"Debemos conseguir fuerza para negociar"
Escasas, por no decir ninguna novedad, en el mitin de cierre de la coalición PNV-EA en Bilbao. Ante unas siete mil personas, Juan José Ibarretxe ha pedido el voto masivo para poder negociar con fuerza el futuro del Estatuto de Gernika sobre la base de su propio plan soberanista. Arropado por las intervenciones iniciales de Begoña Errazti, presidenta de EA, y del homólogo de ésta en el PNV, Josu Jon Imaz, y contando con la presencia estelar de una amplia representación catalana con Artur Mas al frente, Ibarretxe acudió a un curioso cuento metafórico para pedir tranquilidad a sus bases: lo tituló
"La vaca y la cagada".
Casi melancólico, bucólico acto, pues, que viene a cerrar una campaña anodina sin ninguna relación con la crispación experimentada hace cuatro años.
15/04/2005
De nuestro enviado especial Manuel Ángel Menéndez (Bilbao)
Juan José Ibarretxe
ha cerrado este viernes en el Pabellón La Casilla de Bilbao la campaña de la coalición PNV-EA para las elecciones del domingo. Nada nuevo en los mensajes transmitidos a lo largo de sus casi treinta minutos de intervención ante unos 7.000 militantes y simpatizantes nacionalistas que abarrotaron el pabellón deportivo. El público era, sin duda, mayor, pero para compensar los directores de la campaña colocaron en las gradas del fondo, detrás del escenario, a casi un millar de militantes de las juventudes de EA y PNV para actuar como una impagable clá, que fue muy apreciada -y hasta coreada en ocasiones- por los tres oradores en el acto:
Begoña Errazti
, J
osu Jon Imaz
y Juan José Ibarretxe. Gritos de
"A por ellos"
-contra los 'constitucionalistas'- se mezclaban con un nada rítmico
"Ay, ay, ay, Ibarretxe lehendakari"
. De vez en cuando, algún
"Independencia, independencia"
de los cachorros que era, sin embargo, coreado por nadie.
El acto se inició exactamente a los 20.00 horas, cuando entraron de forma conjunta Errazti, Imaz y el lehendakari en funciones, acompañados de algunos alfiles en sus respectivos partidos, como
Joseba Egibar
-del PNV- o J
oseba Azkarraga
-de EA-. Saludos de rigor, aplausos y cientos de ikurriñas que hacían la ola junto a la decena de senyeras que portaban los seguidores de la delegación catalana. Porque allí, en primera fila, arrancando aplausos del público madurito que abarrotaba las gradas, se encontraban el ya citado
Artur Mas
, secretario general de CiU, Ribó, de ERC, y
Anxo Quintana
, del Bloque Nacionalista Galego. Aplausos, pues, para la Galicia y la Catalunya que siguen la senda de la independencia y pitidos para los españoles centralistas que siguen el camino de los jacobinos unionistas.
El mitin en sí mismo no aportó novedades políticas a las ya conocidas desde antes, incluso, del inicio de la campaña electoral. Pero sí ofreció una nota distinta en cuanto en cuanto a la forma de mitinear, de saber ser y estar, de la capacidad de improvisar y de arrancar aplausos -o silbidos para otros, llegada la ocasión- de los tres oradores. Sorprendió ver a una Begoña Errazti hablando casi desde la ira, recordando tiempos negros de la historia de España, como lo fue el franquismo, pero centrando la rabia franquista sólo en Euskadi, cuando la padeció el conjunto de lo que llamamos España. El mensaje de Errazti, en definitiva, se resumió la noche del viernes en uno: el día 17 hay que dar
"una lección de rebeldía democrática"
al Estado español, como la que se habría dado el 13 de mayo de 2001, en las últimas elecciones autonómicas en Euskadi.
Otra cosa fue Josu Jon Imaz. A lo largo de los veinte minutos de reloj que habló el presidente del EBB del PNV, dejó que ver que puede ser simpático cuando quiere y, desde luego, que conecta con las juventudes de su propio partido. Para eso, quizá, estaban allí haciendo la clá. Ninguna novedad en el mensaje político, todo es conocido, pero sí se destapó un poco más Imaz en cuanto a su perfil humano. Desde la pose, por ejemplo, que adoptó en el atril de conferenciante, acodado como si estuviera 'haciendo barra' en un bar con amigos, hasta que es jugador de mus y, lo más importante, quizá, que le gusta, usa y utiliza internet... al menos para buscar qué han dicho sus oponentes políticos en ocasiones pretéritas -le sacó los colores a
Patxi López
por sus declaraciones cuando las elecciones municipales de 2003-, algo que se halla perfectamente en la red de redes.
Hace un año quizá no se podría afirmar algo así, pero este viernes Imaz apareció como un político sobrado de dotes escénicas, y, desde luego, con un discurso muy bien estructurado en el que alternó la política dura
-"recurren a la mentira y a la manipulación"
, los del PP y del PSOE, porque
"no tienen proyecto para este país"
-, la promesa fácil -
"este domingo no os vamos a fallar"
- o el abrazo cariñoso en un gesto que le honró: recordó que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco va a iniciar el juicio oral contra los componentes de la Mesa del Parlamento vasco por no disolver Euskal Herritarrok.
Allí estaban dos de los encausados:
Juan María Atutxa,
presidente del Parlamento, y
Gorka Knörr
, vicepresidente. Palabra de ánimo de Imaz y abrazos para ambos. Sólo una cosa a reprochar a Imaz: que no dijo ante ese público militante, entregado, que ovacionaba pletóricamente a los reos que, mientras que Atutxa va a seguir contando con el 'colchón' que le brinda el ser parlamentario, Gorka Knörr no ha sido incluido en las listas por su propia formación, la EA de Errazti.
Ibarretxe cerró el mitin, como corresponde al candidato, y lo hizo reflexionar sobre cinco puntos concretos: la mujer, la juventud, la inmigración en el País Vasco -todo el mundo es igual: vascos, rumanos, españoles o de donde sean-, la
"oportunidad histórica en la que estamos para avanzar"
-es decir, si la coalición gobierna, tendrá más fuerza para negociar su plan- y la frase ya conocida -con todo su desarrollo posterior- sobre que
"el futuro de este pueblo se decide aquí, no en Madrid ni en ninguna parte"
.
Fue bucólico Ibarretxe: habló de pueblos que son como pájaros, con dos alas necesarias para volar -hombre y mujeres, y ambos juntos para emprender el vuelo- y recurrió a cuentos metafóricos a los que, en definitiva, es difícil encontrarles el auténtico sentido: el de
"La vaca y la cagada"
.
Casi en plan Iriarte, narró Ibarretxe que había una vez un pajarito al que perseguía un gato que se lo quería comer. El pajarito corría y corría, pero el gato avanzaba y avanzaba. El pajarito pasó, apurado ya, por debajo de una vaca
"que le tiró una cagada"
(sic) y lo tapó. El gato se
hallaba confuso, pero el pajarito sacó la cabeza -de la "cagada"- y dijo "pío, pío"
.
"El gato lo cogió, lo llevó al río, lo lavó y se lo comió"
. Triste aunque gastronómico cuento que tiene, según Ibarretxe, tres enseñanzas: primera, que
"no todo el que te tira la caca te quiere mal"
; segunda, que
"no todo el que te tira la caca te quiere bien"
, y tercera, que
"estés de la caca hasta aquí [la coronilla], no levantes la cabeza y no digas ni pío"
.
Pues el público se reía.
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