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- El coronel Hernando
niega amenazas a Zouhier y dice
que "corre peligro su vida"
- Reconoce que no hay un control
exhaustivo de la dinamita en España
- Afirma que las investigaciones
sobre el explosivo pasaron el febrero
de 2003 a la Guardia Civil de Asturias
La UCO de la Guardia Civil contactó
con Rafá Zouhier en tres ocasiones
antes del 11-M y una vez más el
día 12 de marzo, pero no mencionó
ningún aspecto relacionado con los
atentados hasta otra conversación
que tuvo lugar el día 16. Así lo
ha revelado el jefe de la Unidad
Central Operativa de la Guardia
Civil, coronel Félix Hernando, en
su comparecencia ante la Comisión
del 11-M. Hernando intentó librar
de responsabilidades a la UCO y
avisó que "Rafá Zouhier está
perdido como confidente y corre
peligro su vida". Hernando confirmó
que agentes de la Guardia Civil
visitaron a Zouhier en la cárcel
los días 9 y 14 de abril, pero que
"no le amenazaron", como
dice el confidente. Tampoco cree
que sea "útil" su comparecencia
en la Comisión de Investigación.
Manuel Ángel Menéndez/Diariocrítico
No obstante, en una de las visitas
a la cárcel, el agente de la UCO
conocido como "Víctor"
y de quien dependía directamente
Zouhier, estuvo acompañado
por dos agentes de Información de
la Guardia Civil, los cuales, según
confirmó Hernando, sí pidieron al
confidente que escribiera una carta
de presentación para Antonio Toro,
el cuñado de Emilio Suárez Trashorras,
el ex minero que vendió a El
Chino los explosivos con los
que se cometieron los atentados
del 11-M. Según Hernando, no ha
habido más visitas carcelarias,
en base a los registros de entrada
y salida de la propia prisión.
Sí reconoció el coronel Félix
Hernando que entre el 4 y el
19 de marzo, el agente de la UCO
conocido con el sobrenombre de "Víctor"
habló con su confidente Rafa Zouhier
en nueve ocasiones, concretamente
los días 4, 9, 10, 12 (en tres ocasiones),
13, 16 (en dos ocasiones), 17 (en
tres ocasiones), 18 y 19 (en dos
ocasiones) de marzo, fecha esta
última en la que Zouhier fue detenido
por efectivos de la UCE II en el
Centro Comercial de la Ermita del
Santo, en Madrid. Pero, según la
versión del coronel y que mantuvo
hasta el final, no fue hasta el
día 16 de marzo cuando Zouhier reveló
al agente "Víctor" que conocía
a "El Chino", uno de los
supuestos causantes de la matanza
terrorista de Madrid, después de
ver su imagen por televisión. Zouhier
recordó que fue él mismo quien puso
en contacto a "El Chino"
con el ex minero Emilio Suárez Trashorras,
la persona que le vendió los explosivos
con los que se perpetraron los atentados.
Son las revelaciones más importantes
del coronel jefe de la Unidad Central
Operativa (UCO) de la Guardia Civil,
Félix Hernando Martín, que compareció
ante la Comisión de Investigación
del 11-M a petición fundamentalmente
del Grupo Popular. Hernando, un
mando controvertido por su anterior
relación con el ex secretario de
Estado de Seguridad, Rafael Vera,
inició su intervención muy hábilmente
desacreditando las informaciones
que le vinculaban con el pago a
las esposas de José Amedo
y Míchel Domínguez en Suiza
de unas cantidades provenientes
de los Fondos Reservados para comprar
el silencio de los ex policías:
"El asunto está zanjado sin responsabilidad
penal para mí", dijo inicialmente.
Era esperada su comparecencia, toda
vez que son conocidos numerosos
detalles de la relación que tres
agentes de la UCO, mandados por
un capitán al que se conoce como
"Paco", mantuvieron
con el ahora detenido Rafá Zouhier,
el confidente que se ha convertido
en la piedra angular de la investigación
sobre el robo de explosivos en una
mina asturiana y el enlace entre
el autor del robo, Suárez Trashorras,
y los integristas que atentaron
contra los trenes en Madrid.
Pocas revelaciones, no obstante,
las de Hernando, quien, en sede
parlamentaria, manifestó un profundo
desprecio por los confidentes, en
general, y en particular por Zouhier:
"El confidente es un delincuente,
un oportunista, un chivato, está
acostumbrado a mentir". Para
el caso de Zouhier, Hernando expresó
ante los comisionados su opinión
de que "ya está perdido como
confidente" y que "corre
peligro su vida" si el juez
decidiera dejarle finalmente en
libertad: sería asesinado, con toda
probabilidad, por aquellos delincuentes
a los que denunció y que ahora saben
que cayeron por su "chivatazo",
dijo Hernando.
Hernando también desacreditó a Zouhier
de cara al protagonismo que este
recluso está cobrando: "Todo
su afán está en salir de allí cuanto
antes, haciendo todo lo que sea
necesario". Razón que explicaría
para este coronel que el ex confidente
de la UCO diga a los medios de comunicación
lo que, al parecer, no dice al juez:
"Zouhier no avisó de los atentados",
mantuvo tajantemente en todo momento
el jefe de la UCO.
Otro dato que aportó
el coronel Hernando es el de reconocer
que no hay un control exhaustivo
sobre la dinamita en España.
De hecho, observó que de
todos es sabido que hay "pescadores
furtivos que pescan con explosivos",
los cuales tienen que salir de algún
sitio. Aún reconociendo que
el control no es total, dijo que
ello "no quiere decir que
haya un descontrol en el tráfico
de explosivos". (más
tarde, el general Vicente Faustino
Pellicer, que compareció
a continuación, ahondó
en esta tesis, señalando
que sorprende la facilidad con la
que se puede sustraer explosivos
en pequeñas cantidades e
irlas almacenando).
Exculpación de la Unidad
En realidad, toda la intervención
del coronel Hernando estuvo dedicada
a exculpar a la Unidad que él mismo
manda de cualquier responsabilidad,
por acción u omisión, con los atentados
del 11-M. Así, Hernando hizo un
relato cronológico de los hechos,
según el cual fue el propio Zouhier
quien, en 2001 y estando preso en
la cárcel de Villabona (Asturias)
se ofreció a la UCO como confidente
a cambio de mejorar su situación
carcelaria.
"Fue él quien nos pidió que fuéramos
a verle", relató Hernando, quien
confirmó que, efectivamente, Zouhier
prestó buenos servicios como "chivato"
en la ámbito de la delincuencia
común, como la "Operación Hierro",
puesta en marcha a partir del 'chivatazo'
que Zouhier dio en noviembre de
2001 y que llevó a la detención
de 11 personas relacionadas con
armas y locales. Los mismos que
ahora, según Hernando, podrían atentar
contra Zouhier para vengarse. A
eso se le llama poner la venda antes
de recibir la herida.
Información sobre los explosivos
Más interesante de este caso resulta
la confidencia que, en enero de
2003, Zouhier hizo a los agentes
de la UCO sobre 'trapicheos' con
explosivos en Asturias: en esa fecha,
según Hernando, les reveló datos
sobre Antonio Toro y una tercera
persona -que resultó ser José Emilio
Suárez Trashorras- que pretendían
vender 150 kilos de explosivos que
tenían escondidos en Avilés.
El montante de explosivos es lo
que animó a la UCO a iniciar la
investigación del tema. Se puso
en marcha un operativo de seguimiento
-"en ningún momento salió ETA
ni ningún comprador"- y se consiguió
que Zouhier les entregara una pequeña
muestra del explosivo que, una vez
analizada, el experto de explosivos
de la Guarda Civil les recomendó:
"Es dinamita, es muy vieja y
está en muy mal estado. Lo mejor
que pueden ustedes hacer es destruirla".
Con esos datos, la UCO elaboró un
informe el 27 de febrero de 2003
que remitió al coronel de la Guardia
Civil de la Zona de Asturias, a
quien corresponde jurisdiccionalmente
la investigación y la UCO, según
Hernando, se quitó de en medio:
"A partir de esa fecha, todo
corresponde a la Guardia Civil de
Asturias". A partir de ahí,
ningún otro dato fue revelado por
Hernando a los comisionados, alegando
que la UCO ya no recibió información
alguna por parte de la citada Comandancia,
que, según Hernando, se la transmiten
directamente al general Hinojosa.
Contactos tras el atentado
Hasta ahí, todo podría parecer normal
y enclaustrado en el marco del protocolo
en el que se mueve jurisdiccionalmente
la Guardia Civil, pero las dudas
surgieron en la Comisión ante otros
datos facilitados por el jefe de
la UCO. Lo más espectacular es los
contactos que "Paco", "Víctor"
y un tercer agente de la unidad
mantuvieron regularmente con Rafa
Zouhier. "¿Nunca les avisó de
nada?", preguntaron insistentemente
los comisionados. "Nunca nos
dijo nada de los atentados",
respondió insistentemente también
Hernando. Sin embargo, quedó de
manifiesto que Rafa Zouhier mantenía
una excelente relación con los agentes
de los que era confidente, como
prueba el hecho de que el delincuente
marroquí estuvo una vez en las dependencias
de la Sección de Fuentes de la UCO,
según reconoció Hernando. En esa
ocasión, anterior a los atentado
del 11-M, Zouhier no pudo ver a
su contacto "Víctor", en
misión fuera de Madrid, pero sí
al jefe de éste, el capitán "Paco".
¿De qué hablaron? De nada en especial,
de creer la sorprendente versión
de Hernando, no menos sorprendente
que el conocer por los labios también
de este coronel que "Víctor"
habló con Zouhier en tres ocasiones
antes del 11-M (los ya citados días
4, 9 y 10 de marzo) para cuestiones
relacionadas con la localización
de un delincuente que operaba en
Barcelona. Y no menos sorprendente
es que el 12 y 13 de marzo, tan
sólo uno y dos días después del
atentado y con toda España conmocionada
y buscando a los culpables, Zouhier
y Víctor volvieran a hablar para
seguir con las pesquisas que había
solicitado la Comandancia de Barcelona
para localizar a un delincuente
de poca monta.
La primera conversación "en serio"
sobre el 11-M que mantienen Zouhier
y "Víctor" tiene ya lugar
el 16 de marzo, que es continuada
por otras los días 17, 18 y 19 de
ese mes y que quedaron plasmadas
en tres notas que "Víctor" elevó
a sus superiores de la UCO. Ahí
es donde, según la versión de Félix
Hernando, la Guardia Civil tuvo
realmente conocimiento de que Zouhier
había identificado a "El Chino"
como el hombre al que había puesto
en contacto con Suárez Trashorras,
el ex minero que les facilitó la
dinamita con la que se perpetró
la masacre.
Las tres notas citadas se elevaron
al Servicio de Información, Sección
Especial II, de la Guardia Civil,
especializada en terrorismo islámico,
ya que la UCO no tiene competencias
asignadas en materia antiterrorista.
El 19 de marzo es cuando el coronel
Ferreiro, de Información de la Comandancia
de Tres Cantos, les comunicó que
la Policía quería detener a Zouhier
y se estableció el dispositivo en
el que "Víctor" y siete agentes
de la UCE II le tendieron una trampa
en el Centro Comercial del Paseo
de la Ermita del Santo. Zouhier
fue traslado en primer lugar a la
Dirección General de la Guardia
Civil y luego al complejo policial
de Canillas, donde "Víctor" estuvo
presente en la primera toma de declaración
al confidente y delincuente habitual.
Reconoce, eso sí, que los días 9
y 14 de abril Zouhier fue visitado
en la cárcel por agentes de la UCO,
pero niega cualquier tipo de presión
al detenido: "Yo no he estado
[presente], pero tengo la absoluta
confianza en mi gente". Tampoco
cree Hernando que sea "útil" la
comparecencia de Zouhier en la Comisión
de Investigación del 11-M: "Es
un hombre que está absolutamente
asustado", justifica, "y
yo creo que no sería útil. Pero
si alguien dice que no viniendo
se está tratando de ocultar algo,
que venga". Y no sería "útil"
porque, según Hernando, "todo
su afán [de Zouhier] está en salir
de allí cuanto antes, haciendo todo
lo que sea necesario", es decir,
no diciendo verdad. Lo insinuó el
coronel.
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