Mas, Carod y De Madre abogan porque se respete el Estatut y el término 'nación'

Artur Artur Mas (CiU), Manuela de Madre (PSC) y Josep Lluis Carod Rovira (ERC), los componentes de la delegación catalana que tenía que defender en el Congreso de los Diputados la reforma del Estatut aprobado por el Parlament, han coincidido en sus intervenciones en afirmar que Cataluña es "una Nación" y que España es "una Nación de naciones". Otras coincidencias: que Cataluña viene a Madrid con los brazos tendidos buscando el acuerdo, pero avisando que la reforma remitida a las Cortes Generales es la que quiere Cataluña... y que pudiera ser que los catalanes no entendieran que la propuesta se recortara demasiado. Artur Mas y Carod-Rovira le han recordado, además, a Rodríguez Zapatero que tiene su palabra empeñada en aprobar esta reforma, ya que se ha hecho con el máximo consenso, siguiendo los cauces reglamentarios, teniendo en cuenta la solidaridad interregional y dentro de los límites constitucionales. Risas en la bancada popular ante esa última aseveración.


02/11/2005
Manuel Ángel Menéndez

Había orden en el Grupo Popular de que se cuidaran muy mucho las formas y se evitaran gestos que pudieran ser calificados como ofensivos contra Cataluña, y la orden se cumplió más o menos a rajatabla: no se quería dar la impresión de que la negativa del PP a aceptar la reforma planteada por el Parlament catalán era un acto contra Cataluña en general o contra los catalanes en particular. Lo mismo ocurrió en febrero, cuando Juan José Ibarretxe defnedió en Madrid su famoso plan soberanista.

En la jornada de este miércoles sólo algunas risas afloraron ante determinadas afirmaciones de la socialista Manuela de Madre, que en sus doce minutos de tiempo pronunció un discurso más folklórico y de 'morriña onubense' a lo infantil que político. De hecho, De Madre fue la menos aplaudida por el Pleno del Congreso: si todos los grupos, menos el PP, naturalmente, aplaudieron al convergente Artur Mas y al republicano Carod-Rovira, De Madre no cosechó los aplausos de los diputados del PNV, del BNG y de buena parte del Grupo Mixto, incluyendo a Lasagabaster (EA), Labordeta (Chunta) y Uxúe Barko (Nafarroa Bai).

Mas, un discurso 'recordatorio' al PP

El fuego parlamentario lo inició el convergente Artur Mas, con un discurso que podría calificarse de recordatorio al PP de que ellos, los nacionalistas de CiU, no solamente habían estado siempre trabajando positivamente por la construcción de España ("somos coautores de la Constitución, padres de la misma, y queremos seguir siéndolo en el futuro"), sino que, incluso, habían pactado con los propios populares cuando éstos, en la primera legislatura de Aznar, no tenían mayoría parlamentaria suficiente. Es decir, un recordatorio, a juicio de Mas, de que Cataluña está donde siempre: no por la ruptura de España, pero sí por la pluralidad multinacional. A ellos iba dirigido uno de los mensajes esenciales del discurso de CiU: "Actúen con auténtico sentido de Estado con el Estatuo" y dejen de decir a la gente que "el Estatuto rompe España y presentando a los catalanes como pedigüeños e insolidarios... Esto es falso".

En resumidas cuentas, estos fueron los 'mensajes' de Artur Mas, a lo largo de un discurso bien hilado, moderado en las formas y en el fondo: Cataluña es 'Nación' dentro de esa 'nación de naciones' que es España; es una 'nación' solidaria que quiere seguir siéndolo, pero que para ellos necesita de una financiación adecuada que acabe con los problemas económicos internos que generan desigualdades sociales, y que la reforma que ha llegado a Madrid cumple los requisitos exigidos por Rodríguez Zapatero: se ha hecho con el máximo consenso (casi el 90 % del Parlament) y dentro del cauce constitucional (risas en la bancada popular).

Bajo esas premisas, la conclusión de Mas es evidente: Zapatero debe cumplir con la palabra dada en noviembre de 2003 y aprobar lo que ha llegado hasta Madrid porque "las cartas están sobre la mesa, boca arriba, no hay cartas marcadas. Esto es lo que es". Es más, le ratificó que "usted asume riesgos, pero nosotros también". Era una advertencia ante la intervención posterior del presidente del Gobierno en la que, previsiblemente, Zapatero defenderá 'cambios profundos' en la propuesta catalana "por el interés general".

De Madre: la melancolía de no poder luchar ya contra Franco

La Junta de portavoces, reunida unas horas antes del inicio del debate, había decidido ampliar las intervenciones de los 30 minutos señalados por el Reglamento hasta 40. Así que la mitad de los 13,3 minutos que le correspondieron a la socialista Manuela de Madre, la persona designada por el PSC para defender la propuesta, fueron empleados para sustentar un discurso colorista, preñado de folklore catalano-onubense (De Madre nació en Huelva) y reivindicativo de antiguas batallitas de lucha contra el franquismo, treinta años después de morir el dictador.

No gustó el discurso de De Madre, de cuyo entorno subyacía una idea central: los que voten en contra de debatir la reforma en el Congreso -es decir, el PP- son asimilables a franquistas. Un discurso, pues, oxidado, recordatorio de viejas reliquias y que sólo beneficia a esa parte de España que aún permanece anclada en la idea de viejas glorias imperiales, en añejas patrias de 'una, grande y libre'. De ahí que la idea culminara con un "a mí nadie me echa de España, ya me echaron una vez de mi tierra" (es decir, de cuando su familia tuvo que emigrar, en pleno franquismo, de Huelva a Cataluña).

En la parte menos pretérita del discurso, De Madre sí aludió, como Mas, a la promesa de Rodríguez Zapatero en el Palau Sant Jordi en noviembre de 2003, cierre de la campaña electoral socialista a la Presidencia de la Generalitat: "Presidente Zapatero: nos pidió consenso y constitucionalidad: aquí está". Y, naturalmente, las segunda risotada de la mañana en las filas del Grupo Popular. Ahora bien, De Madre sí reconoció que "quizá" el texto que ha venido del Parlament "pueda ser adecuado a nuvos y má amplios consensos". Es decir, que el PSC deja abierta la posibilidad a determinados retoques por las Cortes Generales. ¿Cuántos? Pues los mismos, al menos, que las enmiendas que presentó el PSC y que fueron rechazadas por sus socios del tripartito en los debate en el Parlament.

Sin embargo, y pese a todo, Manuela de Madre fue muy explícita en un punto fundamental, en la definición de Cataluña, y lo fue tanto como Artur Mas y como luego lo sería Carod-Rovira: "España, y no somos los primeros en decirlo, es una Nación de Naciones". Pero ello no significa romper ("aquí no se rompe nada, no se rompe España... no en nuestro nombre, no en nombre de Cataluña), sino todo lo contrario. De ahí la seria advertencia que le lanzó al PP: "Ni la infamia ni las mentiras podrán nunca contra la fuerza de la razón".

Carod-Rovira recurre a las 'naciones' de Azorín

La idea de 'Nación' para definir a Cataluña -uno de los factores que más han enconado la vida política- estuvo también presente en el discurso del líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, que habló en último lugar -su formación es la que menos diputados tiene de los tres-, desde el inicio de su discurso, pero echando mano nada menos que de lo publicado por Azorín en el diario ABC hace ahora un siglo: "En España existe un Estado y hay varias naciones". Pese a todo, el discurso de Carod estuvo muy medido, firme en sus planteamientos, pero más moderado de lo que se hubiera podido esperar en el republicano catalanista si tenemos en cuenta sus habituales declaraciones. Eso sí, recordando explícitamente, ya sin recurrir a citas de nadie, que "lo digo con claridad, lo diga una ley o lo silencie otra: Cataluña es una Nación" y "no existe ley alguna capaz de prohibir los sentimientos" que tendrían los catalanes a este respecto.

Entre las claves del discurso de Carod destacan algunos puntos fundamentales: primero, que "éste de hoy no es un Estatuto contra nadie", que "no lo es de confrontación, sino de diálogo, porque busca el pacto". Punto importante, porque viene a decir que ERC estaría dispuesta a admitir determinados cambios que puedan introducir las Cortes Generales. O, en definitiva y expresado con sus propias palabras: "Venimos aquí a decirles: vamos a compartir la casa, pero hagámoslo en igualdad de derechos, de deberes".

Segundo, contra los que les llaman insolidarios por el sistema de financiación que prevé la reforma llegada del Parlament: "Hay más pobres hoy en Cataluña que habitantes hay en algunas Comunidades Autónomas".

Tercero, un aviso a los repiten los 'mismos tópicos' de siempre contra Cataluña -lo que llamó "catalanofobia"- que por ese camino no vamos bien y que finalmente debe triunfar el "imperio de la razón" frente a la "amenaza de conflicto". Mensaje claro al PP que le valió a Carod alguna que otra risotada desde aquella bancada.

Y mensaje final para Rodríguez Zapatero: "Sea usted valiente frente a la amenaza y el miedo y cumpla con la palabra dada".

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