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- El ex director general de la Policía
acusa al PSOE de utilizar información
"intoxicada" de dos policías a los
que ha premiado
Apasionada defensa de Aznar y el
aznarismo la que el ex director
general de la Policía, Agustín Díaz
de Mera, realizó en su comparecencia
ante la Comisión de Investigación.
El máximo responsable policial en
el 11-M y actual eurodiputado del
PP utilizó un tono catalogado de
'chulesco' por algunos comisionados
para acusar a dos mandos policiales
actuales de "intoxicar al PSOE
para influir en el voto", y
al PSOE de premiarles con importantes
cargos policiales tras llegar al
poder. En un tono defensivo-agresivo
según la ocasión, Díaz de Mera desarrolló
su peculiar teoría de una conspiración
entre ETA y el integrismo islamista
en los atentados del 11-M -"hay
que investigar si el Norte y el
Sur se encuentran en algún punto
siniestro"-, defendió que "el
Gobierno siempre dijo la verdad",
exigió -más que pidió- que llamaran
a declarar al confidente-delincuente
Rafá Zouhier y arremetió contra
los nacionalistas vascos y catalanes.
A ERC llegó a llamarles 'amigos
de ETA'.
Manuel Ángel Menéndez/Diariocrítico
Larguísima comparecencia -cuatro
horas y media- la del ex director
general de la Policía, Agustín
Díaz de Mera, ante la Comisión
de Investigación del 11-M. Larguísima,
pero no tediosa: sus despropósitos,
su no saber estar, su falta de delicadeza,
sus insultos a algunos comisionados
-"usted miente", fue su frase
favorita- y su actitud de desprecio
general hacia la Comisión misma,
cuando no su manifiesta falta de
educación en respuestas, por ejemplo,
a Margarita Uría, del PNV,
o a Joan Puig, de ERC, convirtieron
la sesión de este jueves en todo
menos en aburrida, y, desde luego,
en poco seria.
Díaz de Mera, que reconoció que
había preparado su intervención
con los dirigentes del Partido Popular
-él mismo es ahora eurodiputado
por el PP-, llegó bien amaestrado:
el Gobierno siempre dijo la verdad
y los que mintieron fueron los socialistas
para cambiar el sentido del voto
el 14-M. Tal fue su intervención
inicial que el diputado del PP Jaime
Ignacio del Burgo llegó a piropearle
de una manera absolutamente impropia
para una Comisión de Investigación:
"Quiero decirle que si su comparecencia
hubiera sido en el Pleno de la Cámara,
los diputados del Grupo Parlamentario
Popular le habríamos acogido con
un estruendoso aplauso".
De la larguísima comparecencia de
Díaz de Mera -se sabía que, como
dirigente que ha sido del PP y cargo
político en la Policía nombrado
por su compañero de partido Ángel
Acebes, iba a defender exactamente
lo que defendió-, sí caben extraerse
algunos puntos importantes.
Primero, que el Gobierno de Aznar
siempre dijo la verdad y a 'tiempo
real' -hubo una cierta confusión
casi metafísica por su concepción
entre el 'tiempo real' y el 'tiempo
policial' que hubiera deleitado
al mismo Einstein-; que todo
fue un montaje del Partido Socialista
para influir en el voto el 14-M
y que para esa labor intoxicadora
los socialistas fueron ayudados
desde el "desconocimiento"
y desde la "deslealtad" por
dos policías premiados luego por
el Gobierno de Rodríguez Zapatero:
"Tengo constatado que por lo
menos dos personas cometieron la
deslealtad de confundir, la deslealtad
de intoxicar al Partido Socialista",
transmitiéndole "una información
falaz y viciada" con la qe el
PSOE "encontró el soporte para
canalizar esa información falsa".
Díaz de Mera no reveló los nombres
de los policías "intoxicadores",
pero otros diputados del PP, a la
salida, sí señalaron hacia la actual
Comisaría General de Información
y hacia la de Policía Científica.
La conexión islámico-etarra
Segunda 'misión' de Díaz de Mera
ante la Comisión del 11-M: defensa
a ultranza la posibilidad de que
ETA participara de alguna manera
en la masacre de Madrid. Así, el
Gobierno aznarista nunca habría
mentido, sino que, además, se habría
adelantado a la 'verdad final':
"A día 22 de julio, tengo claro
que un grupo de integristas marroquíes
se suicidó en Leganés y pretendía
morir matando. Hay 14 ó 15 detenidos
por el 11-M y no hay ninguno que
sea etarra. Pero desde mi conocimiento
de la realidad policial, pido que
se profundice en la posibilidad
de que ETA esté implicada en los
atentados de Madrid", dijo.
"No hay ninguna prueba",
reconoció después el compareciente,
"pero sí muchos indicios que
no son secretos pero que no voy
a revelar", aunque mas tarde,
en respuesta a Gaspar Llamazares,
de IU, que le insistió en el tema,
añadió que las cárceles son un caldo
de cultivo para entablar conocimiento
entre distintas bandas terroristas,
apuntándose así a determinadas tesis
mantenidas por un diario nacional.
Incluso, llegó a citar a ese periódico
y a sus "acreditados investigadores"
como uno de los "indicios"
más improtantes que le llevan a
esa relación islámico-etarra.
Luego, el remate final: "Hay
que seguir investigando no sólo
por arriba y por abajo, sino también
por el Norte y por el Sur, sin límite
ni descanso y ver si hay algún punto
siniestro de encuentro". Es
decir, para los responsables político-policiales
cuando los atentados del 11-M la
pista de ETA parece seguir siendo
la primordial. Lo cual conlleva,
según el anuncio implícito de Díaz
de Mera, a la posibilidad de que
se entremezclaran hasta servicios
secretos de otros países -Norte-Sur-,
y, ¿por qué no?, hasta oscuras fuerzas
españolas. Evidentemente, a eso
es a lo que realmente se llama una
conspiración.
El PP dijo la "verdad"
y los otros "mienten"
Tercera 'misión' de Díaz de Mera
ante la Comisión -aunque no por
orden de importancia-: "El PP
dijo escrupulosamente la verdad",
no solamente sobre la 'pista' de
ETA, mantenida por los ministros
de Interior, Ángel Acebes, y de
Presidencia y portavoz del Gobierno,
Eduardo Zaplana, sino también
"con referencia a la furgoneta"
encontrada en las inmediaciones
de la estación de tren de Alcalá
de Henares. Otra vez "fueron
otros los que contaminaron la opinión
de los ciudadanos y mintieron"
con el objeto de "influir en
la conciencia ciudadana para emitir
el voto el 14-M". "Mentira"
que luego se repetiría a través
de una emisora de radio nacional,
porque ha quedado patente que "no
hubo ningún suicida" en los
trenes sobre los que se atentó.
En el segundo epígrafe de ese tercer
punto de su 'misión' Díaz de Mera
llevaba apuntados los nombres de
los 'mentirosos', es decir, de casi
media humanidad: mintió el portero
de Alcalá de Henares, Luis Garrudo,
el hombre que puso al Estado sobre
la pista de los asesinos del 11-M
y sobre el que demostró un notable
despreció -"para mí, el señor
Garrudo no tiene ninguna credibilidad...
el señor Garrudo ha mentido"-;
mintió el PSOE; mintieron determinados
medios periodísticos, y están mintiendo
en la propia Comisión al menos tres
comisionados: Jordi Jané,
de CiU, Joan Puig, de ERC
-a cuyo grupo, además, en un momento
de su intervención le acusó de ser
"amigo de ETA"- y Margarita
Uría, del PNV, que sufrió en
su espíritu la ira arcangélica de
Díaz de Mera.
Uría, una diputada toda ella educación,
aunque también firmeza, fue calificada
de "mentirosa", "imprudente",
"ignorante" -"usted desconoce
mucho"- y "descortés" y
fue recipendiaria, además, de un
grave insulto como comisionada:
"Ni siquiera he prestado atención
a la pregunta que me formula",
le dijo Díaz de Mera, un compareciente
obligado a comparecer.
Y también 'mintió' -así lo dejó
entrever Díaz de Mera- el titular
del Juzgado Central de Instrucción
Número 5 Baltasar Garzón en
su comparecencia ante la Comisión
el pasado 15 de julio. Garzón dijo
entonces que el ex subdirector general
Operativo de la Policía, Pedro
Díaz-Pintado, le había dicho
en la tarde-noche del 11-M que las
pistas estaban al 50 % entre el
"Norte y el Sur" (ETA e integristas),
pero "tirando más al Sur".
De Mera dijo este jueves ante la
Comisión que Díaz-Pintado no recuerda
esa conversación con Garzón.
¿Se la inventó el juez?
Lo curioso es que ninguno de los
tres comisionados que recibieron
los 'latigazos' verbales de De Mera
pidieron el amparo del presidente
de la Comisión, el canario Paulino
Rivero, pero sí la pidió para
el compareciente la diputada del
PP Alicia Castro Masaveu
"por la forma en que se ha producido
este interrogatorio".
Tiene especial relevancia la intervención
de Castro Masaveu, porque revela
hasta que punto la comparecencia
de Díaz de Mera había sido preparada
en sede popular: "El señor Díaz
de Mera es miembro del Partido Popular,
como es conocido por todos, es dirigente
del PP, es eurodiputado, ha sido
senador, alcalde, etcétera, y, por
lo tanto, tiene todo el derecho
del mundo a reunirse con los miembros
del Partido Popular que quiera,
cuando quiera y cómo desee".
La culpa, del maestro dinamitero
No pasó desapercibido el especial
interés que puso Díaz de Mera en
aclarar que si el Gobierno habló
en las primeras horas del 11-M de
dinamita Titadyne, la que usa ETA
desde 2000, fue porque así lo comunicó
a la cúpula de Interior el ex responsable
operativo de la Policía, Pedro Díaz-Pintado,
pero refrendando versión defendida
por éste en el sentido de que a
él se lo comunicó el entonces comisario
general de Seguridad Ciudadana,
Santiago Cuadro. Cuadro negó
tal extremo en la sesión de investigación
del 14 de julio, pero ahora, con
De Mera, ha vuelto a quedar a los
pies de los caballos como el hombre
que 'confundió' a todo un Gobierno.
Lo que sí reveló Díaz de Mera es
que más importante que la tarjeta
SIM del teléfono móvil hallado en
la mochila-boma que consiguió desactivarse
fue el IMEI, el "carné de identidad"
del propio teléfono en sí, porque
ese número de identificación es
el que llevó a la pista de la tienda
de los indios que vendieron el móvil
y que, a su vez, condujo a las detenciones
de Lavapiés.
Y un último dato: fue Pedro Díaz-Pintado
el que dio la orden para que los
GEO entraran en la vivienda de Leganés
cuando se suicidaron los terroristas.
Esa operación llevó a la muerte
al geo Francisco Javier Torrontegui,
quien, según Díaz de Mera, no falleció
como consecuencia directa de la
explosición, sino que fue alcanzado
por un trozo de pared que le seccionó
la yugular.
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