Los partidos engrasan su maquinaria para llevar a las urnas al voto amigo


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El PP moviliza un descomunal aparato de agentes electorales
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El objetivo es recordar al elector que hay que ir a votar

"Lo que ocurra este domingo dependerá en muy buena medida del último esfuerzo de la dirección de campaña. Si la maquinaria está engrasada, como debería estarlo, Fraga podrá repetir al frente de la Xunta de Galicia"
. Ése era el análisis que realizaba a Diariocrítico un importante analista gallego que ha estado en las génesis de las campañas electorales en esta Comunidad Autónoma. Pero, ¿cómo se puede hacer el 'último esfuerzo' si la campaña ya se ha cerrado y no puede haber más mensajes? "Ahí es donde empieza a funcionar el aparato del partido: en la misma jornada electoral". Todo va a depender, según este analista, de que el coordinador de la campaña popular, José Crespo, tenga engrasada la maquinaria de la organización y sus 'agentes electorales' (interventores y apoderados) realicen bien su 'función'.

18/06/2005
De nuestro enviado especial M. Á. MENÉNDEZ (Santiago de Compostela)

Todos se juegan mucho en Galicia -el Bloque, los socialistas de Touriño y, naturalmente, el PPdeG, y, curiosamente, el propio Mariano Rajoy a nivel nacional- este domingo, cuando los gallegos decidan en las urnas si dan o no a Manuel Fraga su quinta mayoría absoluta para seguir cuatro años más al frente de la Xunta de Galicia, o, por el contrario, apuestan por un gobierno de coalición entre el BNG y el PSdeG. Pero a pocas horas de la apertura de los colegios electorales, las espadas siguen en alto: los últimos sondeos conocidos -no se pueden publican encuestas- señalaban que el PP estaba a dos escaños de la mayoría absoluta. O, lo que es lo mismo, que Fraga Iribarne perdía la Presidencia de la Xunta de Galicia, ya que el BNG de Anxo Quintana y el PSdeG de Emilio Pérez Touriño sumaban más votos que el anciano dirigente de Villalba.

Aunque durante la última semana electoral no podían publicarse sondeos, qué duda cabe de que todos los partidos habían seguido realizando los suyos. Y, claro, off the record, todos dicen que sus formaciones suben. O, lo que es lo mismo, que se estaría produciendo una situación de 'empate técnico', ya que entre BNG -que parece que baja- y PSdeG -que parece que sube considerablemente- sumarían tantos votos, al menos, que el PPdeG. Fraga, por tanto, no repetiría por quinta vez como presidente de la Xunta y debería ceder el sillón del Palacio de Raxoy al socialista Pérez Touriño. Nadie quiere pensar que lo pudiera ocupar -no ocurrirá en ninguno de los casos- Anxo Quintana.

De ahí, que Fraga, convenientemente asesorado, pero también de motu propio, consciente de lo que se está jugando, haya utilizado el tramo final de campaña para apelar al 'voto del agradecimiento'. Y a algo más: lo dijo muy claro el jueves en A Coruña, y lo repitió más claro aún el viernes en Vigo: que cada militante del PPdeG 'lleve a votar' a 10 simpatizantes más. Es decir, que sea la militancia la que, persona por persona, voto a voto, movilice al electorado.

Ésa es, en síntesis, la clave de lo que puede ocurrir este domingo, o, lo que es lo mismo, lo que señalaba a Diariocrítico el citado analista, que estuvo en la génesis de la organización intrapopular: el último esfuerzo de la dirección de campaña, la movilización de los agentes electorales a pie de urna. Lo explicamos.

El PPdG cuenta en Galicia con una organización potentísima -cierto es que la coherencia entre 'boinas' y 'birretes' deja mucho que desear, es más, puede hacer saltar al partido en dos, dependiendo de lo que ocurra el 19 de junio-. Cuenta con algo así como con más de 60.000 militantes puestos a disposición del coordinador de campaña, José Crespo, alcalde de Lalín y el hombre colocado ahí para controlar al secretario general, José Palmou, como cierre de la crisis de finales de 2004 abierta por los 'boinas' José Luis Baltar, desde Orense, y Francisco Cacharro, desde Lugo. De hecho, el PP es la única fuerza que puede tener -y de hecho tiene- apoderados e interventores en todas y cada una de las 4.069 mesas electorales que este domingo se abrirán en Galicia.

Por poner un ejemplo, sólo en Orense, el feudo de Baltar, el PP contará este domingo con nada menos que con 2.300 agentes electorales, frente a los 1.300 del PSdeG y los menos de mil del Bloque. En el resto de las provincias la proporción de apoderados e interventores es similar a la de Orense. Es una maquinaria tan colosal la del PP que, de estar convenientemente engrasada, pude producir resultados espectaculares.

Que todo el mundo vote

El mecanismo es sencillo. Los agentes electorales disponen, naturalmente, de los censos, y a las 15.00 horas, por ejemplo, saben perfectamente si ha votado fulanito, o si no ha ido a votar aún menganito. Un conocimiento que en Galicia es muy preciso, incluso en ciudades como Santiago, A Coruña o Ferrol, en las que, como es natural, el censo está dividido por zonas, en colegios electorales. Con tal nivel de militancia, el PPdeG puede contar con agentes en el tal o cual colegio que provienen de esa misma zona y conocen a todos sus convecinos. Un recordatorio aquí -'hombre, Manueliño, que hay que ir a votar'-, una llamada allá -'que se cierran ya las urnas, que te estamos esperando'- y nos convertimos en el 'Pepito Grillo' de la conciencia electoral. No tiene porqué hacerlo el agente electoral. Ni siquiera eso es necesario donde se conoce todo el mundo.

No hay trampa de ningún tipo -de hecho, todos los partidos lo utilizarán, según sus posibilidades-, pero sí se puede saber qué tecla tocar para recordar que hay que ir a votar, aunque no, naturalmente, dictar el sentido del voto. Pero, claro, cada quien sabe quién es cada cual.

En elecciones más claras en intención de voto, como las otras cuatro veces en las que se presentó -y arrasó- Manuel Fraga, este engrase de la maquinaria electoral no fue, quizá, tan necesario como lo será este 19 de junio. En las anteriores ocasiones, el vencedor estaba claro. Cuando hay que hacer ese 'último esfuerzo' que nos comentaba el citado analista -sin trampas, nadie las hace y aquí no comentamos sobre ello- es cuando muy pocos votos pueden dar o quitar la victoria. Ahí es cuando es necesario que la participación sea alta, y más si son amigos.

Fraga lo dijo en los últimos días: si hace buen tiempo -que lo hace- y vais a la playa, hacedlo, pero primero, a votar.

En cualquier caso, es muy probable que los resultados definitivos no se conozcan hasta ocho o nueve días después del 19-J, cuando se haya contabilizado todo el voto de la emigración. Ya han llegado más de 60.000 papeletas de allende los mares, pero las previsiones de todos los partidos hablan de no menos de 150.000 en total. Es cierto que no es un voto centralizado en una provincia concreta, que se dispersa en varias y que recibe, por tanto, el correctivo correspondiente de la Ley D'Hont. Pero puede significar al menos un escaño arriba o abajo, si no dos. Y en un sólo escaño puede estar la clave de quien gobierne la Xunta por otros. ¿cuatro años?.

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