La agria polémica entre Zapatero y Rajoy sobre la lucha antiterrorista eclipsa a los demás grupos
- Zapatero dice que consultará con el Parlamento cualquier diálogo con ETA
- Rajoy le niega el apoyo del PP y le acusa de "traicionar a los muertos"
- Puigcercós protagoniza un incidente con Marín al querer hablar en catalán
La primera jornada del debate sobre el estado de la nación se ha saldado con un agrio debate entre Zapatero y Rajoy a cuenta de la lucha contra el terrorismo y con la certificación de que el Pacto Antiterrorista ha sido enterrado de hecho. El debate entre el presidente y el líder de la oposición, que duró más de tres horas y media, eclipsó las posteriores intervenciones de Durán i Lleida y de Joan Puigcercós -a quien Marín le cerró inicialmente el micrófono porque inició su intervención en catalán-. La dureza dialéctica fue tal, que Rajoy acusó al Gobierno de
"traicionar a los muertos"
al querer negociar con ETA y anunció su frontal oposición al llamamiento realizado por la mañana por Zapatero para buscar entre todos una salida al terrorismo. Este jueves seguirá el debate con los demás portavoces parlamentarios y se abrirá el plazo -hasta las 20.00 horas del viernes- para la presentación de resoluciones, que serán votadas el próximo martes.
11/05/2005
Manuel Ángel MENÉNDEZ/Madrid
Después de unos años de prudente silencio partidario, la lucha contra el terrorismo ha vuelto a ser la piedra angular de la confrontación política entre el Gobierno y la oposición que representa el Partido Popular. En el 'derby' parlamentario más esperado del año,
José Luis Rodríguez Zapatero
y
Mariano Rajoy
han escenificado la ruptura total del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, un acuerdo por el que la lucha contraterrorista había quedado relegada a segundo término para no fortalecer a los violentos. A partir de este debate, ya no hay unidad de acción entre las principales fuerzas políticas, no hay acuerdo en las grandes líneas antiterroristas, se ha certificado el final del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y el partido en el Gobierno no cuenta con el apoyo del PP en sus planteamientos respecto a la propia banda.
Mariano Rajoy fue apocalíptico respecto a la política global del Gobierno socialista, pero Zapatero dejó claro que si llega a abrir un proceso de negociación con ETA, lo hará, aunque llevándolo al Parlamento
"por primera vez en la historia de la democracia".
Sobre terrorismo y la
"no idea de España"
de la que según Rajoy haría gala Zapatero, giró la primera sesión del primer debate sobre el estado de la nación en la que el presidente
Manuel Marín
sólo perdió su nueva 'cintura política' cuando a las 21.45 horas -tras casi seis horas de debate- el republicano catalanista
Joan Puigcercós
se empeñó en iniciar su intervención en catalán. Tras cortarle Marín el micrófono dos veces, la cosa no pasó a mayores.
El debate sobre el estado de la nación se inició a las doce del mediodía con la lectura por el presidente Rodríguez Zapatero de la comunicación del Gobierno. Dos larguísimas horas con un discurso denso, plúmbeo, de autocomplacencia que sólo añadió una novedad: Zapatero no daba por finiquitado el pacto antiterrorista, pero afirmaba que si habría un proceso de negociación con ETA lo llevaría al Parlamento para decidir entre todos cómo y hasta qué punto se podría negociar.
Era el aspecto más destacado de su larga intervención que tuvo a partir de las 16.00 horas y hasta más allá de las 19.30 una respuesta contundente por el líder de la oposición, Mariano Rajoy. La intervención de Rajoy -la primera en producirse después de oída la comunicación del Gobierno- fue apocalíptica, destructora con la política seguida por el Gobierno en todos y cada uno de los campos políticos y sociales. Durante cincuenta minutos -veinte más que el plazo oficialmente fijado para este tipo de debates, pero que sirvió para medir la nueva 'cintura política' prometida por Marín-, el líder del PP leyó un documento bien entrelazado, adobado con sorna y sutil ironía, pero excesivamente negativo sobre la labor del Gobierno.
Sí ha servido, al menos, la intervención inicial de Rajoy para rebajar el tono en exceso triunfalista y de Zapatero en su también exageradamente larga intervención matutina. Quizá por ello, Rajoy le dedicó al presidente no menos de una veintena de epítetos tales como
"ridículo"
,
"radical"
,
"nostálgico de la pancarta"
-recordaba esta frase demasiado a Aznar-,
"pobre de ideas"
y, naturalmente, la acusación de
"traicionar a los muertos"
que motivó la indignación del jefe del Ejecutivo.
Al contrario de lo que hiciera Zapatero en su primera intervención, Rajoy dejó para el final su bomba de relojería:
"Es usted quien se ha propuesto cambiar de dirección, traicionar a los muertos y permitir que ETA recupere las posiciones que ocupaba antes de su arrinconamiento"
. Una acusación que motivó la respuesta airada de Rodríguez Zapatero, exigiéndole que retirara lo dicho, porque
"no se lo acepto"
. En este punto no ha habido componendas: Rajoy se mantuvo firme en su rechazo a cualquier 'veleidad' con ETA, fijando así la postura de su partido sobre la propuesta lanzada por Zapatero por la mañana y reiterada más tarde, en la réplica al propio Rajoy:
"Me he comprometido, y me comprometo, a acudir al Parlamento si existiera algún proceso de diálogo para acabar con el terrorismo de ETA"
.
La respuesta de Rajoy fue tajante: el PP no va a respaldar
"que se negocie el futuro de España con los enemigos de España"
, no va a
"recomendar que se pague un precio por la paz"
, no va a
"firmar el armisticio de la derrota"
y no va a
"humillar la dignidad de los españoles"
. Es decir, que el PP va a hacer lo imposible por impedir que se llegue a ningún acuerdo, ni siquiera inicio de negociación, con los terroristas. Ni siquiera va a admitir componendas para formar un nuevo Ejecutivo en Euskadi, sobre cuyas negociaciones con
Juan José Ibarretxe
y la no ilegalización del PCTV-EHAK fue extremadamente duro el jefe de la oposición:
"Ya tiene ETA sus dos mesas. Una con usted para tratar de las armas, los presos y los perdones. Otra con el señor López para escribir la nueva Constitución de Euskalherría. En ambas estará ETA, que abrirá las sesiones con una tregua y, cuando le convenga, las cerrará".
La primera réplica de e Zapatero -65 minutos exactos de reloj- fue igual de contundente. El presidente pareció sentirse dolido por el tono y el fondo del discurso de Rajoy y empleó más de la mitad de su intervención de réplica para entrar en el debate sobre el terrorismo, es decir, cayó en lo que había querido evitar:
"No van a detener al Gobierno [desde el PP] si tiene la posibilidad de acabar con ETA sin pagar ningún precio político"
, le dijo a Rajoy, después de acusarle de andar bajo la sombra de Aznar -al que nombró sin citarlo cuando le dijo:
"No sé quien le está empujando en esta línea de hacer partidismo con la lucha antiterrorista, pero quien sea no quiere bien a los españoles, ni le quiere bien a usted"
- y recusarle por generar
"la insidia, la desconfianza y, lo que es peor, anticipar cuál va a ser su actitud"
, respecto a un debate parlamentario para tratar de acabar con el terrorismo.
En ese punto, Zapatero le echó en cara las veces que los representantes del PP se han visto con dirigentes etarras o de Batasuna, las conversaciones mantenidas por el propio Gobierno o no instar la ilegalización del PCTV-EHAK cuando se constituyó, siendo ministro
Ángel Acebes
y habiendo sido aprobada ya la ley de partidos.
Una política para el desastre
Frente al triunfalismo de los 'logros' del Gobierno que Zapatero había desgranado a lo largo de su comunicación, Rajoy respondió con una frase tajante, acusándole de propiciar
"la ruptura material de la mejor Constitución que ha habido en España"
, porque
"nos ha traído un progreso regresivo, que consiste en caminar hacia atrás... su resuelta voluntad de caminar con paso firme hacia el pasado"
para volver a recomenzar.
A partir de ahí, el debate giró por lo que, a juicio de Rajoy, significa como un desastre en todos los campos: el PSOE llegó al Gobierno
"sin esperarlo, sin planes, sin mayoría y sin experiencia"
; han organizado
"el mayor lío autonómico que hemos conocido en España desde que se inició la transición"
; ha desguazado el PHN, arruinado la reforma educativa, degradado la política exterior y
"acaba de meter en el congelador el pacto por las libertades y contra el terrorismo"
.
El líder del PP acusó al Gobierno de hacer
"el ridículo con las viviendas",
de
"cruzarse de brazos en la economía"
, de formar un gobierno radical con
"nostalgia de la pancarta"
, de provocar conflictos
"con los creyentes, con los Estados Unidos, con las víctimas del terrorismo, con las familias e, incluso, con los que defienden la Constitución en el país vasco".
En definitiva, Zapatero es, para Rajoy, un
"radical"
que gasta más energías en crear problemas que en resolverlos, que adolece de
"pobreza de ideas"
, que mantiene un
"Gobierno sectario"
que se ha propuesto
"dividir y enfrentar a los españoles"
, que hurga en las heridas del pasado y no acepta
"la reconciliación que alcanzamos en el año 78, era usted muy joven".
Críticas a la gestión
En política internacional le acusó de seguir una política ruinosa para España en Europa, de dejar en Irak
"a la gente tirada"
y todo el mundo entendió que
"España no respetaba sus compromisos internacionales"
, de ser
"antojadizo, veleidoso e inconsecuente... y luego insiste en que se le pongan al teléfono"
, en clara alusión al manifiesto desprecio que le dirige
George Bush
, y de seguir
"veleidades tercermundistas"
con Cuba y Venezuela. La respuesta de Zapatero a este punto fue igual de radical:
"No conozco personalmente a Fidel Castro, pero sí sé quien le abraza reiteradamente, a él y a su hermano Raúl: el presidente fundador del PP, Manuel Fraga"
.
El debate se relajó notablemente cuando, al filo de las 20.00 horas, llegó el turno de las intervenciones de los portavoces de los grupo nacionalistas catalanes
Josep Antoni Durán i Lleida
, de CiU, y
Joan Puigcercos
, de ERC. También cambió el tono y el fondo de la discusión: ya no se habló en el pleno sobre terrorismo ni hubo ningún cruce de reproches sobre quién había incumplido el Pacto Antiterrorista, que ambos grupos catalanes dan por superado, sino de la reforma del Estatut, de federalismo y de financiación autonómica.
Zapatero fue exquisito en el fondo y en las formas tanto con el portavoz de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida, como con el de ERC, Joan Puigcercós, pese a que éste desafió nada más iniciar su intervención la prohibición de Manuel Marín de usar el catalán en la Cámara, provocando que el presidente, visiblemente molesto, le cortara por tres veces el micrófono hasta que el de ERC se avino a razones.
Superada la anécdota, Puigcercós se centró en la reforma del Estatut y recordó sus propias palabras cuando llegó a la Cámara el 'Plan Ibarretxe' y él advirtió que
"era solo el entremés del debate territorial"
, porque la verdadera
"tormenta política"
se desencadenaría con las reformas que provinieran de Cataluña. El portavoz de ERC aprovechó el momento para aclarar que no quiso decir que las propuestas catalanas tuvieran una
"legitimación superior a las que envió a Madrid la Cámara vasca"
, sino porque
"tradicionalmente, todo lo catalán ha sido recibido con el acoso y el ensañamiento de aquellos que su modelo de estado pasa por la desaparición de todo aquello que no responde al molde nacional español"
.
Zapatero replicó a ambos portavoces que aceptará el resultado de la reforma del Estatut siempre que cumpla dos premisas que ha repetido en numerosas ocasiones: que respete la Constitución y que cuente con el máximo consenso.
"Tengo la mejor disposición para que se den avances en el autogobierno y pondremos todos los medios adecuando para que Cataluña pueda cumplir sus objetivos".
El debate continuará este jueves con la intervención del resto de los grupos y la apertura del plazo para la presentación de resoluciones, plazo que finaliza a las 20.00 horas del viernes. Habrá un plazo de enmiendas hasta el lunes y las resoluciones se votarán en el pleno del próximo martes.
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