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Llegados desde todos los confines de la península
ibérica la "familia de toda la vida" tomó las
calles de Madrid. Desde la cinco de la tarde estuvo
cortado el Paseo de la Castellana desde Atocha para
que pudiesen estacionarse los numerosos autobuses..
17/06/2005
Rosa JIMÉNEZ CANO/Madrid
Ya
en la plaza de Colón comenzaban a unirse unos grupos
con otros. A medida que se acercaban a Banco de España
la aglomeración era total. Mirando a ambos lados de
la calle de Alcalá se podía ver que no era tal manifestación,
sino una concentración en la que no se podía ni andar.
Desde la Puerta de Alcalá hasta Sol todo era un torrente
de personas coreando cada vez que pasaba el polémico
helicóptero: "Luego diréis, que somos cinco o seis".
Empezaban a verse las primeras camisetas con lemas
reivindicativos: "Por favor, cierren el armario".
También los había más suaves: "La familia se levanta,
porque España ya no aguanta".
Muchas banderas de España, alguna boina carlista en
Banco de España junto al reparto de agua y muchas
banderas de Asturias aliñadas por camisetas y gorras
de Fernando Alonso.
Entre los corrillos, también de hermanas ataviadas
con sus hábitos, se comentaba que algún que otro autobús
fue registrado antes de entrar a la capital. Cierto
o no, hubo una ingeniosa pancarta casi llegando a
Sol: "Sr. Conde Pumpido, ¿puedo gesticular?".
A la altura del Teatro Alcázar, la confusión y cantidad
de personas por metro cuadrado era tal que no se podía
continuar en ningún sentido.
Ante la desesperación, una mirada al cielo. En el
Casino también hay pancartas y desde los balcones
se siguen las consignas. Ahora tocaba: "Zapatero,
los niños lo primero".
De
cuando en cuando las gargantas se callaban, natural
si tenemos en cuenta la avanzada edad de muchos de
los participantes. Siempre quedaba la COPE con su
carnaval de cifras aderezado por canciones con doble
sentido en los megáfonos de Sol: "No es lo mismo"
de Alejandro Sanz y "Que canten los niños"
de José Luis Perales.
Eran cerca de las ocho de la tarde, el sol no apretaba
tanto y tocaba retirada para que los buses llegados
desde toda España, a los que se sumaron varios de
Italia mostrando banderas y pendones con orgullo,
recogieran el chiringuito.
El problema estribaba en cómo salir, más aún con las
obras faraónicas de Sol. Línea 10 del metro de Madrid
-esta vez era "Metro de Madrid, ¡huele!"-
andenes hasta los topes y metros que no paran. Hasta
el momento la paz había reinado en la manifestación,
pero las esperas nunca son buenas.
Los que iban hasta Nuevos Ministerios para unirse
a Carlinhos Brown estaban subiendo con banderas
gay a bordo y sus bongos para animar el carnaval de
la zona norte de la Castellana. Mientras familias
con varios niños seguían con banderas de "Quiero
un papá y una mamá". En fin, que tanta paz no
podía ser duradera y mientras unos entonaban el te,te,te,
te--- te-te,te, otros contestaban con menos respeto:
"Un bote, dos bote... Zerolo el que no bote"...
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