EL PSOE EN SU TIEMPO
125 AÑOS DE HISTORIA


El Partido Socialista se fundó clandestinamente en Madrid, el 2 de mayo de 1879 en torno a un núcleo de intelectuales y obreros, fundamentalmente tipógrafos, encabezados por Pablo Iglesias, Jaime Vera, Antonio García Quejido, José Mesa y otros socialistas pertenecientes a diversas asociaciones políticas y profesionales de ideología marxista, que inicialmente contó con cerca de un millar de afiliados, distribuidos entre Madrid, Barcelona y Guadalajara. El primer programa del nuevo partido político fue aprobado en una asamblea de 40 personas, el 20 de julio de ese mismo año.

El PSOE se convierte así en uno de los primeros partidos socialistas que se fundan en Europa, como expresión de los afanes e intereses de las nuevas clases trabajadoras que surgían con la revolución industrial. Desde entonces, ha orientado su labor hacia el logro de los grandes ideales emancipatorios del socialismo, con los cambios lógicos de estrategia que los momentos históricos han impuesto en cada caso y que han decidido el conjunto de los afiliados.

DESARROLLO DE LA ORGANIZACIÓN (1879-1921)

Desde su fundación en 1879, el PSOE fue aumentado el número de sus militantes y asentando su base teórica. Reconocida legalmente en 1881, siendo jefe del Gobierno el liberal Práxedes Mateo Sagasta, hubo de sortear en sus principios no pocas dificultades, muchas de ellas como consecuencia de la heterogénea extracción social de sus componentes, lo que, más de una vez, puso en peligro la vida de la organización. La necesidad de defender adecuadamente los derechos de los trabajadores impulsó la creación de una organización sindical socialista.

En 1986, siete años después de su fundación, el PSOE contaba con veintiocho agrupaciones de carácter local o regional -quince de ellas en Cataluña-, celebrando en 1888 en Barcelona su primer Congreso Nacional, en el que se trazó el camino a seguir en el futuro y las bases de lo que poco tiempo después sería la UGT, central sindical que, para siempre, quedaría estrechamente vinculada al PSOE. Si bien el número de sus afiliados fue aumentando constantemente desde la fundación del partido, hasta 1910, en que Pablo Iglesias fue elegido diputado, no logró verse representado en las Cortes, desarrollando a partir de entonces una gran actividad en los medios obreros, especialmente en las grandes urbes: creación de casas del pueblo y de centros obreros de formación y esparcimiento, participación en el Instituto de Reformas Sociales y otras instituciones similares, etcétera.

Esta progresiva implantación del socialismo español fue permitiendo plantear una importante crítica social y una creciente contestación popular a las limitaciones políticas de la Restauración, cuyo sistema permitía que los derechos civiles fueran burlados y que se produjese el reparto de poder entre los partidos liberal y conservador y el turno en el desempeño de las tareas de gobierno.

La condición no beligerante de España durante la primera guerra mundial, iniciada en 1914, hizo posible un cierto desarrollo económico que permitió amasar importantes fortunas a determinados sectores de la burguesía, mientras que los trabajadores sufrían las consecuencias de una tremenda subida de precios, que disminuía por días la capacidad de sus salarios. El malestar ante esta situación, junto a la creciente demanda de libertades más efectivas planteada por amplios sectores de la población, crearon un ambiente de movilización social a favor de un cambio político, a cuyo frente se pusieron el PSOE y la UGT, encabezando un movimiento huelguístico que conmocionó a la burguesía en agosto de 1917 y que fue duramente reprimido.

Coincidente, durante algún tiempo, al menos desde el punto de vista estratégico, con la CNT, participó, junto a ésta, en la huelga general revolucionaria de 1917, a consecuencia de lo cual fueron encarcelados Francisco Largo Caballero, Julián Besteiro, Daniel Anguiano y Andrés Saborit, todos ellos dirigentes de la UGT y del PSOE. Un año después (1918) alcanzaba éste una de las etapas más brillantes de su historia con 6 diputados en el parlamento, 144 concejales, más de 14.000 afiliados y 14 órganos de expresión: el diario El Socialista y 13 revistas semanales.

Los acontecimientos de la Revolución Rusa de octubre de 1917 y la fundación de la III Internacional por Lenin introdujeron elementos de división en el movimiento obrero internacional. En España, el intento de "dirigismo" de la Internacional Leninista suscitó un vivo debate en el PSOE que dio lugar a que los partidarios de Lenin en este Partido lo abandonaran para fundar el Partido Comunista de España (PCE).

CRECIMIENTO Y PROTAGONISMO POLÍTICO (1921-1939)

Al advenir la dictadura del general Primo de Rivera adoptó una actitud de cautela y, tratando de salvar por cualquier medio la existencia de la organización, aceptó colaborar con el nuevo régimen, participando, incluso, en la constitución de algunos organismos estatales (Largo Caballero fue nombrado miembro del Consejo de Estado y otros socialistas formaron parte del Consejo del Trabajo y cooperaron en la formación de los comités paritarios).

Tras los siete años de dictadura militar del general Miguel Primo de Rivera, la alternativa republicana, apoyada por el PSOE, triunfa en las elecciones del 14 de abril de 1931, dando lugar a la inmediata instauración de la II República, en un clima de entusiasmo popular.

Distanciado de los republicanos -Besteiro y otros dirigentes del PSOE se negaban a prestar su apoyo a la instauración de una república burguesa-, aceptó, no obstante, formar parte del comité revolucionario que se constituyó como consecuencia de la firma del pacto de San Sebastián que tanto coadyuvó a la caída de la Monarquía. Con el triunfo de la República (1931), accedió por primera vez al poder, participando en los gobiernos que presidieron Niceto Alcalá-Zamora y Manuel Azaña, en los que Francisco Largo Caballero, Fernando de los Ríos e Indalecio Prieto desempeñaron sendas carteras ministeriales, y experimentando un espectacular crecimiento.

Los candidatos socialistas en coalición con los republicanos obtienen 115 escaños en el Parlamento. Juntos emprenden una decidida política de reformas impulsada por un Gobierno, en el que están presentes tres ministros socialistas: Largo Caballero, lndalecio Prieto y Fernando de los Ríos. Esas reformas, especialmente la Reforma Agraria y la Legislación Laboral, son contestadas con una dura oposición por las fuerzas políticas de derechas. La CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) obtendrá un importante apoyo en las elecciones de noviembre de 1933, dando lugar al desplazamiento de las fuerzas progresistas del poder.

Elegido Largo Caballero presidente del partido y secretario general de la UGT, se convirtió, en muy poco tiempo, en el líder socialista al que seguía mayor número de afiliados, con los cuales constituyó el ala más radical e izquierdista de la organización que tenía, incluso, un órgano propio de expresión: el periódico Claridad, lo que acentuó las diferencias con el sector moderado, a cuyo frente figuraban Prieto, De los Ríos, Jiménez de Asúa, Zugazagoitia, etc., y el sector reformista, encabezado por Besteiro, diferencias que pusieron en peligro la unidad socialista y minaron gravemente la cohesión de la organización.

Tras el triunfo de las derechas en 1933, tanto el Partido Socialista como su central sindical permanecieron en la vanguardia de las reivindicaciones sociales, desempeñando un papel destacadísimo en la revolución de Asturias de octubre de 1934, siendo muchos los historiadores que achacan al PSOE y a sus dirigentes la total responsabilidad por estos hechos.

El endurecimiento de las posiciones conservadoras y el fuerte impacto popular causado por la represión de la revolución de Asturias, provocó la unión de las fuerzas progresistas republicanas en un único bloque político: el Frente Popular, que ganó las elecciones de 1936, lo que permitió continuar la política de reformas iniciada en 1931. Sin embargo, estas expectativas se vieron truncadas por el golpe de estado militar que, alentado por la derecha española, sumió al país en una cruenta guerra civil que se prolongó desde 1936 a 1939.

Al estallar la guerra civil y constituirse un nuevo gabinete, el PSOE -a pesar de que las nutridas milicias socialistas eran uno de los principales pilares de la República en guerra- volvió a rehusar toda participación en el poder, hasta que, en septiembre de 1936, Largo Caballero aceptó la presidencia del Consejo de Ministros, constituyendo un Gobierno en el que, además de otros elementos socialistas, figuraban representantes de los principales partidos que habían constituido el Frente Popular.

Convertido durante los primeros meses de la guerra en un poderoso grupo de presión, gracias, sobre todo al soporte de la UGT, cuyo número de militantes se contaba por cientos de miles, compartió con comunistas y anarquistas las responsabilidades fácticas del poder hasta que, a mediados de 1937, tras la dimisión de Largo Caballero de la jefatura del Gobierno y su sustitución por el socialista procomunista Juan Negrín -merced a una maniobra a la que no fue totalmente ajeno Indalecio Prieto-, fueran los comunistas los que, sin dar oficialmente la cara, asumieran la dirección de la guerra y condujeran a la República a la derrota final.

El apoyo del fascismo internacional a Franco, la inhibición de los países democráticos, la mayor disponibilidad de recursos económicos de los sublevados y otros factores, dieron lugar, tras largos y duros combates, a la derrota del Gobierno de la República.

LA CLANDESTINIDAD (1939-1977)

El desenlace de la guerra civil abrió un periodo histórico difícil para la sociedad española, en general, y para los socialistas, en particular. A pesar de ello, siguieron combatiendo en la clandestinidad o desde el exilio. En 1953, Tomás Centeno, secretario General de UGT y dirigente del PSOE, moría víctima de la represión, en la Dirección General de Seguridad. Dos años después, había en el penal de Burgos más de 1.200 socialistas, llegando a coincidir en las cárceles franquistas un total de seis Comisiones Ejecutivas.

Sin embargo, el PSOE durante el franquismo desarrolló una cierta acción opositora, participando en las huelgas de los años 50 y 60. Ya en los años 70, el poder del PSOE, sus apoyos y relaciones internacionales suponen una seria amenaza para el declinante régimen franquista. En 1974 se celebra en Suresnes (Francia) el XXVI Congreso del Partido, que elige a Felipe González Secretario General.

Cuando en 1976 -aún en la clandestinidad-, el Partido decide celebrar en Madrid su XXVII Congreso, el PSOE está jugando ya un papel fundamental en la vida política española. La legalización del Partido Socialista se produce en febrero de 1977.

La creación, junto con otros partidos democráticos, de una coordinadora común de oposición y negociación obliga a abrir un proceso de reforma política que desemboca en las elecciones democráticas de 1977, en las que triunfa la UCD, mientras el PSOE se consolida como el primer partido de la oposición.

CONSOLIDACIÓN Y RENOVACIÓN (1977-1982)

Tras las primeras elecciones los partidos afrontan la tarea de elaborar una nueva Constitución. Esta nueva Carta Magna fue sometida a referéndum el 6 de diciembre de 1978, siendo aprobada por el 87'7 por ciento de los votos.

En 1979, la UCD volvió a ganar las elecciones, pero en esta ocasión por un estrecho margen. El PSOE quedó en segundo lugar con más de cinco millones de votos y 120 diputados. El aumento progresivo de los apoyos al Partido Socialista hizo que en las elecciones municipales de ese mismo año, el PSOE ganara en 1.1 00 municipios españoles.

Especial relevancia tiene el XXVIII Congreso Federal del PSOE, celebrado en mayo de 1979. En él se produce un tenso debate sobre la estrategia y orientación ideológica marxista, que lleva a Felipe González a no presentar su candidatura como Secretario General, formándose una comisión gestora con el mandato de preparar un Congreso Extraordinario que se celebraría poco después.

En ese Congreso Extraordinario, el PSOE reafirma su carácter de partido democrático y federal, rechazando el exclusivismo marxista y manifestándose abierto a todas las aportaciones que han contribuido a configurar el socialismo. El Congreso elige una nueva Comisión Ejecutiva encabezada por Felipe González.

La crisis progresiva de la UCD y el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 agudizan en la opinión pública la necesidad urgente de un cambio político. Se convocan elecciones generales para el 28 de octubre de 1982 y el PSOE consigue más de diez millones de votos, obteniendo la mayoría absoluta tanto en el Congreso (202 diputados) como en el Senado (134 senadores, a los que más tarde se sumarían otros 23 designados por las comunidades autónomas).

El 1 de diciembre de 1982, Felipe González es investido en las Cortes Presidente del primer Gobierno socialista en la historia de España.

EL PSOE EN EL GOBIERNO (1982-1996)

El primer gobierno socialista, presidido por Felipe González y con Alfonso Guerra como Vicepresidente, desarrolló una política orientada, por un lado, a profundizar y asentar la democracia, y, por otro lado, a impulsar una importante serie de reformas, entre las que se destacan la profesionalización de las Fuerzas Armadas, la plena funcionalidad del modelo de Estado de las Autonomías, la reforma educativa, las medidas de saneamiento económico y el impulso a una legislación modernizadora en temas como la despenalización del aborto y la igualdad de la mujer. Todo ello permitió recobrar un clima de confianza ciudadana en las instituciones.

Otro aspecto de gran relevancia, en esta primera etapa, es la plena incorporación de España a las instituciones internacionales occidentales y, muy especialmente, la adhesión a las Comunidades Europeas, que se produjo el 12 de junio de 1985, entrando en vigor el 1 de enero de 1986. España dejó de ser un país aislado y se convirtió en una de las naciones más activas en los foros internacionales.

Hasta el momento (junio 1999), a España ya le ha correspondido dos veces ejercer la Presidencia de la Unión Europea. En ambas ocasiones, la Presidencia de Felipe González y la gestión realizada por el gabinete socialista han sido reconocidas nacional e internacionalmente como brillantes.

En 1986, el PSOE obtiene nuevamente en las elecciones generales la confianza mayoritaria de los ciudadanos españoles. Entre las labores más apreciables de la "década del cambio" destacan la ampliación de la cobertura sanitaria a más de seis millones de personas que, hasta entonces, estaban excluidas del derecho a la prestación pública asistencia¡; el incremento del número de pensionistas en un 35%, concediendo un total de dos millones de pensiones nuevas a personas que hasta ese momento no recibían ninguna contribución; la ampliación de la cobertura de desempleo; la garantía de educación gratuita y obligatoria de los menores de 16 años y el fortísimo incremento del número de becas.

En la primera década de Gobierno socialista se impulsó un programa de modernización de las comunicaciones, sin precedentes en la historia de España, que dió como fruto la creación de nuevas autovías, la modernización de toda la red de carreteras, la instalación del tren de alta velocidad y la existencia del satélite de comunicaciones español, entre otros avances.

En el ámbito del Partido, el PSOE ha realizado en este tiempo un esfuerzo de integración y apertura que ha facilitado la incorporación a la organización socialista de otros sectores de la izquierda española, como el liderado por el ex Vicesecretario General del PCE, Enrique Curiel (1990), el Partido de los Trabajadores de España (1991) y Euskadiko Ezkerra (1993).

En 1993, el PSOE vuelve a ganar las elecciones generales y, meses después, celebra en Madrid su 33 Congreso Federal (marzo de 1994), iniciando una nueva etapa de transformaciones.

EL PSOE EN LA OPOSICION (1996)

En las elecciones generales que se celebraron el 3 de marzo de 1996, el PP alcanzó la primera posición en el Congreso con el 38,78% del voto válido. El PP ganó con una exigua diferencia de 290.412 votos (1,16%) en el conjunto nacional, muy lejos de sus objetivos electorales y políticos y por debajo de su techo relativo alcanzado en las elecciones europeas de 1994. A principios de mayo de 1996 el PP formó gobierno con el apoyo parlamentario de CiU, PNV y CC.

En estas elecciones, el PSOE obtuvo 9.419.629 votos, el 37,62% del voto válido, la cifra más abultada después del resultado de 1982. El partido socialista quedó como segundo grupo parlamentario, a muy escasa diferencia del primero; la más corta que se ha producido en el periodo democrático. No es por ello abusivo definir el resultado electoral como de empate práctico o técnico en el número de sufragios. Este empate práctico no se corresponde con el número de escaños (156, el PP y 141, el PSOE), porque las condiciones del sistema electoral español otorgan ventaja al partido mejor implantado en las circunscripciones de menor tamaño.

Los 141 escaños ganados por el PSOE le permitieron jugar un papel claro en el arco parlamentario resultante de las elecciones de 1996 como oposición fuerte y condicionante.

LA ERA POST-FELIPISTA

Tras la renuncia (1997) de Felipe González a presentarse a la reelección como secretario general del PSOE, es elegido Joaquín Almunia. Pero José Borrell plantea su candidatura a la Presidencia del Gobierno (1998), lo que abre una importante crisis de liderazgo en el PSOE. Los episodios más significativos de esa crisis, que estuvo a punto de desembocar en un Congreso Extraordinario, son los siguientes:

- 29.1.1998. El ex secretario general, Felipe González, asegura que no será el candidato a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones y apoya a Joaquín Almunia como su sustituto.

- 9 de marzo. Almunia anuncia que se pretende regular unas elecciones primarias en las que participen afiliados y simpatizantes.

- 21 de marzo. El Comité Federal abre el proceso de las primarias.

- 23 de marzo. Almunia presenta en Madrid su candidatura. Horas antes, en Barcelona, el diputado José Borrell anuncia también su intención de concurrir a las primarias.

- 16 de abril. Aumenta la tensión en la campaña. Almunia define a Borrell como un "jacobino irredento". Borrell afirma que ningún candidato es "más heredero de González que otro".

- 17 de abril. González y Javier Solana expresan su apoyo a Almunia, quien insinúa que dimitirá como secretario general si pierde. Borrell pide que no se tema su "cada vez más probable victoria".

- 24 de abril. Borrell gana las primarias con el 55,1 % de los votos frente al 44,58 % de Almunia.

- 25 de abril. La Comisión Ejecutiva Federal proclama la candidatura de Borrell. Almunia pone su cargo a disposición del partido, pero sus dirigentes se manifiestan mayoritariamente a favor de que continúe en él.

- 27 de abril. Borrell se proclama "líder de la oposición", pide el control del aparato electoral y la dirección del programa e imprime un giro a la izquierda pronunciándose en contra del nacionalismo catalán y la reforma del IRPF y a favor de un pacto con IU.

- 30 de abril. Almunia y Borrell alcanzan un principio de acuerdo que descarta la dimisión del primero y la convocatoria de un congreso extraordinario. El pacto otorga a Borrell el liderazgo parlamentario: será el portavoz y coordinará las tareas de oposición. La primacía política le corresponde a Almunia, como secretario y presidente del grupo.

- 9 de mayo. Borrell es designado candidato a la presidencia del Gobierno en medio de fuertes aplausos de los 234 miembros del Comité Federal.

- 12 a 14 de mayo. Borrell se estrena como líder de la oposición en el debate del estado de la Nación con una intervención criticada por algunos sectores del partido.

- 15 de mayo. El principio de acuerdo entre el PSOE y Nueva Izquierda de presentar listas conjuntas para las elecciones municpales y autonómicas de Madrid divide a los socialistas.

- 14 de junio. El partido abre las primarias para elegir candidatos en seis comunidades y 44 ayuntamientos. El enfrentamiento entre los borrellistas y el aparato marca los nuevos comicios.

- 30 de agosto. Almunia recomienda a Borrell que abandone el hábito de "hablar de todo y en cualquier momento" y se dedique a explicar con claridad las claves de su proyecto.

- 14 de noviembre. Borrell reivindica su liderazgo en un mitin en Armilla (Granada), en el que dice que Almunia, presente, es y será su principal colaborador.

- 16 de noviembre. El Consejo Político Territorial del PSOE insta a Almunia y a Borrell a resolver sus diferencias antes del próximo día 21, cuando se reúna en Madrid el Comité Federal, máximo órgano entre congresos. Borrell reconoce implícitamente que sus últimos encuentros con Almunia no han servido para delimitar los papeles de cada cual en el partido.

- 18 de noviembre. Felipe González se reúne por separado con el secretario general, Almunia, y el candidato presidencial, Borrell, para expresarles su preocupación por la falta de entendimiento entre ambos.

- 19 de noviembre. Los tres presidentes autonómicos del PSOE y los secretarios regionales del partido se reúnen con Almunia para intentar poner fin a la pugna.

- 20 de noviembre. Los barones logran un acuerdo que zanja el reparto de papeles entre secretario general y el candidato ("El País, 21.11.1998).

- 1999. Borrell abandona en la carrera como candidato socialista a la Presidencia del Gobierno al conocerse que dos íntimos amigos suyos, inspectores de Hacienda, se hicieron ricos desde la Agencia Tributaria mientras el era ministro. Aunque Borrell no estaba implicado, decidió abandonar sus aspiraciones para no perjudicar al PSOE en las elecciones autonómicas, municipales y al Parlamento Europeo de 1999. Desde ese momento, será Almunia quien represente totalmente al PSOE, así como su candidato a la Presidencia del Gobierno en las elecciones del 13.3.2000.

Elecciones generales del 12.3.2000. Equipo electoral

Compuesto por doce personas. Encabezado por Ciprià Ciscar como coordinador general, estuvo compuesto por Alfredo Pérez Rubalcaba (relaciones con los medios de comunicación), Juan Manuel Eguiagaray (programa), José Enrique Serrano (discursos), Nacho Varela (estrategia), Luis Pérez (acción electoral), Rosa Conde (apoyo a los candidatos), Ludolfo Paramio (publicaciones), Juan Miguel Márquez (coordinación con el candidato) y Helga Soto, Xavier Roig y Enrique Guerrero (en campaña permanente con Joaquín Almunia).

- 13.3.2000. El PSOE sufre un importante revés electoral en las elecciones generales, en las que su oponente, el PP de José María Aznar, consiguió la mayoría absoluta (183 diputados) y el PSOE perdió 16 diputados y 1,6 millones de votos. Joaquín Almunia comunicó esa misma noche su dimisión irrevocable de la Secretaría General socialista, lo que suponía que la Ejecutiva Federal dejaba de ejercer sus funciones. Inmediatamente se creó una gestora para convocar el XXXV Congreso Federal para julio del 2000.

Gestora socialista

La Gestora, presidida por el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, se reunió el 28.3.2000 por segunda vez y decidió mantener en sus puestos a los responsables del Grupo Parlamentario Socialista durante la anterior legislatura (Luis Martínez Noval, en el Congreso, y Juan José Laborda, en el Senado) y designó a los dirigentes que se harían con el control de las cuatro grandes áreas de trabajo de la gestora y, con ellas, de la dirección interina: Chaves, vocal de la Ejecutiva dimitida y presidente de la gestora, se hizo cargo del área política, encargada de dirigir la labor de oposición al Gobierno; Luis Pizarro, secretario de Organización del PSOE andaluz y fiel a Chaves, se encargó de la preparación del XXXV Congreso; el diputado conquense Máximo Díaz Cano, leal a Bono, fue el responsable de Comunicación y nuevo portavoz de la gestora, y Cristina Alberdi, presidenta de la Federación Socialista Madrileña y acólita del ex presidente Felipe González, se responsabilizó de coordinar la elaboración de las ponencias que se presentaron en el Congreso.

No se incluyó a representantes del sector guerrista en los puestos clave de la gestora, y para los representantes borrellistas y de Izquierda Socialista (IS) se reservaron tareas de rango inferior: la eurodiputada Elena Valenciano (borrellista) se integró en el área política de Chaves, y Juan Antonio Barrio, de IS, fue uno de los encargados, junto a Pizarro, de reconducir la crisis de los socialistas valencianos.

Los miembros de la gestora

Bajo la presidencia de Manuel Chaves, un grupo de quince personas dirigió el PSOE hasta el congreso de julio.

o Manuel Chaves. El secretario general del PSOE de Andalucía y presidente del Gobierno regional preside además la gestora. Sustituyó a Joaquín Almunia al frente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

o Elena Valenciano. Vinculada a movimientos de mujeres (dirigió la Fundación Mujeres) fue elegida eurodiputada en 1999.

o Cristina Alberdi. La ex ministra de Asuntos Sociales y diputada del PSOE por Málaga fue la primera mujer elegida vocal del Consejo General del Poder Judicial. Preside la Federación Socialista Madrileña.

o Máximo Díaz Cano. Secretario general del PSOE de Cuenca, ha sido gobernador civil de Cuenca, consejero de Administraciones Públicas de Castilla-La Mancha y senador y diputado.

o Nicolás Redondo Terreros. Ha sido diputado en el Parlamento vasco y candidato socialista a lehendakari. En la actualidad es secretario general del PSE-EE-PSOE. Amparo Valcarce. Diputada por León, ha sido concejal del Ayuntamiento de Fabero del Bierzo (León) y consejera comarcal.

o Luis Pizarro.Teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cádiz; diputado regional y senador, actualmente es el secretario de Organización del PSOE en Andalucía.

o Amparo Marzal. Concejal del Ayuntamiento de Murcia, fue elegida diputada por esta comunidad en las elecciones del 12-M.

o Juan Antonio Barrio. Miembro de la corriente Izquierda Socialista fue diputado en la Asamblea de Madrid.

o Tomás Rodríguez Bolaños. Ex alcalde de Valladolid y ex presidente de la FEMP. También ha sido vicepresidente y presidente de la Organizacion Iberoamericana de Cooperación Internacional.

o Manuela de Madre. La alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet ha sido diputada regional y nacional.

o Celestino Corbacho. Alcalde de Hospitalet y miembro de la ejecutiva del PSC, ha sido diputado provincial y del Parlamento de Cataluña.

o Teresa Morales. Es diputada regional de Canarias por tercera legislatura, presidenta de la Comisión de Presupuestos y Hacienda y portavoz en la Comisión de Asuntos Sociales.

o Francisco Fernández Marugán. Diputado por Badajoz, en la última legislatura fue portavoz adjunto del Grupo Socialista.

o Javier Paniagua. Tres veces diputado, su inclusión en la actual gestora ha desatado otra crisis en el socialismo valenciano.

XXXV CONGRESO (MADRID, 21-23.7.2000)

COMISIÓN EJECUTIVA FEDERAL

La Comisión Ejecutiva Federal fue elegida de la siguiente forma: 964 votos emitidos; 865 votos a favor (90,20 %); 94 en blanco (9,65 %), y 5 nulos (0,52 %)

La votación para el Comité Federal fue la siguiente: 950 votos emitidos; 856 a favor (90,1 %); 88 en blanco (9,3 %), y 6 nulos (0,6 %).

Presidente: Manuel Chaves

Secretario general: José Luis Rodríguez Zapatero

Organización y Acción Electoral: José Blanco

Relaciones Institucionales: Nicolás Redondo

Igualdad: Micaela Navarro

Internacional: Trinidad Jiménez

Política Económica: Jordi Sevilla

Políticas Sociales: Consuelo Rumí

Medio Ambiente y Ordenación: Cristina Narbona

Educación, Cultura e Investigación: Carme Chacón

Innovación y Comunicación: Enrique Martínez

Desarrollo Autonómico: J. F. López Aguilar

Consumidores: Isabel Pozuelo

ONG y Movimientos Sociales: Leire Pajín

Ciudades y Política Municipal: Álvaro Cuesta

Secretarios Ejecutivos:

Francesc Antich

José Luis Asenjo

José María Barreda

Gloria Calero

Marcelino Iglesias

José Montilla

Ramón Ortiz

Emilio Pérez Touriño

Leonor Rubial

Basilia Sanz

El vuelco que supuso la elección de José Luis Rodríguez Zapatero como secretario general del PSOE tuvo como primera consecuencia una renovación casi total de la dirección. Sólo tres personas, además del presidente, Manuel Chaves, estaban en la ejecutiva que dimitió tras últimas elecciones generales del 12.3.2000: el propio Rodríguez Zapatero, Micaela Navarro y Consuelo Rumí.

Buena parte de los nuevos dirigentes eran hombres de la absoluta confianza del nuevo líder, como el secretario de Organización, José Blanco, su mano derecha durante la campaña, o Jordi Sevilla, responsable del área económica.

La dirección se redujo con respecto a la última ejecutiva: de los 33 miembros de entonces, se pasó a 25, entre los que, al margen del presidente Chaves, hay 14, incluido Zapatero, con tareas ejecutivas. Los otros 10 son vocales, sin cartera asignada. Este apartado se utilizó para ajustar los equilibrios territoriales del PSOE con la entrada en él de varios secretarios generales de federaciones importantes. Además de renovarse, la dirección también se rejuveneció: pasó de una edad media de 44,5 años a 42,8.

La nueva Comisión Ejecutiva Federal obtuvo el 90.2 por ciento de los votos del XXXV Congreso y sólo los guerristas se quedaron fuera, aunque sí tuvieron representación en el Comité Federal.



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