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· El PP necesita tener 8.160 votos por encima
del PSdeG en Pontevedra
Si Manuel Fraga repite por quinta vez como presidente
de la Xunta de Galicia será por haber obtenido el
70 % del voto de la emigración. Quizá fue un lapsus
del octogenario dirigente popular, pero Fraga reveló
en la noche del domingo en la sede electoral del PP
en Santiago, que las noticias que le habían llegado
de Uruguay, Venezuela y Argentina hablaban de que
el 70 % de los votos suelen ir habitualmente al PPdG.
De ser así, Fraga revalidará la mayoría absoluta y,
por tanto, la Presidencia de la Xunta… y balsa de
aceite en el PP gallego. De no ser así, Fraga ha confirmado
que se quedaría como líder de la oposición, es decir,
que no dimitirá, pero entonces se abriría una importante
crisis entre los populares. La crisis puede abrirse,
sin embargo, en el BNG de Anxo Quintana, que ha perdido
4 escaños y 44.000 votos. El PSdeG sube 8 escaños
y 170.000 votos, lo que ofrece cierta tranquilidad
a Pérez Touriño. Habrá que esperar al recuento del
voto de la emigración para poder hablar del 'día después'.
De nuestro enviado a Santiago, Manuel Ángel
Menéndez
Para Manuel Fraga no vale haber sido la candidatura
más votada y con diferencia en las elecciones a la
Xunta de Galicia de este 19 de junio. Para el PPdG,
las elecciones gallegas pueden significar la pérdida
del poder si se confirma que se queda en 37 escaños,
a uno de lo mayoría absoluta, como señala el marcador
cuando está escrutado el 100 por 100 de los votos.
Es decir, con una pérdida de 4 escaños y 60.000 votos.
Se abren a partir de aquí diversos escenarios políticos
que sólo podrán despejarse cuando se hayan escrutado
todos los votos de los emigrantes: más de 150.000,
según todas las impresiones recibidas.
Si la información que Fraga al filo de las 23.00 horas
dijo tener sobre que sus representantes en Uruguay,
Venezuela y Argentina le habían dicho que el 70 %
de los votos allí emitidos eran para el PP, entonces
el escenario cambiaría de forma radical: la 'Presidencia
fantasma' que a fecha de hoy podría obtener el socialista
Emilio Pérez Touriño en coalición con el Bloque
de Anxo Quintana, se desmoronaría como un castillo
de naipes ante la 'Presidencia más real' de Fraga
Iribarne, porque el PP habría obtenido ese escaño
que disputa al PSdeG en Pontevedra y que le daría
la mayoría absoluta.
Porque de los 20.000 votos, procedentes de la emigración,
que corresponderían a la provincia de Pontevedra,
el PPdeG sólo necesitaría unos 7.300
ó 7.400 para hacerse con el escaño que
falta en la cuenta final.
Todos los políticos han recordado esta noche cómo
en las autonómicas de 1997 la popular Marta Álvarez
consiguió el escaño a través del voto de la emigración,
aunque entonces fue en A Coruña. Y cuando Fraga compareció
ante los medios de comunicación, su sonrisa tenía
un brillo pícaro, como el del que guarda un as en
la manga.
Primer supuesto político: mayoría absoluta par Fraga
En el primer supuesto político, el de Fraga con mayoría
absoluta final, la batalla interna larvada en el PPdG,
de la que podría surgir hasta una escisión propiciada
por los de la 'boina', enfrentados a los del 'birrete',
quedaría más aparcada aún. La discusión ahora se plantearía
a niveles de reparto de poder para la composición
de la nueva Xunta. Pero Fraga obtiene un respiro afrontar
con tiempo y tranquilidad lo que debió hacer mucho
antes: dirigir su propia sucesión.
La crisis, entonces, se abriría en el BNG y en el
PSdeG, como veremos más abajo.
Segundo supuesto: Fraga pierde la mayoría absoluta
En el caso de que la emigración no ayude al octogenario
líder, se abrirá, sin duda, la guerra entre 'boinas'
y 'birretes'. La primera pregunta es si es previsible
una cesión de poderes de Fraga, máximo responsable,
sin duda, de la campaña, sobre la que también se pedirían
explicaciones al coordinador, José Crespo,
el alcalde de Lalín que llegó a este 'estrellato'
tras el 'apaño' entre 'boinas' y 'birretes' del PP
gallego que aplazó -no se puede decir en ningún caso
que cerró- la crisis interna. Crespo fue el hombre
'de forzado consenso' para desplazar a José Palmou
del poder. Palmou conservaría la Secretaría, pero
muy controlado por Crespo, y la de Crespo podría ser,
en un supuesto de pérdida de mayoría absoluta, la
primera cabeza que rodara en este nuevo escenario.
El fiasco electoral pondría más en evidencia lo que,
por otra es más que conocido respecto al PPdG: el
juego de poder interno. ¿Qué haría entonces el 'boina'
por antonomasia José Luis Baltar, un maestro de escuela
orensano que creció a la sombra del otrora poderosísimo
cacique Eulogio Gómez Franqueira, del que ha
heredado, por cierto, gran parte de su poder? La respuesta
a esta pregunta habría que pedírsela, quizá, a Xosé
Cuiña, el 'ideólogo' de los 'boinas' y que llegó
a aparecer como el auténtico 'delfín' de Fraga hasta
su apartamiento total. Hay quien dice en Galicia que
Cuiña no está aún acabado, sino que se mantiene 'muy
fresco' para cualquier aventura política.
En esa rumorología política que se ha dado a lo largo
de toda la campaña, pero que se acentuó espectacularmente
en los últimos días, haber hubo quien, en riguroso
off the record, of course, incluso se permitía analizar
la situación de la siguiente manera: si el PP no obtiene
la mayoría absoluta, si el PSdeG sube espectacularmente,
pero si el BNG no mantiene e incluso baja respecto
a 2001, podría ser que el socialista Pérez Touriño,
más que colocarse bajo las manos de Anxo Quintana
-controlado éste más que nada por la Unión do Pobo
Galego de Francisco Rodríguez-, buscara una
alianza con un sector escisionista del PP encabezado
por Cuiña.
Qué duda cabe que ese análisis es un planteamiento
absolutamente descabellado, pero da cuenta de la sensación
de ruptura que se vivía al final de la campaña en
las filas del PP, y del optimismo crecido que se observaba
en las filas socialistas. Un crecimiento que alentaba
el propio secretario federal de Organización del PSOE,
Pepe Blanco, en sus constantes desplazamientos
a Galicia.
Pero si ese análisis de un acuerdo post-caída de Fraga
resulta descabellado, no lo sería la posibilidad de
una escisión en el PP gallego si se confirmara la
pérdida de mayoría absoluta, que sería, en definitiva,
el cierre de la crisis abierta por Baltar-Cuiña y,
en cierta forma del 'boina' lucense Francisco Cacharro.
Tener supuesto: el triunfo PSdeG-BNG
Si se confirmaran los actuales resultados -37 para
el PP, 25 para el PSdeG y 13 para BNG-, el socialista
Emilio Pérez Touriño se quedaría con la Presidencia
de la Xunta de Galicia con un acuerdo que, un tanto
precipitadamente, anunció al filo de las 23.15 horas
el propio Pérez Touriño desde la sede electoral de
los socialistas en Santiago de Compostela. En este
supuesto, la crisis queda para el PP, como hemos visto,
pero se aplaza cualquier problema interno tanto entre
los socialistas como en los nacionalistas del Bloque.
Porque no hay que olvidar que, si bien los socilistas
habrían ganado 8 escaños y 170.000 votos respecto
al 2001, el BNG de Anxo Quintana ha perdido 4 escaños
y 44.000 votos respecto a los mismos comicios. Es
decir, que, si se confirma la mayoría absoluta de
la coalición socialistas-nacionalistas, nadie alzaría
la voz en el Bloque por la caída electoral de la candidatura
de Quintana.
Otra cosa sería que la emigración decidiera que el
PPdG obtenga el escaño 38. Entonces, el Bloque, según
diversos analistas, podría estallar en pedazos. Primero
se exigirían responsabilidades a Francisco Rodríguez,
porque es quien, desde Unión do Pobo Galego ha movido
realmente los hilos del BNG y fue quien puso ahí a
Quintana, un hombre que había crecido a la sombra
de Xosé Manuel Beiras.
En la sede electoral del BNG, instalada en el Hotel
Araguaney, de Santiago, más de una voz por lo bajo
señalaba, mirando la pantalla conectada con el centro
de datos de la Xunta: "Si al final gana Fraga,
con ese descenso del BNG, podríamos decir que se cumple
la venganza callada de Beiras".
Pero, con estos resultados, faltando como 150.000
votos por escrutar, todo puede ser posible en Galicia
a partir de mañana.
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