Un debate menor

El esperado debate entre los cuatro principales candidatos a ocupar la residencia de Ajuria Enea fue el reflejo de lo que está siendo la campaña: pasó con más pena que gloria. El formato elegido -cinco grandes temas sobre el que opinaban los candidatos en dos intervenciones y respetando los turnos estrictamente establecidos- restó calor al debate. Apenas hubo debates cuerpo a cuerpo porque los candidatos entendieron que era mejor publicitar lo que de antemano habían estudiado con sus respectivos asesores. Los dos minutos para poder responder tampoco daban para más.

04/04/2005
Félix IRIARTE/Vitoria

Cada cual respondió al perfil prefijado. San Gil fue una réplica del anterior candidato del PP, Jaime Mayor Oreja. No perdió oportunidad para ligar Ibarretxe con ETA, sea hablando del derecho a decidir de los vascos, de la pacificación e incluso sobre las políticas sociales llevadas a cabo por el Gobierno vasco. El mal, en su opinión, está en el nacionalismo y ahí no marca diferencias.

Ibarretxe
tampoco se salió del guión. PP y PSE, San Gil y Patxi López forman una unión indivisible en la política vasca, según aseveró. Les acusó de actuar al unísono, de despreciar a la sociedad vasca, de no respetar las decisiones del Parlamento Vasco y de ser una rémora para la sociedad vasca. No hizo distingos entre ambos porque considera que la alternativa entre el PP y PSE está consolidada.

Patxi López perdió la oportunidad de negarle al lehendakari, pero no lo hizo. Tanto Madrazo como San Gil e Ibarretxe le pidieron que aclarase qué tipo de gobierno pretende y con quién quiere liderar el cambio que preconiza. No hubo respuesta para nadie. La ambigüedad con la que los socialistas están jugando en este terreno le jugó una mala pasada. Todos entendieron que el silencio de López avalaba las posiciones de cada cual. Madrazo e Ibarretxe tienen más argumentos para seguir pensando que López y San Gil acabarán gobernando si los escaños que junten superan al actual tripartito. San Gil, sin embargo, seguirá dudando de las intenciones de los socialistas.

Madrazo salió airoso del encuentro. Su papel consistía en diferenciarse de Ibarretxe y de su plan y en la medida de lo posible criticar a Patxi López por su política social. Lo consiguió. Sacó a relucir el trabajo realizado al frente de la Consejería de Vivienda comparando los datos con el periodo socialista. Fue un buen tanto a su favor, porque, además, no tuvo respuesta por parte del candidato socialista, que empezaba la mayoría de las frases de la siguiente manera: quiero…El tono propagandístico de sus propuestas fue descalificado por sus oponentes.

Pronto se sabrá el nivel de audiencia del programa. No habrá batido ningún récord. La campaña electoral avanza y parece que los acontecimientos políticos y sociales de alrededor están haciendo un flaco favor a quienes querían polarizar la contienda electoral para animar a los ciudadanos a votar. La sesión televisada del lunes tampoco habrá ayudado demasiado a ello.

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