Touriño lanza un último mensaje por la
"renovación no excluyente"
de Galicia
· Los socialistas arremeten contra la manifestación "excluyente" de Madrid
·
Blanco pronostica un "cambio contundente" en las elecciones del domingo
El domingo 19 de junio
"abriremos un nuevo capítulo en la historia de nuestro país"
. El pabellón atronaba con los aplausos de los mil simpatizantes que el candidato socialista, Emilio Pérez Touriño, había reunido en el recinto ferial de Pontevedra. Era el cierre de campaña 'político', pero el otro, el auténtico, la fiesta, aguardaba en la Plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, frente por frente del Palacio de Raxoy, la Presidencia de la Xunta. ¿Premonitorio? Ésa era la idea que querían transmitir los socialistas, cuyos dirigentes federales se han volcado para arropar la candidatura de Pérez Touriño en esta final de 'alta temperatura' en el que se ha lanzado un mensaje contra el 'excluyente PP anti-gay'. Unas horas antes, en Lugo, bajo un sol abrasador y ante otro millar de personas, el secretario federal de Organización, José Blanco, ponía su pica en Flandes:
"Se producirá un cambio que será claro y contundente"
. Finalizada la campaña, entramos en la reflexión.
17/06/2005
De nuestro enviado especial Manuel Ángel MENÉNDEZ (Pontevedra)
Los socialistas eligieron para su final 'político' de campaña un pabellón del Recinto Ferial de Pontevedra con un aforo en ningún caso superior a las mil personas. El escenario era a pocos kilómetros de donde el candidato del PP a la reelección,
Manuel Fraga
, cerraba también sus actos: en Vigo. Predilección, pues, de socialistas y populares por esta provincia gallega no tanto por la
"lealtad a mis orígenes"
, que clamaba Touriño ante su entregado público, sino más bien por el escaño que aún está 'bailando' y que podría ser definitivo para 'recolocar' o retirar definitivamente de la Xunta a Manuel Fraga Iribarne.
Ante su público,
Touriño
se declaró
"feliz y contento"
, porque el domingo 19 de junio
"abriremos un nuevo capítulo en la historia de nuestro país"
. Pocos mensajes nuevos, en realidad, pero sí una incidencia especial, un reproche continuado y ácido contra los que se van a manifestar este sábado en Madrid en contra del matrimonio gay.
"Soy un ciudadano más, un ciudadano de a pie"
, iteraba Touriño, que, como tal, no puede tolerar
"cómo se tiene humillada a gente por ser una minoría o por ser diferente"
. Más claro, el agua.
En Pontevedra, Touriño ha venido, en realidad, a intentar cerrar la doble tenaza con que los socialistas han pretendido durante toda la campaña coger al octogenario líder del PP gallego: por un lado, remarcar el conocido 'autoritarismo' de Fraga, ese carácter que le ha hecho mundialmente famoso y que es lo que menos precisa ahora -según el PsdeG- la Galicia que aspira al
"cambio, al futuro y a la modernidad"
; por otro, dar la vuelta a la tortilla que se cocina este sábado en Madrid con la manifestación anti-matrimonio gay que impulsa el PP con la Iglesia católica, remarcando que los populares no es ya que estén anclados en el pasado -idea contraria a la modernidad-, sino que son, además, 'sinceramente autoritarios'.
Ésa era, en realidad, la primera parte del mensaje que Touriño llevaba a Pontevedra; un mensaje a completar con el de que, frente al inmovilismo radical del PP a nivel nacional y de Galicia, hay que
"impulsar el progreso"
,
"el cambio para el futuro"
,
"las labores de la igualdad y de las libertades"
y, en definitiva, la creación de una sociedad
"sin humillación y sin subordinación a nadie"
, que es justo lo contrario a lo que plantearían Manuel Fraga y el presidente nacional del PP,
Mariano Rajoy
, a los que Touriño citó expresamente.
Sólo el cambio, rezó el mensaje de Toruiño en este final de doble 'alta temperatura' -la física y la política-, puede acabar con el
"inmovilismo"
y sólo la
"responsabilidad"
-de la que, naturalmente, hizo gala- puede renovar Galicia sin excluir a ningún gallego.
Confianza en la victoria
En realidad, los socialistas han mostrado en estos últimos días de campaña electoral una confianza casi sin límites, aunque acaso desmedida, en que Fraga va a perder la mayoría absoluta. Es la vía para un acuerdo de gobierno con el BNG de
Anxo Quintana
, pero para sentar a Touriño en la Presidencia de la Xunta sin los excesivos agobios que pueda plantearle su posible 'socio' -el BNG- necesita de una fuerza muy superior incluso a la que le han brindado las encuestas más favorables, aunque ello signifique un descenso electoral del Bloque, como parece que puede ocurrir.
Y en esa tesis anda el secretario federal de Organización del PSOE,
Pepe Blanco
, quien hizo apoyo final campaña en su Lugo querida. Allí, en el parque del Sagrado Corazón, Blanco pronosticó poco antes que Touriño un
"cambio claro y contundente"
en las elecciones autonómicas del 19-J, y, para mayor 'chulería política', ese cambio tan contundente -salida definitiva de Fraga de la Xunta- sería sin esperar siquiera al recuento del voto de la emigración. A oráculo, parece que no le ganan, porque en un arranque de euforia, Blanco no solo habló de cambio, sino que consideró que el PSOE puede ganar en votos al PP si recibe los mismos apoyos que en el pasado 14-M.
Desde luego, fueron palabras mayores las de Blanco en Lugo -el candidato Touriño fue mucho más comedido en Pontevedra-. Incluso se permitió bromear a costa de Mariano Rajoy, quien este mismo viernes había dicho en su natal Pontevedra que el PPdeG iba a obtener no 38 -mayoría absoluta-, ni siquiera 41 escaños -como ahora- sino. 42. Es posible es que en este final de campaña y aún sin saberlo hayamos asistido a un concurso de faroles. Y farol por farol. Blanco le respondió que en vez de 42 escaños el PP
"tendrá que conformarse con cambiar el cuatro por un tres"
.
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