· El presidente del Partido Popular
asegura que el texto "está escrito a espaldas
de la Constitución"
· Insinúa que el PP podría presentar enmiendas
al texto pero no apoyarán "ningún remiendo"
· Critica a Zapatero por ceder ante sus
socios nacionalistas para poder sguir gobernando
Como una tromba inició el líder de la oposición,
Mariano Rajoy, su intervención en el pleno del
Congreso sobre la toma en consideración del Estatut
de Cataluña. En contestación al presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien
momentos antes había elogiado el texto marcando
las líneas que, a su juicio, deben de ser modificadas,
Rajoy se preguntó en alto: "¿Sí todo está tan
bien cuál es la razón por la que hay que cambiarlo
todo?", lo que despertó los primeros aplausos
de su grupo que también le despidió con una fuerte
ovación. Dicho esto, Rajoy insistió en su idea
de que no estamos frente a una reforma estatutaria
sino ante un "cambio encubierto de la Constitución",
advirtiendo de que "por muchos parches
que le pongan, la reforma seguirá siendo inconstitucional.
Es como pretender hacerle la permanente a un puercoespín",
dijo gráficamente Rajoy.
02/11/2005
Carmen Moraga (Madrid)
Pese a todo, el líder de la oposición dio a entender,
no sin una calculada ambigüedad, que presentarán
enmiendas cuando llegue el momento. "No vamos
a secundar la aventura del señor Rodríguez Zapatero
y sus socios pero tampoco nos vamos a desentender.
No prestaremos nuestro acuerdo a ningún remedio
pero vamos a estar presentes porque los españoles
tienen derecho a que alguien les cuente la verdad
de lo que allí se haga", adelantó un Rajoy
cuyo discurso se mantuvo muy en la línea ideológica
de las tesis defendidas por la FAES, fundación
que preside el ex presidente del Gobieno José
María Aznar.
La esperada intervención de Mariano Rajoy no
defraudó a su grupo, ni a sus seguidores a quienes
iba dirigido el duro discurso que lanzó una vez
más contra la reforma del Estatut de Cataluña
y contra el que consdeira su verdadero impulsor:
José Luis Rodríguez Zapatero.
Sin embargo, el líder de la oposición se limitó
durante más cuarenta minutos que estuvo subido
en la tribuna, a criticar el contenido del texto
pero sin profundizar en ningún punto concreto
manteniendo únicamente sus conocidas tesis - muy
en la línea ideológica de la FAES, fundación que
preside Aznar- de que es "inconstitucional"
y no se trata de una reforma estatutaria sino
un auténtico cambio de la Carga Magna aprobada
en 1978 por todos los españoles.
Llamarlo reforma del estatuto de Autonomía para
rajoy "no pasa de ser un eufemismo capcioso"
Con su habitual tono educado pero contundente
y despues de dejar claro que nunca ha estado de
acuerdo ni lo estará con "quienes boicotean
los productos catalanes", el líder del PP
pidió a la Cámara que no tome en consideración
el texto que patrocina el presidente del Gobienro
porque, entre otras muchas cosas, "está escrito
a espaldas de la Constitución, sobrepasa con creces
las competencias asignadas a los parlamentos autonómicos"
y toda su trámitación, en sí misma, ha sido un
"fraude".
Rajoy reprochó al presidente Zapatero el haber
dejado que el texto aprobado por el Parlamento
de Cataluña llegara a Las Cortes "a sabienda"
de que era inconstitucional, y ahora "pretende
quitar importancia a este desaguisado alegando
que tiene remedio", anunciano parches" e "incontables
retoques" para que puede parecer un estatuto
de autonomía, extremo del que él "duda".
Como no le ve otra salida Rajoy consideró que
lo más razonavble es que el texto vuelva a quienes
lo redactaron para que lo corrijan "de acuerdo
con la ley", tal como ocurrió con el Plan
Ibarretxe que no logró pasar el trámite que este
miercoles logrará, sin emabargo, el Estatut. "¿Por
qué debe admitirse el del señor Maragall?", se
preguntó Rajoy provocando aplausos y gestos de
asentimiento en la bancada del PP y de desaprobación
en los escaños del PNV.
La respuesta la ofreció él mismo. Porque si no
logra sacar adelante el Estatut "no puede usted
gobernar señor Zapatero. Así de sencillo".
Es más, a su entender, la diferencia entre aquella
ocasión y esta es que ahora debe pagar un "precio"
a sus socios - ERC e IU-IC- para que los Presupuestos
Generales del Estado sean aprobados y le permitan
seguir en el poder. Tras extenderse largamente
sobre la inconstitucionalidad de la reforma, Rajoy
sostuvo que por muchos "parches y retoques" que
intente ponerle Zapatero al Estatut este seguirá
igsiendo contrario a la Constitución. "Esto
es como pretender hacerle la permanente a un puercosespín",
sentenció irónico.
El concepto de nación
Una de las explicaciones que aportó se refirió
al concepto de 'nación' que recoje el preámbulo
y de soberanía que se atribuye a Cataluña,
"un supuesto falso y un error" y "no he
oído que el señor Zapatero lo rechace", lamentó.
A su entender, el único poder y la única soberanía
"emana del pueblo español constituido en nación.
En eso consiste la soberanía nacional", frase
que fue acogida con una autentica ovación por
los diputados populares. Finalmente, el líder
de la oposición alertó de los planes que "a
escondidas" pretende hacer el presidente del
Gobierno para pactar con los demás grupos las
enmiendas al Estatut con la intención de elaborar
un "producto elástico, flexible, impreciso
ambiguo que permita soslayra la Constitución".
Una maniobra que ya se está haciendo con HB en
el País Vasco, segun el líder del PP. Casi al
final de su dicurso Rajoy marcó los tres mínimos
para que el PP puediera contemplar el diaólogo:
Devolver el texto a sus autores; tramitar el texto
como una reforma constitucional y respetar el
principio de consenso sobre los cambios estatutarios
tal y como él le propuso a Zapatero cuando acudió
a La Moncloa y el presidente aceptó "para más
tarde dar marcha atrás". En este sentido,
y en tono dramático, Rajoy recordó que de efectuarse
este cambio sin el PP sería "la primera vez
que un Estauto de Autonmía se apruebe de espaldas
al consenso constitucional".
Por todo ello, el líder del PP dejó claro, o
mejor dicho, adelantó con calculada ambigüedad,
que su grupo no va a "secundar la aventura"
de Zapatero "y sus socios", pero "tampoco
vamos a desentendernos. Reclamaremos el respeto
a la Constitución. No prestaremos nuestro acuerdo
a ningún reminedo. Vigilaremos cada paso que se
dé e informaremos a los españoles de lo que ocurra.
Vamos a estar presentes porque los españoles tienen
derecho a que alguine les cuente la verdad de
lo que allí se haga", terminó Rajoy dejando
en la nebulosa la posibilidad de presentar enmiendas
al texto.
Esta frase y su apelación a la responsabilidad
de cada uno en el futuro, puso el broche final
a su intervención que fue despediada con una prolongada
ovación con toda la bancada del PP puesta en pie,
gesto que Rajoy agradeció con un saludio a sus
compañeros desde su escaño.