PSOE y CiU impiden que el Congreso repruebe a Aznar y a parte de su Gobierno
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Álvaro Cuesta anuncia que el PSOE va a redactar un borrador de pacto contra el terrorismo internacional
El último Pleno del Congreso ha aprobado por 184 votos a favor y 145 en contra el dictamen de la Comisión del 11-M en cuyas dos primeras partes dedicadas a las conclusiones se acusa al Gobierno de Aznar de imprevisión antes de los atentados y de mentir entre y el 11 y el 14 de marzo. Es un serio castigo a Aznar. Sin embargo, PSOE y CiU impidieron que prosperase un voto particular de los grupos minoritarios pidiendo la reprobación de Aznar y de varios de sus ministros. En un discurso incendiario, el portavoz popular, Eduardo Zaplana, acusó a los socialistas de dar
"carpetazo"
a la Comisión y de practicar respecto al 11-M
"un auténtico apagón informativo".
El portavoz socialista, Álvaro Cuesta, respondió con un discurso de 'bajo voltaje' en un intento de rebajar el enfrentamiento político.
30/06/2005
Manuel Ángel MENÉNDEZ
El Pleno del Congreso ha aprobado íntegramente el dictamen de la Comisión del 11-M que contiene conclusiones muy duras respecto al anterior gobierno de
José María Aznar
. Todos los grupos han votado a favor, excepto el PP, el cual sí se sumó, sin embargo, al tercer documento de la Comisión: las recomendaciones que el Congreso formula al Gobierno para impedir, en la medida de lo posible, un nuevo atentado como la masacre de Madrid de marzo de 2004. Pero en una decisión
"decepcionante"
para sus 'socios' de ERC y de IU, el Grupo Socialista no se sumó a los votos particulares que pedían la reprobación de José María Aznar y de sus ministros de Interior,
Ángel Acebes
; de Exteriores,
Ana Palacio
, y del Portavoz del Gobierno,
Eduardo Zaplana
, en un intento de rebajar la tensión política.
El intento de bajar listones de enfrentamiento fue evidente en la intervención final del portavoz socialista,
Álvaro Cuesta
, que realizó un discurso de 'bajo voltaje', aunque de fuerte contenido emotivo con continuas referencias a las víctimas, obviando los aspectos más duros contenidos en el dictamen de la Comisión. Cuesta intervino después de que lo hiciera el portavoz popular,
Eduardo Zaplana
, quien había realizado un aceradísimo discurso en el que acusó al Gobierno de Rodríguez Zapatero de practicar en torno al 11-M
"un auténtico apagón informativo".
Durísimo fue Zaplana en su intervención, en la que no ahorró adjetivos sobre todo al Partido Socialista y su líder,
Rodríguez Zapatero
, a los que acusó de ser los causantes de todos los males: de
"manipular testigos"
en la Comisión del 11-M, de practicar un
"sectarismo impropio de un presidente y vergonzoso en un demócrata"
al no condenar explícitamente -según ellos- los ataques a las sedes del PP en la jornada electoral del 13 de marzo, de
"atropello a la justicia y a la razón"
por dar
"carpetazo"
a la Comisión de Investigación y de
"torpedearla"
constantemente mientras se mantuvo vigente.
Zaplana resumió en una intervención de unos veinticinco minutos los argumentos ya conocidos del PP en torno a la masacre de Madrid: que no se conocen aún los auténticos culpables, que no se sabe qué conexión puede haber entre ETA y los radicales islamistas, que no sabemos aún quiénes son los 'autores intelectuales' de los atentados y, en fin, que en estas condiciones no se debía haber cerrado la investigación parlamentaria:
"Hoy cierran la Comisión, pero a medida que la verdad vaya apareciendo, esta decisión les pasará factura",
advirtió Zaplana al Grupo Socialista.
De igual manera, aunque Zaplana no cuestionó la victoria electoral socialista del 14 de marzo, sí atacó duramente la política seguida por el Ejecutivo de Zapatero en este último año. En realidad, hizo una exposición desastrosa de la España actual:
"El cambio de Gobierno ha traído, desgraciadamente, un cambio radical en la política antiterrorista que ofrece diálogo"
en vez de luchar contra ETA.
En ese sentido, Zaplana repitió lo que su Grupo viene exponiendo desde hace meses: que la política de Zapatero en el plano antiterrorista
"ha dividido y enfrentado a las asociaciones de víctimas"
, ha roto
"el consenso y la unidad contra el terrorismo expresados en el Pacto por las Libertades"
y está llevando a cabo una nueva política
"que recibe públicamente la felicitación de los terroristas".
Cuesta rebaja tensión
El portavoz socialista, Álvaro Cuesta, no entró en la respuesta a Zaplana, sino que elaboró un discurso medido y de bajo tono en el que la frase más fuerte fue que
"de tanto mentir, algunos ya no recuerdan, no reconocen la verdad"
. Curiosamente, al debate no asistió ningún miembro del Gobierno, salvo los ministros de Justicia y de Interior,
Juan Fernando López Aguilar
y
José Antonio Alonso
, presentes sólo al final.
Cuesta se empeñó en afirmar que
"esta Comisión ha cumplido ya su obligación política"
y que por eso se cierra, pero que la investigación queda en manos de quien debe estar: en los tribunales y en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
"No hemos querido convertir este Parlamento en una feria",
diría el socialista para justificar el cierre de los trabajos.
En respuesta directa a Zaplana, el portavoz del PSOE afirmó que
"nuestro grupo seguirá siendo leal al pacto contra el terrorismo"
, e incluso anunció el compromiso de su grupo de remitir al Parlamento un documento-base que sirva de discusión para llegar a una gran alianza nacional contra el terrorismo.
En esa misma línea de rebaja de la tensión política actuó el portavoz de CiU,
Jordi Jané
, cuyo grupo votó en contra, como el socialista, del voto particular de ERC e IU que pedían la reprobación de Aznar y de algunos de sus ministros. Jané, no obstante, sí puso en evidencia algunas cuestiones contenidas en el dictamen de la Comisión, como que las policías no se cruzaban los datos, el descontrol policial, etcétera, para concluir que
"ETA no es la autora de los atentados del 11-M".
La dureza de los grupos minoritarios
La rebaja de la tensión política no fue el objetivo, sin duda, de los grupos minoritarios de la Cámara: ERC, PNV, IU y todo el Grupo Mixto -Nafarroa Bai, Chunta Aragonesista y BNG- mantuvieron unas intervenciones especialmente duras hacia el PP. Sólo Coalición Canaria se desmarcó de esa dureza, con una intervención suave de Luis Mardones.
Gaspar Llamazares
se cebó en la
"mentira de Estado"
que practicó, según él, el Gabinete de Aznar entre el 11 y el 14 de marzo con un interés electoralista; les acusó de imprevisión, porque no incrementaron las medidas de seguridad interior y exterior peses a las señales de alarma que se habían encendido, y sentenció que, con la entrada en la
"ilegal"
guerra de Irak,
"el Gobierno asumió un riesgo para nuestros ciudadanos que no podía paliar".
El peneuvista
Emilio Olabarría
incidió también en la imprevisión y en la mentira del Gobierno de Aznar, expresó su solidaridad con la presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M,
Pilar Manjón
, y finalizó con un
"no en el nombre de todas las víctimas se pueden cometer las perversiones que en el nombre de las víctimas se han convertido"
, en referencia al PP.
Joan Puig
, de ERC, resaltó que
"el PP despreció una docena de informes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que alertaban de un atentado terrorista"
-principio de la imprevisión del Gobierno-, acusó al Ejecutivo de Aznar de mentir, calificó de
"esperpéntico y trágico"
el descontrol policial y exigió responsabilidades políticas de Aznar y sus ministros, al tiempo que se pidan disculpas a la ONU y a la Unión Europea porque con la 'mentira de que se trataba de ETA'
"puso en peligro la seguridad de Europa".
En esa misma línea fue
Uxue Barkos
, de Nafarroa Bai, y
José Antonio Labordeta
, de la Xunta Aragonesista, para quienes se puede hablar
"neglicencia preventiva de forma partidista".
La exposición inicial corrió a cargo del presidente de la Comisión del 11-M, el canario
Paulino Rivero
, quien sintetizó, a través de unas muy medidas palabras, el contenido de los dictámenes que se sometían al Pleno.
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