Interrogatorio del PSOE
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ZP cree que el PP "desatendió"
todo lo que afectaba a su decisión
de apoyar la guerra |
· Rubalcaba ensalza la
comparecencia del presidente y critica al
Ejecutivo anterior del Partido Popular
· Zapatero defiende que el nuevo
acuerdo siente las bases para la convivencia
entre diferentes culturas y religiones
El presidente del Gobierno, José
Luis Rodríguez Zapatero, afirmó ante la
Comisión del 11-M y durante el turno de
preguntas que correspondía al portavoz del
PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que quiere
que el nuevo Pacto contra el terrorismo
internacional, de llevarse a efecto, sirva
para sentar las bases de la convivencia
entre diferentes culturas y religiones,
fomentando los valores laicos y de ciudadanía.
Rubalcaba realizó una intervención sin apenas
dirigir cuestiones al compareciente y lanzó
críticas, sobre todo, contra el anterior
gobierno del PP, sobre el que Zapatero señaló
que tenía problemas para explicar su política
exterior en relación a Irak, por lo que
todo lo que afectaba a su decisión de apoyo
a la guerra "era desatendido con pavor".
Diariocrítico/Agencias (Madrid)
En respuesta en la Comisión del 11-M
a una pregunta del portavoz socialista,
Alfredo Pérez Rubalcaba, el jefe
del Ejecutivo detalló las a su juicio cuatro
líneas imprescindibles que debería incluir
el Acuerdo para combatir el terrorismo islamista
de corte radical, la primera un "análisis
a fondo" de la situación y el grado
de riesgo en el que se encuentra España,
junto a los objetivos más sensibles, aspectos
geográficos y tareas a realizar en escuelas
o centros de trabajo, contando con la opinión
no sólo de los grupos políticos sino también
de CC.AA., ayuntamientos e interlocutores
sociales.
En segundo lugar estaría el planteamiento
internacional con el impulso de iniciativas
en la UE y en el Parlamento Europeo, en
lo que se denomina espacio común de libertad,
justicia y seguridad. La tercera tarea del
Pacto sería el estudio de iniciativas en
relación a la "imperiosa necesidad de
una buena arquitectura de coordinación"
entre Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del
Estado y los servicios de Inteligencia,
mientras que la cuarta haría referencia
a la nueva legislación sobre control de
explosivos o blanqueo de capitales.
En todo caso, el jefe del Ejecutivo indicó
que esas son las cuatro líneas que considera
"imprescindibles", que podrían verse
complementadas con las que puedan compartir
los grupos firmantes. "La unidad es esencial
para prevenir, combatir y reducir el terrorismo
islamista radical y cualquier terrorismo",
sentenció al respecto.
En el mismo turno de preguntas del portavoz
socialista, el presidente detalló la evolución
de los medios policiales durante los últimos
años en cuanto a lucha contra la violencia
internacional se refiere. Así, señaló que
en 2001 había 44 efectivos en esa tarea,
que ascendían a 62 en marzo de este año
y que actualmente se han elevado hasta 212.
El año próximo está previsto que la plantilla
en ese área ascienda a 362 personas.
En Policía Nacional, si en marzo de 2001
había 61 agentes en la lucha contra el terrorismo
internacional, en marzo el número era de
74, mientras ahora son 224 (se quiere que
en 2005 la cifra suba a 374). Del CNI dijo
que si en marzo había 15 personas dedicadas
a ese trabajo, ahora son 39 y en 2005 se
prevé aumenten hasta 75. en cuanto a traductores,
de 5 en marzo se ha pasado a 45. Zapatero
insistió en que si había riesgos en España
de la amenaza islamista radical sólo por
el conflicto de Irak, los mismos se incrementaron
al apoyar la guerra el Ejecutivo del PP.
Respecto a otros países, se mostró convencido
de que prestarán toda su colaboración en
el combate del terrorismo islamista tanto
las naciones democráticas como las que dijo
tienen "un régimen más singular no homologable
a las democracias occidentales". Rubalcaba,
sobre esta respuesta, le había preguntado
por colaboración de Marruecos tras el cambio
de política exterior.
En cuanto que desde el PP se quisiera evitar
relación de atentados como el de la Casa
de España en Casablanca con ataques a intereses
españoles, el presidente indicó que el Ejecutivo
anterior tenía problemas para explicar su
política exterior en relación a Irak por
lo que todo que afectaba a su decisión de
apoyo a la guerra "era desatendido con
pavor".
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