Madrazo ampara a Batasuna tras su reunión y pide al Gobierno que negocie con ETA

El coordinador general de Ezker Batua, Javier Madrazo, se reunió con dos portavoces de la Mesa Nacional de Batasuna, Pernando Barrena y Eusebio Lasa. Tras el encuentro, no sólo no dirigió ninguna condena a la formación ilegalizada, sino que mostró su unión a la hora de solicitar una mesa de diálogo en Euskadi con todas las fuerzas políticas sin exclusiones ni ilegalizaciones.

11/05/2005
Diariocrítico/Agencias

En el encuentro, que se prolongó por espacio de dos horas y cuarto y en el que también participó el parlamentario de EB Anton Karrera, ambas delegaciones abordaron diferentes materias, relacionadas con la pacificación y normalización en Euskadi.

Esta reunión se enmarca en la ronda de contactos propuesta por Ezker Batua al conjunto de fuerzas políticas y, según explicó EB en una nota, permitió constatar la "prioridad de constituir una Mesa de Diálogo en Euskadi, sin exclusiones, que permita elaborar un nuevo Estatuto político, que reconozca el derecho de la sociedad vasca a decidir su futuro e incorpore políticas sociales de igualdad, cohesión, progreso y defensa de unos servicios públicos de calidad".

Según EB, en este foro deben estar presentes todas las formaciones políticas, incluida la izquierda abertzale porque consideró que "un auténtico proceso de normalización política y convivencia plural debe consolidarse sobre la base del cese de la violencia, el respeto de los Derechos Humanos y el reconocimiento de todas las ideas y proyectos".

Para la formación de izquierdas, también es necesario que se dé un diálogo entre el Gobierno central y ETA para promover un escenario de paz definitivo y demandó al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero el cumplimiento de la legislación vigente en materia penitenciaria, "de modo que todas las personas presas puedan cumplir su condena en los centros más cercanos a su lugar de residencia".

Por último, Ezker Batua reclamó la derogación de la Ley de Partidos y el Pacto Antiterrorista, por considerar que son, en este momento, "un obstáculo para la pacificación, la normalización y la convivencia en Euskadi".

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