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García: " Todo
lo que han contado los periódicos
sobre mí es falso"
El inspector jefe de grupo de Policía
Judicial de Avilés (Asturias), Manuel
García Rodríguez, aseguró esta tarde
ante la comisión de investigación
sobre los atentados del 11-M que
el 13 de marzo el ex minero José
Emilio Suárez Trashorras le comentó
que los autores habían "sido
los moros". También admitió
que no comunicó a la Comisaría General
de Información este dato hasta el
día 17 de marzo, entre otras cosas,
porque no sabía que el ex minero,
que presuntamente robó la dinamita
que se usó en la matanza, había
tenido contactos con los autores
de la misma. García acabó pidiendo
perdón entre lágrimas a los familiares
de las víctimas de los atentados
por si cometió alguna "negligencia",
tras una dura interpelación
de Jaime Ignacio del Burgo, del
Partido Popular.
Diariocrítico (Madrid)
García Rodríguez explicó
que no pensó que podría haber una
relación entre Trashorras
y los atentados de Madrid hasta
los días 16 y 17 de marzo, cuando
los policías de la capital le informaron
de que lo estaban "buscando"
en Asturias y Suárez Trashorras
le explicó que había intentado contactar
"con los moros", pero no
le "cogían el teléfono".
Ante este dato, el inspector telefoneó
a Madrid para comunicarlo y se le
indicó que ya había agentes desplazados
a Asturias para investigar al propio
Trashorras, al que se había llegado
mediante el seguimiento de las tarjetas
de teléfono de los implicados en
el 11-M. García Rodríguez contactó
con estos agentes y les trasladó
los comentarios de Trashorras. Se
citó al confidente en la Comisaría
de Avilés para proceder a su detención,
el día 18.
Relató que el día 13 él estaba con
otros compañeros en una peña de
Avilés cuando vio entrar a Suárez
Trashorras y su esposa, Carmen
Toro (hermana de Antonio
Toro, identificado por el confidente
de la Guardia Civil Rafa Zouhier
como quien quería traficar con dinamita),
y fue a saludarles. En la conversación
se refirieron a los atentados de
Madrid y, mientras el inspector
sostuvo que la autoría correspondía
a ETA "por narices", el ex
minero aseguró que habían sido "los
moros". Indicó que no vio agobiado
al confidente, sino "como siempre".
García Rodríguez admitió que en
aquel momento no relacionó este
comentario con los 16 cartuchos
de dinamita y los detonadores que
se habían encontrado en el garaje
de Trashorras en junio de 2001 en
el marco de una operación contra
el tráfico de drogas, por la que
había ordenado el arresto del confidente.
Señaló que no es normal que una
persona comercie con explosivos,
y que era la primera vez que había
visto dinamita en su vida, pero
agregó que, por lo que ha conocido
de Asturias, muchas personas tienen
cartuchos en su casa.
"El más disgustado"
El inspector jefe de Grupo de la
Policía Judicial de Avilés aseguró
que él es "el más disgustado",
por los problemas que le ha provocado
el que su confidente José Emilio
Suárez Trashorras le "engañara".
"Se están contando auténticos
bulos sobre la comisaría de Avilés"
y "todo lo que han contado los
periódicos sobre mí, salvo mi nombre,
es falso", aseveró.
A preguntas del portavoz del PP,
Jaime Ignacio del Burgo,
que en su mayoría versaron sobre
lo publicado en un determinado diario,
el inspector jefe afirmó que todo
lo dicho por la prensa sobre él
es mentira, incluido el haber sido
invitado a la boda el pasado 14
de febrero de Suárez Trashorras
y Carmen Toro. De hecho, durante
su comparecencia mostró una fotografía
en la que se indicaba donde está
la Comisaría, el domicilio de Trashorras
y una cabina desde la que según
la prensa el confidente le llamaba.
Explicó que él está destinado en
Avilés desde octubre de 1999 y que
en el otoño de 2001, Suárez Trashorras
se ofreció a colaborar para la aprehensión
de dos o tres kilos de cocaína a
cambio de que Antonio Toro saliera
de prisión. Se consultó la solicitud
con su superior y el fiscal correspondiente,
y Toro salió en libertad, aunque
ignora si fue por la petición de
su cuñado.
Nunca explosivos antes del 11-M
Indicó que Trashorras le proporcionó
"informaciones puntuales sobre
teléfonos, coches o domicilios",
pero nunca habló con él de explosivos
antes del 11-M. Agregó que, aunque
Carmen Toro estaba presente en las
conversaciones entre ambos, ignora
si conocía las actividades de su
marido.
En la nota informativa que redactó
para sus superiores sobre lo ocurrido
se afirma que a finales de 2002
se produjo un distanciamiento con
Trashorras, por su carácter inquieto
y porque se abre una investigación
para determinar si estaba traficando
con dinamita, a raíz de una información
proporcionada por un abogado asturiano
cuyo cliente había alertado sobre
el tráfico de dinamita. Sin embargo,
en la declaración que prestó ante
el juez, el 23 de abril, el inspector
jefe, acompañado por el entonces
comisario general de Información,
Jesús de la Morena, afirmó
que hasta finales de 2003 no sabía
que Trashorras tuviera relación
con explosivos.
El inspector afirmó que tras la
denuncia del abogado no le preguntó
a Trashorras nada sobre si traficaba
con dinamita, porque se encargaba
la Dirección General de la Policía
y la Guardia Civil, aunque esta
última a partir de enero de 2003.
Explicó que se limitó a avisarle
de que "si hacía algo irregular
no le ayudaría", y que la Policía
de Oviedo le comunicó que la investigación
sobre el confidente había dado resultado
negativo. En otro momento de su
comparecencia dijo que hasta el
11-M no sabía que Trashorras traficara
con explosivos.
En cuanto a cuándo le habló Trashorras
por primera vez de "moritos",
el inspector se remitió a su nota
informativa y dijo ignorar si los
que su confidente decían que eran
"sus amigos" fueron los mismos
que cometieron el 11-M.
Perdón ante acusaciones del PP
El inspector jefe acabó su intervención
visiblemente emocionado pidiendo
"perdón" a los familiares
de las víctimas de los atentados
por si hubiera cometido alguna "negligencia"
que hubiera ayudado a cometer el
11-M. "Si me hubiese equivocado
en algo, pido perdón a toda esta
gente", señaló, saliendo al
paso a la dura intervención que
en su último turno de preguntas
dirigió contra él el portavoz del
PP.
Jaime Ignacio del Burgo expresó
su "profunda tristeza" porque
ni García Rodríguez ni otros policías
o guardias civiles habían podido
evitar el atentando, estando "tan
cerca" de los autores de la
masacre. "Por desgracia no tuvieron
el conocimiento necesario para haber
podido detectar lo que ahora vemos
como evidencia. Quizá la alerta
genérica no fue suficiente, porque
ustedes no se enteraron", se
lamentó.
Estas palabras provocaron la intervención
de los portavoces de CiU, PNV y
Grupo Mixto, que salieron en defensa
de García Rodríguez, tachando de
"injustas" las acusaciones apuntadas
por Del Burgo, quien terminó retirando
sus afirmaciones asegurando que
no pretendía "echar en las espaldas
del compareciente la responsabilidad
de los atentados".
"No todos tenemos la opinión
del señor Del Burgo -tranquilizó
José Antonio Labordeta (Grupo Mixto)
al compareciente-. Están intentando
que la cuerda se rompa por el sitio
más flojo, que en este momento es
usted, cuando los responsables de
la lucha antiterrorista habían olvidado
que había otros 'moritos' más importantes
preparando el 11-M".
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