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Han tocado a rebato en el PP: Zaplana ha calificado
de "deleznables e inconsistentes" las conclusiones
sobre el 11-M de todos los demás grupos que acusan
de manipulación y de imprevisión al Gobierno de Aznar.
Las últimas, las del PSOE este mismo miércoles. En
defensa de su jefe de filas y con absoluta soledad
parlamentaria, las conclusiones del PP sobre la matanza
de Madrid niegan la mayor: la Comisión se ha cerrado
en falso, no hubo engaño ni imprevisión, no está clara
la autoría -¿ETA-Al Qaeda?- y nada tuvo que ver la
guerra contra Irak. Zaplana ha amenazado al Gobierno
y sus 'socios': "La investigación nos va a acompañar
en el debate político durante mucho más tiempo".
Es decir, que no va a haber paz política. Nos esperan
tiempos de máxima tensión.
08/06/2005
Manuel Ángel Menéndez/Madrid
Definitivamente, no son buenos tiempos para José
María Aznar y el PP, pero parece que tampoco para
aliviar la tensión política. Al igual que el resto
de los grupos políticos, el PSOE ha concluido también
que el anterior Gobierno de Aznar pecó de imprevisión
antes del 11-M y luego "manipuló" la información
por puro "interés electoral" tras la masacre
de Madrid. Los socialistas presentaron un amplísimo
documento -700 páginas- en el que, grosso modo, se
suman a las tesis del resto de los partidos -imprevisión
y manipulación gubernamental-, salvo el PP, cuyo portavoz,
Eduardo Zaplana, sostiene aún la tesis de que
ETA, por poder, pudo causar el 11-M. Pero Zaplana
ha ido más lejos: el PP no permitirá que la Comisión
de Investigación se "cierre en falso" y llevará
la tensión política a la vida parlamentaria -comisiones
ordinarias, preguntas al Gobierno, sesión de control,
interpelaciones...-. Se anuncia un verano muy caliente.
Sólo quedaban por conocerse las conclusiones sobre
el 11-M de los dos grupos mayoritarios, socialistas
y populares, y ambos esperaron al último día de plazo
para presentarlas públicamente. Primero compareció
el socialista Álvaro Cuesta minutos antes de
las reunión de la Comisión de Investigación convocada
para fijar el calendario parlamentario. Y, como era
de esperar, presentó un documento de 360 folios -más
otros dos anexos hasta un total de 700 folios- en
el que, aunque suavizado, la peor parte se la lleva
el Gobierno de Aznar.
Grosso modo -pueden ver el documento íntegro pinchando
aquí-, los socialistas dan por probado que
nada más producirse la masacre del 11-M el Gobierno
de Aznar "pensaba más en los resultados electorales"
que podían producirse el 14 de marzo que en lo
que estaba ocurriendo "en unas horas tan trágicas
para España". Según el portavoz socialista en
la Comisión, Álvaro Cuesta, el Gobierno del PP,
"por razones de interés electoral, manipuló y tergiversó
los datos que iba recibiendo de la policía y de las
investigaciones", pero, además, el Gobierno de
Aznar pecó de imprevisión al no escuchar los mensajes
que le llegaban sobre que España se había constituido
en blanco del integrismo islamista.
Los socialistas sostienen -y aquí coinciden también
con los otros grupos políticos que han presentado
ya sus conclusiones, las cuales pueden ver íntegras
pinchando aquí- que la única línea de investigación
desde el primer día de los atentados fue la que señalaba
a la autoría del islamismo radical, ya que "ni
un solo dato de la investigación apuntaba a ETA".
Así se afirma en el amplio documento socialista y
así lo ha dicho también Álvaro Cuesta en la presentación
de las conclusiones, minutos antes de que se reuniera
la Comisión de Investigación del 11-M para ordenar
los trabajos.
El PP toca a rebato
Las conclusiones, obviamente, no han gustado al Partido
Popular, cuyos comisionados comparecieron en rueda
de prensa después de que lo hicieran los socialistas.
Pese a que en los últimos días se sucedieron los contactos
'discretos' entre ambos representantes de ambos grupos,
era evidente que no se podía llegar a una solución
medianamente consensuada: en el PP se cerraba filas
en torno a su ex presidente Aznar y no se iba a consentir
que se pusiera en tela de juicio ni la gestión anterior
al 11-M ni mucho menos la gestión de la crisis.
En su comparecencia pública -mucho más larga que la
de cualquier otro grupo político- el portavoz popular,
Eduardo Zaplana, lanzó un claro mensaje conminatorio
al Gobierno de Zapatero: no van a permitir que la
Comisión de Investigación del 11-M "se cierre en
falso" -el PP es el único grupo que sostiene tal
cosa- y ha advertido que el 11-M "nos va a acompañar
en el debate político durante mucho más tiempo".
Es decir, que los populares van a llevar de hecho
los trabajos de la Comisión de Investigación que ahora
se cierra al conjunto de la vida parlamentaria a través
de las comisiones ordinarias, preguntas e interpelaciones,
sesiones de control al Gobierno y todos los demás
resortes reglamentarios, sin excluir, desde luego,
el Senado.
Zaplana ha sido muy clarito al respecto: ha dicho
que no se puede pedir un pacto de Estado al PP mientras
se siga teniendo por 'socios' a los que dicen que
al PP le hubiera gustado que hubiera algún muerto
por ETA, o a los que, según él, han pactado que ETA
"no mate en Cataluña" pero sí que lo haga en el
resto de España. Estas frases ofrecen una idea muy
realista sobre la temporada política verano-otoño
que nos espera.
Por lo demás, las conclusiones del PP -pueden ver
el documento íntegro pinchando
aquí- no omiten ni una de las consideraciones
que su Grupo Parlamentario ha venido sosteniendo desde
el inicio de la Comisión de Investigación: el gobierno
popular ni tuvo imprevisión antes del atentado ni
manipuló de forma electoral entre el 11 y el 14 de
marzo, sino que trasladó fidedignamente -dicen ellos-
toda la información que llegaba de la Policía; la
Comisión "se cierra en falso" porque "no
sabemos quién fue el autor intelectual, quién decidió
atentar, quién escogió las fechas y quién diseñó la
masacre", y para los populares no vale la respuesta
genérica de que fue "el terrorismo islamista".
La prueba, según Zaplana, de que no sabe nada es que
ni el juez Juan del Olmo ni la fiscal Olga
Ramos tienen las respuestas aún hoy a esas preguntas.
Más conclusiones: que el Partido Socialista tiene
"el máximo desinterés" por saber la verdad; que
"no se ha podido demostrar, porque es imposible,
que el Gobierno mintiera o faltara a la verdad";
que el 11-M pretendía desalojar al PP del Gobierno;
que "nada tiene que ver la guerra de Irak con el
atentado"; que "siempre se ha querido dar carpetazo"
porque no se quiere saber la verdad; que "no
se ha consentido" que se pudieran investigar los
ataques a las sedes del PP en aquellos días ni la
"estrategia de instrumentalización del atentado"
por partidos que no cita Zaplana, y, en definitiva,
que si Rodríguez Zapatero está en el Gobierno es "porque
ganó las elecciones, pero qué duda cabe que el 11-M
influyó en las elecciones".
Traspolación al 'terrorismo nacional'
El hecho investigado es la matanza de Madrid del 11-M,
pero el PP, en sus conclusiones y recomendaciones,
ha ofrecido una pista preclara de por dónde va a ir
la actividad política de su grupo. Su segunda propuesta
no puede ser más elocuente, después de instar al Congreso
a expresar "la rotunda y absoluta condena de cualquier
acción terrorista, subrayando que no existe ningún
argumento que justifique estos actos": el PP "insta
a reafirmar la unidad de todas las fuerzas políticas
en la lucha contra el terrorismo y la exclusión de
todo diálogo político con las organizaciones terroristas".
Es decir, un nada sutil 'No' en su nombre a negociar
con ETA.
Se suman los populares a las propuestas de otros grupos
de incrementar las partidas destinadas a la atención
de las víctimas, señalando que "no debe establecerse
ninguna distinción entre ellas", pero solicitan
"proseguir la investigación para determinar la
precisa naturaleza del grupo que ordenó la realización
de los atentados" y se insta al Gobierno a presentar
las reformas legales necesarias para que los delitos
de terrorismo no prescriban en ningún caso.
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