Llamazares admite que las relaciones con
su socio ICV pasan por malos momentos
El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, admitió que se ha producido un "
traspié
" con ICV, su socio parlamentario en el Congreso, después de que esta formación anunciara su respaldo a la candidatura del BNG para las elecciones gallegas. Llamazares recuerda que el Bloque apostó en su momento por un pacto PSOE-CiU en la Generalitat de Cataluña.
13/06/2005
Diariocrítico/Agencias
En rueda de prensa y preguntado al respecto,
Llamazares
aseguró que es
"evidente"
que se ha producido un
"traspié"
en la relación entre las dos fuerzas políticas, opinando que ICV debería
"haber sido mucho más cuidadosa, respetando su autonomía, con quien es su aliado",
y dejando clara la voluntad de su partido para que este problema se solucione y
"en el futuro la izquierda transformadora y alternativa apoye las mismas cosas".
"La confianza entre las dos fuerzas ha sufrido un traspiés absolutamente innecesario y que no comprendemos muy bien"
, afirmó. De hecho, vio como una
"paradoja"
que los ecosocialistas apoyen a un partido político que apostó en su momento por un pacto PSOE-CiU en la Generalitat de Cataluña y que además rechazó la actual la configuración del tripartito, en la que participa ICV.
"Esperamos que esto haga reflexionar a ICV y podamos reconducir la situación",
subrayó, al tiempo que aclaró que esta cuestión afecta únicamente a la relación política entre las dos fuerzas, pero no al funcionamiento del grupo parlamentario de Izquierda Verde.
En cuanto a la campaña para las elecciones gallegas, el líder de IU recalcó la necesidad de un cambio que
"deje en el camino los residuos del franquismo que están muy bien representados por Fraga".
Dijo del candidato del PP que
"sufre el síndrome de Tirano Banderas"
, personaje de
Ramón María del Valle-Inclán
que
"al final de su vida estaba preocupado por Dios, por la unidad de la patria frente a los criollos y por su misoginia y machismo visceral".
De igual forma, aseguró que el cambio de gobierno en la Xunta supondría
"cerrar una fase de la transición democrática española"
en el sentido de que
"pasa página de residuos políticos"
, y se mostró convencido de que debe incorporar la aportación de Esquerda Unida, federación gallega de IU, si quiere convertirse en
"un cambio de izquierdas".
De hecho, argumentó que un gobierno gallego de PSOE y BNG no garantizaría cambios de izquierdas, por lo que mostró el deseo de su formación de participar como organización consecuente
"en esa futura alternativa de izquierdas que se va a abrir paso"
en la Comunidad Autónoma de Galicia.
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