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La sesión de la tarde de la segunda
jornada del 36 Congreso Federal
del PSOE se inició a primeras horas
de la tarde del sábado marcada todavía
por la incertidumbre de la nueva
Ejecutiva, cuya composición cerrará
esta noche definitivamente el líder
socialista, José Luis Rodríguez
Zapatero. Antes, a eso de las seis
de la tarde, se desvelará la votación
de la candidatura del líder, la
única presentada en el cónclave
para aspirar a la secretaría general
del partido con 408 avales. Los
972 delegados con derecho a voto
iniciaban el ritual de depositar
sus papeletas en las urnas instaladas
en las salas sin que se esperen
sorpresas.
Carmen MORAGA/Diariocrítico
Si la temperatura en el exterior
del Palacio Municipal de Congreso
seguía aumentando a primera horas
de la tarde, dentro, en los pasillos
donde se desarrolla el cónclave,
el clima también subía considerablemente.
Durante toda la mañana los dirigentes
socialistas, encabezados por el
secretario de Organización, José
Blanco, intentaron sofocar 'el
fuego' y el malestar desatado en
algunas federaciones tras las presiones
del PSC para que el ministro de
Industria y líder de los socialistas
catalanes, José Montilla,
permanezca en le Ejecutiva del PSOE.
El propio Blanco, pese a que la
disputa era patente, intentaban
negar la mayor asegurando que no
había tal "malestar" o al
menos a él no le constaba. Por otro
lado, el extremeño Juan Carlos
Rodríguez Ibarra, a quien Zapatero
le ha asegurado un puesto en la
dirección, como excepción entre
los barones, afirmaba que si su
inclusión causaba polémica él no
entraría en la Ejecutiva.
Varios delegados del PSC, entre
ellos el propio secretario de Organización,
Joan Rangel, afirmaban que
la presencia de Montilla en la Ejecutiva
"no es imprescindible".
"Tenemos un respeto enorme hacia
el secretario general del PSOE y
la propuesta que pueda formular",
añadía Rangel asegurando que no
iban a presionarle para configurar
su dirección. Pero en los pasillos
algunos diputados catalanes seguían
insistiendo en que Montilla tiene
que "entrar" alegando que
el PSC es un partido "distinto"
y federado al PSOE, por lo que tiene
que tener un representante de máximo
nivel en la Ejecutiva.
Así las cosas, mientras los delegados
votan en las urnas instaladas en
las salas del Palacio Municipal,
en la planta cuarta, en donde la
dirección del PSOE ha improvisado
el cuartel general de Zapatero,
se van sucediendo las visitas de
los líderes territoriales para cerrar
la negociación y la composición
de la nueva Ejecutiva cuyas líneas
generales ya están diseñadas.
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