| Los
puntos principales del discurso de Ibarretxe |
Resumen de la intervención inicial
del lehendakari Juan José
Ibarretxe en el debate de la propuesta de
Nuevo Estatuto Político para Euskadi
en el Pleno del Parlamento vasco.
1.- Ha llegado, tras un largo proceso
que ha tenido distintos puntos de inflexión
a lo largo de la actual legislatura, la
hora de debatir y votar la propuesta de
Nuevo Estatuto Político que este Gobierno
ha planteado en este Parlamento y al conjunto
de la sociedad.
Se podrán decir muchas cosas de todo este
periodo, pero nadie podrá afirmar que el
Gobierno y los grupos que le respaldan no
hemos sido claros y transparentes. Hemos
llevado a cabo lo que dijimos que íbamos
a hacer y lo hemos hecho de forma honesta
y transparente: sin engañar a nadie.
2.- El Gobierno ha dicho en muchas ocasiones
que hemos abierto un tiempo de esperanza
para el conjunto de los ciudadanos. Tanto
el proceso de normalización política como
el nuevo tiempo político que se ha iniciado
para aportar soluciones no tienen vuelta
atrás.
Hoy, igual que ayer, el Gobierno se ratifica
en que si algún rasgo va a caracterizar
el futuro más inmediato es la esperanza
de buscar una solución sustentada en la
decisión democrática de los ciudadanos.
Nos comprometimos a devolver la esperanza
y la ilusión a todos los vascos y a todas
las vascas y esto mismo es lo que hemos
hecho.
3.- La legislatura que comenzó en el año
2001 comienza su recta final y, como les
he dicho en anteriores debates, Euskadi
está desde el punto de vista social, económico
o cultural mejor que lo que estaba. Por
más que haya quien se ha empeñado en trasladar
una fotografía en negativo de esta sociedad,
nuestro país progresa y presenta los índices
que le sitúan como una de las sociedades
donde sus personas tienen mejor calidad
de vida.
4.- Hemos cumplido el contrato social que
adquirimos ante los ciudadanos en las pasadas
elecciones. Los tres partidos que forman
el Gobierno obtuvieron la confianza mayoritaria
de los electores y, las elecciones que posteriormente
han tenido lugar, no han hecho más que ratificar
-cuando no incrementar- esta confianza.
Nos comprometimos a elaborar un Nuevo Estatuto
Político para Euskadi y hemos cumplido nuestra
promesa. Hoy es de todos conocida. Hemos
presentado, en definitiva, una propuesta
de solución.
No estábamos dispuestos a seguir ni un minuto
más con una situación de violencia inaceptable.
No estábamos dispuestos a seguir con el
escenario de bloqueo político, de no-diálogo
y de crispación social en el que algunos
pretendían atrapar a la sociedad vasca.
Nos negamos a continuar encerrados en el
túnel en el que se pretendía introducir
a los ciudadanos y ciudadanas vascas. Sinceramente
creo que lo hemos conseguido.
5.- Nos comprometimos a que este Parlamento
sería el campamento base del diálogo político
y así lo hemos hecho. Quien no ha presentado
sus ideas para el debate es porque no ha
querido presentarlas o, quizá, porque simplemente
no las tenía o ha carecido de la valentía
política necesaria para hacerlo. El proceso
de debate en este Parlamento ha sido abierto
y participativo y quien no ha participado
ha sido porque no ha querido participar.
En democracia siempre ha sido más importante
presentar las ideas en el Parlamento que
en el salón de un hotel o mediante filtraciones
a los medios de comunicación, porque el
Parlamento representa al pueblo y expresa
su pluralidad.
No ha sido una tarea fácil o sencilla, pero
ha merecido la pena. Han sido años de soportar
insultos y amenazas. Hemos tenido que superar
todo tipo de dificultades, tanto legales
como políticas. Pero, con toda satisfacción,
hoy podemos decir que ni la violencia, ni
la intolerancia, ni al autoritarismo han
impedido el que, al final, hayamos conseguido
abrir una puerta a la esperanza.
6.- La única propuesta de Nuevo Estatuto
presentada en este Parlamento ha sido la
que aprobó este Gobierno. Se podrá estar
de acuerdo o en desacuerdo con ella, pero
es la única que se ha presentado. Nuestra
propuesta es, igualmente, la única que tiene
el consenso y el acuerdo de tres partidos
diferentes. No se conoce acuerdo o consenso
alguno alternativo a la reforma que planteamos.
¿Hay alguien en esta Cámara que pueda presentar
un acuerdo respaldado por 36 votos? Simplemente
no lo hay.
Y este acuerdo supone un esfuerzo de integración
entre tres fuerzas políticas distintas,
con idearios diferentes y con proyectos
políticos diferenciados. No es, por tanto,
el proyecto del PNV, ni el de EA ni el de
Izquierda Unida.
7.- La capacidad de liderazgo político que
este Gobierno ha mantenido ha hecho que
las posiciones de los distintos grupos se
haya modificado. Hoy, en este Parlamento,
todos reconocemos -excepto el PP- que es
necesaria una reforma estatutaria. Todos
reconocemos -excepto el PP- que hay que
buscar nuevos caminos y un nuevo acuerdo
sobre el autogobierno.
Este hecho no deja de ser un motivo de satisfacción
para el Gobierno, porque hace solamente
unos meses PP y PSOE trataban de impedir
el debate en este Parlamento e, incluso,
se amenazaba al Lehendakari con encarcelarle
por plantear que es el pueblo el que, en
última instancia, debe decidir democráticamente
cómo desea que sea su futuro político.
8.- Hemos demostrado que el debate político
no divide a la sociedad. Hemos demostrado
que el debate político no supone fractura
alguna sino todo lo contrario. El debate
aporta claridad y consolida los valores
de la democracia.
Y se ha consolidado el compromiso de este
Gobierno con el derecho que tiene la sociedad
vasca a decidir su propio futuro, porque
es la esencia de la democracia y la clave
de la solución. Hemos abierto una ventana
a la esperanza que nadie va a cerrar: "todos
los ciudadanos y ciudadanas vascas, todos
lo que aquí vivimos y trabajamos, somos
los que vamos a decidir nuestro propio futuro.
Nadie lo va a decidir por nosotros".
9.- El debate llevado a cabo ha sido clarificador.
Ha dejado al desnudo a quienes apostamos
por este camino y a quienes se oponen a
que la sociedad vasca decida su futuro.
Unos lo han hecho bajo el pretexto de la
ruptura de España y, otros, se les han unido
bajo la idea de la independencia de Euskadi.
A nadie puede extrañarle la posición del
Partido Popular, pero es simplemente incomprensible
que alguien que se diga abertzale niegue
la palabra al pueblo.
Todos estos argumentos solamente esconden
el recelo, cuando no el temor o miedo, de
comprobar lo que la sociedad vasca exprese
de forma democrática en una consulta: sin
amenazas y sin violencia. ¿Por qué existe
miedo a que el pueblo sea consultado democráticamente?
¿Qué se teme? ¿La pregunta o la respuesta?
10.- La propuesta de un Nuevo Estatuto Político
para Euskadi cuenta, a día de hoy -en este
Parlamento-, con una mayoría de 36 votos.
No es una mayoría suficiente en función
de las previsiones que establece el Estatuto
de Gernika. Pero, sinceramente, pensamos
que detrás de esta iniciativa ha existido,
existe y existirá una mayoría de la sociedad
vasca, que no entiende que el PP, el PSOE
y Batasuna nieguen a los ciudadanos su derecho
a decidir democráticamente su futuro. En
todo caso, estoy convencido de que hemos
iniciado un camino que no tiene vuelta atrás:
vamos a dar la palabra al pueblo.
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