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· La investidura de Touriño al frente
de la Xunta será a finales de julio
El portavoz nacional del BNG, Anxo Quintana, fijó
lo que denominó las tres expectativas o criterios
con los que su partido formará gobierno conjunto con
el PSdeG tras conocerse que el PP ha perdido la mayoría
absoluta: la elaboración de un nuevo "Estatuto
de nación", que el Estado pague a Galicia su "deuda
histórica" y generar un proyecto de "economía
autocentrada". Repitió en varias ocasiones que
no se trata ni de "condiciones" ni de "exigencias",
y adelantó que ha dado instrucciones a la Ejecutiva
de su partido para iniciar contactos con los socialistas
para configurar el nuevo gobierno, así como conversaciones
con el PP para intentar "revitalizar" el Parlamento
gallego. La dirección del PSdeG restó "gravedad"
a las demandas del BNG sobre la reforma del Estatuto
de Autonomía, que incluye la exigencia de reconocer
a Galicia "como nación", ya que será necesario
conseguir el apoyo del PPdeG para aprobar esta modificación.
En cualquier caso, PSdeG y BNG podrían ponerse de
acuerdo para celebrar la sesión de investidura del
socialista Touriño en los últimos días de julio para
que el Gobierno tome posesión en la primera semana
de agosto.
28/06/2005
Diariocrítico/Agencias/Santiago de Compostela
En rueda de prensa en el Senado, Quintana comenzó
afirmando que los resultados ponen de manifiesto el
fin de las mayorías absolutas y del "ordeno y mando"
en Galicia de forma que se abre un escenario político
que será "muy importante" para la democracia y que
hará "más necesario que nunca" el diálogo.
Así, dijo haber dado instrucciones a la Ejecutiva
de su partido para entablar conversaciones con PSOE
y con PP.
Explicó que la intención de los nacionalistas gallegos
es entablar, por un lado, un diálogo con los socialistas
para la conformación del nuevo gobierno de la Xunta,
y por otro, mantener contactos con los 'populares'
para que "seamos capaces de revitalizar el Parlamento
gallego". Afirmó que existirán cuestiones de carácter
general para las cuales será precisa la colaboración
del PP, si bien después dejó claro que es mejor que
este partido haya pasado a la oposición, ya que "será
bueno para la regeneración democrática y puede brindar
así estupendos servicios al país".
Según refirió, las vías de comunicación que mantendrá
la ejecutiva con ambos partidos estarán encaminadas
a la constitución del Parlamento gallego el próximo
18 de julio, lo que no será "obstáculo" para
que existan otro tipo de contactos sobre la formación
de gobierno.
Dicho esto, Quintana se refirió a su previsible pacto
con los socialistas, para recalcar que no puede haber
de partido ni "condiciones" ni "exigencias",
ya que no "va a haber un apoyo del BNG al PSdeG,
ni del BNG al PSdeG" sino la formación de un gobierno
para el que se elaborará un proyecto político "de
mínimos" sobre dos programas "diferentes pero
no incompatibles". Resaltó que tal circunstancia
es la "normalidad europea" y es "lo más
saludable y democrático".
Acuerdos "transparentes"
De hecho, el líder del BNG aprovechó para comprometerse
a que tales conversaciones y elaboración de proyectos
serán "transparentes" y a que los ciudadanos
gallegos sepan en todo momento "cuándo se habla,
quiénes hablan, de qué hablan y a qué acuerdos llegan".
Pasó después a esgrimir las "expectativas" con
las que su partido pactará con los socialistas gallegos,
situando en primer lugar la necesidad de que Galicia
"pase a ser protagonista y deje de ser espectadora"
en la política estatal, disponiendo de sus propias
propuestas. Fijó para este objetivo trabajar "desde
el primer día" para que la Comunidad tenga un
"nuevo Estatuto de nación".
A este respecto, manifestó la necesidad de desterrar
la idea de Galicia como "invisible" o como
"pariente pobre", advirtiendo de que será "pretensión
inútil" que todas las políticas encaminadas a
modificar el modelo territorial del Estado se hagan
sin esta Comunidad. Es más, se mostró convencido de
que también existe una "vía gallega" para avanzar
hacia el Estado plurinacional, mediante el diálogo
y la concertación.
Quintana afirmó que es fundamental que la Comunidad
no pierda "en ningún momento" la condición
de nacionalidad histórica que la Constitución le otorga
de forma similar a Cataluña y Euskadi. Posteriormente,
precisó que el término 'nación' para Galicia no sería
un "criterio" sino una "realidad", y
que su partido no se conformará con una "reformiña"
sino con un nuevo Estatuto de autonomía "ambicioso".
Aún así aclaró que el nuevo marco estatutario debe
ser "de todos y sin exclusiones o no será nuestro
Estatuto".
Otra de las premisas marcadas por el líder nacionalista
gallego como expectativas de gobierno fue que el Estado
solvente su "deuda histórica" con la Comunidad,
cifrada en 21.000 millones de euros en cuestiones
de infraestructuras, educación, sanidad y empleo.
"Llegó el momento de que la pague", remarcó
al tiempo que avisó de que "si alguien desde Madrid
tenía la ilusión de que los resultados electorales
podían hacer que Galicia saliera barata, que la pierda;
Galicia no saldrá barata".
Gobierno de "regeneración democrática"
También apostó por un nuevo gobierno autonómico encaminado
a la regeneración democrática, y en el cual se culmine
con el "caciquismo, al amiguismo y el clientelismo"
en la Administración Pública, impulsando una "democracia
con mayúsculas" aunque "sin revanchas y sin
mirar atrás". Asimismo, expresó su deseo de conseguir
un Ejecutivo que "crea en Galicia" acabando
con la idea de la Comunidad "pobre" y "condenada
a vivir de la caridad de Madrid y Bruselas" y
desarrollando un proyecto de "economía autocentrada"
que crea en los emprendedores, en la política social
y en el empleo.
Insistió en que estas premisas no suponen condiciones
ni exigencias al partido de Emilio Pérez Touriño,
sino "criterios" con los que se debe formar
nuevo gobierno a partir de la síntesis de los dos
programas políticos.
En cuanto a su propio papel en el futuro gobierno
de la Xunta, Quintana se limitó a afirmar que se trata
de una cuestión secundaria en términos de calendario,
puesto que primero debe definirse el ámbito programático
para elaborar el plan conjunto. Después de este proceso,
concretó, se "asignarán responsabilidades",
sin desvelar su preferencia al respecto.
Quintana, que dijo esperar una "transición de gobierno
tranquila", se refirió en varias ocasiones a la
importancia de la representación parlamentaria del
PP y, preguntado por si cree que Manuel Fraga ejercerá
como jefe de la oposición, aseguró será él quien tenga
que decidirlo y de ver "si está en disposición",
aunque matizó que su contribución sería "buena"
para Galicia. De cualquier forma, se comprometió a
no "confundir", como a su juicio ha hecho Fraga,
"la mayoría absoluta con el poder absoluto".
Sobre las manifestaciones ante las sedes del PP en
Pontevedra, el líder nacionalista gallego aseguró
que "hay que saber ganar y saber perder" y
que "siempre es contraproducente hacer ostentación
de la victoria"; y en cuanto al sistema de votos
para los emigrantes, afirmó que "rasgarse las vestiduras
ahora no tiene sentido". Reafirmó su compromiso
de pedir la reforma de la Ley Electoral en este sentido,
para evitar en el futuro que se repita la "imagen
patética y tercermundista" de los últimos días,
pero concluyó que "no es momento de marear la pedir
y seguir dando vueltas" a este tema por parte
de los que "ni siquiera tienen derecho al pataleo".
El PSdeG no teme las demandas del BNG
La dirección del PSdeG restó "gravedad" a las
demandas del BNG sobre la reforma del Estatuto de
Autonomía, que incluye la exigencia de reconocer a
Galicia "como nación", ya que será necesario
conseguir el apoyo del PPdeG para aprobar esta modificación.
Según fuentes socialistas consultadas por Europa
Press, el artículo 56 del Estatuto establece que
es necesario el apoyo de la mayoría cualificada de
la Cámara (50 de los 75 diputados del Parlamento),
por lo que es "imprescindible" que el PP vote
a favor porque PSdeG y BNG sólo suman 38.
En este sentido, admitieron que esperan que los populares
hagan un papel de "parapeto de las ansias nacionalistas"
del Bloque. No obstante, matizaron que "no pasaría
nada" si en el preámbulo del nuevo Estatuto se
incluye una alusión a "Galicia como nación",
siempre y cuando los informes jurídicos del Tribunal
Constitucional no lo rechacen.
Investidura a últimos de julio
Por otra parte, socialistas y nacionalistas estarían
dispuestos a "acelerar" el proceso de investidura,
siempre y cuando lleguen a acuerdos en la composición
del Gobierno de la Xunta y en los distintos órganos
parlamentarios, según fuentes de la dirección de ambos
partidos. Dirigentes socialistas consultados subrayaron
que, si hay un acuerdo entre los partidos, "sería
muy factible" que la sesión de investidura se
celebre en estas fechas, incluso antes de la composición
de las distintas comisiones parlamentarias.
No obstante, los nacionalistas son más cautos con
los plazos marcados por Touriño y subrayan que "todo
dependerá" de como transcurran las negociaciones
entre ambas formaciones. "Se acelerará o no el
proceso dependiendo de los acuerdos a los que lleguemos
tanto en la composición de la Xunta como en la del
Parlamento", apuntó un miembro de la Ejecutiva
nacionalista.
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