Reñida jornada electoral y sabor agridulce a expensas del desempate


- Los comicios, sin incidentes de mención, registraron una participación histórica del 68,1 por ciento

Elecciones autonómicas de alta tensión para las que los gallegos se han movilizado como nunca. Una participación record para unas elecciones que se presentaban más que dudosas para la continuidad de Manuel Fraga como presidente de la Presidencia de la Xunta. Pero también, unas elecciones absolutamente tranquilas en las que la normalidad ha sido la tónica dominante durante toda la jornada. Con el 100% de los votos escrutados y a eso de las 23:00 horas de la noche, todavía no estaba claro quién era el vencedor de los comicios. El Partido Popular habría perdido la mayoría absoluta al contar con 37 escaños, y una supuesta coalición entre PsdeG y BNG se haría con el poder en el parlamento. Todo queda, por lo tanto, pendiente del voto emigrante, que inclinará la balanza hacia un lado u otro.

19/06/2005
De nuestro enviado especial Manuel Ángel Menéndez/Santiago de Compostela

La noche electoral en Galicia fue de auténtico infarto, muy alejada de lo que habían previsto las encuestas. El presidente de la Xunta, Manuel Fraga, perdió la mayoría absoluta que ostentaba desde 1989, pero sólo por un escaño. El PSOE de Emilio Pérez Touriño experimentó un gran ascenso y logró 25 escaños. El BNG de Anxo Quintana, no obstante, perdió cuatro de los 17 parlamentarios que consiguió en las elecciones de hace cuatro años. En todo caso, socialistas y nacionalistas estarían en condiciones de gobernar en coalición.

Estos datos quedarían a expensas del voto emigrante, aunque hace cuatro años no hubo variación del resultado de la noche electoral. En 2001, las cuartas que Fraga ganaba por mayoría absoluta, el PP consiguió cuatro escaños más que este 19 de junio, hasta 41, y más de siete puntos más de porcentaje de voto, que han ido a parar a manos de los socialistas. Y es que a pesar de que los datos del PP fueron mejores de lo esperado, a tenor de las encuestas, el gran vencedor de las elecciones es (siempre a la espera de lo que diga el voto emigrante) Emilio Pérez Touriño.

Con el 32,5 por ciento de los votos y 25 escaños, ocho más de los que logró en las elecciones de hace cuatro años, ha colocado al PSOE como segunda fuerza política en Galicia, algo que ya estuvo cerca de lograr en 2001, y a las puertas de la Xunta de Galicia. El BNG sufrió un severo descalabro. De los 17 parlamentarios que logró en 2001, se ha quedado en 13 con el 19,6 por ciento de los votos y, además, ha perdido el puesto de segunda fuerza política en Galicia que mantenía desde 1997.

Su candidato, Anxo Quintana, no ha conseguido transmitir a los gallegos la sensación de que el relevo de Xosé Manuel Beiras se ha realizado correctamente. Al BNG le quedará el consuelo, gran consuelo, de poder gobernar en coalición con el PSOE, pero su acusado descenso le restará poder a la hora de exigir la Presidencia, como deseaba Quintana.

A las 20.00 horas, nada más cerrarse los colegios electorales, los sondeos a pie de urna atronaban en las pantallas de los televisores. Tanto Ipso, para TVE, como Demoscopia, para Antena 3, como Opina, para la Ser, coincidían en sus resultados: el PPdG ganaba las elecciones autonómicas, pero perdía la mayoría absoluta, o, lo que es lo mismo, que Manuel Fraga Iribarne no gobernaría por quinta vez consecutiva la Xunta de Galicia. Decepción en la sede del PP, en Santiago, y lógica alegría entre socialistas y nacionalistas del Bloque.

El sondeo de Ipso para TVE daba a la candidatura encabezada por Fraga entre 32 y 35 diputados autonómicos, muy lejos de los 38 necesarios para poder gobernar con mayoría absoluta. El Partido Socialista de Emilio Pérez Touriño registraba un crecimiento espectacular en votos y en escaños, alcanzando, según el sondeo, entre 23 y 26 escaños (32 % de los votos). Por su parte, el BNG no sufriría el descenso vaticinado y alcanzaría entre 16 y 18 escaños (22,6 %). Es decir, que se hacía factible un gobierno de coalición PSdeG-BNG con Pérez Touriño de presidente de la Xunta.

Los sondeos de Demoscopia y de Opina ofrecían datos parecidos: 33-35 para el PP, 24-26 para el PSdeG y 15-17 para el Bloque, en el primer caso, y 33-55 para los populares, 26 a 27 para los socialistas y entre 14 y 15 para el Bloque, en el caso de Opina para la Ser. En cualquier caso, todos coincidían en que Fraga no alcanzaba la deseada y necesaria mayoría absoluta para poder gobernar por quinta vez consecutiva.

El pesimismo era evidente en la sede electoral del PP en Santiago, establecida en el Hotel Puerta del Camino, donde también se encontraba el Centro de Datos habilitado por la Xunta de Galicia. Allí había llegado a las 19.30 horas Manuel Fraga, que pasaba esos momentos acompañado por sus más próximos colaboradores.

Por el contrario, la alegría era manifiesta en la sede electoral socialista, en la que ya a las 20.10 horas su secretario de Organización, Ricardo Varela, hablaba de "la importancia que los gallegos le están dando a estas elecciones" y aseguraba que, a falta de los datos definitivos, era evidente que "la mayoría de los gallegos han votado por el cambio".

El primero en manifestarse tras la divulgación de los resultados fue Fraga. Con el voto emigrante "muy bien pudiera ser que llegáramos a los 38 escaños". Así de confiado se mostró. El PP está convencido de que la decisión de los emigrantes gallegos será decisiva en la provincia de Pontevedra, donde disputa con el PSOE ese escaño que alzaría a Fraga con una nueva mayoría absoluta. En caso de que este hecho, "razonable y viable", no se produzca, Fraga está dispuesto a liderar la oposición "como es natural".

Por su parte, Touriño hizo tres cuartos de lo mismo y ya se ve ya gobernando. En su primera intervención tras las elecciones, que hizo entre gritos de "presidente, presidente" de los simpatizantes y afiliados socialistas, aseguró que "Galicia ha votado por el cambio" y que ese Gobierno que ponga fin a cuatro mayorías absolutas del PP es más que posible. Touriño explicó que ha hablado con el líder del BNG, Anxo Quintana, y que ambos comparten el objetivo de cambio.

Por último, y sin hacer ninguna alusión a la pérdida de cuatro escaños del BNG, su líder, Anxo Quintana, aseguró al hacer balance de los resultados de las elecciones gallegas que actuará "con la capacidad de diálogo" que los gallegos esperan del Bloque, en referencia al más que probable acuerdo con el PSOE para llegar al Gobierno de la Xunta. Quintana prometió que trabajará para hacer posible que Galicia sea "una nación respetada", que llegue al "alba de gloria con que soñó Castelao". Sus compañeros de partido le despidieron al grito de "¡Galicia ceibe!".

Altísima participación

Una de las notas más destacadas de esta jornada ha sido la altísima participación en las urnas. A las 17.00 horas, la afluencia a los colegios electorales se situaba ya en el 46,7 %, casi tres puntos superior a la registrada a esa misma hora en los comicios de 2001 (43,8 %), según informaba en rueda de prensa un sonriente conselleiro de Presidencia, Jaime Pita. La Xunta cifró entonces en 1.065.826 los gallegos que habían acudido a las urnas a las cinco de la tarde, frente al 1.007.160 que lo habían hecho en los comicios de 2001. Por último, el dato final, el de las 20:00, fue de un 68,1%. Seguía siendo un record.

El primer dato de participación lo ofrecía el conselleiro a las doce del mediodía y también era superior al de hace cuatro años a la misma hora: un 18,5 % frente al 13,6 % registrado en 2001, cinco puntos por encima. Pita señalaba que el 18,5 % de participación registrado hasta las doce del mediodía es el índice más alto de todas las elecciones autonómicas gallegas. Por provincias, el porcentaje de participación era en A Coruña del 17 %, frente al 12,9 % de 2001; en Lugo del 19,2 % frente al 14,4 % de las anteriores elecciones; en Ourense era del 25,2 %, frente al 18,1 % de 2001, y en Pontevedra del 17,7 %, frente al 12,3 % registrado en las pasadas elecciones.

El voto de los candidatos

Los tres candidatos a la Presidencia de la Xunta ejercieron su derecho al voto en una jornada electoral que se desarrollaba bajo un clima de total normalidad y tranquilidad. El más madrugador en acudir a las urnas fue el candidato socialista, Emilio Pérez Touriño, que votó a las diez y media de la mañana, acompañado de su mujer y dos hijos, en la mesa electoral de la Facultad de Ciencias Políticas, en Santiago de Compostela. En ese momento Pérez Touriño manifestó su convencimiento de que los gallegos votarían "masivamente" en una jornada electoral que calificó del "día de la Democracia" y de fiesta "en Galicia".

El candidato del BNG, Anxo Quintana, lo hizo hacia las 11.30 horas en el Instituto del municipio ourensano de Allariz, del que fue alcalde durante once años (1989-2000). Tras depositar su voto en las urnas, Quintana hizo un llamamiento para que los gallegos acudieran a las urnas "pensando en lo mejor para Galicia" y destacando la importancia de una "alta participación", ya que "cuanta más participación se registre será un signo de una mejor democracia".

El candidato del PPdeG, Manuel Fraga, fue el último en acercarse a su colegio electoral: lo hizo a las 12.30 horas en su Villalba natal (Lugo) acompañado de su dos hijas. Tras depositar su voto, invitó al resto de los gallegos a ejercer ese derecho "según su conciencia y sus opiniones". Fraga enmarco estos comicios dentro de una situación política marcada por una crisis mundial tras la aparición del terrorismo islámico y de un Gobierno que "se ha quedado sin política exterior". En este contexto, dijo, es "evidente" que las elecciones gallegas son "importantes" y tendrán una "influencia positiva" en la situación política actual.

Sin apenas incidentes


La jornada electoral discurrió sin apenas incidentes desde que a las nueve de la mañana abrieran los 4.069 colegios a los que estaban llamados a acudir 2,3 millones de gallegos. Sólo se produjeron algunos incidentes aislados en las localidades de Xinzo, Calvos de Randín y Celanova, donde representantes del PSOE y del BNG denunciaban ante la Guardia Civil supuestos delitos electorales, al observar que vehículos particulares realizaban lo que aquí se conoce como 'carrexo', es decir, el transporte de personas hasta los colegios.

Por la mañana, la Guardia Civil recibió también un aviso de un interventor del PSdeG sobre el hecho de que en la residencia de ancianos 'Los Pinos', en A Rúa (Ourense), había un autobús presuntamente contratado por un concejal del PP para llevar a votar a los ancianos, cosa que trataron de impedir simpatizantes socialistas y nacionalistas del Bloque.

Pero más curiosa fue la anécdota protagonizada por el alcalde de A Merca (Orense), Manuel Velo Reinoso, del PPdeG, quien también denunció ante la Guardia Civil de Celanova a un apoderado del BNG por grabarlo en vídeo cuando transportaba en su vehículo a tres vecinos.

En Couso de Limia, perteneciente al ayuntamiento orensano de Sandiás, un apoderado del BNG también acudió a la Benemérita ante las amenazas e insultos que, según él, le dirigió hacia las 10.15 horas un militante del PP en un colegio electoral.

Otro supuesto delito electoral se habría registrado en Vilamartín de Valdeorras (Orense), cuando un apoderado del PSOE dijo haber comprobado el transporte de electores en cuatro turismos particulares conducidos por el alcalde (PP), su nieta, un edil popular y un apoderado de este partido.

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