De cadáveres, entierros e ironías pontevedresas

Todo es un poco decimonónico en Pontevedra. Hasta los búlgaros se molestaron en montar varios colegios electorales en las ciudades españolas en las que tienen colonia más numerosa. Nosotros vamos así, a pedal. Ley descabellada, metodología bochornosa. Arréglenlo, por favor. Sigan con humildad el ejemplo búlgaro.

27/06/2005
Federico COCHO

En Pontevedra huele a podrido desde hace varias décadas, pero no por pucherazos electorales demostrables, sino por culpa de una papelera que atufa desde la ría. Dicho esto, he de reconocer que al cronista le enternece la preocupación del PP por la limpieza del recuento. Las vueltas que da la vida. Se han sacado del trastero -que no del armario- a su ex ministro de Defensa, Federico Trillo, para enviarlo a Galicia al frente de un pelotón de abogados que, dicen ellos, vela por la limpieza del escrutinio de Pontevedra. Pues manda huevos, porque en materia de recuentos y seriedad del procedimiento, los populares se podrían haber acordado de algún otro experto de curriculum reciente menos hiriente.

Pero bien, está bien. Visto desde aquí, desde Galicia, no deja de tener su gracia que el PP mande un cadáver -político, se entiende- para velar por la limpieza no se sabe bien si del escrutinio o del entierro. O es que, puestos a mantener la incertidumbre gallega, los de la calle Génova han realizado una sarcástica aportación. Ya saben que en Galicia también votan, porque así está acreditado en convocatorias anteriores, los emigrantes muertos. Todo un detalle con los antepasados. Y si la cosa va de cadáveres, de Santa Compaña de abogados y de enterrar a alguien -políticamente, se entiende-, pues enhorabuena por la elección. Además, lo primero que hizo don Federico al llegar a Pontevedra, fue recordar "el alto nivel del PP gallego", para evitar las suspicacias profesionales de los colegas locales. Encima, un cadáver exquisito.

Las ironías del destino han puesto las metáforas en bandeja a los periodistas "vespertinos". Porque ya es casualidad que la recoleta Pontevedra, patria chica de don Mariano Rajoy, protagonice telediarios justo en este momento de desasosiego. No se ha comentado mucho, pero el internauta inteligente debe saber que preside el gobierno municipal de Pontevedra un alcalde del Bloque, altamente considerado y al frente de un gobierno de coalición Bloque-PSOE sin que se haya resentido la unidad de la patria. ¡Qué horror, Mariano! ¡En Pontevedra…!

En Pontevedra, sí, con el Partido Popular a la baja en la provincia y con el elevado riesgo de que sea aquí, pese a los múltiples recursos, impugnaciones, reclamaciones y demás artimañas de abogados, donde el Partido Popular se quede finalmente sin su emblemática Galicia, sin la Baviera de Fraga, sin el presunto feudo territorial de Mariano. O no.

Ármense de paciencia. El resultado final-final tardará. El PP no goza con sus derrotas "in extremis" y si se pagan abogados de postín será para algo. Han de ganarse el sueldo. Si el recuento acaba de noche son capaces de alegar nocturnidad. La alevosía ya es que sea en Pontevedra. Qué cosas, Mariano.

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