permanente y un pleno. El nuevo secretario de organización, Cipriá Ciscar, perteneciente al sector renovador, sustituyó a Benegas quien pasó a ocupar la secretaria de relaciones políticas e institucionales.


XXXIV. Madrid, del 20 al 22 de junio de 1997

Presidente: Ramón Rubial

Secretario General: Joaquín Almunia Amann

Secretario de Organización: Cipriá Ciscar

Secretario de Relaciones Internacionales: Raimon Obiols

Secretario de Economía: Juan Manuel Eguiagaray

Secretario de Empleo: Joan Lerma

Secretario de Relaciones con los Medios: Afredo Pérez Rubalcaba

Secretario de Cultura: Joaquín Leguina

Secretaria de Bienestar Social: Clementina Díez

Secretaria de Movimientos Sociales: Carmen Cerdeira

Secretario de Política Autonómica: Ramón Jáuregui

Secretario de Política Municipal: Alfonso Perales

Secretaria de Participación de la Mujer: Micaela Navarro

Secretarios Ejecutivos

José Bono

José Borrell

Augusto Brito

Abel Caballero

Manuel Chaves

Lola Eguren

Josefa Frau

Carmeli Hermosín

Ana Leiva

María Antonia Martínez

Carmen Martínez Ten

Ana Noguera

Alberto Pérez Cueto

Monserrat Reyes

Teresa Riera

José Luis Rodríguez Zapatero

Consuelo Rumi

Paca Sauquillo

Narcís Serra

Francisco Vázquez

Celebrado bajo el reto de llevar a cabo la renovación para consolidar el futuro del partido, tras la derrota electoral del 3 de marzo de 1996 (141 escaños frente a los 156 del PP), que les apartó del poder después de casi catorce años al frente del gobierno. Los 945 delegados socialistas acudieron a este Congreso con la intención de que hubiera un auténtico debate de ideas, pero la dimisión, inesperada, de González y la posterior retirada de Alfonso Guerra, frustraron el deseo de que hubiera una discusión programática.

La renuncia de González a continuar en la secretaria general del PSOE, anunciada por sorpresa en la jornada inaugural del XXXIV Congreso dejó a los guerristas descolocados y puso a los delegados ante la responsabilidad de encontrar un sustituto del que había sido su líder durante 23 años.

En la sesión de clausura, el 22 de junio, la Ejecutiva socialista encabezada por el nuevo secretario general, Joaquín Almunia, recibió el respaldo del 73% de los votos de los delegados asistentes. El hasta entonces portavoz parlamentario del PSOE, Joaquín Almunia, logró el apoyo del "aparato" del partido y de la mayoría de los "barones" de la organización, con lo que se convirtió en el nuevo dirigente socialista.

Candidaturas a la Secretaría General para el XXXV Congreso

De cara a la celebración del XXXV Congreso Federal, se formaron los siguientes grupos internos, con el fin de exponer su programa e ideario en las asambleas que las agrupaciones locales, provinciales y regionales del partido celebraron entre el 3 y el 25 de junio:

Iniciativa por el Cambio. Grupo encabezado por Manuel Escudero y que reunió a militantes y dirigentes que apoyaron a José Borrell en su momento. Presentaron (22.5.2000) un documento dirigido a la "reformulación del socialismo español", en el que se mantenían posiciones de izquierda nítida, pero con innovaciones derivadas de la nueva economía y la globalización. Sus principales objetivos: el pleno empleo, la educación y la formación como pilares básicos de la sociedad.

Calificados como "rupturistas" en cuanto a sus posiciones sobre la vida interna del PSOE: el partido, según ellos, necesitaba "oxigenación", apertura y modernización. Exigían elecciones primarias.

Nueva Vía. Opción liderada por el diputado castellano-leonés José Luis Rodríguez Zapatero con tintes supuestamente social-liberales, etiqueta que no tuvo buena acogida en amplios sectores socialistas. El objetivo del Congreso, según este grupo, debía ser "ofrecer a la sociedad un proyecto de futuro para España a partir de la integración de un nuevo bloque social dinámico".

Guerristas. Seguidores de Alfonso Guerra, con Matilde Fernández al frente de la candidatura. Elaboraron un documento de 33 folios en los que hablaban del pleno empleo como objetivo, los servicios sociales, el compromiso en favor de un mundo solidario y otros muchos epígrafes sobre la sociedad de la información y las nuevas tecnologías. Autocalificados de "socialistas" en contraposición a otras opciones, que percibían más a la derecha. Afirmaban que no había que conformarse con "ganar la mayoría social", sino que había que ganar para gobernar con valores de la izquierda en los que primara la solidaridad.

Izquierda Socialista. La única corriente organizada del PSOE. Su texto: "Proyecto de Reconstrucción del Socialismo Español", en el que sostenían algunos postulados muy parecidos a los guerristas, aunque situándose más a la izquierda. Su afán: perseverar en la unidad de la izquierda y reanudar relaciones con IU. Criticaban algunos episodios relacionados con los escándalos de los 90.

Rosa Díez. La dirigente vasca presentó su candidatura a secretaria general como un nuevo proyecto y una nueva generación política para una nueva sociedad. Utilizó un lenguaje moderno, combinando los valores clásicos del socialismo con la necesidad de dar respuestas desde el ámbito progresista a los cambios impulsados por la revolución tecnológica y la globalización. Algunos de sus postulados se interpretaron como un intento de desligarse de la etapa de González, incluso desde la frase con la que comenzaba su manifiesto: "No estuve en Suresnes". Planteó que las elecciones del 12..3.2000 certificaron el final del ciclo que comenzó en el Congreso de Suresnes y la necesidad de abrir una nueva etapa con cambios de todo tipo y con nueva gente que aporte "frescura, solvencia y realismo".

José Bono. El entonces presidente de Castilla-La Mancha aprovechó actos institucionales para opinar sobre el terrorismo, en torno a la unidad de España en su diversidad y la necesidad del PSOE de dirigirse e intentar concitar el apoyo de sectores de la sociedad que el socialismo tradicional no sentía como propios. Citó a empresarios, a cristianos y a todos los progresistas.


XXXV. Madrid, del 21 al 23 de julio de 2000

Presidente: Manuel Chaves

Secretario general: José Luis Rodríguez Zapatero

Organización y Acción Electoral: José Blanco

Relaciones Institucionales: Nicolás Redondo

Igualdad: Micaela Navarro

Internacional: Trinidad Jiménez

Política Económica: Jordi Sevilla

Políticas Sociales: Consuelo Rumí

Medio Ambiente y Ordenación: Cristina Narbona

Educación, Cultura e Investigación: Carme Chacón

Innovación y Comunicación: Enrique Martínez

Desarrollo Autonómico: J. F. López Aguilar

Consumidores: Isabel Pozuelo

ONG y Movimientos Sociales: Leire Pajín

Ciudades y Política Municipal: Álvaro Cuesta

Secretarios Ejecutivos:

Francesc Antich

José Luis Asenjo

José María Barreda

Gloria Calero

Marcelino Iglesias

José Montilla

Ramón Ortiz

Emilio Pérez Touriño

Leonor Rubial

Basilia Sanz

Asistieron 998 delegados (que representaban a 412.000 militantes) y se dieron cita 1.200 invitados y 600 observadores en el Palacio Municipal de Congresos del Campo de las Naciones. El perfil de los delegados: media de edad de 42 años; 61,75 % de sexo masculino y en un 51,72 % de los casos con responsabilidad de carácter institucional, sobre todo local, en casi un 38 %, pero también autonómica, nacional y europea; el 67 % cursó enseñanzas universitarias y sólo el 25,74 % repitió mandato al haber participado en el anterior congreso.

Se confirmó la asistencia del secretario general de la Internacional Socialista, Luis Ayala, de 30 miembros de esa organización, y de la presidenta de la Internacional Socialista de Mujeres, Dolors Renau. También la del presidente del Grupo Parlamentario de los socialistas europeos, Enrique Barón; el ex primer ministro de Hungría, Gyula Horn; el secretario general del Partido Revolucionario Democrático de Panamá, Martín Torrijos; los ex presidentes de Argentina, Raúl Alfonsín, de Bolivia, Jaime Paz Zamora, y de Panamá, Arístides Arroyo, y el ex primer ministro de Albania, Fatos Nano.

Cuatro aspirantes a la Secretaría General (vacante desde la dimisión de Joaquín Almunia tras el fracaso en las elecciones generales del 12.3.2000): Rosa Díez (apoyada por 65 de los votantes, el 6,55 por ciento), José Bono (consigue 405 votos, un 40,79 por ciento), Matilde Fernández (apoyada por 109 delegados, el 10,98 por ciento) y José Luis Rodríguez Zapatero, quien se hizo finalmente con el cargo (414 votaron a Zapatero, un 41,69 por ciento).

El vuelco que supuso la elección de José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general del PSOE tuvo como primera consecuencia una renovación casi total de la dirección. Sólo tres personas, además del presidente, Manuel Chaves, estaban en la ejecutiva que dimitió tras últimas elecciones generales del 12.3.2000: el propio Rodríguez Zapatero, Micaela Navarro y Consuelo Rumí.

Buena parte de los nuevos dirigentes eran hombres de la absoluta confianza del nuevo líder, como el secretario de Organización, José Blanco, su mano derecha durante la campaña, o Jordi Sevilla, responsable del área económica.

La dirección se redujo con respecto a la última ejecutiva: de los 33 miembros de entonces, se pasó a 25, entre los que, al margen del presidente Chaves, hay 14, incluido Zapatero, con tareas ejecutivas. Los otros 10 son vocales, sin cartera asignada. Este apartado se utilizó para ajustar los equilibrios territoriales del PSOE con la entrada en él de varios secretarios generales de federaciones importantes. Además de renovarse, la dirección también se rejuveneció: pasó de una edad media de 44,5 años a 42,8.

La nueva Comisión Ejecutiva Federal obtuvo el 90.2 por ciento de los votos del XXXV Congreso y sólo los guerristas se quedaron fuera, aunque sí tuvieron representación en el Comité Federal.


XXXVI. Madrid, del 2 al 4 de julio de 2004

En el 36 congreso del PSOE celebrado bajo el lema 'El compromiso' participaron 974 delegados que representaban a 460.000 afiliados tras el cual Rodríguez Zapatero fue revalidado como Secretario General del partido. A continuación se desglosa la Comisión Ejecutiva Federal que resultó del congreso.

Comisión Ejecutiva Federal

Es el órgano encargado de aplicar y dirigir la política del Partido. Está compuesta por el Presidente, el Secretario General, 13 Secretarías de Área y 11 Secretarías Ejecutivas.

-Presidente: Manuel Chaves González

-Secretario General: José Luis Rodríguez Zapatero

-Secretaría de Organización y Acción Electoral: José Blanco López

-Secretaría de Política Internacional: Trinidad Jiménez

-Secretaría de Ciudades y Política Municipal: Álvaro Cuesta Martínez

-Secretaría de Política Económica y Ocupación: Jordi Sevilla Segura

-Secretaría de Innovación y Comunicación Interna: Enrique Martínez Marín

-Secretaría de Políticas Sociales y Migratorias: Consuelo Rumí Ibáñez

-Secretaría de Medio Ambiente y Ordenación Territorial: Cristina Narbona

-Secretaría de Educación, Universidad, Cultura e Investigación: Carmen Chacón

-Secretaría de Igualdad: Micaela Navarro Garzón

-Secretaría de Libertades Públicas y Desarrollo Autonómico: Juan Fernando López Aguilar

-Secretaría de Consumidores y Usuarios: Isabel Pozuelo Meño

-Secretaría de Relaciones con las ONGs y Movimientos Sociales: Leire Pajín Iraola

Secretarías Ejecutivas:

-Emilio Pérez Touriño

-José Montilla

-Francesc Antich

-José Asenjo

-Lentxu Rubial

-Ramón Ortiz

-Marcelino Iglesias

-Gloria Calero Albal

-José María Barreda

-Diego López Garrido

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