Maragall dice que el texto ya es constitucional y admite pequeños cambios


El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, consideró que la propuesta para nuevo Estatut entregada al Congreso no tiene ninguna inconstitucionalidad y admitió que en el trámite de las Cortes sufrirá cambios para corregir las "contradicciones" que puedan existir "o incluso reiteraciones excesivas".

05/10/2005
Diariocrítico/Agencias

En declaraciones a Antena 3 TV, el jefe del Ejecutivo catalán confió en que el trámite en las Cortes Generales terminará con un nuevo Estatut para Cataluña, "retocado pero no en la fundamental". En todo caso, apostando por una mayoría más que sobrada en la votación en Cortes, consideró que el PSOE no tendría votos suficientes si quisiera modificar radicalmente la propuesta aprobada en el Parlamento catalán.

Maragall defendió la inclusión del término nación en el Estatut, indicando que el de nacionalidad que figuraba en la Constitución se ha ido degradando o cambiando de sentido con el paso del tiempo y debe mantenerse una dualidad con las autonomías que son regiones. En este asunto, recordó que el propio Rodríguez Zapatero, antes de ser presidente del Gobierno, ya dijo que no le molestaba en absoluto dicho término.

Preguntado si es innegociable que el Estatut mantenga dicho término de nación, Maragall indicó que siendo todo negociable en esta vida, si tuviera que responder de forma corta a dicha pregunta contestaría que sí es innegociable. Asimismo, explicó que será a partir de ahora en las Cortes donde se "aquilate" el texto recibido y que Cataluña lo que está haciendo es proponer y no imponer.

Negando que con el Estatut se pretenda romper España, y afirmando que Cataluña no puede ni debe autodeterminarse, también aseguró que una vez refrendada la reforma por la sociedad catalana se podrá ver como la reforma "puede tranquilizar las aguas de las Españas durante muchos años".


Solidaridad pero con menos dinero

Por otro lado, reconociendo que debe haber un sistema global de financiación autonómica, defendió la existencia de especificidades y la permanencia de la solidaridad, aunque contribuyendo menos Cataluña y otras CC.AA. como Baleares, y recibiendo otras menos que ahora como Extremadura, argumentando que en los últimos años estas últimas han ido adquiriendo una capacidad económica importante.

Asimismo, indicó que ni Maragall se cargará a Zapatero ni al revés por todo el tema del Estatut, sino que ambos se están cargando de razones para que se entienda que el proyecto iniciado por ambos es el de una España federal, y pidió que no asuste tanto la palabra federalismo.

A su juicio, la uniformidad forzada es peor enemigo que el federalismo, porque acaba siendo un impedimento para la buena convivencia de los pueblos de España. En esa línea, preciso que el Estado autonómico, para ser sólido y proseguir su avance, tiene que "diferenciar", asegurando que Cataluña no se arrogaría ningún privilegio respecto a otros territorios. "No se va a romper España ni nada", sentenció.

Finalmente, no quiso emitir opinión sobre las palabras del Jefe del Estado Mayor de la Defensa sobre la unidad de España, aunque consideró que no debía haber hecho ese tipo de comentarios.

En todo caso, apostó que todo el trabajo concluirá con un nuevo Estatuto y también que Zapatero conseguirá las modificaciones constitucionales propuestas, si el PP no aprovecha "el oleaje" para poner piedras en la rueda del cambio constitucional. "Al final, Zapatero va a tener una mayoría como nunca han visto en ninguna parte", concluyó.

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