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Más Rajoy que nunca, y lejos del tono
y de la línea empleada momentos antes
por el presidente del Gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero, el líder de la oposición
fue directamente al grano, argumentando
paso a paso y con extrema dureza, los
motivos por los que su grupo parlamentario
y su partido, el PP, ha decidió
votar 'no' al Plan del lehendakari Ibarretxe.
No, porque es excluyente. No, porque divide
a la sociedad vasca. No, porque lo que
intenta es cambiar la Constitución y acabar
con la soberanía del Estado. Y 'no' porque,
en definitiva, lo que pretende es decir
"adiós a España" y de aprobarlo
sería como legitimar los más de mil asesinatos
cometidos por la banda terrorista ETA,
cuyos votos - los de Batasuna- ha aceptado
el lehendakari para aprobar su plan en
el parlamento vasco .
Carmen Moraga (Madrid)
El líder de la Oposición subió crecido
y muy seguro de sí mismo a la tribuna
de oradores y mientras hablaba no dejó
en ningún momento de mirar al escaño donde
había sido ubicado Ibarretxe por
el protocolo del Congreso, curiosamente
junto a sus compañeros del PP.
Mariano Rajoy en tono duro y contundente,
aunque sin levantar la voz más de lo preciso
le cantó "las verdades
del barquero" a Ibarretxe, es decir,
las razones por las que el PP va a votar
en contra del proyecto de reforma del
estatuto de Gernika. Razones bien conocidas
y repetidas hasta la saciedad por los
dirigentes populares. Porque es un plan
inconstitucional, divide a la sociedad
vasca ya que no está avalado por la otra
mitad del parlamento vasco y, además,
busca la independencia y pretende decir
"adiós a España".
Rajoy, que fue ovacionado al menos por
tres veces por los diputados de su grupo
parlamentario, iba con ganas de recordarle
a Ibarretxe que en este martes en el Congreso
habrá más parlamentarios vascos que votarán
en contra de su proyecto que de los que
lo harán a favor. Los once que se sienta
en los bancos del PP y del PSOE 'contra'
los ocho del PNV y EA. Luego, le advirtió
que "prevaricará" si convoca un
referéndum y, en tono enfadado,
le echó en cara "la farsa" que
está organizando con su desafío al Estado
señalándole que Vitoria no capacidad para
hacer cambios en la estructura del Estado
al igual que Las Cortes no puede tampoco
modificar unilateralmente el estatuto
de autonomía vasca. Así que Rajoy, muy
serio y tajante, le pido que simplemente
"cumpla la ley".
La intervención de Rajoy, que fue consensuada
con la concejala y candidata a lehendakari,
María San Gil, y discutido previamente
por la mañana con la dirección y los diputados
de su grupo, incluyó una dramática referencia
a las víctimas del terrorismo etarra,
referencia que no había hecho Zapatero.
Así, al finalizar su discurso el líder
de la oposición aseguró que si el Congreso
accediera a aprobar su plan sería como
aceptar que los que murieron en los sangrientos
atentados estaban equivocados y los demás
"nos habíamos obcecado". "¿Cuanta
sangre correrá si algunos se salieran
con la suya?", se preguntó en tono
dramático Rajoy para, a renglón seguido,
afirmar con contundencia que las más de
mil víctimas de ETA "no han muerto
en vano y no vamos a traicionar su memoria".
El entusiasmo se desbordó entonces en
las filas populares cuyos diputados despidieron
el discurso de Rajoy puestos en pie, hasta
que el propio presidente del PP les hizo
una seña para que se calmaran y se sentaran
de nuevo en sus escaños. Eso si, satisfecho
por el trato y la calurosa ovación que
le habían brindado.
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