Touriño gasta pólvora en salvas en la Plaza del Obradoiro


Gritos de "¡Presidente! ¡Presidente!" a ritmo sincopado y el ya tradicional ondear de banderolas gallegas y del partido, saludaron la presencia en el escenario de Emilio Pérez Touriño, en el mítin-fiesta con el que los socialistas apuraron los últimos minutos de la campaña. Previamente, sobre el escenario, a eso de las once de la noche, un grupo local interpretaba la canción "¿A quién le importa?", coreada por un sector del público.

19/06/2005
Paco Vilariño (enviado especial)/ SANTIAGO DE COMPOSTELA.

La plaza del Obradoiro acogió dos escenarios distintos... Uno para el candidato y sus comparsas habituales, que en esta ocasión, eran otros candidatos y cargos del aparato. Mientras que el otro escenario era el dedicado a las actuaciones musicales que antes y después del mítin, animaron la concurrencia.

Sensación de inminente victoria entre el público variopinto que ocupaba las sillas y parte del recinto más conocido de Compostela... Y el candidato a la presidencia de la Xunta por el PSdeG-PSOE que recalca las ideas-fuerza que utilizó a lo largo de la campaña: el cambio es posible; y el cambio es necesario; y el cambio lo encarna él.

Touriño, al que Dios no ha llamado por el camino de la oratoria mitinera, pese a que, durante esta campaña, ha ido adquiriendo soltura, dice retóricamente que "el candidato está contento porque la gente está contenta". Semejante tautología es acogida por aplausos y ondear de banderolas. Y por ahí todo seguido, en una alocución que, por imperativos de la ley electoral no puede arañar ni un solo segundo de la jornada de reflexión.

Con el candidato contento (casi se le notaron las ganas de decir que estaba encantado de haberse conocido) la frasecilla culta, al modo del gran poeta realista Gabriel Celaya: "tenemos un país cargado de futuro". Al cronista y un par de colegas locales se les escapa la risa. Y ya metiendo la directa, Touriño, en su mal gallego de siempre, gasta las última pólvora de la campaña: "el día 19 vamos a ganar; va a ganar Galicia; va a ganar la esperanza". Sintonía del PSOE sonando en los altavoces. Aplausos. Vítores. Ondear de banderolas. Y el gran castillo de fuegos artificiales, que en la calurosa noche compostelana, pinta de coloridos reflejos las venerables piedras de la fachada del Obradoiro. Se acaba la romería electoral. Y la respuesta a los interrogantes, el domingo, al cierre de las urnas. El público se desparrama por los bares y terrazas del casco viejo de Santiago. La gente, sonriente, luciendo la pegatina, se va de copas. El candidato, sube a su automóvil y se va a casa.

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