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- Dezcallar y Saiz abren
una semana crucial de la Comisión
del 11-M, en la que comparece también
la Guardia Civil
- Los comisionados interrogarán
al CNI sin haber podido ver los
nuevos documentos remitidos por
el Gobierno
Semana crucial en la Comisión de
Investigación del 11-M: ¿Informó
el CNI al Gobierno de Aznar de que
los atentados eran obra de ETA en
la mañana del 11-M? ¿Mantuvo el
CNI esa versión en los días sucesivos?
¿Alguien del CNI llamó en la mañana
del 11-M a un alto cargo policial
para informarle de que el atentado
era obra de los 'árabes'? A estos
y otros muchos interrogantes deberán
responder el actual director general
del CNI, Alberto Saiz, y su antecesor,
Jorge Dezcallar, en la nueva ronda
de comparecencias ante la Comisión
del 11-M que se inicia el lunes.
M. Á. Menéndez/Diariocrítico
La Comisión de Investigación
del 11-M ha adelantado la nueva
ronda de sesiones al lunes, ya que
el miércoles quedará inhábil al
reunirse la Diputación Permanente
del Congreso, por la mañana, y el
pleno por la tarde. Para no perder
más tiempo, los comisionados decidieron
convocar para la tarde de este lunes
a dos de los platos fuertes que
aún quedaban por comparecer: el
director general del CNI cuando
ocurrieron los hechos, Jorge
Dezcallar, actual embajador
ante el Vaticano, y su sucesor en
el cargo, Alberto Saiz.
Pero Dezcallar y Saiz acudirán 'aleccionados'
a la Comisión: el ministro de Defensa,
José Bono, les ha informado
que hay límites legales para su
declaración y les ha pedido el "cumplimiento
estricto de la legalidad". Estos
extremos fueron confirmados por
la vicepresidenta primera del Gobierno,
María Teresa Fernández de la
Vega, después de que el último
Consejo de Ministros decidiera remitir
a la Comisión del 11-M otros siete
documentos clasificados para su
estudio en 'sesión secreta'. Así,
pues, los comisionados podrían quedar
decepcionados, porque tanto Dezcallar
como Saiz comparecerán "con arreglo
a lo dispuesto en la ley y contarán
lo que pueda contar".
Según fuentes de la Comisión, es
previsible que Dezcallar utilice
la excelente oportunidad que se
le presenta para descargar su ira
contra el Gobierno de Aznar,
toda vez que fue ese Ejecutivo el
que desclasificó dos documentos
del CNI sobre el caso que dejaron
a los servicios secretos a los pies
de los cabellos y lo convirtieron
en la risión de sus homólogos del
mundo. Sobre todo uno de ellos,
fechado a mediodía del mismo 11
de marzo y en el que el CNI hacía
un análisis de por qué creía que
los atentados los había cometido
ETA y por qué desechaba la posibilidad
de que fuera Al Qaeda. La desclasificación
de esos documentos -el segundo se
refería a que el CNI no se creía
la reivindicación del atentado a
través de un periódico digital en
árabe en Londres- produjo un profundo
malestar en la 'Casa' y muy especialmente
en Dezcallar.
Sin embargo, hay ciertos aspectos
que Dezcallar deberá responder ante
los comisionados. Por ejemplo, si
existe la posibilidad de que desde
el CNI se llamara telefónicamente
a primeras horas de la mañana del
11 de marzo a un alto cargo policial
-concretamente, a un ex comisario
general- para informarle de que
tuvieran cuidado porque 'es cosa
de los árabes'. De haberse producido
esa llamada -y de confirmarla de
alguna manera Dezcallar- se estaría
abriendo una brecha de incalculables
consecuencias.
Nueva remisión de documentos
En cualquier caso, los dos dirigentes
del CNI -el actual y su antecesor-
van a comparecer sin que los comisionados
hayan tenido tiempo material de
analizar los nuevos documentos remitidos
por el Gobierno, unos documentos,
pro cierto, pertenecen al Ministerio
de Interior, pero no al CNI, y que,
en cualquier caso, se mantendrán
como "secretos" aquellos
datos requeridos que afectan directamente
a la lucha contra ETA. La restricción
gubernamental afecta a la solicitud
de "informes, notas informativas
o cualquier comunicación oficial
elaborada durante los días 11, 12
y 13 de marzo donde se recogen actuaciones
sobre presuntos miembros de ETA
en relación a los atentados del
11-M, o, en su caso, confirmación
oficial de que no existen".
El Consejo de Ministros acordó mantener
su clasificación como secretos por
contener información directamente
vinculada a la lucha antiterrorista.
No obstante, el Ejecutivo facilitará
parte de la información demandada
en esa solicitud en la que habrá
restricciones, a fin de "facilitar"
la investigación: los diputados
podrán tener acceso a fotocopias
de dos notas informativas elaboradas
los días 11 y 12 de marzo de 2004,
así como de una comunicación recibida
en la Comisaría General de Información
por correo electrónico, y que se
refieren al seguimiento de sospechosos
o supuestas identificaciones de
miembros de ETA.
Así, el Gobierno ha remitido a la
Cámara fotocopias de los tres documentos
en los que, mediante su tachadura,
se han omitido todos los datos que
permitirían conocer detalles de
la investigación, las fuentes utilizadas
para esa investigación, personas
que han dado supuestas identificaciones
de terroristas, nombre de sospechosos
o lugares donde se han producido
investigaciones y supuestas identificaciones.
Malestar gubernamental
No obstante, si los comisionados
considerasen que esas fotocopias
no son suficientes y exigen la exhibición
de los documentos originales, el
Gobierno solicitará al presidente
del Congreso, Manuel Marín,
que los documentos íntegros queden
únicamente en manos del presidente
de la Comisión, el canario Paulino
Rivero, alegando lo previsto
en el apartado quinto de la resolución
de la presidencia de la cámara sobre
secretos oficiales.
El Gobierno adoptó esa decisión
ante las 'filtraciones' de documentos
que se han registrado a lo largo
de los últimos días. Esas 'filtraciones'
han producido un profundo malestar
en el Ejecutivo, que se ha dirigido
al presidente del Congreso de los
Diputados, Manuel Marín, exponiéndole
"su preocupación" por el
hecho de que "se hagan públicas
informaciones contenidas en los
documentos clasificados como secreto"
de los que se ha dado cuenta
en sesión secreta en la comisión
de investigación.
Los nuevos comparecientes
La sesión del lunes -que comenzará
por la tarde- estará copada, pues,
por Dezcallar y Saiz, y abrió una
semana realmente definitiva, porque
detrás de los dirigentes del CNI
comparecerán los principales cargos
de la Guardia Civil. Así, el martes
está previsto que acudan José
Luis Prieto Carrero, subdirector
del Instituto Anatómico Forense;
Félix Hernando Martín, coronel Jefe
de la Unidad Central Operativa (UCO)
de la Subdirección de Operaciones
de la Guardia Civil; los generales
del Instituto armado José Manuel
García Varela y Vicente Faustino
Pellicer, y el ex director general,
Santiago López Valdivielso,
y su sucesor en el cargo, Carlos
Gómez Arruche.
Estas comparecencias serán tan fundamentales
como las de Dezcallar y Saiz, porque
de Félix Hernando dependían en último
extremo el agente de la UCO conocido
como "Víctor" y quien tenía
por confidente al presunto delincuente
marroquí Rafa Zouhier, quien
ha denunciado presiones para que
no hable y ha afirmado que él ya
comunicó el robo de explosivos.
Para la sesión del jueves están
previstas otras dos comparecencias
cruciales: la del ex director general
de la Policía, Agustín Díaz de Mera,
y su sucesor en el cargo, Víctor
García Hidalgo. Díaz de Mera
deberá explicar por qué se creyeron
la versión de que era Titadyne la
marca del explosivo utilizado y,
a ser posible, despejar la polémica
surgida entre el subdirector general
Operativo, Pedro Díaz-Pintado,
y el ex comisario general de Seguridad
Ciudadana, Santiago Cuadro,
sobre quién dijo a quién lo de Titadyne.
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