Una red lusa vendió pasaportes a dos implicados en los atentados del 11-M

La Policía Judicial de Portugal ha concluido que los pasaportes portugueses requisados a dos recientes detenidos por su presunta implicación en los atentados del 11-M fueron adquiridos a través de una red de falsificación de documentos desmantelada la semana pasada en Lisboa por las autoridades lusas

Diariocrítico/Agencias

Según avanza el diario luso Jornal de Notícias, sin citar fuentes, las policías de España y Portugal mantienen contactos para apurar el alcance de esta relación entre los falsificadores portugueses y los autores de los atentados de Madrid.

Los propietarios de los pasaportes falsos, detenidos como consecuencia de las investigaciones del 11-M, eran originarios del norte de Africa y residían en España, según el citado periódico.

Los documentos fueron comprados a una red de falsificadores desmantelada el pasado miércoles por la policía lusa en una operación que llevó a la detención de 14 individuos.

Con todo, las autoridades sospechan que la relación entre los terroristas y los falsificadores era meramente comercial, lo que dificulta las investigaciones a la hora de saber hasta qué punto esta relación era aislada.

La existencia de este tipo de redes de falsificación de documentos figura entre las principales preocupaciones en el combate al crimen por parte de las autoridades policiales europeas, ya que pueden funcionar como base financiera o logística de células terroristas.

La reciente aparición de documentos portugueses en mercados paralelos como España y Reino Unido preocupa a las autoridades del país vecino.

La mayoría de los 14 detenidos en la capital portuguesa en la denominada operación Pandora, de los cuales, 11 permanecen en prisión preventiva, eran de Guinea Bissau y Cabo Verde y residían en varias zonas de Lisboa.

La operación contó con la colaboración de los Servicios de Extranjeros y Fronteras (SEF), la Policía de Seguridad Pública y la Guardia Nacional Republicana. En total, fueron aprehendidos 2500 impresos en blanco de varias instituciones, pasaportes, documentos de identidad, carnés de conducir, autorizaciones de residencia, impresos fiscales y tarjetas de débito y cheques, junto a otros utensilios usados en las falsificaciones.

El material requisado estaba repartido en varias residencias de Lisboa y alrededores, concretamente en las localidades de Massamá, Carcavelos, Oeiras, Vale da Amoreira y Rio de Moura.

No es la primera vez que el nombre de Portugal aparece en la trama del 11-M. El ex Comisario Europeo de Interior y Justicia, el portugués António Vitorino, revelaba el mes pasado, en la Comisión Parlamentaria que investiga los atentados, que los extremistas islámicos intentaron comprar explosivos en Portugal para atentar en Madrid.

Advirtió también que el país vecino podía ser utilizado como local de refugio de individuos relacionados con el terrorismo islámico. "Esto prueba que, siendo Portugal un país que no tiene una comunidad islámica importante, ni condiciones para formar esos grupos radicales, tenemos ejemplos concretos de acciones de extremistas radicales islámicos".

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