Documentos del 11-M
A Suárez Trashorras ya le encontraron 16 cartuchos de Goma Dos en 2001


· Desde 2003, el confidente ofreció a la Policía numerosas pistas sobre los 'moritos'

Más sorpresas en la Comisión de Investigación del 11-M: José Emilio Suárez Trashorras, ex minero, confidente policial y el hombre que vendió la dinamita al grupo islámico que perpetró la matanza de Madrid fue detenido en julio de 2001 por la Policía por tráfico de drogas; pero en el registro de un garaje alquilado los agentes hallaron, además de ochenta kilos de hachís, 16 cartuchos de Goma Dos y 94 detonadores de diferentes calibres. A pesar de ello y de la denuncia del confidente de la Guardia Civil Rafá Zouhier, nadie le molestó. Este dato viene contenido en una Nota Informativa Confidencial elaborada por la Policía de Avilés y remitida a la Comisión de Investigación del 11-M. Los datos que van trascendiendo son cada vez más espeluznantes.


Manuel Ángel Menéndez/Diariocrítico

La Nota Informativa fue elaborada en Avilés el pasado 24 de abril por el jefe de Grupo de Estupefacientes, Manuel García Rodríguez, y remitida al anterior director general de la Policía, Pedro Díaz-Pintado, quien, a su vez, la remitió a la Secretaría de Estado de Interior. El documento, de ocho páginas, llegó a la Comisión del 11-M este mismo martes mientras comparecían altos mandos de la Guardia Civil. Junto a ese documento, la Comisión recibió otro remitido por el director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, sobre la relación de agentes de ese Cuerpo con el confidente Rafá Zouhier, el marroquí que puso en contacto a Suárez Trashorras con los autores de la masacre de Madrid.

El documento policial, al que ha tenido acceso Diariocrítico, establece que la primera relación de la Policía con Suárez Trashorras es en julio de 2001, cuando el Grupo de Estupefacientes de Gijón ordenó su detención por un delito de tráfico de drogas dentro de la denominada "Operación Pipol". Lo curioso es que ya en ese momento, al proceder al registro de un garaje alquilado, fueron hallados, además de 80 kilos de hachís, 16 cartuchos de Goma Dos y 94 detonadores de diferentes calibres.

El jefe de Estupefacientes afirma en su nota que la Policía vuelve a tener contacto con Suárez Trashorras en otoño de ese mismo año, cuando el Jefe de Grupo y el del MOE fueron abordados por el ex minero para "ofrecernos la posibilidad de darnos un servicio de aprehensión de uno o dos kilos de cocaína a cambio de que su cuñado Antonio Toro Castro -otro de los relacionados con el 11-M- salga de la cárcel para pasar las navidades en su casa". Los policías deciden ir a hablar con el Fiscal Antidroga de Asturias.

Días después se consuma el trato y gracias a un 'chivatazo' de Suárez Trashorras el ex compañero de éste, José Ignacio Fernández Díaz -que había sido detenido también en la operación Pipol-, fue nuevamente detenido junto a otras cuatro personas con dos kilos de drogas (cocaína y heroína). Unos meses después, le fue concedida la libertad provisional a su cuñado Antonio Toro. Lo curioso es que al ex minero, que había pasado ya a convertirse en confidente policial, no s ele volvieron a pedir explicaciones sobre la dinamita.

En marzo de 2002, otra información de Suárez a la policía culminó con otra operación contra drogas de diseño, así como un nuevo chivatazo a finales de ese año contra unos colombianos.

El siguiente párrafo de la Nota Informativa es realmente importante: "Que desde finales del dos mil dos (sic) y dado el carácter tan sumamente inquieto de José Emilio, motivo este por el cual se le tuvo que llamar la atención en más de una ocasión, y debido también a que otros servicios de esta Jefatura y más concretamente el Grupo de estupefacientes de Oviedo nos manifiesta que pudiera andar traficando con dinamita, por lo cual se abre una investigación en Oviedo, se produce un distanciamiento en las relaciones por lo que a partir de esas fechas se le indica que si necesita comunicarnos cualqueir hecho que pae por Comisaría y para un tema muy puntual ya dispone del teléfono particular del Jefe de Grupo".

No obstante, Manuel García reconoce en su Nota que los contactos entre el Jefe de Grupo y Suárez Trashorras se siguieron produciendo, pero "se habla de temas generales como que se iba a casar, que se había jubilado y ya estaba cobrando la pensión y que llevaba una vida más ordenada que había rehecho su relación con su padre, que le andaba buscando trabajo a su mujer... etc...", pero nada de dinamita. ¿Cómo era ello posible si estaban doblemente informados?

Importante paradoja que se despeja en el siguiente párrafo de la Nota Informativa: "Tanto en la primera fase de entrevistas como en la segunda hasta el atentado del once de Marzo, José Emilio manifestó en alguna ocasión tener relación con unos 'moritos' que parece ser vivían en Madrid, que esta relación parecía una relación de amistad, por lo que nos contaba, pues en alguna ocasión nos llegó a comentar que había ido a Madrid a llevarles un regalo para el hijo de uno de estos 'moritos'".

Realmente curioso es que, a finales de 2003, el Jefe de Grupo observó a Suárez Trashorras con dos individuos que "parecían árabes", información que, al parecer, se facilitó al Grupo para identificarlos. Pero cuando llegaron no se les pudo detectar. Y sigue la Nota: "Que en el mes de Enero del dos mil cuatro nos comentó que había unos moritos (ignoramos si son los mismos de Madrid) que se dedicaban a subir Hachís hasta Pontevedra y allí cambiarlo por Cocaína que transportaban por el norte de España hacia el País Vasco".

Pero nunca volvió a hablarles del tema hasta su boda con Carmen María Toro Castro, hermana de Antonio, momento que les comunicó que había invitado a los "moritos", dato que no dieron importancia en el Grupo porque "no tenían ninguna relación con el mundo de las frogas". ¿Cómo podían saberlo, si no les habían llegado a identificar?

Y aún hay más pistas de los "moritos" -los terroristas que causaron la masacre de Madrid-: a primeros de marzo Suárez Trashorras comunicó a la Policía que su mujer le había echado de casa porque "lo había visto en compañía de los 'moritos' y que como habían discutido en Madrid con ellos no quería saber nada de él", pero el incidente se archivó "no dándole importancia por considerarla una conversación intranscendente en aquel momento".

A pesar de tantas pistas, nadie le hizo el menor caso hasta una vez ocurrida la masacre del 11-M, cuando el ex minero se dirigió a su contacto policial, Manuel García Rodríguez, y le dijo "esto es cosa de los moros sin más comentarios y después de hablar de otros temas sin trascendencia se despidieron sin más". Esta nueva pista tampoco fue definitiva, hasta que en otra ocasión el ex minero le dijo: "Ves como te lo decía yo que esto era los moros', en relación a los autores del atentado de Madrid, añadiendo que antes del atentado había estado hablando por teléfono con uno de lo 'moritos' y le había dicho a la hora de despedirse, riéndose, 'que si no lo veía en a tierra lo vería en el cielo".

Sólo cuando los medios de comunicación comienzan a señalar que pueden ser árabes los autores del atentado el Policía cayó en la cuenta de las pistas que había recibido y se decidió a ponerlo en contacto con la Comisaría General de Información, desplazándose policías de Madrid y de Oviedo, que lo interrogaron y lo detuvieron.

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