Encuestas y nervios en Euskadi

08/04/2005
por Manuel Ángel Menéndez/Bilbao

Nadie parece dar crédito en Euskadi a los resultados estimados por el Centro de Investigaciones Sociológicas que, por otra parte, no coinciden con los sondeos elaborados por los distintos partidos que concurren a las elecciones del 17-A. Y es que, mediado el ecuador de la campaña electoral, el CIS no parece tener en cuenta el voto abertzale, dirigido ya directamente hacia el Partido Comunista de las Tierras Vascas, resolución que ha acordado la Mesa Nacional de Batasuna después de consultar con unos 5.000 militantes y que ha sido comunicado públicamente este viernes en Bilbao por Arnaldo Otegi.

Pero, atención, en su comunicado, Otegi ha dicho lo siguiente: "Es la única papeleta y la única opción legal que hay que está en absoluta sintonía, no con el criterio ideológico y político de Batasuna, sino con el proceso de superación del conflicto político y armado que plantea Batasuna en este contexto histórico". Otegi ha recalcado la frase "no con el criterio ideológico y político de Batasuna", una frase muy estudiada y medida para impedir que los 'ilegalicionistas' puedan encontrar un resquicio para aplicar al PCTV la Ley de Partidos que ya se ha aplicado a Aukera Auztiak. "¿Es de eso de lo que han hablado el socialista Jesús Eguiguren y dirigentes de Batasuna?", se preguntan en el PP y en la coalición PNV-EA.

En cualquier caso, de creer al CIS, y suponiendo que esos resultados se dieran realmente en las urnas, la suma de escaños PSE-EE más PP superaría a la de PNV-EA, lo que permitiría a los populares de María San Gil proponer inmediatamente a los socialistas un Gobierno de coalición, como nos ha confirmado la propia San Gil, en el que Patxi López sería lehendakari si se confirma el ascenso electoral del PSE y el retroceso del PP. Pero aún en este supuesto, el líder de EB-IU, Javier Madrazo, sigue teniendo la sartén por el mango, con los cuatro escaños que le concede el CI -y también, por cierto, un sondeo interno del PNV-. Pero Madrazo no quiere gobernar con los populares; prefiere repetir con PNV-EA en un tripartito con el que ha conseguido importantes réditos electorales.

Pero esa encuesta, como decimos, no es creíble en Euskadi, donde los partidos tienen sus propios sondeos que difieren notablemente de los resultados del CIS. Hemos sabido que el PNV baraja una hipótesis según la cual el Partido Comunista de las Tierras Vascas -realmente, el 'tapado' de Batasuna- podría obtener entre 4 y 5 escaños, dos o tres menos de los que obtuvo Euskal Herritarrok en las elecciones de 2001. El CIS no ha contemplado esta opción, pero PNV-EA saben que en estos momentos las candidaturas del PCTV se hallan en el 2,3 %, y que superar el 3 % necesario es sólo cuestión de que Otegi hiciera pública la consiguiente consigna para encauzar el voto abertzale. Una consigna, por cierto, que lleva ya varios días conociéndose en Euskadi, donde las paredes aparecen inundadas con el conocido "orain EHAK", es decir "ahora Partido Comunista de las Tierras Vascas". Ésa era la 'orden' de Batasuna a sus seguidores y lo de Otegi este viernes no ha sido más que la confirmación.

Tripartitos y cuatripartitos

La encuesta que maneja el PNV, según nos han comentado algunos dirigentes de la coalición, estima un resultado para los nacionalistas superior a las anteriores elecciones de 2001, rozando la mayoría absoluta. Los de Ibarretxe ya señalaban el jueves en privado que Aralar podría llegar a alcanzar hasta dos escaños, y el CIS este viernes lo confirma en parte al conceder uno en Guipúzcoa a Aintzane Ezenarro, la cabeza de lista. De hecho, según ha sabido este diario, dirigentes del PNV ya han sondeado a Patxi Zabaleta sobre la posibilidad de que Aralar se sume al futuro gobierno. Y Aralar, al parecer, ha dicho sí, aunque con matices. Así que, dependiendo, naturalmente, de lo que ocurra finalmente el domingo 17 de abril, no sería extraño ver en Lakua un gobierno 'cuatripartito' (PNV-EA-EB-Aralar) o un 'tripartito' con apoyos legislativos de Aralar y PCTV.

Ésa es la opción más contemplada en Euskadi cuando la campaña electoral está entrando en su recta final. "Es una campaña rara", nos comentaba la candidata del PP, María San Gil, al borde de la extenuación. San Gil se ha sometido a un auténtico periplo en el que es imposible encontrarle un hueco libre. El jueves hizo doblete en Álava, donde también estuvo, por cierto, el lehendakari Ibarretxe: San Gil con un acto con mayores excelentemente montado en el Palacio Europa, con pantallas de plasma gigantes en las calles y con mucha emotividad en el escenario; Ibarretxe con un humilde acto de amigos -algo más de un centenar- en el Hotel Lakua, donde no consiguió ni llenar el salón alquilado para el evento. Pero es que en Vitoria jugaba a esas horas el TAU Cerámica un partido de clasificación para la final de Moscú y en ese Polideportivo se citaron más de 12.000 alaveses para ver buen baloncesto y para ver ganar a su equipo en un partido lleno de emoción hasta el último segundo. Por los resultados de asistencia a actos, el TAU era más llamativo para los alaveses que escuchar los dos mensajes que les quería lanzar el lehendakari: uno, que el PNV tiene que "recuperar" Álava y hacerlo, además, como motor de la economía vasca, y dos, que "entre las dos orillas que hay en este país, nosotros somos la centralidad".

Parece que ésa es la línea de la campaña PNV-EA establecida por sus estrategas: el enemigo a batir no son los abertzales con los que habrá que contar a partir del 17 de abril, aunque sea puntualmente. Una campaña electoral centralizada por completo, sin posibilidad de autonomía, en la sede de Sabin Etxea y en la que, informativamente, se ningunea a propósito a los medios de comunicación nacionales: ni chat ni prácticamente entrevistas con el lehendakari, pero tampoco con el presidente del partido, Josu Jon Imaz, ni siquiera con el presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, quien, por cierto, repetirá en el puesto.

Los socialistas, por su parte, han variado el eje: confirman que no quieren 'apoyos' de determinados dirigentes -léase Bono, o Rodríguez Ibarra, y mucho menos Maragall-, pero sí han llamado insistentemente a Moncloa para recabar al líder, José Luis Rodríguez Zapatero, que, además del acto realizado esta tarde en San Sebastián con López, acudirá otras tres veces a Euskadi. El domingo será la próxima, en Vitoria.

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