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· El presidente del Ejecutivo advierte a
Ibarretxe de que su 'Plan' no saldrá
Una de cal y otra de arena: Rodríguez Zapatero
ha endurecido la campaña electoral vasca en el mitin
central de cierre celebrado este jueves en Bilbao.
En una larga y pasional intervención, ha advertido
a Ibarretxe que no permitirá que celebre una consulta
sobre su Plan -que se olvide del Plan Ibarretxe, ha
venido a decir-, pero ha comprometido su palabra a
que, si Patxi López es elegido lehendakari, habrá
un "Estatuto de la concordia" que contará "con
las más altas cuotas de autonomía que se puedan pensar",
abriendo la puerta a un gran pacto de gobierno con
todas las fuerzas políticas vascas. En su calidad
de presidente del Gobierno, ha empeñado su palabra
en convocar un referéndum en dos años para aprobar
ese nuevo Estatuto y en apoyar desde Madrid el compromiso
de Patxi López para conseguir la paz en Euskadi.
14/04/2005
De nuestros enviados especiales M. Á. Menéndez y C.
Moraga/Bilbao
"En este país, y lo dice el presidente del Gobierno,
los referendos y las consultas son los que marcan
las leyes y las leyes son las que marcan el Estado
de Derecho". Era la advertencia en el final de
la campaña vasca que José Luis Rodríguez Zapatero
lanzaba al lehendakari en funciones, Juan José
Ibarretxe, sobre la anunciada consulta sobre su
'Plan' en un mitin muy pasional celebrado por los
socialistas vascos en la antigua Feria de Muestras
de Bilbao. Algo ya repetido hasta la saciedad, pero
ha habido una novedad importante en este acto central
de los socialistas vascos: que Zapatero ha anunciado
la disponibilidad del PSOE a conformar un gobierno
en el que tengan entrada tanto PNV como PP, un gobierno
de amplio espectro para establecer entre todos un
"Estatuto de la concordia" que sea sometido
a referéndum en Euskadi en el plazo de dos años y
que sirva para varias generaciones de vascos.
La promesa la ha formulado oficialmente Zapatero en
el antiguo recinto de la Feria de Muestras de Bilbao,
donde ha comprometido formalmente su apoyo "como
presidente del Gobierno de España" al compromiso
formulado minutos antes por el candidato socialista
a lehendakari, Patxi López, en una exposición
muy genérica sobre sus planes futuros de Gobierno.
"Voy a dar todo mi apoyo", dijo Zapatero en
otro momento de su intervención, "para ese segundo
objetivo que Patxi ha formulado aquí: el objetivo
de la paz". La paz, un vocablo que Zapatero ha
pronunciado una treintena de veces a lo largo de su
intervención, enfrentándola a la "Euskadi dividida,
separada, de la confrontación" que se habría hecho
más patente en las últimas legislaturas de gobierno
nacionalista. "Ahora, esta vez sí ha llegado la
Euskadi de la paz, de la concordia, del entendimiento...
la Euskadi de Patxi que van a apoyar miles de ciudadanos
de este país".
Un escenario desangelado
Zapatero formuló esos compromisos en un escenario,
el de la antigua Feria de Muestras de Bilbao, frío
y desangelado, sin mimo, sin cuidado en los detalles,
pero en el que se congregaron varios miles de militantes
socialistas. No era, desde luego, el 'teatro' que
se montaron en los cierres de antaño, cuando, literalmente,
se derrumbaban los escenarios por la pasión. Pero
es cierto que los tiempos han cambiado y que las campañas
ya no se hacen con grandes actos de masas, sino a
través de actos sectoriales, de encuestas, de los
medios de comunicación. Por ejemplo, Zapatero no vino
este jueves a Bilbao a decir sino lo que ya había
dicho unas horas antes en los micrófonos de una radio
nacional. Aún así, arrancó pasiones, sobre todo entre
las Juventudes Socialistas.
Mezclándose con la militancia incondicional en el
interior del recinto -fuera, bajo la lluvia, se manifestaban
obreros de la Naval, estrechamente vigilados por la
Ertzaintza-, allí se dieron cita el ministro de la
cosa pública, Jordi Sevilla; el influyente
portavoz parlamentario, Alfredo Pérez Rubalcaba,
y el secretario general del Grupo, Diego López
Garrido; los diputados y ex dirigentes del antiguo
aparatik vasco Ramón Rubial y José María
"Txiqui" Benegas; la dirigente socialista
catalana Manuela de Madre -que vuelve al primer plano
de la actividad política recuperada de su enfermedad-,
junto a Pepe Zaragoza, secretario de Organización
del Partido de los Socialistas de Cataluña; el secretario
ejecutivo federal Pedro Zerolo; el vicesecretario
general del Partido Socialista de Cantabria, Antonio
Romero; el secretario general de la Federación
Socialista de Asturias, Javier Fernández, o,
en fin, el presidente de Aragón y secretario general
de los socialistas aragoneses, Javier Fernández.
O, en fin, el portavoz del PSOE en la Comisión de
Investigación del 11-M, Álvaro Cuesta.
"No va a ser un mitin más"
Ya desde el inicio de su intervención Rodríguez Zapatero
advirtió que "no va a ser un mitin más", porque
sería recordado como el mitin del cambio. "Subo
a esta tribuna", dijo, en nombre de todo el pueblo
español, "llevando la ikurriña con orgullo, con
respeto" de todos los españoles. Su mensaje era
que "con Patxi, todos los vascos pueden convivir
y, por eso, si lidera este país logrará la convivencia
entre todos"... y por eso "merece ganar el
domingo y va a ganar el domingo".
Era la idea central de la campaña socialista, que
"hay que cambiar porque hay que terminar con el
enfrentamiento y con la violencia", y pidió a
los vascos que reflexionaran sobre "cuántos años
llevamos con una Euskadi empantanada" con actuaciones
nacionalistas como el acuerdo de Lizarra y el mismo
'Plan Ibarretxe', un 'Plan' que "ni es, ni fue
ni será". Y un ataque al nacionalismo excluyente:
"Para muchos, Euskadi sólo es la excusa, el poder,
sólo el poder", porque, según él, Ibarretxe "no
tiene proyecto político para Euskadi, para la convivencia".
A partir de hay, Zapatero hizo una apasionada defensa
de los logros del Gobierno socialista en tan sólo
un año. Quería demostrar a los vascos que él sí cumplía
con sus compromisos, como el de la paz -retirada de
las tropas de Irak, lo que levantó grandes aplausos
entre los jóvenes-, o las reformas sociales emprendidas
por su Gobierno, como el aumento de las pensiones
mínimas, el matrimonio gay, nuevo salario mínimo interprofesional,
la paralización de la "retrógrada ley de educación",
el incremeto de las becas para los jóvenes, que no
se cerraría La Naval y no se perdería ningún puesto
de trabajo... y suma y sigue para decir que "hace
un año pedimos el voto para el cambio y la gente votó
por el cambio. Ahora pedimos a los vascos el voto
para el cambio en Euskadi", que lleva el nombre
de Patxi, "porque Euskadi se lo merece".
Previamente, el candidato a lehendakari, Patxi López,
había retirado los ejes del discurso que ha venido
desarrollando a lo largo de toda la campaña, es decir
que "hay que vivir juntos y vivir en paz",
proceso que se iniciará, según él, a partir del lunes:
"El cambio se va a a producir y se va a hacer realidad
con un gobierno presidido por un lehendakari socialista".
López repartió también a derecha e izquierda a la
definirse a sí como 'futuro' lehendakari: "No voy
a ser lehendakari para reproducir la política de Aznar
en Euskadi, para eso ya está María San Gil", pero
tampoco "venderé mi alma de izquierda al PNV. Yo
no haré nunca el papel de la izquierda devaluada que
le conviene a Ibarretxe para recubrirse de una falsa
pluralidad: para eso ya está Madrazo, al que le importa
poco la izquierda con tal de mantenerse en el poder".
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