Maragall compromete a Cataluña con las reformas de ZP para una España plural

- Dice que el Estatut no sirve de nada si sólo reconoce la identidad nacional
- Vuelve a definir a España como "nación de naciones"
- Estaría encantado de trasladar Senado y Congreso a Toledo y Zaragoza


El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, comprometió el apoyo de Cataluña con las reformas impulsadas por el Gobierno de Zapatero, a quien le reconoció la "determinación y el coraje político" necesario para "recuperar y ampliar" el espíritu que presidió la redacción de la Constitución. Según Maragall, el Gobierno del PSOE ha propiciado un "salto cualitativo extraordinario" en el "clima de diálogo y entendimiento entre los pueblos de España", lo que le llevó a concluir que "hoy la España pural está más próxima y es más posible".

07/11/2005
Diariocrítico/Agencias

Maragall fue el primer presidente de comunidad autónoma que intervino en el Debate sobre el Estado de las Autonomías y aunque pudo hacer su discurso íntegramente en catalán apostó por intercalar pasajes en castellano, lo que provocó algún recelo entre senadores de ERC y CiU.

En su discurso, de poco más de veinte minutos, Maragall agradeció a Zapatero, "expresamente" y en nombre de Cataluña sus esfuerzos y recordó que Cataluña "sabe que estas cosas no son fáciles, pero también sabe que usted y su Gobierno están determinados a seguir la senda de la España plural". "Usted ha sido consecuente y Cataluña será consecuente", subrayó.

El presidente catalán, que rehuyó cualquier referencia al Estatut y al debate de toma en consideración de la pasada semana en el Congreso, sí se manifestó "dispuesto a asumir la parte de responsabilidad" que le correspondiera "si las explicaciones de lo que Cataluña propone en el escenario de la España plural no han sido suficientes".

En este sentido, Maragall reiteró su "compromiso para seguir en el empeño" y explicar "pausadamente" las propuestas de Cataluña, "aportando razón y no crispación", "tantas veces como sea necesario" al tiempo que anunció que "escucharemos las opiniones distintas y las propuestas de otros territorios". Según Maragall, el Estatut "no sirve de nada si sólo reafirma identidad nacional de Cataluña" y "no es una herramientoa útil para gobernar mejor". Además, sostuvo que "el entendimiento entre los pueblos de España no sólo es posible", sino que es "vital".

España plural irreversible

Maragall añadió que la España representada en el Senado por los presidentes autónomicos, "la España plural", adquirirá "una mayor solidez y se habrá convertido en un modelo "irreversible" y "admirado en todo el mundo". Así, Maragall se proclamó "más catalán y más español" que nunca y recordó que el pasado miércoles, una vez el proyecto de Estatut se admitió a trámite, pudo brindar "por Cataluña y por esta España".

En su discurso, Maragall valoró "positivamente" las propuestas lanzadas por Zapatero en su intervención de apertura del debate y garantizó el compromiso de Cataluña en el desarrollo de las ideas apuntadas por el presidente del Gobierno. Así, se refirió al marco competencial para admitir su consolidación, pero también denunció una "interpretación limitadora" del mismo e, incluso, sin la dotación de recursos suficientes, hasta el punto de "sospechar" que se traspasó la sanidad de forma generalizada "pensando más en transferir un problema de Estado, el déficit", que en la gestión.

Sobre las relaciones de coordinación y cooperación, Maragall se manifestó partidario de avanzar en la descentralización de competencias de las autonomías hacia la administración local y celebró la "buena dirección" que ha tomado la propuesta de reforma del Senado para convertirlo en verdadara cámara territorial. Respecto a la participación de las CCAA en las instituciones europeas, Maragall celebró la participación de consejeros en las delegaciones ministeriales.

En materia de financiación, Maragall admitió que las reformas parciales "han permitido avanzar" y se limitó a lamentar la "congelación" de la financiación del sector local sin entrar en más detalles sobre el modelo financiero de las autonomías.

Maragall rememoró los debates de las autonomías de 1994 y 1997 con Felipe González y José María Aznar como presidentes, respectivamente, y recordó que en ambos casos los objetivos eran similares, tanto a la hora de consolidar el marco competencial como en materia de financiación. Entonces, recordó, el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, manifestó su preocupación por el respeto de la singularidad política de Cataluña y denunció la "homogeneización autonómica y la financiación insatisfactoria".

Según Maragall, diez años después ha habido "avances importantes, pero hay problemas que persisten". No obstante, destacó que con Zapatero en La Moncloa "se ha avanzado en los hechos" y el presidente de la Generalitat actual "no viene a presentar un memorial de agravios o demandas al presidente".


Nuevo equilibriio en la 'nación de naciones'

Aún así, quiso recordar que "la experiencia histórica" demuestra que "el progreso de la libertad de Cataluña ha ido siempre asociado al progreso de la democracia española", desde la Segunda República y tras la aprobación de Constitución de 1978. "Queremos que siga siendo así", dijo Maragall, quien pidió buscar "un nuevo equilibrio" que supere la "erosión" y "distorsión" del espíritu de la Constitución que, a su juicio, se ha perpetrado en los últimos años pese al "éxito" que supone el Estado de las autonomías.

Maragall también tuvo un reconocimiento para el papel "crucial" de la Corona, "efectivo y discreto", como "garante de la unión de los pueblos que forman la nación de naciones que es España" y gracias al que "nos podemos plantear la adecuación a las nuevas realidades, porque existen y porque tenemos la madurez requerida para afrontarlas y asumirlas".

Abogó por reforzar el concepto de inmigración y trabajar en el marco de la integración de la inmigración, así como en la planificación de las infraestructuras en el marco de las euroregiones, que situó lejos de "evocaciones de viejas estructuras históricas", sino en el marco de la "voluntad de dar mejor servicio y favorecer el desarrollo económico".

También aplaudió la disponibilidad del Gobierno de Zapatero a descentralizar sus reuniones y cumbres extranjeras, hasta comentar que el traslado del Congreso a Toledo o del Senado a Zaragoza, por ejemplo, le dejarían "encantado". Maragall incluso citó como ejemplos el caso alemán o el binomio Nueva York-Washington en Estados Unidos, "típico de países federales".

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