El general que alertó de la lista islamista también pensó que era ETA por el Titadyne


El que era subdirector general de Operaciones de la Guardia Civil durante el 11-M, Vicente Faustino Pellicer, declaró ante la comisión de investigación del Congreso que su primera impresión ante los atentados de Madrid fue de "desconcierto" y que creyó que había sido ETA cuando en la reunión en el Ministerio del Interior se dijo que el explosivo utilizado era Titadyne con cordón detonante. Se da la circunstancia de que el general de División había realizado varias "órdenes de servicio" en las que alertaba de la amenaza que el terrorismo islamista podía suponer para España.


Agencias/Diariocrítico

El general de División explicó que del pasado 11 de marzo se acuerda poco, por "la precipitación tan grande de acontecimientos, y que no puede recordar su primera evaluación". Señaló que "un analista de información no puede descartar absolutamente nada hasta que tiene datos" para ello o "está muy clara la autoría".

Relató que en la reunión de esa mañana con el secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa (actual portavoz de Justicia del PP), y mandos policiales cree recordar que el subdirector operativo del Cuerpo Nacional de Policía, Pedro Díaz-Pintado, dijo, tras recibir o realizar una llamada, que el explosivo utilizado había sido Titadyne con cordón detonante, lo que, según Pellicer, les "inclinó hacia ETA". "Automáticamente la deducción fue que era ETA", aseveró.

Indicó que no tenía por qué sospechar de que era pronto para conocer la marca de la dinamita utilizada, porque pudo pensar que alguna bolsa fue abierta antes de que explotara y se vio el aspecto del explosivo, si bien aclaró que en el 11-M esta posibilidad no fue posible. Añadió que aunque "independientemente de las valoraciones que se hiciesen sobre la capacidad operativa de ETA", si había sido capaz de introducir una furgoneta con más de 500 kilos de explosivos que fue neutralizada en Cuenca, podía volverlo a hacer.

Subrayó que supo del hallazgo de la furgoneta de Alcalá de Henares a través del responsable de Policía Judicial, y que el día 12 le dijo que los detonadores hallados en ella coincidían con el encontrado en la mochila-bomba localizada en Vallecas. Destacó que el sábado 13, a mediodía, le informaron de que se habían realizado detenciones y estaban previstas más por la tarde. "Sin dejar ninguna vía, ya se tiene que incidir más en la del terrorismo islamista", aseguró.

No obstante, negó una relación entre el 11-M y ETA. Así a la pregunta del portavoz del PP, Manuel Atencia, de si había vinculación porque la furgoneta etarra entró en España en los mismos días que se traía la dinamita de Asturias a Madrid, el general de División dijo con escepticismo que eso era "muy rebuscado".

Informes previos


Negó que hubiera imprevisión por parte del Gobierno, porque, en su opinión, "se trabajó sobre la amenaza con los datos que se tenían" en ese momento. Pellicer firmó varias órdenes de servicio en las que alertaba del riesgo de un atentado terrorista, una tras los atentados del 11-S y otra en junio de 2002, con noticias sin confirmar. Explicó que se debía transmitir el mensaje, para "mentalizar" a todo el Cuerpo de la existencia de esa amenaza y que todos los agentes contribuyan así a neutralizarla.

También se realizó una orden de servicio tras los atentados de Casablanca en mayo de 2003, que confirmaba que España era un objetivo terrorista y relacionaba esta amenaza con la guerra de Irak y las manifestaciones que se realizaron en contra de la intervención española. Asimismo, aseguró que tras la amenaza directa a España del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en octubre de 2003 les llevó a mantener las hipótesis barajadas tras el atentado contra Casa España en la citada ciudad marroquí.

Pellicer explicó que con los datos que se tienen en cada momento se evalúa la amenaza terrorista y se dictan las órdenes de servicio. "No es que tengamos un riesgo específico", precisó, sino que se calcula que así puede ser y se trata de evitar las "vulnerabilidades" impartiendo las correspondientes órdenes para el servicio.

No obstante, negó que haya una relación directa entre los atentados de Madrid y la guerra de Irak. "Puede ser que haya ayudado, pero el posicionamiento de España era anterior y estábamos en su punto de mira por ser Occidente", agregó. Además, rechazó que la amenaza para España haya disminuido. "Sentíamos la amenaza pero tal vez no nos queríamos creer que pudiera materializarse", dijo a al tiempo que admitió que nunca pensaron que pudiera producirse un atentado de las características del 11-M.

En cuanto a los medios disponibles por la Guardia Civil para luchar contra este terrorismo, Pellicer señaló que se han mejorado, pero añadió, como ejemplo, que los nuevos especialistas en información "no se crean de un día para otro", y necesitarán entre un año y medio a dos años para estar plenamente operativos. También reconoció que serían necesarios más medios y personal, reforzar determinadas unidades por su situación geográfica, y que para casos similares futuros sería conveniente que Policía y Guardia Civil compartieran la investigación.

Confidente

Respecto al confidente de la Guardia Civil Rafa Zouhier, el general de División dijo que "el funcionamiento jerárquico está perfectamente estipulado" en el Instituto Armado, por lo que él por su cargo no debe conocer quién es confidente. Señaló que él supo de su existencia cuando iba a ser detenido por su presunta implicación en el 11-M.

En este sentido, añadió que el agente "Víctor", contacto de Zouhier, no puede ocultar a su superior lo que éste le cuenta. "Cada unidad tiene su responsabilidad y tiene que hacer su primera investigación a ver dónde puede llegar o si descarta la veracidad de la noticia" que ha recibido. En cuanto a que Zouhier alertó en enero de 2003 del tráfico de explosivos, Pellicer dijo que no se detectó ningún robo de esta sustancias y que habría que determinar cuándo fue robado en realidad. Aseguró que se investigó lo denunciado pero no se avanzó, entre otras razones porque el confidente no aportó más datos.

Mejora el control de explosivos

El ex subdirector de Operaciones de la Guardia Civil dijo que habría que modificar la legislación sobre control de explosivos, ya que ni siquiera existe un mismo formato para el libro donde se registra la cantidad de explosivos recibida y la utilizada por el artillero, en cuya contratación no tiene ninguna participación el Instituto Armado.

Explicó que desde que se hace descarga en una explotación minera y el artillero va a recoger al almacén la cantidad que necesita, se ha perdido el control y puede ser distraída una cantidad de explosivos. Admitió que la legislación española es de las más estrictas, pero "como ha fallado" tendrá que ser endurecida, indicó.

El compareciente considera que la política informativa del Ministerio del Interior, tanto en aquel momento como en otros, "está perfectamente diseñada" y, aunque subrayó que no se refería al 11-M, confesó que en ocasiones los guardias civiles se "suben por las paredes" al "ver determinadas declaraciones en ciertos momentos" sobre operaciones policiales.


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