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Compañero Presidente,
compañeras y compañeros.
Quiero, en primer lugar, hacer un
capítulo de agradecimiento. Agradecimiento
en primer lugar a todos los compañeros
de partidos amigos, hermanos y a
todas las delegaciones internacionales
a los que el PSOE siente como compañeros
de un mismo partido. Muchas gracias
por estar aquí.
Quiero también hacer y expresar
mi agradecimiento a todos los representantes
de distintas organizaciones sociales
que se encuentran entre nosotros:
representantes de sindicatos, de
Organizaciones no Gubernamentales
que trabajan por la cooperación,
de organizaciones de defensa de
los derechos cívicos, de organizaciones
en pro de un desarrollo sostenible,
de organizaciones en defensa de
los derechos de la igualdad de las
mujeres, de tantas organizaciones
sociales. Quiero deciros, amigas
y amigos, que vosotros no militáis
en este partido, pero quiero que
sepáis que el partido sí milita
con vosotros.
Compañeras y compañeros, aunque
os parezca extraño este es un informe
de gestión difícil. Y digo que es
un informe de gestión difícil porque
más que el informe de gestión de
la dirección del partido, tal y
como establece el orden del día,
es el informe de todo el partido.
Y es el informe de todo el partido
porque esta dirección ha sentido
en todo momento el apoyo y el cariño
de todos los compañeros y compañeras.
Por ello, quiero deciros muchas
gracias y que trasladéis esas gracias
a todos los militantes del partido.
Hay, no obstante, un capítulo al
que quiero hacer una especial dedicación
en el turno de agradecimientos y
de reconocimientos. Y, por ello,
me dirijo ahora a vosotros, a los
delegados y delegadas de este 36
Congreso.
Quiero, en primer lugar, hacer referencia
a los delegados y delegadas que
vienen de fuera representando a
los socialistas que fuera de España
mantienen viva la llama del PSOE
y la dignidad de este país. Y quiero,
ahora, dirigiéndome a todos los
delegados y delegadas, reiterar
nuestro agradecimiento. El agradecimiento
en nombre de toda la dirección federal
del partido por el apoyo, por la
comprensión y por el trabajo de
estos cuatro años. Personalmente
os quiero agradecer la confianza
que disteis a aquel delegado de
León, cuyo mérito, cuyo mejor mérito,
era y es ser como vosotros. Muchas
gracias.
Compañeras y compañeros, pertenecéis
a un partido fuerte y poderoso.
Es el partido de los más débiles,
el partido de la gente que no tiene
de todo. Y esto parece una gran
paradoja pero eso se explica porque
estamos aquí representando a los
hombres y a las mujeres para quienes
el compromiso es algo más que una
palabra, algo más que un lema; a
hombres y mujeres para quienes el
compromiso es trabajo, dedicación,
abnegación, solidaridad y generosidad.
Por eso somos un partido fuerte
y poderoso, porque representamos
a los más débiles y a la gente que
no tiene de todo.
Y por ello, como en alguna ocasión
me habéis oído, puedo proclamar
hoy muy alto y muy fuerte: sintámonos
orgullos de llamarnos socialistas,
compañeros.
Amigas y amigos, el éxito no da
la razón, pero había razones para
el éxito y esas razones nacieron
en el 35 Congreso Federal del partido.
Porque la sociedad española comprobó
que nuestros métodos democráticos
y nuestra pasión por la libertad
hacían auténtica la política y llenaban
a la democracia de espacio para
participar y para compartir. Ahí
empiezan las razones de nuestro
éxito. Y debemos conservar en la
retina, en nuestras prácticas democráticas,
en nuestra vida interna como partido,
la lección que nos ha dado la sociedad.
Este país ama la democracia. Este
país ama la libertad. Este país
ama la política que se practica
con la moral. Este país ama una
vida pública rica y solidaria. Y
cuando el Partido Socialista actúa
con esa libertad, con esa democracia,
cuando está cerca de lo que quiere
y siente la ciudadanía, es un partido
ganador, como hemos ganado en las
elecciones que hemos tenido en estos
cuatro años. Esa es la gran lección
que nos ha dado la sociedad española.
Amigos y amigas, compañeras y compañeros,
sé que muchos de vosotros guardáis
de recuerdo, como yo, la tarjeta
de votación del 35 Congreso. Con
mil tarjetas como ésta, hace cuatro
años, cambiamos el destino de este
partido. Con mil tarjetas como ésta,
cambiamos el destino y la mayoría
de este país. Y hoy tenéis nuevamente
mil tarjetas en vuestras manos.
Mil tarjetas que pueden servir para
convertir ideales en logros, para
convertir aspiraciones en derechos,
para hacer esa España mejor que
hemos prometido. Esas mil tarjetas,
que están en vuestras manos, representan
a 400.000 militantes y simpatizantes
que, quiero que no olvidemos nunca,
sirven a 42 millones de españoles.
A ellos nos debemos.
Sabéis que nos han preguntado cientos
de veces quién manda en el Partido
Socialista Obrero Español. Pues
bien, la respuesta está en vuestras
manos. En este partido, amigas y
amigos, mandan los socialistas.
En este partido mandan sus militantes.
En este partido mandan sus delegados.
¿Sabéis por qué? Porque el único
poder fáctico que hay en la democracia
es el poder de la ciudadanía. Y
por eso, la autonomía de este partido,
frente a cualquier intento de injerencia,
la autonomía de este proyecto, es
su principal aval, la gran garantía
ante los ciudadanos. Aquí decidimos
democráticamente, sólo en función
de nuestros ideales, sólo en función
de aquello que representamos. Y
os puedo asegurar, va a seguir siendo
así para siempre. Este partido es
de la ciudadanía. En este partido
mandan sus militantes, sus delegados
y está en vuestras manos el gran
poder que representa venir como
delegado a un Congreso Federal del
mismo.
Y eso sucede, compañeras y compañeros,
porque amamos la libertad, porque
amamos la democracia, porque como
hemos demostrado en la historia,
en estos 125 años de historia, por
la libertad estamos dispuestos a
pagar cualquier precio. Como el
precio que han pagado en estos años
víctimas del terrorismo, compañeros
de partido y tantos militantes a
lo largo de la historia. Eso es
tener amor a la libertad y a la
democracia. Estar dispuesto a pagar
cualquier precio por defender ser
libres y que los demás vivan también
como hombres y mujeres libres. Esa
es la esencia de lo que representa
nuestro proyecto.
En alguna ocasión me han preguntado
que por qué soy de izquierdas, que
por qué soy socialista. Quiero daros
una respuesta muy sencilla. Una
respuesta que escribe la historia
mejor del partido y que ha de escribir
los mejores tiempos de la acción
de nuestro partido en el futuro
inmediato para servir a esta sociedad.
Esa respuesta es bien sencilla,
como decía.
Soy de izquierdas porque tengo una
profunda fe en la democracia, porque
tengo una profunda fe en el valor
de la ciudadanía, porque tengo una
profunda fe en lo que representa
hacer cosas juntos, en lo que supone
una tarea colectiva y porque tengo
el convencimiento íntimo de que
no hay una libertad individual si
no hay una libertad colectiva, que
no hay un progreso individual si
no hay un progreso colectivo. Esa
es la democracia y la democracia
mejor. La democracia que queremos
hacer cada día es la democracia
que convoca a la participación,
que convoca a que la gente llene
el espacio público con iniciativas,
con ideas, con críticas, con la
posibilidad de debatir, de deliberar.
Esa democracia, ese ideal democrático
es la esencia de nuestro proyecto:
tener ciudadanos fuertes, ciudadanos
libres e instituciones poderosas
y que ni un solo hombre ni una sola
mujer esté por encima de ninguna
ley en nuestro país. Ese es el proyecto
y esa es la esencia de lo que tenemos
que continuar en nuestra tarea.
Amigas y amigos, en alguna ocasión
me habréis escuchado decir que el
Partido Socialista Obrero Español
es el partido que más se parece
a España y también en esto somos
el partido que más se parece a España,
en amar la libertad y en amar la
democracia. Y la sociedad española
ha dado muestras de ese aprecio
y de esa capacidad de defender la
democracia cada día. Ha dado muestras
de su fortaleza y ha dado muestras
de su confianza. Tenemos un país
que se aprecia a sí mismo, un país
que confía en sí mismo. Y un país
que se aprecia a sí mismo, un país
que confía en sí mismo es un país
capaz de alcanzar las cotas más
altas de progreso, del libertad
y de democracia, como vamos a alcanzar
en estos cuatro años con la tarea
de Gobierno que acabamos de iniciar,
amigos y amigas, compañeras y compañeros.
Por ello quiero deciros hoy que
había razones para el éxito. Si
echamos la vista atrás, en estos
cuatro años, y recordáis alguna
de las cosas que marcaron el inicio
de nuestra tarea, seguramente os
viene a la cabeza alguna afirmación
que expresé en el Parlamento y en
muchos ámbitos de la vida pública.
Dije que nunca llegaríamos al poder
intentando que las cosas se torcieran.
Dije que nos responsabilizaríamos
de España, de los problemas de los
españoles, estando en la oposición
de la misma manera que si estuviéramos
en el Gobierno. Dije que estaba
dispuesto a ensanchar y ampliar
los espacios de consenso básico
en nuestra democracia. A esto lo
definí como la oposición útil. Y
esa oposición útil abrió un nuevo
estilo de reivindicar una forma
y una tarea de hacer la política
distinta. Una política que era capaz
de ofrecer acuerdos a quién estaba
en el Gobierno, de tender la mano,
de mantener una actitud continua
al diálogo. Y eso generó el Pacto
por las Libertades y contra el Terrorismo,
porque queríamos subrayar, una vez
más, en nuestra tradición y en nuestra
coherencia, queríamos subrayar una
vez más y decir a los violentos,
como hoy quiero reiterar, que nunca,
nunca van a conseguir ni un solo
objetivo con la violencia y que
pueden desistir en sus acciones
terroristas en nuestro país porque
es lo que quiere la sociedad española.
Hicimos ese Pacto por las Libertades
y contra el Terrorismo y respondíamos
a una aspiración inmensamente mayoritaria
de la ciudadanía. De una ciudadanía
que ha sufrido hace bien poco el
zarpazo del atentado terrorista
más brutal que se ha conocido en
Europa el pasado 11 de marzo. Una
ciudadanía que salió a la calle
a ser solidaria con las víctimas,
como tenemos que ser solidarios
cada día. Una ciudadanía que salió
a defender la libertad. Una ciudadanía
que dio un ejemplo en las calles
de toda España defendiendo la libertad
y la democracia y exigiendo la verdad.
Una ciudadanía que no optó por la
seguridad por encima de la libertad.
Una ciudadanía que optó el 11 y
el 14 de marzo por lo que quiere
la sociedad española: la democracia,
y por eso dio una mayoría al Partido
Socialista Obrero Español.
Por ello, quiero deciros que esa
lección tan reciente debe suponer,
sin duda alguna, un elemento de
motivación y de fuerza. De fuerza
en la confianza de los valores que
tiene la sociedad española, de fuerza
en la confianza de las aspiraciones
que motivan a la gran mayoría de
la ciudadanía y de fuerza y de confianza
en la lección que tantos jóvenes,
en estos últimos años han dado en
defensa de los mejores valores:
paz, libertad, progreso y solidaridad.
Mi agradecimiento más profundo a
tantos jóvenes que han demostrado
cuál es el futuro de los valores
de este país.
Pero al mismo tiempo que ofrecíamos
y compartíamos la responsabilidad
de asuntos que representaban ensanchar
y mejorar las bases de la convivencia
de todos en España, éramos capaces
también de ofrecer otras áreas,
otros ámbitos de concurso compartido,
de sumar esfuerzos, áreas que afectan
a cuestiones esenciales de la democracia
o de la convivencia. Por ello firmamos
un Pacto por la Justicia, por su
mejora. Y es muy curioso porque
a veces conviene recordar cómo se
pervierten las cosas. Es muy curioso
que se criticara que nosotros firmáramos
ese acuerdo después de que el Partido
Popular y el Gobierno en aquel entonces
no lo cumplieran. La denuncia debería
haber sido, y así fue por nuestra
parte, a aquellos que no respetaron
y cumplieron los acuerdos, que no
fueron capaces de entender, y ahora
sí lo vamos a hacer, que este país
necesita un gran acuerdo en torno
a la inmigración. Un gran acuerdo
para que las bases de convivencia
fueran compartidas por todos, para
que tengamos una inmigración ordenada
y legal, para que tengamos una inmigración
con derechos para los inmigrantes,
y con deberes. Para que tengamos
una inmigración que sea como quiere
la sociedad española: un nuevo ejemplo
de un país serio, solidario y capaz
de integrar a la gente que quiere
venir a compartir su vida, su futuro
y su esperanza con nosotros. Y os
puedo asegurar que vamos a estar
y vamos a llegar a hacer ese gran
acuerdo en torno a la inmigración.
Pero también nos responsabilizábamos
de España, de su futuro y de los
españoles. Cuando estuvimos en la
crítica y al lado de los estudiantes
frente a las leyes reaccionarias
del Gobierno de la derecha. También
estábamos responsabilizándonos de
España, de los españoles y de sus
problemas cuando denunciamos el
abandono del Gobierno ante la catástrofe
del Prestige. También estábamos
responsabilizándonos de España y
de los españoles cuando estuvimos
al lado de los trabajadores con
ocasión del Decretazo. Y estábamos
cerca de nuestro pueblo, de su corazón
más profundo, de su aspiración más
íntima cuando nos opusimos contundentemente
a la guerra de Irak a donde nos
llevó un Gobierno de malas maneras.
La derecha cometió muchos errores
en su etapa de Gobierno, pero cometió,
sobre todo, uno por encima de cualquier
otro. La derecha creía que ya no
había ciudadanos en este país. Creía
que había sólo telespectadores.
La derecha no ha entendido que esta
sociedad es una sociedad adulta
democráticamente. Es una sociedad
a la que no se la engaña. Es una
sociedad que quiere la verdad de
quien ejerce el poder, que quiere
el respeto de quien está al frente
de las instituciones, que quiere
ser escuchada, que tiene derecho
a la crítica y a la exigencia, a
la manifestación y a lo que puede
ser la censura de un gobierno o
de una política. Y espero que ahora
ya la derecha empiece a entenderlo.
Quizá ya ha empezado a entenderlo
porque, después de hablar tanto
tiempo de la oposición de pancarta,
no han empezado a hacer oposición
y han metido las pancartas en el
Parlamento, lo cual no está mal
para empezar.
Ahora bien, yo les quiero decir
una cosa como reflexión para cuando
vuelvan al Gobierno -calma, ya sé
que vamos a hacer todo lo posible
para que sea muy tarde-, que se
acuerden de lo que han hecho estos
días en el Parlamento y que respeten
a la gente que salga a la calle
con pancartas y se manifiesten,
como nosotros hemos respetado su
oposición a las políticas que estamos
haciendo.
Estamos dispuestos como Partido
Socialista, igual que como estuvimos
dispuestos en la oposición en esa
etapa de política útil, a que encuentren
su lugar como partido de la derecha.
De una derecha que debería estar
renovada. De una derecha que, en
algún momento, debería encontrar
el centro que tanto busca. En mi
opinión, van por el camino equivocado
porque lo primero que tenían que
haber hecho el 14 de marzo era aceptar
con elegancia el resultado electoral,
que es lo que hacen los buenos rivales
ante una victoria limpia y con una
gran dosis de legitimidad porque
acudieron a las urnas casi ocho
de cada diez españoles. Ese es el
camino que deberían empezar. Aún
están a tiempo. Pero es verdad que,
viendo algunas cosas de las que
pasan, uno duda de que puedan ir
por ese camino. Bueno, no hay más
que ver a Rajoy. Rajoy está contento.
Siempre lo dice que está contento,
porque ha perdido las dos elecciones
a las que se ha presentado como
líder de su partido. O sea, de dos
partidos, dos derrotas. Y está contento.
Yo no tengo nada que objetar. Si
él está contento, imaginaros como
estoy yo. Yo en los últimos días
le he visto, ya es una técnica habitual,
hacer alguna broma. Bueno, en realidad
me parece que no es un buen humorista,
como no ha sido un buen perdedor
en las elecciones, pero estoy dispuesto
a hacer un pronóstico con ecuanimidad.
Creo que lo de llegar a ser un buen
humorista lo tiene crudo, ciertamente,
pero, sin embargo, soy optimista
en cuanto a la posibilidad de que
llegue a ser un buen perdedor y
os puedo asegurar que le vamos a
dar todas las ocasiones para que
perfeccione su condición de perdedor.
En efecto, compañeras y compañeros,
había razones para el éxito. Pero
el éxito, el respaldo de una mayoría
social, no se consigue sólo con
los errores de un gobierno. Se consigue
también generando esperanza. La
esperanza a la que os convoqué en
el 35 Congreso en el año 2000. La
esperanza a la que convoqué a la
ciudadanía en la campaña electoral.
Y hoy podemos decir, amigas y amigos,
hemos colmado la esperanza. Misión
cumplida.
Y lo más curioso de esto es que
algunos se acordarán de lo que decían
de nuestra oposición, de lo que
decían de esta dirección federal
en el proceso de estos cuatro años.
Nos llamaban, voy a ser generoso
recordando los calificativos, ingenuos,
moderados, débiles, que sólo había
talante. Pero mirad, me siento profundamente
orgulloso, que el agua limpia, transparente
y moderada haya sido capaz de horadar
esa roca teórica que era el Partido
Popular, ganándoles las elecciones
del 14 de marzo. Es de lo que más
orgulloso me siento.
Quiero deciros, compañeras y compañeros,
amigas y amigos, que como bien dice
el lema de este Congreso, es el
tiempo del compromiso después de
haber conquistado la esperanza del
2004. Es el tiempo de poner los
ideales y convertirlos en logros.
Es el tiempo de poner las aspiraciones
de nuevos derechos en las realidades
de la vida de la gente. Es el tiempo
para que este Congreso, que va a
ser un Congreso tranquilo, sea un
Congreso y sea un Congreso con mayúsculas
en el que debatamos y abramos nuevas
vías para nuestras políticas. En
el que diseñemos un partido vivo
y dinámico, un partido joven, un
partido abierto a la sociedad. Un
partido capaz de dialogar con todos
los sectores sociales, capaces de
entenderles, capaces de compartir.
Un partido que sabe que no tiene
la razón en todo. Un partido dispuesto
a aprender. Un partido dispuesto
a escuchar. Un partido dispuesto
a comprender. Un partido dispuesto
a esforzarse, a entregarse, a ser
generoso. Este es el partido que
tiene que salir de este 36 Congreso
del PSOE y lo vamos a conseguir.
Es un Congreso tranquilo, como el
cambio. ¿Os acordáis? El cambio
era tranquilo, pero era cambio y
fue cambio. Y ahora os digo que
sigue siendo tranquilo pero que
aspira a un cambio continuo. Aspira
a que cada día, desde la acción
del partido y desde la acción del
Gobierno removamos un obstáculo,
mejoremos la vida de la gente. Que
la sociedad sienta que hay un Gobierno.
Eso es estar dispuesto a la crítica
y a la autocrítica. Eso es tener
un partido vivo. Eso es hacer que
esta tarde, mañana y pasado, tengamos
el debate con contundencia, que
el lunes expliquemos a la gente
qué hemos decidido aquí y qué hemos
debatido. Pero, sobre todo, que
el lunes también sigamos escuchando
a la ciudadanía y sigamos estando
profundamente atentos a cuáles son
sus principales problemas y aspiraciones.
Compañeros y compañeras, llevamos
dos meses y medio en el Gobierno
de España. Manolo Chaves -por cierto,
es el mejor presidente que podíamos
tener- recordaba el momento de mi
investidura y decía que lo recordaba
con emoción. Ya sabéis que a mí
me gusta ser austero hasta en la
expresión de mis sentimientos más
íntimos. Debe ser el carácter leonés.
Pero sí puedo y quiero en este momento
transmitiros qué sentí cuando estaba
obteniendo la investidura del Congreso
de los Diputados y cuando se abría
ante mí el horizonte de tener la
responsabilidad de gobernar España
en nombre del Partido Socialista
Obrero Español. En ese momento se
agolparon muchas imágenes, muchas
miradas, muchas lágrimas, muchas
aspiraciones de mis últimos cuatro
años que había vivido intensamente.
Se agolpó, sobre todo, una imagen
reiterada. Esa imagen de algún compañero
mayor, normalmente mayor, en un
mitin, en un acto público que desde
el comienzo de mis intervenciones
estaba inquieto en la silla, se
movía con ganas de levantarse y
a los diez minutos, ya era imposible,
se levantaba y decía: Zapatero dales
caña. Y siempre que me ocurría eso
yo les contestaba a los compañeros:
no quiero darles caña, quiero dar
ejemplo.
Y hoy puedo deciros que en el momento
de la investidura lo que me venía
a la cabeza era el ejemplo que los
militantes de este partido han dado
en estos cuatro años para llegar
a tener la mayoría. Vosotros sí
que habéis dado ejemplo. Muchas
gracias, compañeros y compañeras.
Habéis dado el ejemplo de aquello
que nos hace más fuerte que es la
unidad. Habéis dado el ejemplo de
saber llevar adelante un proyecto
garantizando la libertad, la democracia,
pero también la unidad. Habéis dado
el ejemplo, muchos compañeros dirigentes,
con tareas históricas en las responsabilidades
de este partido, presidentes autonómicos,
miembros del Gobierno de la etapa
del 82 que han dado el ejemplo de
apoyar, cada día y cada minuto,
a una dirección joven y nueva con
una tarea ardua por delante.
Yo quiero deciros, para que esto
sirva de caudal de experiencia a
este partido, que el día de la responsabilidad
de la dirección de este partido
esté en manos de otros compañeros,
yo habré tenido esa gran lección
y habremos tenido esa gran lección
para el futuro de la unidad, de
la generosidad y del apoyo de quien
tiene la tarea de dirigir el partido.
Esa será la mejor aportación de
esta etapa, el ejemplo que quiero
que quede por encima de cualquier
otro, como proyecto colectivo que
somos, como proyecto diverso de
generaciones, de aspiraciones, de
diversidades territoriales. Pero
una fuerza íntima común de hacer
las cosas juntos, de construir juntos,
de ser respetuosos, comprensivos.
Ese ejemplo tiene que quedar para
siempre porque así siempre seremos
ese partido fuerte y poderoso que
necesitan los más débiles de la
sociedad española.
Ahora quiero también hacer una referencia
a los compañeros del partido. Ellos
han compartido conmigo el honor,
el grandísimo honor de representaros,
el grandísimo honor de llevar la
nave a buen puerto. A ellos les
quiero agradecer de corazón todo
el apoyo, todo el trabajo, toda
la inteligencia y todo el coraje
que ha puesto. Sin ellos, por supuesto,
la victoria no hubiera sido posible.
Muchas gracias, compañeros de la
dirección.
Y teniendo esa tarea que ha sido
apasionante, que ha sido enormemente
positiva porque hemos sentido ese
apoyo que quiero resaltar, una y
otra vez. Hemos tenido la responsabilidad
de hacernos cargo de la dirección
de este país. Gracias a más de 11
millones de españoles y españolas
que nos han votado. A ellos les
quiero decir hoy en el momento más
solemne que tiene un partido, desde
luego, en el más solemne del PSOE,
a ellos les quiero dar todas las
gracias por su apoyo y a ellos les
quiero decir que tienen un Gobierno
al que han votado, pero un Gobierno
que va a saber aceptar las críticas,
que va a comprender las exigencias,
que va a ser respetuoso con lo que
expresen cada día, igual que vamos
a ser profundamente respetuosos
con los millones de españoles que
no nos han votado. A ellos también
quiero decirles que tienen un Gobierno
para toda la sociedad. Eso expresa
cual es el rumbo que quiere España.
Eso expresa cuál es la forma de
dirigir un país que está presente
en las aspiraciones de la mayoría
de la sociedad española.
La gente quiere al frente del Gobierno
a hombres y mujeres que escuchen
y que dialoguen. Quieren al frente
de un Gobierno a hombres y mujeres
que se sientan iguales que los ciudadanos.
Quieren al frente de un Gobierno
a gente que esté dispuesta a entregarse,
a decir la verdad, a explicar las
cosas, y os puedo asegurar que ese
es mi compromiso y el compromiso
de todo el Gobierno. Y la gente
quiere, y también yo quiero que
la dirección que salga elegida del
Congreso, que el partido no sea
el eco del Gobierno, sino que el
partido sea la voz de la gente.
Que el Partido sea la voz que escuchen
y que construyan con la sociedad.
Que el partido no sea únicamente
aquella institución que dé el respaldo
al Gobierno o que apoye sin más
sus políticas. Yo quiero un partido
que sea también exigente con el
Gobierno. Quiero un partido que
esté cerca de la gente, que hable
claro, y que diga al Gobierno lo
que piensa la gente en cada momento.
En eso os pido que no me falléis.
Y decía que estábamos desde hace
poco tiempo en el Gobierno. A tenor
de cómo chilla la derecha, estamos
desde hace mucho. Pero quiero recordaros
que nos quedan muchos días, bastantes
días, para llegar a los primeros
cien días de Gobierno de España.
Repito, bastantes días para a los
cien días de Gobierno de España.
Y en ese tiempo, breve, sin duda,
estamos escribiendo el prólogo de
nuestra tarea de Gobierno. Y en
ese prólogo estamos estampando palabras
que han representado siempre nuestros
ideales. Representan profundas aspiraciones
de la sociedad española. Responden
a los principios de lo que representa
un proyecto progresista del siglo
XXI.
En ese prólogo estamos escribiendo
la palabra paz. Por eso salimos
de Irak. Estamos escribiendo la
palabra legalidad internacional
y compromiso con la seguridad. Por
eso los soldados que van a ir a
Afganistán, van con el amparo de
la legalidad internacional. Y van
a ir una vez que el Parlamento se
pronuncie después de haber una amplia
explicación de cual es el objetivo
de la misión. Y una vez que el Parlamento
vote y se pronuncie. Eso la primera
vez que va a pasar en la historia
democrática de España. Y ha pasado
a la primera vez que este Gobierno
decide una misión de paz en el exterior.
Eso es contribuir de una manera
evidente a la mejora de la democracia.
Estamos escribiendo la palabra Europa.
Por eso, hemos sido decisivos para
que en Europa haya una Constitución,
una Constitución para todos los
europeos que nos hace ciudadanos
de un proyecto común, una Constitución
que refuerza la garantía de la unidad
europea, que refuerza la paz, la
identidad europea, como un espacio
de progreso, de bienestar social
y de factor de estabilidad en el
mundo. Hemos escrito paz en ese
prólogo. Hemos escrito legalidad
internacional. Hemos escrito respeto
al Parlamento y a la democracia.
Hemos escrito Latinoamérica, que
es nuestro gran espacio para compartir
como país. Y por ello, os puedo
decir que me siento enormemente
orgulloso cuando he ido a Latinoamérica
como Presidente de Gobierno y he
estado ya con casi todos los presidentes
y una parte de representantes de
la sociedad civil y he oído como
con el cambio de Gobierno decían:
otra vez está España con nosotros.
Eso es lo que más orgullo me ha
producido en el exterior, ver esto
en Latinoamérica cuando me han dicho:
otra vez está España con nosotros.
Y hemos escrito la palabra Mediterráneo,
abriendo el espacio del diálogo
a los países que comparten con nosotros
relaciones, historia, cultura, a
los países en donde hay que contribuir
a la estabilidad, a la paz, donde
hay que contribuir a ver el fin
de esa contienda tan peligrosa para
la estabilidad en el mundo, como
es el conflicto entre Israel y Palestina.
Y hemos dado nuestro apoyo al pueblo
palestino. Y haremos todo lo que
esté en nuestras manos para dar
una solución razonable de paz y
de entendimiento.
Y también en el prólogo hemos escrito
la palabra igualdad. La hemos escrito
haciendo por primera vez un Gobierno
paritario en España, un gobierno
con el mismo número de hombres que
de mujeres y con la primera Vicepresidenta
de Gobierno de España.
Por cierto, así quiero que sea la
dirección que vamos a elegir en
este Congreso, con el mismo número
de hombres que de mujeres. Y hemos
escrito la palabra igualdad con
mayúsculas cuando hemos remitido
al Parlamento, con el compromiso
que tenía, la Ley Integral contra
la Violencia de Género. Y ahora
quiero deciros una cosa, una ley
que algunos polemizan con ella.
Yo quiero subrayar alguna cosa para
la reflexión de quienes polemizan
por aspectos formales o técnico-jurídicos
de que demos un apoyo especial y
reforzado a las mujeres que sufren
o pueden sufrir la violencia, la
amenaza, en el ámbito de la convivencia.
Cabe decir que en este país hay
una igualdad declarada entre hombres
y mujeres, pero cabe añadir que
esa igualdad no es real todavía.
Cabe decir, amigas y amigos, que
las mujeres en esta sociedad siguen
siendo las que más arriesgan y las
que menos oportunidades tienen,
las que menos empleo tienen menos
salario y las que tienen menos seguridad
por la violencia de género. Yo me
pregunto, ¿algunos no podrían razonar
y entender que una discriminación
positiva es necesaria para forzar
y reforzar el apoyo y el amparo
a tantas mujeres que injustamente
sufren la violencia de género. Una
cuestión técnico-jurídica. Yo diré
más, a pesar de tanto debate y tantas
críticas, no vamos a dar un paso
atrás.
Hemos escrito en ese prólogo la
palabra derechos, nuevos derechos.
Y por eso os puedo asegurar que
me produce también mucha satisfacción
saber que dentro de poco, el próximo
año 2005, los homosexuales tendrán
derecho a contraer matrimonio en
este país.
Hemos escrito la palabra derechos
y vamos a escribir la palabra derechos
y nuevos derechos para otras personas,
para otros grupos sociales que lo
necesitan y que forman parte de
nuestro compromiso electoral más
fuerte que tiene que ver con políticas
sociales porque vamos a hacer una
ley de apoyo a las personas dependientes.
Vamos a crear, en este país, el
derecho de la ayuda pública a las
personas dependientes. Y vamos a
tener esa ley el próximo año también
para ayudar a los mayores y a las
familias que tienen que hacer tantos
esfuerzos para el ejercicio de solidaridad
con las personas que no pueden valerse
por sí mismas o que tienen graves
dificultades para moverse por sí
mismas. Y vamos a hacer el esfuerzo
también con las personas discapacitadas.
Estoy hablando insisto de derechos
que tienen que tener las personas
con discapacidad, personas y ciudadanos,
que tienen que tener esa ciudadanía
plena. Y os puedo asegurar que vamos
a cumplir y hacer cumplir todas
las leyes que tienen que ver con
los derechos de los discapacitados.
Que vamos a romper todas las barreras
arquitectónicas y que vamos a hacer
también aquí toda la discriminación
positiva que haga falta para que
puedan tener empleo y una vida autónoma
y digna.
Y además, esos derechos y esa ruptura
de las barreras de todo tipo que
pesan y que son una humillación
silenciosa con tantas personas con
discapacidad, esas barreras las
vamos a empezar a romper por La
Moncloa. Y va ser la primera vez,
desde la transición democrática,
que en La Moncloa haya accesos para
discapacitados y se cumplan las
leyes en materia de empleo público
para las personas que puedan integrarse
a trabajar.
Hemos escrito en el prólogo educación
con igualdad. Por eso hemos subido
la cuantía y el número de becas,
para estar un poco más cerca, subrayo,
un poco más cerca de la media europea
y tendremos que seguir subiéndolas
porque el futuro, para que este
país lidere y esté a la cabeza de
los países con más progreso económico
de la Unión Europea. Es la extensión
de la educación. Es la igualdad
de oportunidades y cada beca que
ampliemos, cada miles de personas
jóvenes que puedan tener una beca,
estamos haciendo la mejor inversión
para el crecimiento del futuro de
nuestra economía.
Y también hemos escrito educación
con igualdad cuando hemos derogado
los aspectos regresivos de la LOCE
en su aplicación.
Y os diré que hemos escrito en el
prólogo la palabra solidaridad.
Por ello hemos aumentado el salario
mínimo interprofesional, haciendo
que recupere lo que había perdido
las personas con menos ingresos
durante estos años del Gobierno
del PP.
Hemos escrito también la palabra
solidaridad porque hoy mismo el
Consejo de Ministros ha afrontado
el pago de ayudas y la extensión
de las mismas a los afectados y
ante las consecuencias de la catástrofe
del Prestige.
Hemos escrito en el prólogo también
la palabra sociedad laica porque
no admitimos la imposición en las
creencias, de nadie. Por eso la
religión no será obligatoria, evaluable
en la escuela. Y seguiremos dando
pasos para que la sociedad sea una
sociedad como tiene que ser en democracia:
una sociedad laica.
Hemos escrito la palabra tolerancia,
tolerancia y modernidad. Por eso,
este Gobierno sí va a estar en el
liderazgo de la apuesta en investigación
de células madre, en investigación
para todos aquellos ciudadanos que
puedan tener un mínimo de esperanza
ante su padecimiento, ante su enfermedad.
En esto tampoco aceptamos la imposición
de ninguna creencia. Aceptamos y
creemos en el progreso de la ciudadanía,
de la sociedad.
Hemos escrito la palabra desarrollo
sostenible y respeto al medio ambiente.
Por eso, hemos derogado el trasvase
del Ebro. Y por eso, vamos a garantizar
que las regiones y provincias que
necesitan agua van a tener agua
en menos tiempo y con menos coste
que con ese Plan Hidrológico que
tenía el Partido Popular.
Y hemos escrito desarrollo sostenible
porque vamos a hacer el esfuerzo
compartido con las empresas, con
el sector industrial para que se
cumpla Kioto. Para que nuestro país
no quede otra vez atrás en lo que
es un proceso necesario de modernización
y de solidaridad con los pueblos
que menos tienen, que son víctimas,
en buena medida, de los efectos
de la contaminación que produce
extensión de la pobreza, que produce
extensión de las limitaciones del
desarrollo.
Hemos escrito, también, la palabra
innovación. Innovación como la fórmula
para hacer crecer nuestra economía.
Innovación para promover la tecnología,
para mover la capacidad de emprender,
para mover los mejores resortes
y esfuerzos de la ciudadanía, para
hacer que cada día más universitarios,
como pasa en España, entren en la
universidad pensando quién les va
a emplear, qué empleo pueden conseguir
cuando acaben su educación, sino
que entren pensando prioritariamente
cuántos empleos van a poder crear
en la sociedad. Eso significa apostar
por la innovación. Por ello, reitero
hoy el compromiso de aumentar, en
el próximo presupuesto, el 25% el
esfuerzo en investigación, en desarrollo
y en nuevas tecnologías, especialmente
con el apoyo a los investigadores
y a lo que representa ese espacio.
Hemos escrito la palabra diálogo
social y, desde el primer momento,
estamos poniendo en marcha ese gran
capital social que este país tiene
que conservar y desarrollar, que
es convocar a empresarios y sindicatos,
hacer que compartan las tareas de
la competitividad económica, de
la mejora de la productividad y
de lo que es el gran objetivo del
diálogo social, el acuerdo que estoy
seguro vamos a firmar con empresarios
y sindicatos. Y ese gran objetivo
se llama empleo estable y lucha
contra la precariedad laboral de
tantos jóvenes y de tantos trabajadores
en este país.
Hemos escrito la palabra cultura
en este prólogo de la tarea de Gobierno.
Y hemos escrito la palabra cultura
porque hemos apostado por la excepción
cultural, por defender y llevar
a la práctica que un bien cultural
no es una mercancía cualquiera,
que un bien cultural necesita un
apoyo especial. Y que nuestros creadores
y nuestros artistas, la gente de
la cultura de este país necesita
ese apoyo y por ello me siento muy
satisfecho de que haya cambiado
en tan poco tiempo el clima. Ahora
no hay un Gobierno contra la gente
de la cultura, ahora hay un Gobierno
para apoyar a la gente de la cultura
en este país.
Hemos escrito la palabra España
plural, reconociendo la diversidad
y vamos a desarrollarlo apostando
por la reforma del Senado, por el
diálogo con todas las comunidades
autónomas por su participación en
las tareas de construcción de la
Unión Europea. Por hacer que el
Gobierno de España cuente en cada
decisión que tenga impacto territorial
con las comunidades autónomas. Porque
las llame a compartir, no que las
llame para discutir, como únicamente
pasaba antes. Vamos a desarrollar
esa España plural. Y una España
que ha de mantener el principio
de la solidaridad de los territorios
con menos desarrollo, como hace
la Unión Europea, como acaba de
proclamar el Tratado constitucional
de la Unión Europea, un principio
de cohesión social, que ya os digo
desde aquí, será prioritario en
la tarea del Gobierno de España.
Y seremos un Gobierno especialmente
sensible a aquellos territorios
que tienen menos desarrollo, que
tienen menos empleo y que tienen
más necesidades para afrontar el
futuro de su modernización. Y sé
que las regiones más desarrolladas
están dispuestas a entender y aceptar
este principio. Si se dialoga, si
se comparte y si se reconoce la
diversidad consustancial a esta
España plural que es la esencia
del proyecto común que defendemos.
Y esa solidaridad tiene que llegar
también al mundo rural, tiene que
llegar a tantos y tantos ayuntamientos
de este país, a tantas comarcas
que necesitan una política de cohesión,
de desarrollo rural, y de apuesta
por el medio ambiente. Y esa tarea
la va a hacer el Gobierno.
Igual que en esa tarea de construcción
de la España plural, en esa misión
de compartir el proyecto común y
los grandes objetivos, en mejorar
la vida de la gente, cada servicio
público, tenemos que tener a los
Ayuntamientos cerca en todas las
decisiones. Tenemos que tener a
los ayuntamientos fuertes, tenemos
que tener unos municipios que sientan
la capacidad de hacer las tareas
que tienen encomendadas. Tenemos
que hacer, y lo vamos a hacer desde
el Gobierno de la Nación, que los
ayuntamientos se sientan respetados,
apoyados y partícipes de las decisiones
que tomamos en la acción de Gobierno
y que afectan a sus intereses diariamente.
Hemos escrito la palabra renovación
democrática en este prólogo y quiero
resaltar de manera especial lo que
esto representa. Es el prólogo nada
más, un prólogo que nos ha permitido
ver cómo han existido debates en
la campaña de las europeas. Un prólogo
que nos ha permitido ver cómo el
Parlamento recupera fuerza y vitalidad,
cómo el Gobierno está dispuesto
al control en la modalidad que la
oposición reclame; está dispuesto
a comparecer. Nunca mira para otro
lado, nunca desprecia lo que dicen
los grupos parlamentarios. Está
dispuesto a que se investigue lo
que ha pasado o lo que pasa en la
tarea del ejercicio de las distintas
responsabilidades públicas. Hacer,
poner la palabra renovación democrática.
Os puedo asegurar compañeras y compañeros
que es la mejor garantía de la fortaleza
del proyecto final, no le tengamos
ningún miedo a la máxima transparencia,
no le tengamos ningún miedo a que
haya la máxima complicidad en la
tarea con el Parlamento, no le tengamos
ningún miedo al diálogo con los
grupos parlamentarios, al revés,
eso es fecundar las mejores prácticas
democráticas, eso es fortalecer
lo que quiere ver la gente, lo que
quiere ver la ciudadanía, porque
quiere ver debates auténticos, no
previsibles. Quiere ver que lo que
pasa en el Parlamento no está ya
fabricado, que lo que pasa en el
Parlamento es la expresión de un
debate, de una deliberación abierta
y sana, y por ello os puedo decir
que vamos a ir en esa dirección
sin ningún temor y sin ningún problema.
Debates: cuando quiera la oposición
en el Parlamento, diálogo con los
grupos parlamentarios: cuando estén
dispuestos a dialogar los grupos
parlamentarios y por cierto, desde
aquí quiero agradecer a los grupos
parlamentarios que están en la tarea
de colaboración con el Gobierno
del Partido Socialista, a todos
los grupos parlamentarios tengan
la ideología que tengan, sean nacionalistas,
de izquierdas o nacionalistas moderados.
Sepan esos grupos parlamentarios
que van a contar con la mejor actitud
del Gobierno en el diálogo, que
creo en una democracia parlamentaria,
en una democracia con control. Que
creo en una democracia en la que
los esfuerzos de muchos dan resultados
mejores para la vida y progreso
de la sociedad.
Estas son algunas de las palabras
que hemos puesto en el prólogo del
libro que va a ser la tarea del
Gobierno en esta legislatura y os
pido que, como organización del
partido, ayudéis a desarrollar las
mejores ideas, las mejores propuestas,
las mejores políticas, las aspiraciones
más ambiciosas, los objetivos más
grandes que sabéis que tiene esta
sociedad para que vayamos escribiendo
capítulo a capítulo en estos cuatro
años y podamos terminar esta legislatura
diciendo: "Aquí está, esta es una
obra bien hecha". Esto es lo que
os pido como partido, en la hora
de estar redactando el prólogo.
Seguramente, compañeras y compañeros,
muchos os acordaréis de una frase
del 35 Congreso: "no estamos tan
mal". Hoy quiero deciros, por si
alguien tiene la tentación de hacer
una frase en sentido distinto, o
precisamente en sentido contrario,
que no podremos estar bien como
partido, mientras haya gente que
tiene tantas necesidades en este
país y en el resto del mundo. Nunca
podremos estar bien como Partido.
Ayer, compañeras y compañeros, cuando
inauguramos la exposición que conmemora
los 125 años del Partido me asaltaba
una idea: ¿cómo es posible que con
125 años este partido esté tan joven?.
Os voy a dar la receta para, después
de 125 años seguir tan joven, la
receta es tener los pies en el suelo,
la mirada alta, el corazón a la
izquierda y el oído atento a lo
que dice la gente. Esa es la receta
para tener un Partido joven después
de 125 años de historia.
Compañeras y compañeros, a pesar
de que es conocido por todos no
puedo por un respeto formal al Congreso,
sino expresar que voy a presentar
mi candidatura para la reelección
de Secretario General. No me parecía
correcto no decirlo a quienes tenéis
esa tarjeta que tanto cuenta como
delegados y de la que tenéis que
sentiros muy orgullosos. Quería
deciros también que os voy a pedir
el apoyo para esa candidatura con
la misma humildad con la que lo
hice hace cuatro años, pero con
mucha más ilusión. Con la ilusión
de saber hoy que podemos hacer la
España que soñamos. Muchas gracias
compañeras y compañeros.
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