Un debate pendiente: la cuestión vasca sigue irresuelta


Carlos DRONDA (Vitoria)

La presencia del lehendakari Juan José Ibarretxe en el Congreso de los Diputados ha sido seguida atenta y puntualmente desde Euskadi, donde la radio y televisión autonómicas retransmiten en directo el debate sobre la propuesta de nuevo Estatuto Político, el comúnmente llamado Plan Ibarretxe. Varias horas ya de debate que, a juicio de la mayor parte de comentaristas y analistas congregados en torno a la retransmisión, han puesto de manifiesto que la cuestión vasca, el problema vasco, continúa sin ser resuelto. Como ha dicho José Luis Rodríguez Zapatero, la votación de esta noche, en contra de la iniciativa de la mayoría absoluta del Parlamento Vasco, no es el fin del proceso iniciado hace cuatro años por el lehendakari, sino el inicio de un nuevo camino que pueda dar paso a un acuerdo estatutario con mayores niveles de consenso. Así es entendido también en Euskadi, donde los analistas coinciden en que el camino iniciado no tiene marcha atrás, tal y como también han evidenciado las palabras de los portavoces de CiU y ERC, sobre todo las de este último. "Se quiera o no, se ha abierto el melón, el debate sobre el modelo de Estado y Zapatero no va a poder obviarlo, va a tener que optar" entre sumar fuerzas con el PP o con los nacionalistas vascos y catalanes. Es la conclusión compartida por los contertulios de ETB, que pronostican, no obstante, un paréntesis hasta la próxima convocatoria electoral en el País Vasco. Es un debate, indican, inevitable pero sí aplazable hasta el paso de los vascos por las urnas, en mayo o quizá antes si es que Ibarretxe se decanta finalmente por el adelanto de las elecciones. De la oferta de futuro de Zapatero se extrae tal conclusión, que el debate deberá esperar a la formación de un nuevo Parlamento en Vitoria, con la confianza de que la actual correlación de fuerzas sea entonces más favorable a los intereses de los socialistas.

La cuestión de fondo, sin embargo, seguirá siendo la misma que ahora: la colisión de soberanías, la de las Cortes españolas y la del Parlamento Vasco. Y es ahí donde surge la visión más pesimista, la que ve improbable el consenso si no se admite que los ciudadanos vascos tienen derecho a decidir su futuro en libertad. O los catalanes, porque el portavoz de ERC, Joan Puigcercos, ha sido en este sentido tan contundente como el lehendakari: "Sería intolerable que desde un despacho de Madrid se pudiera decir lo que se puede y no se puede hacer en Cataluña" de cara a la reforma estatutaria.

Y es que la vertiente catalana ha sido en Euskadi uno de los aspectos más destacados del debate, por cuanto de los discursos tanto de CiU como de ERC se deduce que Ibarretxe ha abierto la puerta de las reformas, pero es un umbral que en Cataluña están dispuestos a traspasar más antes que tarde con una visión plurinacional del Estado. Una visión plurinacional frente a la que se ha opuesto con toda rotundidad el líder del PP, Mariano Rajoy, que se ha envuelto, metafóricamente, en la bandera rojigualda para demostrar que él es más español que nadie, y por supuesto, también que Zapatero, como se ha podido oír en Radio Euskadi. Un discurso el de Rajoy, que no ha dudado en ligar la iniciativa del Parlamento Vasco con ETA y su Alternativa KAS, que ha sido calificado de "hiriente y socarrón" con el objetivo, por un lado, de "ridiculizar" el Plan Ibarretxe y, por otro, de superar al presidente del Gobierno en españolismo.

En contraste con el tono duro de Rajoy, para el ex parlamentario del PNV Juan Mari Ollora, Rodríguez Zapatero "ha sido muy inteligente en su discurso" porque, evitando responder a Ibarretxe, ha mirado al futuro y se ha dirigido, en clave electoral, a la sociedad vasca. Una intervención que, en opinión de Ollora, "ha sido más abierta que el discurso de trinchera al que acostumbra Patxi López".

A la hora de analizar los tres discursos principales (Ibarretxe, Zapatero, Rajoy), la mayoría de los contertulios coincide en la moderación en las formas del lehendakari, aunque contundente en el fondo; el tono "hiriente" de Rajoy, "para contentar a los sectores más radicales del PP"; y "el talante" de Zapatero, insistente en subrayar sus "convicciones democráticas" frente a las reivindicaciones de Ibarretxe. De explicar los motivos del PSOE para decir no a la propuesta del Parlamento Vasco se ha encargado Pérez Rubalcaba, cuyo discurso se ha alejado en el tono del empleado por el presidente. Dicho de forma más gráfica, repartiéndose los papeles a la perfección, "Zapatero ha hecho de poli bueno y Rubalcaba de poli malo".

Debatir, sin duda, se ha debatido, aunque, eso sí, como decía un profesor universitario en ETB, "ha faltado el debate más importante, el debate sobre el contenido de la propuesta".

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