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La declaración ante la Comisión
de Investigación sobre el 11-M del
subdirector de operaciones de la
Guardia Civil, José Manuel García
Varela, no ha dado precisamente
un respiro al anterior ministro
del interior Ángel Acebes, quien
a lo largo de estos últimos días
no ha parado de recibir varapalos
sobre en qué momento conoció el
Gobierno la información sobre la
verdadera autoría del atentado.
García Varela ha declarado que,
aunque la Guardia Civil no participó
directamente en la investigación,
él creyó que los atentados habían
sido obra de ETA hasta la misma
mañana del 13 de marzo, cuando se
enteró de que se iba a detener a
varias personas vinculadas al terrorismo
islamista. A las dos y media de
esa tarde Acebes, sin embargo, seguía
insistiendo en que seguían abiertas
varias líneas de investigación,
sin descartar a ETA.
Carmen MORAGA/Diariocrítico
El general José Manuel García
Varela se quejó durante su comparecencia
ante la Comisión del 11-M de que
toda la investigación del salvaje
atentado terroristas hubiera corrido
a cargo exclusivamente de la Policía
Nacional. No obstante destacó que
la labor realizada por este Cuerpo
fue "excelente" y él mismo
pidió a todas sus unidades que trabajaran
y colaboraran en base a los datos
que les iban ofreciendo.
El subdirector de Operaciones de
la Guardia Civil opinó que si se
hubiera dejado trabajar a ambos
cuerpos, la investigación habría
sido "más amplia y eficaz".
Explicó que la labor de la Benemérita
en relación al 11-M se limitó a
ayudar en todo lo que se les pidió,
como fue la identificación de cadáveres,
comprobar horarios de trenes y concretar
el nivel de preparación del atentado.
Anteriormente el trabajo se ha centrado
en todo lo relacionado con el robo
y transporte de explosivos, la colocación
de artefactos en las vías del AVE
Madrid-Sevilla , descubierto el
2 de abril.
El general desveló que, siendo entonces
Jefe de Información y Policía Judicial
de la Guardia Civil, participó en
la reunión que hubo en el Ministerio
del Interior el mismo 11 de marzo
por la mañana y que presidió el
entonces secretario de Estado de
Seguridad, Ignacio Astarloa, a la
que asistieron varios mandos policiales.
En ella se le preguntó qué quien
creía que eran los autores del atentado.
En ese momento él se limitó a decir
que no tenía datos, pero cuando
en dicha reunión se dijo que el
explosivo era Titadyne con cordón
detonante, y que se había utilizado
un teléfono móvil como temporizador,
creyó, como todos los demás, que
había sido obra de ETA.
Luego, sobre las seis de ese mismo
día 11, le llamó el comisario de
Información, Jesús de la Morena,
para informarle del hallazgo en
Alcalá de Henares de la furgoneta
Renault Kangoo en la que se escondían
detonadores aunque afirmó que hasta
que no se comparó este artefacto
con el que había en la mochila -que
no explotó- encontrada en Vallecas,
no se podía saber si se trataba
o no de un vehículo relacionado
con el atentado.
Por todo ello, el general García
Varela no descartó totalmente la
hipótesis sobre autoría de ETA hasta
el mismo sábado, 13 de marzo, por
la mañana, poco antes de tener noticias
de que se había detenido a un grupo
de personas relacionadas con el
terrorismo islámico.
Además, opinó que la "capacidad
operativa"de la banda armada
era "bastante limitada" en
esos momentos después de haber sufrido
la desarticulación de diversos comandos
aunque no descartó que fuera capaz
de contar con seis u ocho personas
para cometer un atentado. Sin embargo,
manifestó que la Policía había observado
"confusión" en el entorno
etarra tras la masacre.
Durante el interrogatorio al que
fue sometido por los portavoces
de los grupos, el subdirector de
Operaciones de la Guardia Civil
también manifestó que no conoció
la existencia del confidente
Rafá Zouhier hasta el día 17
de marzo, hasta que éste se habló
con 'Víctor', su contacto
en la Guardia Civil, conversación
en la que vinculó a El Chino,
uno de los suicidas de la casa de
la localidad madrileña de Leganés,
con el atentado del 11-M. Según
dijo, esta información se pasó a
los superiores jerárquicos.
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