Discurso íntegro de Zapatero


Compañero Presidente, compañeras y compañeros.

Quiero, en primer lugar, hacer un capítulo de agradecimiento. Agradecimiento en primer lugar a todos los compañeros de partidos amigos, hermanos y a todas las delegaciones internacionales a los que el PSOE siente como compañeros de un mismo partido. Muchas gracias por estar aquí.

Quiero también hacer y expresar mi agradecimiento a todos los representantes de distintas organizaciones sociales que se encuentran entre nosotros: representantes de sindicatos, de Organizaciones no Gubernamentales que trabajan por la cooperación, de organizaciones de defensa de los derechos cívicos, de organizaciones en pro de un desarrollo sostenible, de organizaciones en defensa de los derechos de la igualdad de las mujeres, de tantas organizaciones sociales. Quiero deciros, amigas y amigos, que vosotros no militáis en este partido, pero quiero que sepáis que el partido sí milita con vosotros.

Compañeras y compañeros, aunque os parezca extraño este es un informe de gestión difícil. Y digo que es un informe de gestión difícil porque más que el informe de gestión de la dirección del partido, tal y como establece el orden del día, es el informe de todo el partido. Y es el informe de todo el partido porque esta dirección ha sentido en todo momento el apoyo y el cariño de todos los compañeros y compañeras. Por ello, quiero deciros muchas gracias y que trasladéis esas gracias a todos los militantes del partido.

Hay, no obstante, un capítulo al que quiero hacer una especial dedicación en el turno de agradecimientos y de reconocimientos. Y, por ello, me dirijo ahora a vosotros, a los delegados y delegadas de este 36 Congreso.

Quiero, en primer lugar, hacer referencia a los delegados y delegadas que vienen de fuera representando a los socialistas que fuera de España mantienen viva la llama del PSOE y la dignidad de este país. Y quiero, ahora, dirigiéndome a todos los delegados y delegadas, reiterar nuestro agradecimiento. El agradecimiento en nombre de toda la dirección federal del partido por el apoyo, por la comprensión y por el trabajo de estos cuatro años. Personalmente os quiero agradecer la confianza que disteis a aquel delegado de León, cuyo mérito, cuyo mejor mérito, era y es ser como vosotros. Muchas gracias.

Compañeras y compañeros, pertenecéis a un partido fuerte y poderoso. Es el partido de los más débiles, el partido de la gente que no tiene de todo. Y esto parece una gran paradoja pero eso se explica porque estamos aquí representando a los hombres y a las mujeres para quienes el compromiso es algo más que una palabra, algo más que un lema; a hombres y mujeres para quienes el compromiso es trabajo, dedicación, abnegación, solidaridad y generosidad. Por eso somos un partido fuerte y poderoso, porque representamos a los más débiles y a la gente que no tiene de todo.

Y por ello, como en alguna ocasión me habéis oído, puedo proclamar hoy muy alto y muy fuerte: sintámonos orgullos de llamarnos socialistas, compañeros.

Amigas y amigos, el éxito no da la razón, pero había razones para el éxito y esas razones nacieron en el 35 Congreso Federal del partido. Porque la sociedad española comprobó que nuestros métodos democráticos y nuestra pasión por la libertad hacían auténtica la política y llenaban a la democracia de espacio para participar y para compartir. Ahí empiezan las razones de nuestro éxito. Y debemos conservar en la retina, en nuestras prácticas democráticas, en nuestra vida interna como partido, la lección que nos ha dado la sociedad. Este país ama la democracia. Este país ama la libertad. Este país ama la política que se practica con la moral. Este país ama una vida pública rica y solidaria. Y cuando el Partido Socialista actúa con esa libertad, con esa democracia, cuando está cerca de lo que quiere y siente la ciudadanía, es un partido ganador, como hemos ganado en las elecciones que hemos tenido en estos cuatro años. Esa es la gran lección que nos ha dado la sociedad española.

Amigos y amigas, compañeras y compañeros, sé que muchos de vosotros guardáis de recuerdo, como yo, la tarjeta de votación del 35 Congreso. Con mil tarjetas como ésta, hace cuatro años, cambiamos el destino de este partido. Con mil tarjetas como ésta, cambiamos el destino y la mayoría de este país. Y hoy tenéis nuevamente mil tarjetas en vuestras manos. Mil tarjetas que pueden servir para convertir ideales en logros, para convertir aspiraciones en derechos, para hacer esa España mejor que hemos prometido. Esas mil tarjetas, que están en vuestras manos, representan a 400.000 militantes y simpatizantes que, quiero que no olvidemos nunca, sirven a 42 millones de españoles. A ellos nos debemos.

Sabéis que nos han preguntado cientos de veces quién manda en el Partido Socialista Obrero Español. Pues bien, la respuesta está en vuestras manos. En este partido, amigas y amigos, mandan los socialistas. En este partido mandan sus militantes. En este partido mandan sus delegados. ¿Sabéis por qué? Porque el único poder fáctico que hay en la democracia es el poder de la ciudadanía. Y por eso, la autonomía de este partido, frente a cualquier intento de injerencia, la autonomía de este proyecto, es su principal aval, la gran garantía ante los ciudadanos. Aquí decidimos democráticamente, sólo en función de nuestros ideales, sólo en función de aquello que representamos. Y os puedo asegurar, va a seguir siendo así para siempre. Este partido es de la ciudadanía. En este partido mandan sus militantes, sus delegados y está en vuestras manos el gran poder que representa venir como delegado a un Congreso Federal del mismo.

Y eso sucede, compañeras y compañeros, porque amamos la libertad, porque amamos la democracia, porque como hemos demostrado en la historia, en estos 125 años de historia, por la libertad estamos dispuestos a pagar cualquier precio. Como el precio que han pagado en estos años víctimas del terrorismo, compañeros de partido y tantos militantes a lo largo de la historia. Eso es tener amor a la libertad y a la democracia. Estar dispuesto a pagar cualquier precio por defender ser libres y que los demás vivan también como hombres y mujeres libres. Esa es la esencia de lo que representa nuestro proyecto.

En alguna ocasión me han preguntado que por qué soy de izquierdas, que por qué soy socialista. Quiero daros una respuesta muy sencilla. Una respuesta que escribe la historia mejor del partido y que ha de escribir los mejores tiempos de la acción de nuestro partido en el futuro inmediato para servir a esta sociedad. Esa respuesta es bien sencilla, como decía.

Soy de izquierdas porque tengo una profunda fe en la democracia, porque tengo una profunda fe en el valor de la ciudadanía, porque tengo una profunda fe en lo que representa hacer cosas juntos, en lo que supone una tarea colectiva y porque tengo el convencimiento íntimo de que no hay una libertad individual si no hay una libertad colectiva, que no hay un progreso individual si no hay un progreso colectivo. Esa es la democracia y la democracia mejor. La democracia que queremos hacer cada día es la democracia que convoca a la participación, que convoca a que la gente llene el espacio público con iniciativas, con ideas, con críticas, con la posibilidad de debatir, de deliberar. Esa democracia, ese ideal democrático es la esencia de nuestro proyecto: tener ciudadanos fuertes, ciudadanos libres e instituciones poderosas y que ni un solo hombre ni una sola mujer esté por encima de ninguna ley en nuestro país. Ese es el proyecto y esa es la esencia de lo que tenemos que continuar en nuestra tarea.

Amigas y amigos, en alguna ocasión me habréis escuchado decir que el Partido Socialista Obrero Español es el partido que más se parece a España y también en esto somos el partido que más se parece a España, en amar la libertad y en amar la democracia. Y la sociedad española ha dado muestras de ese aprecio y de esa capacidad de defender la democracia cada día. Ha dado muestras de su fortaleza y ha dado muestras de su confianza. Tenemos un país que se aprecia a sí mismo, un país que confía en sí mismo. Y un país que se aprecia a sí mismo, un país que confía en sí mismo es un país capaz de alcanzar las cotas más altas de progreso, del libertad y de democracia, como vamos a alcanzar en estos cuatro años con la tarea de Gobierno que acabamos de iniciar, amigos y amigas, compañeras y compañeros.

Por ello quiero deciros hoy que había razones para el éxito. Si echamos la vista atrás, en estos cuatro años, y recordáis alguna de las cosas que marcaron el inicio de nuestra tarea, seguramente os viene a la cabeza alguna afirmación que expresé en el Parlamento y en muchos ámbitos de la vida pública.

Dije que nunca llegaríamos al poder intentando que las cosas se torcieran. Dije que nos responsabilizaríamos de España, de los problemas de los españoles, estando en la oposición de la misma manera que si estuviéramos en el Gobierno. Dije que estaba dispuesto a ensanchar y ampliar los espacios de consenso básico en nuestra democracia. A esto lo definí como la oposición útil. Y esa oposición útil abrió un nuevo estilo de reivindicar una forma y una tarea de hacer la política distinta. Una política que era capaz de ofrecer acuerdos a quién estaba en el Gobierno, de tender la mano, de mantener una actitud continua al diálogo. Y eso generó el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, porque queríamos subrayar, una vez más, en nuestra tradición y en nuestra coherencia, queríamos subrayar una vez más y decir a los violentos, como hoy quiero reiterar, que nunca, nunca van a conseguir ni un solo objetivo con la violencia y que pueden desistir en sus acciones terroristas en nuestro país porque es lo que quiere la sociedad española.

Hicimos ese Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y respondíamos a una aspiración inmensamente mayoritaria de la ciudadanía. De una ciudadanía que ha sufrido hace bien poco el zarpazo del atentado terrorista más brutal que se ha conocido en Europa el pasado 11 de marzo. Una ciudadanía que salió a la calle a ser solidaria con las víctimas, como tenemos que ser solidarios cada día. Una ciudadanía que salió a defender la libertad. Una ciudadanía que dio un ejemplo en las calles de toda España defendiendo la libertad y la democracia y exigiendo la verdad. Una ciudadanía que no optó por la seguridad por encima de la libertad. Una ciudadanía que optó el 11 y el 14 de marzo por lo que quiere la sociedad española: la democracia, y por eso dio una mayoría al Partido Socialista Obrero Español.

Por ello, quiero deciros que esa lección tan reciente debe suponer, sin duda alguna, un elemento de motivación y de fuerza. De fuerza en la confianza de los valores que tiene la sociedad española, de fuerza en la confianza de las aspiraciones que motivan a la gran mayoría de la ciudadanía y de fuerza y de confianza en la lección que tantos jóvenes, en estos últimos años han dado en defensa de los mejores valores: paz, libertad, progreso y solidaridad. Mi agradecimiento más profundo a tantos jóvenes que han demostrado cuál es el futuro de los valores de este país.

Pero al mismo tiempo que ofrecíamos y compartíamos la responsabilidad de asuntos que representaban ensanchar y mejorar las bases de la convivencia de todos en España, éramos capaces también de ofrecer otras áreas, otros ámbitos de concurso compartido, de sumar esfuerzos, áreas que afectan a cuestiones esenciales de la democracia o de la convivencia. Por ello firmamos un Pacto por la Justicia, por su mejora. Y es muy curioso porque a veces conviene recordar cómo se pervierten las cosas. Es muy curioso que se criticara que nosotros firmáramos ese acuerdo después de que el Partido Popular y el Gobierno en aquel entonces no lo cumplieran. La denuncia debería haber sido, y así fue por nuestra parte, a aquellos que no respetaron y cumplieron los acuerdos, que no fueron capaces de entender, y ahora sí lo vamos a hacer, que este país necesita un gran acuerdo en torno a la inmigración. Un gran acuerdo para que las bases de convivencia fueran compartidas por todos, para que tengamos una inmigración ordenada y legal, para que tengamos una inmigración con derechos para los inmigrantes, y con deberes. Para que tengamos una inmigración que sea como quiere la sociedad española: un nuevo ejemplo de un país serio, solidario y capaz de integrar a la gente que quiere venir a compartir su vida, su futuro y su esperanza con nosotros. Y os puedo asegurar que vamos a estar y vamos a llegar a hacer ese gran acuerdo en torno a la inmigración.

Pero también nos responsabilizábamos de España, de su futuro y de los españoles. Cuando estuvimos en la crítica y al lado de los estudiantes frente a las leyes reaccionarias del Gobierno de la derecha. También estábamos responsabilizándonos de España, de los españoles y de sus problemas cuando denunciamos el abandono del Gobierno ante la catástrofe del Prestige. También estábamos responsabilizándonos de España y de los españoles cuando estuvimos al lado de los trabajadores con ocasión del Decretazo. Y estábamos cerca de nuestro pueblo, de su corazón más profundo, de su aspiración más íntima cuando nos opusimos contundentemente a la guerra de Irak a donde nos llevó un Gobierno de malas maneras.

La derecha cometió muchos errores en su etapa de Gobierno, pero cometió, sobre todo, uno por encima de cualquier otro. La derecha creía que ya no había ciudadanos en este país. Creía que había sólo telespectadores. La derecha no ha entendido que esta sociedad es una sociedad adulta democráticamente. Es una sociedad a la que no se la engaña. Es una sociedad que quiere la verdad de quien ejerce el poder, que quiere el respeto de quien está al frente de las instituciones, que quiere ser escuchada, que tiene derecho a la crítica y a la exigencia, a la manifestación y a lo que puede ser la censura de un gobierno o de una política. Y espero que ahora ya la derecha empiece a entenderlo. Quizá ya ha empezado a entenderlo porque, después de hablar tanto tiempo de la oposición de pancarta, no han empezado a hacer oposición y han metido las pancartas en el Parlamento, lo cual no está mal para empezar.

Ahora bien, yo les quiero decir una cosa como reflexión para cuando vuelvan al Gobierno -calma, ya sé que vamos a hacer todo lo posible para que sea muy tarde-, que se acuerden de lo que han hecho estos días en el Parlamento y que respeten a la gente que salga a la calle con pancartas y se manifiesten, como nosotros hemos respetado su oposición a las políticas que estamos haciendo.

Estamos dispuestos como Partido Socialista, igual que como estuvimos dispuestos en la oposición en esa etapa de política útil, a que encuentren su lugar como partido de la derecha. De una derecha que debería estar renovada. De una derecha que, en algún momento, debería encontrar el centro que tanto busca. En mi opinión, van por el camino equivocado porque lo primero que tenían que haber hecho el 14 de marzo era aceptar con elegancia el resultado electoral, que es lo que hacen los buenos rivales ante una victoria limpia y con una gran dosis de legitimidad porque acudieron a las urnas casi ocho de cada diez españoles. Ese es el camino que deberían empezar. Aún están a tiempo. Pero es verdad que, viendo algunas cosas de las que pasan, uno duda de que puedan ir por ese camino. Bueno, no hay más que ver a Rajoy. Rajoy está contento. Siempre lo dice que está contento, porque ha perdido las dos elecciones a las que se ha presentado como líder de su partido. O sea, de dos partidos, dos derrotas. Y está contento. Yo no tengo nada que objetar. Si él está contento, imaginaros como estoy yo. Yo en los últimos días le he visto, ya es una técnica habitual, hacer alguna broma. Bueno, en realidad me parece que no es un buen humorista, como no ha sido un buen perdedor en las elecciones, pero estoy dispuesto a hacer un pronóstico con ecuanimidad. Creo que lo de llegar a ser un buen humorista lo tiene crudo, ciertamente, pero, sin embargo, soy optimista en cuanto a la posibilidad de que llegue a ser un buen perdedor y os puedo asegurar que le vamos a dar todas las ocasiones para que perfeccione su condición de perdedor.

En efecto, compañeras y compañeros, había razones para el éxito. Pero el éxito, el respaldo de una mayoría social, no se consigue sólo con los errores de un gobierno. Se consigue también generando esperanza. La esperanza a la que os convoqué en el 35 Congreso en el año 2000. La esperanza a la que convoqué a la ciudadanía en la campaña electoral. Y hoy podemos decir, amigas y amigos, hemos colmado la esperanza. Misión cumplida.

Y lo más curioso de esto es que algunos se acordarán de lo que decían de nuestra oposición, de lo que decían de esta dirección federal en el proceso de estos cuatro años. Nos llamaban, voy a ser generoso recordando los calificativos, ingenuos, moderados, débiles, que sólo había talante. Pero mirad, me siento profundamente orgulloso, que el agua limpia, transparente y moderada haya sido capaz de horadar esa roca teórica que era el Partido Popular, ganándoles las elecciones del 14 de marzo. Es de lo que más orgulloso me siento.

Quiero deciros, compañeras y compañeros, amigas y amigos, que como bien dice el lema de este Congreso, es el tiempo del compromiso después de haber conquistado la esperanza del 2004. Es el tiempo de poner los ideales y convertirlos en logros. Es el tiempo de poner las aspiraciones de nuevos derechos en las realidades de la vida de la gente. Es el tiempo para que este Congreso, que va a ser un Congreso tranquilo, sea un Congreso y sea un Congreso con mayúsculas en el que debatamos y abramos nuevas vías para nuestras políticas. En el que diseñemos un partido vivo y dinámico, un partido joven, un partido abierto a la sociedad. Un partido capaz de dialogar con todos los sectores sociales, capaces de entenderles, capaces de compartir. Un partido que sabe que no tiene la razón en todo. Un partido dispuesto a aprender. Un partido dispuesto a escuchar. Un partido dispuesto a comprender. Un partido dispuesto a esforzarse, a entregarse, a ser generoso. Este es el partido que tiene que salir de este 36 Congreso del PSOE y lo vamos a conseguir.

Es un Congreso tranquilo, como el cambio. ¿Os acordáis? El cambio era tranquilo, pero era cambio y fue cambio. Y ahora os digo que sigue siendo tranquilo pero que aspira a un cambio continuo. Aspira a que cada día, desde la acción del partido y desde la acción del Gobierno removamos un obstáculo, mejoremos la vida de la gente. Que la sociedad sienta que hay un Gobierno. Eso es estar dispuesto a la crítica y a la autocrítica. Eso es tener un partido vivo. Eso es hacer que esta tarde, mañana y pasado, tengamos el debate con contundencia, que el lunes expliquemos a la gente qué hemos decidido aquí y qué hemos debatido. Pero, sobre todo, que el lunes también sigamos escuchando a la ciudadanía y sigamos estando profundamente atentos a cuáles son sus principales problemas y aspiraciones.

Compañeros y compañeras, llevamos dos meses y medio en el Gobierno de España. Manolo Chaves -por cierto, es el mejor presidente que podíamos tener- recordaba el momento de mi investidura y decía que lo recordaba con emoción. Ya sabéis que a mí me gusta ser austero hasta en la expresión de mis sentimientos más íntimos. Debe ser el carácter leonés. Pero sí puedo y quiero en este momento transmitiros qué sentí cuando estaba obteniendo la investidura del Congreso de los Diputados y cuando se abría ante mí el horizonte de tener la responsabilidad de gobernar España en nombre del Partido Socialista Obrero Español. En ese momento se agolparon muchas imágenes, muchas miradas, muchas lágrimas, muchas aspiraciones de mis últimos cuatro años que había vivido intensamente. Se agolpó, sobre todo, una imagen reiterada. Esa imagen de algún compañero mayor, normalmente mayor, en un mitin, en un acto público que desde el comienzo de mis intervenciones estaba inquieto en la silla, se movía con ganas de levantarse y a los diez minutos, ya era imposible, se levantaba y decía: Zapatero dales caña. Y siempre que me ocurría eso yo les contestaba a los compañeros: no quiero darles caña, quiero dar ejemplo.

Y hoy puedo deciros que en el momento de la investidura lo que me venía a la cabeza era el ejemplo que los militantes de este partido han dado en estos cuatro años para llegar a tener la mayoría. Vosotros sí que habéis dado ejemplo. Muchas gracias, compañeros y compañeras.

Habéis dado el ejemplo de aquello que nos hace más fuerte que es la unidad. Habéis dado el ejemplo de saber llevar adelante un proyecto garantizando la libertad, la democracia, pero también la unidad. Habéis dado el ejemplo, muchos compañeros dirigentes, con tareas históricas en las responsabilidades de este partido, presidentes autonómicos, miembros del Gobierno de la etapa del 82 que han dado el ejemplo de apoyar, cada día y cada minuto, a una dirección joven y nueva con una tarea ardua por delante.

Yo quiero deciros, para que esto sirva de caudal de experiencia a este partido, que el día de la responsabilidad de la dirección de este partido esté en manos de otros compañeros, yo habré tenido esa gran lección y habremos tenido esa gran lección para el futuro de la unidad, de la generosidad y del apoyo de quien tiene la tarea de dirigir el partido. Esa será la mejor aportación de esta etapa, el ejemplo que quiero que quede por encima de cualquier otro, como proyecto colectivo que somos, como proyecto diverso de generaciones, de aspiraciones, de diversidades territoriales. Pero una fuerza íntima común de hacer las cosas juntos, de construir juntos, de ser respetuosos, comprensivos. Ese ejemplo tiene que quedar para siempre porque así siempre seremos ese partido fuerte y poderoso que necesitan los más débiles de la sociedad española.

Ahora quiero también hacer una referencia a los compañeros del partido. Ellos han compartido conmigo el honor, el grandísimo honor de representaros, el grandísimo honor de llevar la nave a buen puerto. A ellos les quiero agradecer de corazón todo el apoyo, todo el trabajo, toda la inteligencia y todo el coraje que ha puesto. Sin ellos, por supuesto, la victoria no hubiera sido posible. Muchas gracias, compañeros de la dirección.

Y teniendo esa tarea que ha sido apasionante, que ha sido enormemente positiva porque hemos sentido ese apoyo que quiero resaltar, una y otra vez. Hemos tenido la responsabilidad de hacernos cargo de la dirección de este país. Gracias a más de 11 millones de españoles y españolas que nos han votado. A ellos les quiero decir hoy en el momento más solemne que tiene un partido, desde luego, en el más solemne del PSOE, a ellos les quiero dar todas las gracias por su apoyo y a ellos les quiero decir que tienen un Gobierno al que han votado, pero un Gobierno que va a saber aceptar las críticas, que va a comprender las exigencias, que va a ser respetuoso con lo que expresen cada día, igual que vamos a ser profundamente respetuosos con los millones de españoles que no nos han votado. A ellos también quiero decirles que tienen un Gobierno para toda la sociedad. Eso expresa cual es el rumbo que quiere España. Eso expresa cuál es la forma de dirigir un país que está presente en las aspiraciones de la mayoría de la sociedad española.

La gente quiere al frente del Gobierno a hombres y mujeres que escuchen y que dialoguen. Quieren al frente de un Gobierno a hombres y mujeres que se sientan iguales que los ciudadanos. Quieren al frente de un Gobierno a gente que esté dispuesta a entregarse, a decir la verdad, a explicar las cosas, y os puedo asegurar que ese es mi compromiso y el compromiso de todo el Gobierno. Y la gente quiere, y también yo quiero que la dirección que salga elegida del Congreso, que el partido no sea el eco del Gobierno, sino que el partido sea la voz de la gente. Que el Partido sea la voz que escuchen y que construyan con la sociedad. Que el partido no sea únicamente aquella institución que dé el respaldo al Gobierno o que apoye sin más sus políticas. Yo quiero un partido que sea también exigente con el Gobierno. Quiero un partido que esté cerca de la gente, que hable claro, y que diga al Gobierno lo que piensa la gente en cada momento. En eso os pido que no me falléis.

Y decía que estábamos desde hace poco tiempo en el Gobierno. A tenor de cómo chilla la derecha, estamos desde hace mucho. Pero quiero recordaros que nos quedan muchos días, bastantes días, para llegar a los primeros cien días de Gobierno de España. Repito, bastantes días para a los cien días de Gobierno de España. Y en ese tiempo, breve, sin duda, estamos escribiendo el prólogo de nuestra tarea de Gobierno. Y en ese prólogo estamos estampando palabras que han representado siempre nuestros ideales. Representan profundas aspiraciones de la sociedad española. Responden a los principios de lo que representa un proyecto progresista del siglo XXI.

En ese prólogo estamos escribiendo la palabra paz. Por eso salimos de Irak. Estamos escribiendo la palabra legalidad internacional y compromiso con la seguridad. Por eso los soldados que van a ir a Afganistán, van con el amparo de la legalidad internacional. Y van a ir una vez que el Parlamento se pronuncie después de haber una amplia explicación de cual es el objetivo de la misión. Y una vez que el Parlamento vote y se pronuncie. Eso la primera vez que va a pasar en la historia democrática de España. Y ha pasado a la primera vez que este Gobierno decide una misión de paz en el exterior. Eso es contribuir de una manera evidente a la mejora de la democracia.

Estamos escribiendo la palabra Europa. Por eso, hemos sido decisivos para que en Europa haya una Constitución, una Constitución para todos los europeos que nos hace ciudadanos de un proyecto común, una Constitución que refuerza la garantía de la unidad europea, que refuerza la paz, la identidad europea, como un espacio de progreso, de bienestar social y de factor de estabilidad en el mundo. Hemos escrito paz en ese prólogo. Hemos escrito legalidad internacional. Hemos escrito respeto al Parlamento y a la democracia. Hemos escrito Latinoamérica, que es nuestro gran espacio para compartir como país. Y por ello, os puedo decir que me siento enormemente orgulloso cuando he ido a Latinoamérica como Presidente de Gobierno y he estado ya con casi todos los presidentes y una parte de representantes de la sociedad civil y he oído como con el cambio de Gobierno decían: otra vez está España con nosotros. Eso es lo que más orgullo me ha producido en el exterior, ver esto en Latinoamérica cuando me han dicho: otra vez está España con nosotros.

Y hemos escrito la palabra Mediterráneo, abriendo el espacio del diálogo a los países que comparten con nosotros relaciones, historia, cultura, a los países en donde hay que contribuir a la estabilidad, a la paz, donde hay que contribuir a ver el fin de esa contienda tan peligrosa para la estabilidad en el mundo, como es el conflicto entre Israel y Palestina. Y hemos dado nuestro apoyo al pueblo palestino. Y haremos todo lo que esté en nuestras manos para dar una solución razonable de paz y de entendimiento.

Y también en el prólogo hemos escrito la palabra igualdad. La hemos escrito haciendo por primera vez un Gobierno paritario en España, un gobierno con el mismo número de hombres que de mujeres y con la primera Vicepresidenta de Gobierno de España.

Por cierto, así quiero que sea la dirección que vamos a elegir en este Congreso, con el mismo número de hombres que de mujeres. Y hemos escrito la palabra igualdad con mayúsculas cuando hemos remitido al Parlamento, con el compromiso que tenía, la Ley Integral contra la Violencia de Género. Y ahora quiero deciros una cosa, una ley que algunos polemizan con ella. Yo quiero subrayar alguna cosa para la reflexión de quienes polemizan por aspectos formales o técnico-jurídicos de que demos un apoyo especial y reforzado a las mujeres que sufren o pueden sufrir la violencia, la amenaza, en el ámbito de la convivencia.

Cabe decir que en este país hay una igualdad declarada entre hombres y mujeres, pero cabe añadir que esa igualdad no es real todavía. Cabe decir, amigas y amigos, que las mujeres en esta sociedad siguen siendo las que más arriesgan y las que menos oportunidades tienen, las que menos empleo tienen menos salario y las que tienen menos seguridad por la violencia de género. Yo me pregunto, ¿algunos no podrían razonar y entender que una discriminación positiva es necesaria para forzar y reforzar el apoyo y el amparo a tantas mujeres que injustamente sufren la violencia de género. Una cuestión técnico-jurídica. Yo diré más, a pesar de tanto debate y tantas críticas, no vamos a dar un paso atrás.

Hemos escrito en ese prólogo la palabra derechos, nuevos derechos. Y por eso os puedo asegurar que me produce también mucha satisfacción saber que dentro de poco, el próximo año 2005, los homosexuales tendrán derecho a contraer matrimonio en este país.

Hemos escrito la palabra derechos y vamos a escribir la palabra derechos y nuevos derechos para otras personas, para otros grupos sociales que lo necesitan y que forman parte de nuestro compromiso electoral más fuerte que tiene que ver con políticas sociales porque vamos a hacer una ley de apoyo a las personas dependientes. Vamos a crear, en este país, el derecho de la ayuda pública a las personas dependientes. Y vamos a tener esa ley el próximo año también para ayudar a los mayores y a las familias que tienen que hacer tantos esfuerzos para el ejercicio de solidaridad con las personas que no pueden valerse por sí mismas o que tienen graves dificultades para moverse por sí mismas. Y vamos a hacer el esfuerzo también con las personas discapacitadas. Estoy hablando insisto de derechos que tienen que tener las personas con discapacidad, personas y ciudadanos, que tienen que tener esa ciudadanía plena. Y os puedo asegurar que vamos a cumplir y hacer cumplir todas las leyes que tienen que ver con los derechos de los discapacitados. Que vamos a romper todas las barreras arquitectónicas y que vamos a hacer también aquí toda la discriminación positiva que haga falta para que puedan tener empleo y una vida autónoma y digna.

Y además, esos derechos y esa ruptura de las barreras de todo tipo que pesan y que son una humillación silenciosa con tantas personas con discapacidad, esas barreras las vamos a empezar a romper por La Moncloa. Y va ser la primera vez, desde la transición democrática, que en La Moncloa haya accesos para discapacitados y se cumplan las leyes en materia de empleo público para las personas que puedan integrarse a trabajar.

Hemos escrito en el prólogo educación con igualdad. Por eso hemos subido la cuantía y el número de becas, para estar un poco más cerca, subrayo, un poco más cerca de la media europea y tendremos que seguir subiéndolas porque el futuro, para que este país lidere y esté a la cabeza de los países con más progreso económico de la Unión Europea. Es la extensión de la educación. Es la igualdad de oportunidades y cada beca que ampliemos, cada miles de personas jóvenes que puedan tener una beca, estamos haciendo la mejor inversión para el crecimiento del futuro de nuestra economía.

Y también hemos escrito educación con igualdad cuando hemos derogado los aspectos regresivos de la LOCE en su aplicación.

Y os diré que hemos escrito en el prólogo la palabra solidaridad. Por ello hemos aumentado el salario mínimo interprofesional, haciendo que recupere lo que había perdido las personas con menos ingresos durante estos años del Gobierno del PP.

Hemos escrito también la palabra solidaridad porque hoy mismo el Consejo de Ministros ha afrontado el pago de ayudas y la extensión de las mismas a los afectados y ante las consecuencias de la catástrofe del Prestige.

Hemos escrito en el prólogo también la palabra sociedad laica porque no admitimos la imposición en las creencias, de nadie. Por eso la religión no será obligatoria, evaluable en la escuela. Y seguiremos dando pasos para que la sociedad sea una sociedad como tiene que ser en democracia: una sociedad laica.

Hemos escrito la palabra tolerancia, tolerancia y modernidad. Por eso, este Gobierno sí va a estar en el liderazgo de la apuesta en investigación de células madre, en investigación para todos aquellos ciudadanos que puedan tener un mínimo de esperanza ante su padecimiento, ante su enfermedad. En esto tampoco aceptamos la imposición de ninguna creencia. Aceptamos y creemos en el progreso de la ciudadanía, de la sociedad.

Hemos escrito la palabra desarrollo sostenible y respeto al medio ambiente. Por eso, hemos derogado el trasvase del Ebro. Y por eso, vamos a garantizar que las regiones y provincias que necesitan agua van a tener agua en menos tiempo y con menos coste que con ese Plan Hidrológico que tenía el Partido Popular.

Y hemos escrito desarrollo sostenible porque vamos a hacer el esfuerzo compartido con las empresas, con el sector industrial para que se cumpla Kioto. Para que nuestro país no quede otra vez atrás en lo que es un proceso necesario de modernización y de solidaridad con los pueblos que menos tienen, que son víctimas, en buena medida, de los efectos de la contaminación que produce extensión de la pobreza, que produce extensión de las limitaciones del desarrollo.

Hemos escrito, también, la palabra innovación. Innovación como la fórmula para hacer crecer nuestra economía. Innovación para promover la tecnología, para mover la capacidad de emprender, para mover los mejores resortes y esfuerzos de la ciudadanía, para hacer que cada día más universitarios, como pasa en España, entren en la universidad pensando quién les va a emplear, qué empleo pueden conseguir cuando acaben su educación, sino que entren pensando prioritariamente cuántos empleos van a poder crear en la sociedad. Eso significa apostar por la innovación. Por ello, reitero hoy el compromiso de aumentar, en el próximo presupuesto, el 25% el esfuerzo en investigación, en desarrollo y en nuevas tecnologías, especialmente con el apoyo a los investigadores y a lo que representa ese espacio.

Hemos escrito la palabra diálogo social y, desde el primer momento, estamos poniendo en marcha ese gran capital social que este país tiene que conservar y desarrollar, que es convocar a empresarios y sindicatos, hacer que compartan las tareas de la competitividad económica, de la mejora de la productividad y de lo que es el gran objetivo del diálogo social, el acuerdo que estoy seguro vamos a firmar con empresarios y sindicatos. Y ese gran objetivo se llama empleo estable y lucha contra la precariedad laboral de tantos jóvenes y de tantos trabajadores en este país.

Hemos escrito la palabra cultura en este prólogo de la tarea de Gobierno. Y hemos escrito la palabra cultura porque hemos apostado por la excepción cultural, por defender y llevar a la práctica que un bien cultural no es una mercancía cualquiera, que un bien cultural necesita un apoyo especial. Y que nuestros creadores y nuestros artistas, la gente de la cultura de este país necesita ese apoyo y por ello me siento muy satisfecho de que haya cambiado en tan poco tiempo el clima. Ahora no hay un Gobierno contra la gente de la cultura, ahora hay un Gobierno para apoyar a la gente de la cultura en este país.

Hemos escrito la palabra España plural, reconociendo la diversidad y vamos a desarrollarlo apostando por la reforma del Senado, por el diálogo con todas las comunidades autónomas por su participación en las tareas de construcción de la Unión Europea. Por hacer que el Gobierno de España cuente en cada decisión que tenga impacto territorial con las comunidades autónomas. Porque las llame a compartir, no que las llame para discutir, como únicamente pasaba antes. Vamos a desarrollar esa España plural. Y una España que ha de mantener el principio de la solidaridad de los territorios con menos desarrollo, como hace la Unión Europea, como acaba de proclamar el Tratado constitucional de la Unión Europea, un principio de cohesión social, que ya os digo desde aquí, será prioritario en la tarea del Gobierno de España.

Y seremos un Gobierno especialmente sensible a aquellos territorios que tienen menos desarrollo, que tienen menos empleo y que tienen más necesidades para afrontar el futuro de su modernización. Y sé que las regiones más desarrolladas están dispuestas a entender y aceptar este principio. Si se dialoga, si se comparte y si se reconoce la diversidad consustancial a esta España plural que es la esencia del proyecto común que defendemos. Y esa solidaridad tiene que llegar también al mundo rural, tiene que llegar a tantos y tantos ayuntamientos de este país, a tantas comarcas que necesitan una política de cohesión, de desarrollo rural, y de apuesta por el medio ambiente. Y esa tarea la va a hacer el Gobierno.

Igual que en esa tarea de construcción de la España plural, en esa misión de compartir el proyecto común y los grandes objetivos, en mejorar la vida de la gente, cada servicio público, tenemos que tener a los Ayuntamientos cerca en todas las decisiones. Tenemos que tener a los ayuntamientos fuertes, tenemos que tener unos municipios que sientan la capacidad de hacer las tareas que tienen encomendadas. Tenemos que hacer, y lo vamos a hacer desde el Gobierno de la Nación, que los ayuntamientos se sientan respetados, apoyados y partícipes de las decisiones que tomamos en la acción de Gobierno y que afectan a sus intereses diariamente.

Hemos escrito la palabra renovación democrática en este prólogo y quiero resaltar de manera especial lo que esto representa. Es el prólogo nada más, un prólogo que nos ha permitido ver cómo han existido debates en la campaña de las europeas. Un prólogo que nos ha permitido ver cómo el Parlamento recupera fuerza y vitalidad, cómo el Gobierno está dispuesto al control en la modalidad que la oposición reclame; está dispuesto a comparecer. Nunca mira para otro lado, nunca desprecia lo que dicen los grupos parlamentarios. Está dispuesto a que se investigue lo que ha pasado o lo que pasa en la tarea del ejercicio de las distintas responsabilidades públicas. Hacer, poner la palabra renovación democrática.

Os puedo asegurar compañeras y compañeros que es la mejor garantía de la fortaleza del proyecto final, no le tengamos ningún miedo a la máxima transparencia, no le tengamos ningún miedo a que haya la máxima complicidad en la tarea con el Parlamento, no le tengamos ningún miedo al diálogo con los grupos parlamentarios, al revés, eso es fecundar las mejores prácticas democráticas, eso es fortalecer lo que quiere ver la gente, lo que quiere ver la ciudadanía, porque quiere ver debates auténticos, no previsibles. Quiere ver que lo que pasa en el Parlamento no está ya fabricado, que lo que pasa en el Parlamento es la expresión de un debate, de una deliberación abierta y sana, y por ello os puedo decir que vamos a ir en esa dirección sin ningún temor y sin ningún problema. Debates: cuando quiera la oposición en el Parlamento, diálogo con los grupos parlamentarios: cuando estén dispuestos a dialogar los grupos parlamentarios y por cierto, desde aquí quiero agradecer a los grupos parlamentarios que están en la tarea de colaboración con el Gobierno del Partido Socialista, a todos los grupos parlamentarios tengan la ideología que tengan, sean nacionalistas, de izquierdas o nacionalistas moderados. Sepan esos grupos parlamentarios que van a contar con la mejor actitud del Gobierno en el diálogo, que creo en una democracia parlamentaria, en una democracia con control. Que creo en una democracia en la que los esfuerzos de muchos dan resultados mejores para la vida y progreso de la sociedad.

Estas son algunas de las palabras que hemos puesto en el prólogo del libro que va a ser la tarea del Gobierno en esta legislatura y os pido que, como organización del partido, ayudéis a desarrollar las mejores ideas, las mejores propuestas, las mejores políticas, las aspiraciones más ambiciosas, los objetivos más grandes que sabéis que tiene esta sociedad para que vayamos escribiendo capítulo a capítulo en estos cuatro años y podamos terminar esta legislatura diciendo: "Aquí está, esta es una obra bien hecha". Esto es lo que os pido como partido, en la hora de estar redactando el prólogo.

Seguramente, compañeras y compañeros, muchos os acordaréis de una frase del 35 Congreso: "no estamos tan mal". Hoy quiero deciros, por si alguien tiene la tentación de hacer una frase en sentido distinto, o precisamente en sentido contrario, que no podremos estar bien como partido, mientras haya gente que tiene tantas necesidades en este país y en el resto del mundo. Nunca podremos estar bien como Partido.

Ayer, compañeras y compañeros, cuando inauguramos la exposición que conmemora los 125 años del Partido me asaltaba una idea: ¿cómo es posible que con 125 años este partido esté tan joven?. Os voy a dar la receta para, después de 125 años seguir tan joven, la receta es tener los pies en el suelo, la mirada alta, el corazón a la izquierda y el oído atento a lo que dice la gente. Esa es la receta para tener un Partido joven después de 125 años de historia.

Compañeras y compañeros, a pesar de que es conocido por todos no puedo por un respeto formal al Congreso, sino expresar que voy a presentar mi candidatura para la reelección de Secretario General. No me parecía correcto no decirlo a quienes tenéis esa tarjeta que tanto cuenta como delegados y de la que tenéis que sentiros muy orgullosos. Quería deciros también que os voy a pedir el apoyo para esa candidatura con la misma humildad con la que lo hice hace cuatro años, pero con mucha más ilusión. Con la ilusión de saber hoy que podemos hacer la España que soñamos. Muchas gracias compañeras y compañeros.





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