ZP augura que el PP puede partirse en tres como le pasó a Coalición Democrática en 1979
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Reitera que el Estatuto de Cataluña será plenamente constitucional
La derecha no apoyó el Estatuto de Cataluña en el consenso conseguido en 1979
"y Coalición Democrática en aquel momento se partió en tres"
. Aviso con carácter retroactivo el que Zapatero dirigió a los dirigentes del PP -herederos de la AP que conformó la Coalición Democrática- en la intervención con la que puso el broche a la primera jornada del Debate sobre el Estado de las Autonomías. Esa intervención final la aprovechó el presidente para explicar dos aspectos fundamentales que no incluyó en su discurso inicial: que el Estatuto de Cataluña
"responderá a los principios, valores y la letra de la Constitución Española de 1978"
y para dejar fuera, de hecho, al PP en Cataluña y Euskadi si Rajoy y los suyos no advierten la singularidad político-social de esas dos regiones, como ocurrió en 1979.
07/11/2005
Manuel Ángel Menéndez (Madrid)
Singular intervención la de
Rodríguez Zapatero
cerrando la primera jornada del Debate sobre el Estado de las Autonomías. Gesto cansado en la cara después de ocho horas de debate, pero dureza en la mirada y en la voz para responder a la crítica que, en bloque, le habían lanzado las comunidades gobernadas por el PP que han intervenido a lo largo de esta primera jornada. Y, con supuesta intención didáctica, dedicar un sutil lanzada al partido que preside
Mariano Rajoy
: les vino a decir que no hay problemas en que socialistas y populares lleguen a consensos con facilidad en cualquier comunidad española, incluyendo la canaria, pero que hay que tener conocimiento histórico y sentido de la realidad para comprender que Cataluña y Euskadi son diferentes, con partidos políticos diferentes, especificaos, y que necesitan, por tanto, instrumentos y negociaciones particulares.
Zapatero lanzó, en realidad, varios avisos. El primero, en la frente del PP: que las reformas estatutarias son necesarias, que van a salir adelante y que
"van a mejorar el Estado autonómico"
. La segunda, en la frente de Rajoy: que todas esas reformas lo serán
"en cumplimiento del programa electoral del partido que obtuvo la mayoría en las elecciones de marzo de 2004"
-lo arrojó como un dardo sobre los presidentes de comunidades regidas por los populares- y que la obligación
"es cumplir sus compromisos y así lo vamos a hacer".
La tercera, que en Cataluña y en Euskadi la representación política es muy distinta a la del resto del país: si en las demás comunidades puede gobernar de forma indistinta y/o alternativa el PP o el PSOE alternándose, en Cataluña y País Vasco hay fuerzas políticas como CiU, que formó parte del consenso constitucional, o como el PNV, que aunque no estuvo en el consenso constitucional sí estuvo en el consenso estatutario de 1979 que daría lugar al Estatuto de Guernica, que o bien gobiernan o han gobernado en sus respectivos territorios.
Vamos, que fue como decirles que el PP no dejará de ser minoritario en ambas comunidades y que deberían tener la suficiente altura de miras y el suficiente conocimiento histórico como para saber: uno, que el
"mapa político de Cataluña y País Vasco es distinto al mapa político del país"
, y dos, que ahora hay un debate singular porque es la primera vez que se reforma el Estatuto de Cataluña, que fue fruto de un amplio consenso entre la Asamblea de Parlamentarios de Cataluña y el Congreso de los Diputados en 1979. Recordando, eso sí, desde el mejor de los 'talantes optimistas' que
"siempre se ha producido un proceso de diálogo, de negociación y de acuerdo"
en la financiación concreta de esa concreta comunidad.
De ahí que Zapatero insistiera nuevamente en que
"el Estatuto de Cataluña responderá a los principios, valores y la letra de la constitución española de 1978 y responderá a la voluntad legítima de autogobierno que quiere Cataluña y que ha expresado su parlamento con un consenso amplísimo".
En otro orden de cosas, calificó Zapatero de
"paradójico" l
o que en esta primera jornada se ha dicho sobre la reforma del Senado por algunos presidentes autonómicos -entre otros, por Camps, aunque no lo citó expresamente en este punto-, porque los aspectos concretos a los que se han referido, como planes nacionales de carreteras, por ejemplo, se debatirían en ese Senado reformado. O como la estrategia del agua, por poner otro ejemplo, que sería discutida por todos los presidentes autonómicos, y desde luego por los de las comunidades afectadas. Y en este punto, un agrio reproche al presidente murciano, al que dijo que
"ha hablado mucho del agua, pero que ha escuchado poco al presidente de Castilla-La Mancha y al de Aragón, porque no ha estado durante su intervención".
Es verdad que Valcárcel se había ausentado de la sala, pero ese reproche que le dirigió Zapatero tuvo contestación del murciano, a quien el presidente del Senado, Javier Rojo, le dio la palabra por alusiones. Con buen humor -¿talante, quizá?-, Valcárcel le reprochó el haber prolongado artificialmente el debate para
"salir en televisión".
Efectivamente, la intervención final de Zapatero había coincidido con entradas en directo por los diferentes telediarios. Algo muy medido en Moncloa, no cabe duda.
En fin, que no fue la única andanada que Zapatero lanzó contra algunos intervinientes - del PP, es de suponer-, a los que acusó de creer que
"estaban más en el Debate del Estado de la Nación que en el de las Autonomías"
. Se trataba de un ácido reproche muy reído por las filas socialistas, porque añadió Zapatero que
"es un buen modelo para entrenarse, porque a lo mejor tenga alguna práctica en el futuro"
. Es fácil intuir la ironía: la posible voladura de
Mariano Rajoy
.
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