Rubalcaba afirma que el Gobierno mintió sobre ETA para obtener ventaja electoral

- Aznar sometió al PSOE a un "apagón informativo"

El portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha aprovechado su comparecencia ante la Comisión del 11-M para desmontar los argumentos que un día antes había dado el ex ministro del Interior, Ángel Acebes. "La película es la siguiente: el Gobierno hizo un análisis político, que si hubiera sido ETA podría ganar las elecciones" y "sobredimensionó" la información, ocultando desde la misma tarde del jueves datos fundamentales que conducían a la pista islamista. En un duelo imposible entre Rubalcaba y la popular Alicia Castro Masaveu, el socialista anticipó que su Grupo va a pedir un nuevo pacto de Estado por la seguridad y contra el terrorismo. Y una novedad: los socialistas se enteraron de la verdad del 11-M on line a través, fundamentalmente, de los periódicos digitales.


Manuel Ángel MENÉNDEZ/Diariocrítico (Madrid)


"Ustedes estaban sobreactuando
[en la información oficial entre el 11 y el 13 de marzo] porque en su cálculo electoral tenía que ser ETA". Era el mensaje con el que el protavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, compareció ante la Comisión de Investigación del 11-M a petición del Grupo Popular. Curiosamente, el PP decidió que fuera la "diputada de provincias" -según su propia calificación- Alicia Castro Masaveu la que se 'quemara' ante un 'monstruo' político como es Pérez Rubalcaba ("otro diputado de provincias", como la respondió irónicamente).

Y más sorpresas todavía: como era de esperar funcionó a la perfección la clá que acompañaría al socialista -hasta Pepiño Blanco y su alter ego, Óscar López, acudieron a la Comisión junto a Javier Barrero, Marugán o López Garrido-, pero los populares no fueron llamados a rebato. Sólo dos diputados, Vicente Martínez-Pujalte y Jaime Ignacio del Burgo, ambos de la Comisión, acompañaban a Castro Masaveu, y en algunos momento, incluso, la popular se quedó sola frente al 'monstruo', al abandonar momentáneamente sus colegas la Comisión.

La comisionada popular comenzó fuerte su interrogatorio: "Usted no jugó limpio esos días", le disparó a bocajarro al inicio de la comparecencia. Pero el socialista, con más conchas que años, se la fue comiendo -literalmente- por segundos: "Manipula quien no dice la verdad, no quien la dice", añadiendo que "fueron ustedes quienes dijeron la mentira, porque, al final, la autoría fue del terrorismo islámico". Por Rubalcaba hemos sabido que el PP y el Gobierno de Aznar sometieron al PSOE a un "apagón informativo" en la misma noche del jueves, 11 de marzo, después de una conversación telefónica entre él mismo y su interlocutor habitual en La Moncloa, Javier Zarzalejos.

En esa conversación -posterior a otras mantenidas a lo largo de ese día con otros interlocutores- Rubalcaba dio al entonces secretario general de la Presidencia los datos recabados por el PSOE sobre lo que estaba ocurriendo, datos que, según Rubalcaba, llevaban inequívocamente a la pista islamista. En una exposición detallada, el socialista dijo que "Acebes había escondido información relevante" en la segunda rueda de prensa que ofreció el mismo día de los atentados, información como que la furgoneta no tenía las placas dobladas, o que el explosivo no era titadyne, o que el modus operandi no coincidía con el de ETA porque las mochilas bombas llevaban suficiente metralla con el propósito de "hacer una auténtica matanza".

Esas pistas alejaban la hipótesis de ETA y acercaban cada vez más la del islamismo radical. Pero el Gobierno, según Rubalcaba, había hecho ya su "cálculo electoral" ofreció una "sobreinformación permanente" incidiendo en ETA porque si los españoles descubrían que habían sido radicales islamistas les imputarían "como así fue" la responsabilidad. "Sobreinformación permanente para decir 'a ver si llegamos', 'a ver si llegamos', 'a ver si llegamos'".

Aznar fisura la relación

Rubalcaba se confesó autor de la nota que leyó el hoy presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la mañana del día 11: "Es un comunicado más enérgico, pero tipo. Lo puedo defender porque soy el autor", un comunicado "de apoyo rotundo al Gobierno" con un mensaje para los terroristas: "Pierdan toda esperanza porque no vamos a desistir". Fue más tarde cuando las buenas relaciones con el Gobierno se empezaron a fisurar, primero, con la llamada de José María Aznar a Zapatero diciéndole "he decidido convocar una manifestación en Madrid" y añadiendo "he decidido" un lema contra ETA, sin opción de que los socialistas pudieran dar su opinión.

Esa prepotencia de Aznar comienza, según Rubalcaba, a fisurar las relaciones y lo remataría Mariano Rajoy, secretario general del PP y candidato a La Moncloa, quien, eun conversación posterior, Zapatero le propuso una reunión del Pacto Antiterrorista o, en su defecto, del Congreso de los Diputados. "Le dijo: ya te contestaré. Hasta hoy".

El escurridizo Rubalcaba

Castro Masaveu no consiguió llevar a Rubalcaba a su terreno: intentar demostrar que el Partido Socialista había estado detrás de la movilizaciones populares en las sedes del PP, especialmente en la sede central de la calle Génova. Con su conocida retranca, Rubalcaba incluso se prestó a "enseñarle en privado, porque me fío de usted" su listado de llamadas telefónicas durante el sábado 13 de marzo, día de reflexión. "Pero se va a llevar una sorpresa: yo no uso los SMS [mensajes telefónicos con los que se convocaron las manifestaciones]".

Tampoco consiguió Masaveu que Rubalcaba reconociera que había tenido fuentes en la Policía -los ya denostados comisarios generales de Información y de Policía Científica- que le iban contando on line lo que avanzaba la investigación: "No hablamos con ningún miembro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado", porque, según él, "los medios de comunicación iban a toda velocidad" y todos los datos iban saliendo a tiempo casi real en los periódicos digitales. Aquí, Rubalcaba ha superado al maestro Guerra: si éste se enteraba "por la prensa", Rubalcaba, más adelantado en los tiempos, lo hacía por las ediciones digitales.

Sí reconoció Rubalcaba, sin embargo, sin ningún empacho, que habló en una ocasión con el ex secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, condenado por el secuestro de Segundo Marey, por intermediación del presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ya que, como experto antiterrorista, le quería decir que "era imposible" una colaboración entre ETA y Al Qaeda, tal y como aún hoy siguen sosteniendo en el PP. Pero el socialista negó que nadie en su partido hubiera hablado con el líder de ERC, Josep Lluís carod-Rovira, ni mucho menos con Arnaldo Otegi: "No hubiera sido una llamado exótica, sino no atendida".

De la misma manera se 'escapó' de otras cuestiones esenciales para los populares, como su propia intervención en TVE el día de reflexión electoral. La secuencia de los hechos que hizo Rubalcaba fue demoledora: ese mismo día se habían producido dos intervenciones del ministro del Interior, otra del portavoz del Gobierno y una última de Mariano Rajoy, tras la cual, y ante la imputación -dijo- que se les hizo de las manifestaciones ante las sedes del PP, decidió salir para declinar toda responsabilidad.

"¿Usted cree que si el Partido Socialista convoca una manifestación en la calle Génova hubieran acudido sólo 5.000 personas?"
, preguntó a su vez a Masaveu, para calificar después de "intolerable, un ejercico inmoral y repulsivo" el que TVE programara para esa noche electoral la película Asesinato en febrero sobre el atentado contra Fernando Buesa y su escolta de la Ertzaina: "Una manipulación de TVE para ganar las elecciones al Partido Socialista con una película sobre el asesinato de un socialista".






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