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· Aldea
dijo a la Comisión que Toro y Trashorras
no tenían dinamita en 2003
¿Existían o no los 150 kilos de explosivos
que supuestamente tenían Suárez Trashorras
y Toro enterrados en Avilés en febrero
de 2003? ¿Era ésa la goma2 ECO usada en
el atentado del 11-M? Lejos de resolverse
las dudas, las nuevas comparecencias en
la Comisión de Investigación han arrojado
más incertidumbres. Según las versiones
del teniente coronel Fernando Aldea Juan
y del general Pedro Laguna, aquellos supuestos
explosivos de los que hablaba la UCO "no
existían, no fueron los explosivos del
atentado". Laguna ha corroborado las
declaraciones de Aldea en este y otros
sentidos, ha reconocido poca coordinación
entre Policía y Guardia Civil, ha confesado
que se enteró después del 11-M de que
Zouhier era confidente de la UCO y ha
avisado que "se nos pierde el control
de los explosivos a la hora del consumo".
Manuel Ángel MENÉNDEZ (Madrid)
Las dos primeras comparecencias que han
abierto la segunda etapa de la Comisión
de Investigación del 11-M han arrojado
aún más incertidumbres sobre lo que pasó
con la investigación sobre la trama de
explosivos asturiana a lo largo de 2003.
Si la comparecencia inicial del teniente
coronel Fernando Aldea Juan, jefe
de la Comandancia de Oviedo y actual jefe
accidental de Asturias, ha suspuesto un
duro revés contra los informes de la Unidad
Central Operativa (UCO) de la Guardia
Civil sobre Antonio Toro y José
Emilio Suárez Trashorras, la del entonces
coronel jefe de Asturias y su superior
al mando, Pedro Laguna, ha sido
definitiva.
Laguna, que ha sido ascendido a general
y es en la actualidad el jefe de la Zona
de la Guardia Civil de Castilla y León,
confesó ante los comisonados que había
seguido "prácticamente toda" la
intervención de su subordinado ante la
Comisión del 11-M, que había sido la primera.
Contaba, pués, Laguna con una información
preciosa y de primera mano para no incurrir
en contradicciones con respecto a lo declarado
por el que fuera su inmediatamente inferior.
Y, efectivamente, contradicciones entre
Laguna y Aldea no hubo, pero el ahora
general si profundizó, por tanto, en determinados
factores que conducen a pensar que en
lo referente a la trama de explosivos
asturiana todo es una pura incoherencia
entre policías y entre equipos de un mismo
Cuerpo. Así, Laguna ha ratificado que
"creo que no existían [los 150 kilos
de explosivos que decía que la UCO que
Toro tenía en Avilés], creo que no fueron
los explosivos del atentado... [esos explosivos]
los robaron un poco después".
Primera en la frente, porque Laguna no
ha permitido que se dude de la 'profesionalidad'
de la Comandancia asturiana y afirmó tajantemente
en respuesta a una pregunta directa que
"mis unidades, en Asturias, no fallamos".
¿Cómo compaginar esa declaración con el
hecho de que, efectivamente, fue Suárez
Trashorras el que vendió los explosivos
a los musulmanes que volaron los trenes
de Madrid? Para el general, la respuesta
puede estar en que los explosivos se robaron
después -probablemente, dijo, a principios
de este año- entre otras razones porque,
según él, era imposible que 100 kilos
de explosivos (como decía Juan Ignacio
Fernández Díaz, alias 'Nayo',
confidente de la Guardia Civil asturiana)
o 150 kilos (como decía Rafá Zouhier,
confidente de la UCO) pudieran pasar inadvertidos
todo un año. Además, durante ese tiempo
y encima enterrados, se habría estropeado.
Versión del general, claro.
En cualquier caso, el general Laguna ha
venido a reconocer algunos datos que pueden
resultar escalofriantes: que los explosivos
de que habla la UCO no existían (contradicciones
entre equipos), que el informe que pasó
la UCO a la Comandancia de Asturias no
se trasladó parte a la Policía Nacional
(descoordinación entre policías), que
en Asturias se enteraron que Zouhier era
confidente de la UCO después del 11-M
(secretismo en las fuentes), que los oficiales
de la UCO que llevaron la investigación
estaban permanentemente conectados con
el comandante Jambrina (segundo
del teniente coronel Aldea y encargado
de la investigación, con lo cual desmiente
la versión del jefe de la UCO, coronel
Félix Hernando) y que el capitán
Marful, jefe de la Policía Judicial
y a las órdenes de Jambrina, habló con
los fiscales para abrir una investigación
(desmiente la versión del propio fiscal
general del Estado).
Para lo último ha quedado lo más grave:
lo mismo que hiciera Aldea Juan poco antes,
Laguna negó que haya un 'mercado negro'
de la dinamita en Asturias -lo afirmó
en julio el coronel de la UCO Félix Hernando-,
sin embargo -y he aquí la gran incongruencia-,
Laguna reconoce que "se nos pierden
los explosivos a la hora del consumo".
Es decir, que la Guardia Civil controla
el transporte, pero cuando entran en la
mina... quién sabe qué ocurre con la dinamita.
Así están las cosas.
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