Se cierra la Comisión del 11-M manteniendo los dos grupos sus respectivas versiones

- Los mandos policiales, sin embargo, ofrecieron abundantes datos sobre el seguimiento casi inmediato de la pista islamista

El 6 de julio, martes, comenzaban las comparecencias en la Comisión de Investigación del 11-M. A lo largo de todo el mes han pasado 38 altos cargos políticos y policiales y expertos en diferentes especialidades por el sillón de comparecientes. ¿Hay datos ya para hacer un balance? Parece que sí, según se desprende del acuerdo alcanzado por la Mesa de la Comisión el pasado jueves, 29 de julio, para que el 7 de septiembre los grupos se presenten con borradores de proyectos de resolución. Pero, ¿servirán para algo los trabajos de la Comisión? ¿Resolverán las dudas que aún hoy se mantienen -acaso más agudizadas- después de tantas comparecencias y estudio de documentos secretos? No, al menos para el 58,1 % de los españoles, según los datos del barómetro de julio del CIS.


Manuel Ángel MENÉNDEZ/Carmen MORAGA/ Diariocrítico

Los políticos han hecho las maletas y han dado, de hecho, el 'cerrojazo' a la Comisión de Investigación del 11-M, al menos hasta el 7 de septiembre, fecha en la que volverán a reunirse, pero sin que nadie se crea que habrá nuevas comparecencias, ni mucho menos que acuda el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que con tanto ahínco exigen IU y ERC, fundamentalmente. Si no comparece Aznar, tampoco parece previsible que lo hagan directores de medios de medios de comunicación, ni mucho menos los confidentes Rafá Zouhier ni José Emilio Suárez Trashorras, ni, en fin, otros ex altos cargos, como el ex secretario de Estado para la Seguridad, Ignacio Astarloa, solicitado hasta el aburrimiento por el PP.

Pero, ¿ha servido para algo la Comisión? ¿Se pueden derivar ya unas conclusiones, aunque sean de emergencia? Lo cierto es que las espadas siguen en alto: desde el PP se piensa que "se ha demostrado que el Gobierno no mintió" y que todo fue una gran confabulación para echar al PP de La Moncloa. Para la oposición, obviamente, los hechos sucedieron de otra forma: el Gobierno de Aznar no supo interpretar los signos que anunciaban un Apocalipsis islamista y que, una vez ocurrida la masacre, el Gobierno ocultó datos y desvió la atención hacia ETA para no verse perjudicado en las elecciones generales del 14 de marzo.

Es decir, después de 38 comparecencias -han desfilado la práctica totalidad de los altos cargos de la Policía y de la Guardia Civil en el momento de los hechos- y del análisis de centenares de documentos -algunos, del CNI y de los servicios de información- vistos en sesión secreta -la del 13 de julio-, nadie se apea de sus planteamientos iniciales. Nosotros haremos aquí un breve resumen de lo que han sido los trabajos hasta ahora.

6 de julio: se inician las comparecencias

Son las 09.00 horas del martes 6 de julio y el portero de la finca de Alcalá de Henares que descubrió la furgoneta Reanult Kangoo que utilizaron los terroristas para el atentado, Luis Garrudo Fernández, inicia la ronda de comparecencias. Garrudo dijo ante los comisionados que hacia la una de la tarde del 11-M la policía había encontrado ya los detonadores y una cinta de casette en la furgoneta usada por los terroristas y que, incluso, uno de los policías que le trasladaron a la Comisaría de Moratalaz a prestar la primera declaración, señaló ya a esas horas que no parecía obra de ETA.

Fue hacia las 13.00 horas cuando llevaron a Garrudo en coche policial a declarar a la Comisaría de Moratalaz, y ese en ese periodo de tiempo en el que, según su versión, la policía ya ha encontrado los detonadores y la cinta en la furgoneta y cuando el conductor del coche patrulla que le traslada dice que no cree que el atentado fuera obra de ETA. Garrudo no pudo completar la declaración porque tenía que asistir a un entierro: realizaría una segunda declaración en el complejo policial de Canillas que llevó a cabo un tal 'comisario Gil', el cual no ha podido ser identificado.

Las tesis comenzaban a darle la espalda al PP en el primer round, pero horas después comparecía el comisario jefe de la Policía de Alcalá de Henares, Eduardo Blanco González, para desmentir por completo a Garrudo. Las notas principales de la declaración de Blanco son que en un principio y hasta las 19.00 horas de ese 11 de marzo no se planteó ninguna otra vía de investigación que no fuera la de ETA. Negó en todo momento que se conociera el contenido del interior de la furgoneta de Alcalá hasta las 16.00 horas, cuando llegó al complejo policial de Canillas. Y aún dijo que los 'guías caninos' -los perros especializados en explosivos- no detectaron restos de sustancias explosivas, pese a que en el interior de la furgoneta había, además de detonadores, restos de goma dos ECO.

Era el uno a uno, pero la tensión aumentó cuando se descubrió que Luis Garrudo había sido contactado previamente por el socialista Ángel Martínez San Juan.

Pero el empate lo rompía en esa misma sesión la directora del Instituto Anatómico Forense, Carmen Baladí, que se ratificó en su informe descartando que en entre las víctimas hubiera suicidas. Carmen Baladía afrontó el interrogatorio de los portavoces parlamentarios de la Comisión sobre el 11-M sin un ápice de nerviosismo, ofreciendo respuestas firmes y contundentes, relatando su trabajo con aplomo. Aseguró que los forense que realizaron las autopsias a los cadáveres de las víctimas del atentado descartaron la existencia de algún 'suicida' sobre a la una y veinte de la madrugada del día 12 de marzo, momento en el que finalizaron el trabajo. Sin embargo, el CNI adelantó ya esta hipótesis en un informe fechado el mismo día 11-M sobre las 15:30 de la tarde.

7 de julio: comienzan a desfilar los policías


La sesión del 7 de julio se inició con el comisario jefe de los TEDAX, Juan Jesús Sánchez Manzano, quien recalcó que hasta las dos de la tarde del 11 de marzo no se supo que los artefactos utilizados en el atentado eran dinamita, que hasta las 15.30 no se averiguó un dato más revelador, la marca del explosivo -que resultó ser la misma que utilizan los TEDAX en las prácticas-, y que hasta la madrugada del día siguiente no se conoció con certeza la sustancia concreta (Goma 2 Eco). Dijo desconocer quién adelantó a Interior que el explosivo coincidía con la marca de ETA, titadyne, uno de los indicios en los que se basó Ángel Acebes para achacar el atentado a la banda terrorista a las 13.30 horas del día 11, y cree que pudo partir de algún superior no experto en explosivos. Comienza a enmarañarse la Comisión.

La segunda comparecencia en esta sesión es la de Mariano Rayón Ramos, jefe de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), con quien se desvanece la 'pista' etarro-islámica en los atentados de Madrid que tanto persigue el PP: "No me consta vinculación de ningún tipo entre los etarras y los responsables de los atentados de Madrid". Lo afirmó contundentemente el máximo responsable de la lucha contra el terrorismo islamista. Rayón hizo importantes revelaciones, como que su unidad ya avisó el 28 de noviembre pasado de que Al Qaeda citaba a España como objetivo de sus ataques y lo hacía con más fuerza desde la guerra contra Irak: "Cabe deducir que España podría ser objetivo, bien en nuestro territorio, bien en nuestros intereses en otro país, en fecha próximas", señalaba el informe.

Y llegó el turno a Jesús de la Morena, el 11-M comisario general de Información. Tanto Jesús de la Morena como antes lo hiciera Mariano Rayón sostuvieron ante los comisionados del 11-M que la vía del islamismo radical no se siguió definitivamente hasta la mañana del sábado día 13. Sin embargo, IU esgrimió un documento de la CGI, según el cual el 12 de marzo, un día después de la masacre de Madrid, la Comisaría General de Información pidió información sobre un magrebí y un supuesto terrorista de Al Qaeda, Kalleff Nasser. Esas peticiones, recogidas en el Libro de Registro de Salida de la CGI con esa fecha y con los números "20040008116" y "200400008024" ponían de manifiesto que la pista islamista había cobrado ya vigor al menos un día después de los atentados. Los documentos contradecían en cierta medida forma lo manifestado por De la Morena.

De la Morena reveló que el dato de que el explosivo utilizado en los atentados era 'Titadyne', el material habitual de ETA, se recibió en al reunión de coordinación en el Ministerio del Interior en la mañana del día 11, a través de una llamada recibida por Pedro Díaz Pintado, entonces subdirector general operativo de la Policía, del comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro. Se pide entonces la comparecencia de Cuadro, porque la de Díaz Pintado ya había sido solicitada y aprobada.

Puso fin a esa sesión el teniente coronel jefe de la Unidad Central Especial (UCE) de la Guardia Civil, Faustino Álvarez Sola, quien relata a los comisionados las numerosas operaciones contra elementos islamistas que se han venido realizando en España desde el 11-S de 2001. No obstante, señaló que "teníamos la idea de que [España] era un sitio de descanso o de aprovisionamiento logístico o de tránsito", no para cometer atentados; pero confirma que "la amenaza va variando en el transcurso de los años. Antes de 2001, no se pensaba nada; después de 2001, se empieza a sospechar, y después de 2003, después de Casablanca, mucho más todavía". Debido a que la sesión se alargó considerablemente, no pudo comparecer el subdirector general de Operaciones de la Guardia Civil y ex jefe de Información y Policía Judicial (durante el 11-M), José Manuel García Varela, que también había sido citado. Lo hizo en la sesión del 20 de julio.

8 de julio: siguen compareciendo los policías

La sesión del 8 de julio está dedicada íntegramente a los policías. El primero en comparecer, a las 9.00 horas, es Miguel Ángel Santano Soria, quien el 11-M era jefe de la Policía Científica de Madrid y luego fue nombrado comisario general de Policía Científica por el Gobierno socialista. Días después, el ex director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, señalaría a Santano y a Telesforo Rubio -actual comisario general de Información y quien también compareció en esta sesión- como las personas que, presumiblemente, entre el 11 y el 13 de marzo pasaron información al PSOE. Parece que la acusación es falsa, pero es otro de los aspectos que no se aclararán jamás.

Santano, que el día de los atentados era jefe de la Brigada Provincial de Policía Científica de Madrid, aseguró en su comparecencia ante la comisión del 11-M que la tarjera telefónica encontrada en la mochila de Vallecas fue entregada a los especialistas policiales en terrorismo islámico la mañana del 12 de marzo para que procediesen a examinarla. Luego, confirmaba que la Policía ya seguía la pista islamista al menos veinticuatro horas después de cometerse los atentados. Algo que también confirmó en esa misma sesión Miguel Ángel Fernández Rancaño, jefe superior de Policía de Madrid, quien explicó a los comisionados que la tarjeta del móvil encontrada en la mochila-bomba desactivada en Vallecas fue "el nudo gordiano" que sitúa a la policía sobre la pista islámica el mismo día 12. Teoría que quedó ratificada con las detenciones de los primeros sospechosos de raza árabe el sábado día 13 de marzo.

La sesión la cerró un peso pesado policial: Primer responsable de la 'desinformación' en la masacre de Madrid del 11-M: Pedro Díaz-Pintado, subdirector general Operativo de la Policía el 11-M, y quien señaló al entonces comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, cesado luego por el Gobierno socialista y en la actualidad en la empresa privada, como el alto cargo que confundió a la cúpula policial, afirmando que el explosivo utilizado era Titadyne, la marca habitual de ETA, cuando luego se demostró que se trataba de Goma 2 ECO. Ese dato prematuro y falso, facilitado al final de la reunión que al mediodía del mismo día 11 de marzo mantuvo la mesa de coordinación, llevó a que la cúpula policial insistiera al ex ministro Ángel Acebes en la autoría de ETA. Cuadro comparecería el 14 de julio ante la Comisión, pero para negar que dijera a Díaz-Pintado la marca titadyne: "Yo dije dinamita".

13 de julio: sesión secreta

El 13 de julio se celebra la única sesión secreta a lo largo de toda la Comisión. Los diputados pueden ver a puerta cerrada casi una treintena de documentos clasificados, diecinueve de ellos provenientes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Aunque la sesión es secreta, se filtra a la prensa el contenido de algunos de los documentos: concretamente, uno del CNI fechado el 15 de marzo, compendiando las actuaciones seguidas tras el atentado, revela que los detonadores hallados en la furgoneta de Alcalá de Henares estaban a la vista, razón por la que la Policía supo de su existencia a mediodía del mismo jueves, como declaró el portero Luis Garrudo, y no a las 16.00 horas, como sostienen los mandos policiales.

Ese aspecto fue negado rotundamente en la sesión del 14 de julio por el inspector jefe del Grupo Local de Policía Científica de Alcalá de Henares, Luis Martín Gómez, quien reveló que él mismo entró en la furgoneta para quitar la marcha, que estaba puesto, y poder proceder a su retirada por la grúa, pero que no vio ninguna bolsa ni mucho menos los detonadores, los cuales no se encontrarían hasta que la furgoneta entró en el complejo Policial de Canillas.

Otros informes visto en la sesión secreta dudaban de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, negaban cualquier conexión ETA-Al Qaeda y revelaban que el propio CNI consideró durante varios días la posibilidad de que hubiera suicidas en el atentado.

14 de julio: siguen los policías

La sesión del 14 de julio la inició Francisco Javier Alemán Belizón, policía de la Unidad de Guías Caninos de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, el hombre que conducía al perro que no olió la dinamita en la furgoneta. Poco interés tuvo su declaración, si bien dijo -al igual que lo haría seguidamente el ya aludido Luis Martín Gómez- que la bolsa conteniendo los detonadores y los restos de explosivos no era visible a simple vista en la mañana del día 11.

Tras Alemán Belizón y Martín Gómez compareció un peso pesado en la Policía del momento: Santiago Cuadro Jaén, ex comisario general de Seguridad Ciudadana, a quien Díaz-Pintado había señalado como el que confundió a toda la cúpula policial al afirmar a las 13 horas del día 11 de marzo que el explosivo utilizado era dinamita de la marca titadyne, la habitual de ETA. Cuadro negó rotundamente tal extremo y a fecha de hoy aún no se sabe quién comunicó a la cúpula de interior la marca titadyne, aunque todo señala al propio Díaz-Pintado.

La sesión de tarde de ese día 14 la cerraron tres expertos en islamismo: Jesús Núñez Díaz, director del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria; Manuel Castells, sociólogo, y Antonio Xabier Picaza Ibarrondo, profesor experto en Historia de las Religiones. Evidentemente, se trataba de comparecencias más didácticas que otra cosa.

15 de julio: la hora de los jueces y fiscales

La sesión de 15 de julio, jueves, la abrió a primera hora el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, a quien seguiría la comparencia del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño. Pero se arrojó poca luz al asunto, porque juez y fiscal llevan su enfrentamiento a la Comisión del 11-M: Garzón dijo que siempre pensó que era Al Qaeda y Fungairiño sostuvo que incluso hoy piensa que hay una conexión con ETA, que es la tesis que mantiene el Partido Popular.

La sesión 'judicial' en la Comisión de Investigación del 11-M resultó, por lo tanto, contrapuesta y hasta inverosímil: el juez Baltasar Garzón dijo a los comisionados que desde un primer momento pensó que el atentado lo había cometido el integrismo islamista, si bien luego, cuando le dijeron que el explosivo era Titadyne, comenzó a pensar en ETA, volviendo a cambiar horas después con el descubrimiento del contenido de la furgoneta, es decir, los detonadores y sobre todo una cinta de casete con suras del Corán. Pero el otro compareciente, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, muy próximo a las tesis del PP, asombró a sus señorías afirmando que aún hoy no descarta que ETA esté relacionada y que siempre pensó en esa organización como la autora de la masacre. Lo increíble es que Fungairiño desconocía hasta esta misma mañana la existencia de la furgoneta de Alcalá de Henares. Así lo dijo, con total tranquilidad. ¿En base a qué, pues, sustentó sus tesis sobre ETA?

Por esas inverosímiles declaraciones en la Comisión Fungairiño fue llamado a 'repaso' por el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido. Tras esa encuentro, Fungairiño pidió perdón a los comisionados.

19 de julio: declaran los espías

La sesión del 19 de julio, lunes, era un auténtico plato fuerte: comparecieron, por este orden, Jorge Dezcallar de Mazarredo, ex director general del CNI, y su sustituto al frente del espionaje español: Alberto Saiz Cortés. Indudablemente, la comparecencia que despertaba más expectación era la de Dezcallar, el hombre que regía el CNI cuando ocurrieron los atentados.

Clarificadoras explicaciones las del ex director general del CNI, Jorge Dezcallar, a la Comisión de Investigación del 11-M. El ex jefe del espionaje español ha dicho cosas muy graves: que durante dos días -hasta el sábado 13, cuando se produjeron las primeras detenciones de indios y marroquíes- creyeron que era ETA; que entre el 11 y el 16 de marzo el Gobierno de Aznar dejó al CNI "fuera de juego" y que ni siquiera le transmitían los hallazgos que realizaba la Policía; que el que los políticos "se arrojen notas de los servicios de espionaje a la cara" es "propio de un país bananero" -clara referencia a los papeles del CNI que dijo Aznar que se llevó a su casa, algunos de los cuales están siendo filtrados-; que ni Saddam Husein ni ETA han tenido nada que ver con Al Qaeda; que Bin Laden no sabía nada de la masacre de Madrid; que el Gobierno le "pidió" el 13 de marzo, jornada de reflexión, que sacara una nota desmitiendo a la Cadena SER, y que en esos días habló con Zapatero y Rubalcaba.

El ex jefe del espionaje español -actualmente es embajador ante la Santa Sede- no pudo sustraerse a la tentación de cargar las tintas contra los que a lo largo de los días que dura esta Comisión de Investigación están 'filtrando' documentos claisificados del Centro y que, por lo que se deduce de sus respuestas, sólo los tenía el ex presidente Aznar. "Se está dañando seriamente la seguridad del estado por un juego de algunos", avisó seriamente Dezcallar, refiriéndose a documentos como el que hablan del espionaje que el Centro tenía sometido al líder abertzale Arnaldo Otegi y la conversación mantenida por éste con el catalanista republicano Josep Lluís Carod-Rovira.

Por su parte, Alberto Saiz, actual director del CNI, reveló que había hecho llegar al ex presidente del Gobierno, José María Aznar, un requerimiento para que devolviera los "documentos" de los servicios secretos españoles sobre la masacre, si es que realmente los tenía en sus manos, como declaró el propio Aznar a una emisora de radio colombiana [posteriormente, Aznar le respondió que no se había llevado ningún documento de La Moncloa]. Durante su comparecencia y a preguntas de los comisionados, Saiz tachó de "situación indeseable" la exclusión de Dezcallar de las reuniones del Gabinete de crisis tras los atentados y afirmó "con rotundidad" que desde el CNI no se realiza ninguna escucha sin la autorización judicial previa que fija la ley, en referencia al documento filtrado sobre las conversaciones entre Arnaldo Otegui y Carod-Rovira.

"La amenaza del terrorismo islamista está creciendo y tenemos la obligación de acomodarnos a ese nivel de amenaza", dijo, a la vez que explicó que el CNI está "inmerso en un proceso continuo de revisión" de su estrategia, incrementando su cooperación con otros servicios de inteligencia y que necesita más medios técnicos y económicos, sobre todo para aumentar su capacidad para obtener información sobre el terrorismo islamista.

Añadió que, aunque entre el 11 y el 14 de marzo no estaba en el CNI y no puede "saber con precisión lo que sucedió allí esos días", un informe de inteligencia se hace en un determinado momento con los datos que se conocen puntualmente, por lo que sus análisis pueden ir variando en función de los hechos que se van descubriendo gracias, entre otras cosas, a la investigación policial.

20 de julio: desfila la Guardia Civil

La sesión del 20 de julio tuvo bronca inicial: los comisionados habían solicitado la comparecencia del "subdirector del Instituto Anatómico Forense" para abundar en la posibilidad de que entre los cadáveres hubiera algún suicida. La directora del Centro, Carmen Baladía, ya había negado tal posibilidad. Pero se precisaba un nuevo testimonio. Dado que en el Instituto no existe el cargo de subdirector, se mandó a la Comisión a un experto, José Luis Prieto Carrero, lo que indignó al PP.

Las manifestaciones de Prieto Carrero resultaron explosivas, porque dijo que "en ese momento [cuando Baladía hizo su informe] no existían todavía elementos de juicio para llegar a una conclusión tan categórica, tan tajante" sobre la "no existencia de suicidas". La comparecencia ante la Comisión del 11-M de Prieto Carrero sirvió para iniciar la jornada de este martes con una buena dosis de 'discrepancias técnicas' con Carmen Baladía, directora del Instituto, por un lado, y de enfrentamiento político, por otro.

En su larguísima comparecencia, este experto del Instituto Anatómico Forense reveló que aún a fechas de hoy no cabe descartar al cien por cien que pudiera haber algún suicida en los trenes, porque, si bien no se han encontrado datos científicos que avalen la existencia de suicidas, "los datos derivados del estudio del cadáver solamente no son suficientes para descartar esa existencia". Es decir, que habría que trabajar muy directamente con la Policía Científica.

La sesión de ese martes fue realmente extenuante, Tras Prieto Carrero pasaron por la Comisión los altos mandos de la Guardia Civil: Félix Hernando Martín, coronel jefe de la UCO, subdirector de Operaciones de la Guardia Civil; José Manuel García Varela, general de la Guardia Civil, subdirector general de Operaciones y ex jefe de Información y Policía Judicial; Vicente Faustino Pellicer, general de la Guardia Civil, subdirector general de Operaciones, y los directores generales del Cuerpo Santiago López Valdivielso, cuando ocurrieron los hechos, y su sustituto el general Carlos Gómez Arruche.

La declaración del subdirector de Operaciones de la Guardia Civil, José Manuel García Varela, dio un ligero respiro al anterior ministro del Interior, Ángel Acebes, quien a lo largo de los últimos días no había dejado de recibir varapalos sobre en qué momento conoció el Gobierno la información sobre la verdadera autoría del atentado. García Varela declaró que, aunque la Guardia Civil no participó directamente en la investigación, él creyó que los atentados habían sido obra de ETA hasta la misma mañana del 13 de marzo, cuando se enteró de que se iba a detener a varias personas vinculadas al terrorismo islamista. A las dos y media de esa tarde Acebes, sin embargo, seguía insistiendo en que seguían abiertas varias líneas de investigación, sin descartar a ETA.

El general desveló que, siendo entonces Jefe de Información y Policía Judicial de la Guardia Civil, participó en la reunión que hubo en el Ministerio del Interior el mismo 11 de marzo por la mañana y que presidió el entonces secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Astarloa, a la que asistieron varios mandos policiales. Allí se le preguntó qué quien creía que eran los autores del atentado. En ese momento se limitó a decir que no tenía datos, pero cuando en dicha reunión se dijo que el explosivo era titadyne con cordón detonante y que se había utilizado un teléfono móvil como temporizador, creyó, como todos los demás, que había sido obra de ETA.

En esos mismo aspectos incidió quien fuera subdirector general de Operaciones de la Guardia Civil durante el 11-M, Vicente Faustino Pellicer, quien declaró que su primera impresión ante los atentados de Madrid fue de "desconcierto" y que creyó que había sido ETA cuando en la reunión en el Ministerio del Interior se dijo que el explosivo utilizado era titadyne con cordón detonante. Se da la circunstancia de que el general de División había realizado varias "órdenes de servicio" en las que alertaba de la amenaza que el terrorismo islamista podía suponer para España. También dijo que "un analista de información no puede descartar absolutamente nada hasta que tiene datos" para ello o "está muy clara la autoría", y negó cualquier relación entre el 11-M y ETA. Así a la pregunta del portavoz del PP, Manuel Atencia, de si había vinculación porque la furgoneta etarra entró en España en los mismos días que se traía la dinamita de Asturias a Madrid, el general de División dijo con escepticismo que eso era "muy rebuscado".

Por su parte, el jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, coronel Félix Hernando, hizo importantes revelaciones, como la negación de amenazas al confidente Rafá Zouhier, del que dijo que "corre peligro su vida"; fue el primero en reconocer que no hay un control exhaustivo de la dinamita en España; afirmó que las investigaciones sobre José Emilio Suárez Trashorras como el individuo que quería vender explosivos pasaron en febrero de 2003 a la Guardia Civil de Asturias; dijo que la UCO de la Guardia Civil había contactado con Rafá Zouhier en tres ocasiones antes del 11-M y una vez más el día 12 de marzo, pero no mencionó ningún aspecto relacionado con los atentados hasta otra conversación que tuvo lugar el día 16. Hernando también confirmó que agentes de la Guardia Civil visitaron a Zouhier en la cárcel los días 9 y 14 de abril, pero que "no le amenazaron", como mantiene el confidente. Tampoco cree que sea "útil" su comparecencia en la Comisión de Investigación.

También el ex director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, admitió en su comparecencia ante la Comisión en esa misma sesión que es prácticamente imposible evitar robos de pequeñas cantidades de explosivos, porque se roba dinamita al igual que se roba "en una joyería". Valdivielso sostuvo que hasta la misma noche del sábado 13, cuando se traduce la cinta de vídeo con la reivindicación de un grupo islámico, él pensó que el atentado era obra de ETA. No quiso, sin embargo, vincular la organización de la masacre con la intencionalidad de los terroristas de que el PP perdiera las elecciones.

Poco aportó la comparecencia del actual director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, quien dijo a los comisionados que no sabía más sobre la masacre que los informes que prepararon sus antecesores en el cargo, incluido, uno fechado el día 5 de mayo y firmado por él relativo a los contactos mantenidos por guardias civiles y el confidente Rafa Zouhier, en prisión por su participación en los atentados. Sus continuas referencias a que ignoraba lo ocurrido provocaron una airada protesta del Partido Popular. En la misma comparecencia, Arruche destacó que en el futuro la Benemérita potenciará la lucha contra el terrorismo islámico, principalmente en lo relativo a la obtención de información.

22 de julio: declara la cúpula policial

Tras la cúpula de la Guardia Civil, la Comisión del 11-M el jueves 22 al que fuera director general de la Policía el 11-M, Agustín Díaz de Mera, y a su sucesor en el cargo, Víctor García Hidalgo.

Fue apasionada la defensa de Aznar y del aznarismo que el ex director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, realizó en su comparecencia. El máximo responsable policial en el 11-M y actual eurodiputado del PP utilizó un tono catalogado de 'chulesco' por algunos comisionados para acusar a dos mandos policiales actuales de "intoxicar al PSOE para influir en el voto", y al PSOE de premiarles con importantes cargos policiales tras llegar al poder. En un tono defensivo-agresivo según la ocasión, Díaz de Mera desarrolló su peculiar teoría de una conspiración entre ETA y el integrismo islamista en los atentados del 11-M -"hay que investigar si el Norte y el Sur se encuentran en algún punto siniestro"-, defendió que "el Gobierno siempre dijo la verdad", exigió -más que pidió- que llamaran a declarar al confidente-delincuente Rafá Zouhier y arremetió contra los nacionalistas vascos y catalanes. A ERC llegó a llamarles 'amigos de ETA'.

"A día 22 de julio, tengo claro que un grupo de integristas marroquíes se suicidó en Leganés y pretendía morir matando. Hay 14 ó 15 detenidos por el 11-M y no hay ninguno que sea etarra. Pero desde mi conocimiento de la realidad policial, pido que se profundice en la posibilidad de que ETA esté implicada en los atentados de Madrid", dijo Díaz de Mera. "No hay ninguna prueba", reconoció después el compareciente, "pero sí muchos indicios que no son secretos pero que no voy a revelar", aunque mas tarde, en respuesta a Gaspar Llamazares, de IU, que le insistió en el tema, añadió que las cárceles son un caldo de cultivo para entablar conocimiento entre distintas bandas terroristas, apuntándose así a determinadas tesis mantenidas por un diario nacional. Incluso, llegó a citar a ese periódico y a sus "acreditados investigadores" como uno de los "indicios" más importantes que le llevan a esa relación islámico-etarra. Luego, el remate final: "Hay que seguir investigando no sólo por arriba y por abajo, sino también por el Norte y por el Sur, sin límite ni descanso y ver si hay algún punto siniestro de encuentro".

Por el contrario, el actual director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, discrepó con su antecesor durante su comparecencia en la Comisión del 11-M al asegurar categóricamente que él no veía "ningún fundamento ni indicio" para que la Policía investigue la supuesta relación de ETA con los terroristas islámicos implicados en la masacre de Madrid. García Hidalgo se amparó en el secreto del sumario y en su reciente nombramiento para eludir las inquisidoras preguntas del portavoz popular, Jaime Ignacio del Burgo, sobre estos posibles vínculos y las confesiones realizadas por los confidentes. Su actitud evasiva provocó que Del Burgo, tras una tenso interrogatorio, concluyera acusándole de no querer investigar la trama.

27 de julio: la hora de los 'manipuladores' de confidentes

La sesión del martes 27 de julio prometía novedades: iban a desfilar ante la Comisión los 'manipuladores' -en el argot policial- de confidentes: el capitán de la Guardia Civil "Paco" -T.I.P. M-87960-Y- y el alférez "Víctor" -T.I.P. F-60598-R-, quienes manipulaban al confidente Rafá Zouhier, así como el inspector jefe de Estupefacientes de Avilés, Manuel García Rodríguez, quien tenía por confidente al ex minero José Emilio Suárez Trashorras, el hombre que vendió los explosivos a los asesinos del 11-M.

No hubo fisuras en la comparecencia de los dos agentes de la UCO que habían sido llamados a declarar ante la Comisión. El primero en hacerlo fue el jefe del grupo de la Sección de Fuentes, el capitán "Paco", cuyos subordinados "Víctor" y "Rafael" tenían por confidente al marroquí Rafá Zouhier, al que siguió uno de sus subordinados, el alférez "Víctor", quien era el contacto directo entre la Guardia Civil y Zouhier. Ambos agentes salieron bien librados de la trampa en la que les quiso envolver el diputado del PP Vicente Martínez-Pujalte, empeñado en demostrar que hubo una gran conspiración en todo lo concerniente a la masacre de Madrid.

Tanto "Paco" como luego "Víctor" ratificaron que desde principios de marzo de 2003 hasta una conversación telefónica el 16 de marzo de este año, cinco días después de los atentados, Zouhier no proporcionó a los agentes ningún dato de interés sobre la dinamita robada en Asturias por el ex minero Suárez Trashorras. En realidad, ambos agentes coincidieron ante sus señorías en la misma versión que habían dicho al juez instructor, Juan del Olmo, del Juzgado Central de Instrucción número 6, cuando les tomó declaración el pasado 12 de mayo. Remitidas por el Juzgado, ambas declaraciones llegaron a la Comisión en la misma mañana de este martes.

El capitán "Paco" confirmó ante la Comisión que nadie puede ejercer un control total de la dinamita en España. "Eso no lo controla nadie", dijo "Paco", refiriéndose a la sustracción de explosivo que puede haber en canteras o minas. Y añadió: "No podemos poner un guardia civil detrás de cada señor que va a poner un cartucho en una cantera". Tanto "Paco" como "Víctor" no tuvieron fisuras en sus declaraciones e insistieron en que Zouhier nunca les avisó de los atentados del 11-M.

Más patética fue la comparecencia del inspector jefe del grupo de Estupefacientes de Avilés (Asturias), Manuel García Rodríguez. Algunos lo vaticinaron: "Monolón", como le llaman en su tierra, no iba a aguantar la comparecencia ante la Comisión de Investigación sobre el 11-M. Quienes le conocen, que son muchos porque el inspector es un hombre muy popular en Asturias, cuentan que temía más que a un nublado que llegara el día de su declaración. No porque tuviera nada que ocultar, sino porque le descomponía ser objeto de tanto protagonismo, y mucho más por el desgraciado motivo.

Y quienes le aprecian, destacaban al verle salir llorando de la Comisión del 11-M su carácter 'bonachón', mientras recordaban detalles personales, como su afición al huerto, al que dedica muchas de sus horas libres, en el que cultiva sus famosas fabes que luego reparte entre los amigos y compañeros del Cuerpo. Un carácter bonachón pero algo ingenuo, como él mismo dejó traslucir en su comparecencia, que le llevó a ser engañado por 'su' confidente, el ex minero José Emilio Suárez Trashorras, a quien el inspector, en una "tarea humanitaria", intentó rehabilitar aconsejándole "que no se metiera en más líos" y ejerciendo casi como un padre para él y su mujer, Carmen, a la que también ayudó a enderezar su vida consiguiéndole un trabajo de "auxiliar en una empresa". Así lo relató ante los comisionados con frases nerviosas y en numerosas ocasiones hasta inconexas.

Pero el duro 'juicio final' al que le sometió Del Burgo en sus conclusiones, en las que le achacó la responsabilidad de haber podido evitar la masacre, provocó que el inspector se desmoronara. García Rodríguez, visiblemente afectado, pidió perdón a las víctimas por si, involuntariamente, incurrió en alguna "negligencia". Luego salió de la sala entre lágrimas arropado por varios comisionados que le daban palmaditas en la espalda para calmarle. Alguien intentó romper la tensión y le emplazó a probar sus fabes, pero Manolón replicó: "Para mí se han acabado las fabes… poca gana tengo yo ya de fabes", dijo enjugándose el llanto.

28 de julio: la hora de los ex ministros

Penúltima sesión de la Comisión de Investigación t la más esperada de todas: por allí pasaron, por este orden, los ex ministros de Interior, Ángel Acebes, de Trabajo y Asuntos Sociales y ex portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana, y de Asuntos Exteriores, Ana Palacio.

Diez horas y quince minutos duró la comparecencia de Ángel Acebes ante la Comisión del 11-M. El ex ministro del Interior azuzó desde la mesa de comparecientes la teoría de la gran conspiración "por arriba y por abajo" para derribar al Gobierno de Aznar. Toda su intervención giró sobre dos ejes: la gran confabulación entre ETA y el terrorismo islamista y la gran conspiración política que manipuló medios informativos (citó expresamente a la Cadena SER) y opinión pública para derribar al Gobierno del PP. En esta línea, y en un intento de demostrar que el Gobierno nunca mintió, Acebes se aferró que solamente "es en la tarde del sábado, día 13, cuando tenemos los primeros datos objetivos que apuntan a una determinada línea de actuación", es decir, al terrorismo integrista.

Acebes confirmó que el Gobierno esperaba un gran atentado de ETA en la campaña, sostuvo a capa y espada que sólo en la tarde del sábado se supo de la pista integrista, dijo que lo que diferencia a ETA de los integristas es que los etarras utilizan dinamita ya sea titadyne -sobre todo en los últimos años- o Goma2 y que los islamista suelen utilizar "explosivos caseros" basados en el napalm.

En resumen, según Acebes, "no encajan las piezas. No encaja que unos delincuentes comunes, en poco tiempo, se conviertan en terroristas sin conexión alguna con Al Qaeda. No encaja que en esas condiciones sean capaces de diseñar y ejecutar el mayor atentado de la historia de Europa y que llevó a derribar un Gobierno". En consecuencia, lo que habría que investigar, según él, son otras conexiones, colaboración e inspiraciones que "necesariamente tuvieron que existir": quién decidió la fecha para incidir en las elecciones, quién programó la "sucesión precisa de los acontecimientos", quién "planificó la secuencia de las pistas", cuáles son los vínculos externos de los ejecutores materiales y cuál "el alcance real de la sombra de ETA que aún planea sobre aquellas horas". Falta, en definitiva, el gran "autor intelectual" de la masacre de Madrid.

Seguidamente compareció el ex portavoz del Gobierno del PP, Eduardo Zaplana, que se abonó disciplinadamente a la tesis mantenida y ratificada momentos antes por Acebes de que los únicos que mintieron y manipularon desde el día del atentado terrorista hasta el de las elecciones fueron "los otros" dirigentes políticos y no ellos. Durante su comparecencia, Zaplana acusó al PSOE -sin citarlo- de orquestar manifestaciones la noche de reflexión buscando "un claro beneficio electoral" el 14-M.

El dirigente del PP aprovechó otra pregunta del catalanista Josep María Guinart sobre las supuestas "presiones" que ejerció el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, sobre varios directores de periódicos a los que llamó el mismo 11-M para informarles de que "no había duda" de que detrás del atentado estaba ETA, para sembrar de otras dudas la sala. "A mí también me gustaría saber cuantos dirigentes de otros partidos llamaron a directores de medios de comunicación aquel día". "¿Llamó Zapatero a alguno?. ¿Qué les trasladó?", le preguntó él al portavoz catalán utilizando la táctica 'gallega' que empleó en muchos otros momentos de su comparecencia.

Finalmente, la ex ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, aseguró que los telegramas que se enviaron a las Embajadas españolas el 11-M, en los que se apuntaba la autoría de ETA, "pretendían salir al paso de lo que estaba diciendo Arnaldo Otegi" porque sus palabras estaban "teniendo un amplísimo eco en medios internacionales".

29 de julio: el remate socialista

La del jueves 29 de julio fue la última ronda de comparecencias ante la Comisión de Investigación del 11-M antes de las vacaciones estivales, pero probablemente también significó el cierre de facto de la Comisión. Comparecieron ese día el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el ministro del Interior, José Antonio Alonso, quien cerró las comparecencias.

Pérez Rubalcaba aprovechó su comparecencia para desmontar los argumentos que un día antes había dado el ex ministro del Interior, Ángel Acebes. "La película es la siguiente: el Gobierno hizo un análisis político, que si hubiera sido ETA podría ganar las elecciones" y "sobredimensionó" la información, ocultando desde la misma tarde del jueves datos fundamentales que conducían a la pista islamista. En un duelo imposible entre Rubalcaba y la popular Alicia Castro Masaveu, el socialista anticipó que su Grupo iba a pedir un nuevo pacto de Estado por la seguridad y contra el terrorismo. Y una novedad: los socialistas se enteraron de la verdad del 11-M on line a través, fundamentalmente, de los periódicos digitales.

En una exposición detallada, el socialista dijo que "Acebes había escondido información relevante" en la segunda rueda de prensa que ofreció el mismo día de los atentados, información como que la furgoneta no tenía las placas dobladas, o que el explosivo no era titadyne, o que el modus operandi no coincidía con el de ETA porque las mochilas bombas llevaban suficiente metralla con el propósito de "hacer una auténtica matanza". Esas pistas alejaban la hipótesis de ETA y acercaban cada vez más la del islamismo radical. Pero el Gobierno, según Rubalcaba, había hecho ya su "cálculo electoral" ofreció una "sobreinformación permanente" incidiendo en ETA porque si los españoles descubrían que habían sido radicales islamistas les imputarían "como así fue" la responsabilidad. "Sobreinformación permanente para decir 'a ver si llegamos', 'a ver si llegamos', 'a ver si llegamos'".

El ministro del Interior del Gobierno del PSOE, José Antonio Alonso, cerró con su comparecencia los trabajos de la Comisión de Investigación del 11-M desmontando la teoría de su antecesor, Ángel Acebes, de que aún no puede descartarse ninguna hipótesis sobre la autoría del atentado. Alonso fue tajante al asegurar que todas las pistas conducen al terrorismo islamista y no hay ningún pista que señale a ETA. El ministro, reprochó al PP que cuestione la "lealtad" y la profesionalidad de la policía y propuso un Pacto específico para luchar con este nuevo tipo de terrorismo internacional que cuente con el consenso de todas las fuerzas políticas.

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