Cumbre multilateral en Barcelona para salvar la reforma del Estatut catalán


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La reunión será en el Parlament a las 10:30, se considera por las partes como "técnica"y a ella no asistirá Miguel Ángel Fernández Ordóñez
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Moraleda señaló que será Rubalcaba "el que lleve las negociaciones" y descartó la presencia de Zapatero en la reunión de este jueves

La reforma del Estatut de Cataluña se pone al rojo vivo, tanto que el PSOE ha tenido que admitir la celebración de una reunión multilateral para intentar llegar a un acuerdo antes de final de año. Será mañana y tendrá lugar en Barcelona, según han confirmado el conseller Joan Saura y el portavoz de CiU en el Congreso, Durán i Lleida. Se ha pedido que a esa reunión asista el presidente Rodríguez Zapatero, pero tal extremo ha sido rechazado en principio por el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda. Durán, por su parte, no descarta que pueda haber acuerdo, pero se ha visto "sorprendido" por la "dureza" de las enmiendas presentadas por el PSOE.

28/12/2005
M. Á. M./Diariocrítico

En una rueda de prensa en Barcelona, el portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, Josep Antoni Duran i Lleida, ha considerado que las enmiendas del PSOE al Estatuto de Cataluña son un punto de partida para alcanzar un acuerdo, al tiempo que confirmaba que mañana tendrá lugar en Barcelona una reunión multilateral entre el Gobierno central y los partidos catalanes para constatar los puntos de encuentro alcanzados hasta ahora en las negociaciones.

No obstante Duran i Lleida expresó igualmente la "sorpresa" de su grupo ante "la dureza de algunos aspectos de las enmiendas del PSOE" al proyecto de Estatut, por lo que aseguró que el pacto para aprobar la reforma "es más difícil hoy que antes". Son las cosas de la política: hay punto de partida, pero el acuerdo está difícil, según la visión de CiU. Y es que Duran cree que, "bajo una capa de apertura y transacción", las enmiendas del PSOE "disfrazan" planteamientos "mucho más cerrados" de lo que aparentan, lo que origina que "en muy pocas páginas ha modificado muchos aspectos" del proyecto catalán.

Ahora bien, pese a todo, parece que hay "acuerdos parciales" alcanzados en las negociaciones bilaterales respecto a "la organización de la Generalitat" o sobre "aspectos de las competencias, como la definición" de la tipología competencial. Son avances, pero no suficientes, según Durán, puesto que están pendientes de "un acuerdo global" que depende más "de apartados esenciales" como la financiación. Ése es -sigue siendo- el auténtico caballo de batalla en toda esta durísima pelea.

Y en este marco es en el que mañana se va a celebrar en Barcelona una reunión multilateral entre el Gobierno y los partidos catalanes, una reunión multitudinaria pedida por ERC e ICV-IU y a la que se oponían el PSOE y CiU. Una reunión, también, en la que los catalanistas querrían ver presidiéndola al jefe del Ejecutivo, Rodríguez Zapatero. Este deseo no se verá cumplido, al menos por el momento, según ha confirmado el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda.

Moraleda: "Será Rubalcaba el que lleve las negociaciones"

Moraleda quiso dejar claro que "la agenda del presidente es patrimonio suyo y al día de hoy no tiene previsto ninguna reunión con los partidos catalanes". En este sentido, explicó que, desde que entró el Estatuto en las Cortes, "se generaron en residencia parlamentaria unos ámbitos de negociación que son los que se están produciendo desde entonces". "Esto no ha cambiado y las reuniones que se han producido ahora y las que se van a producir estos días van a seguir teniendo el mismo esquema", apuntó.

Por ello, dejó claro que mientras la discusión esté en sede parlamentaria, "será el portavoz del Grupo Socialista el que lleve dichas negociaciones". "El señor Rubalcaba va a continuar estos días trabajando intensamente para la consecución del acuerdo y también el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, una representación del Gobierno pero relacionada con sede parlamentaria, está también desarrollando reuniones y va a seguir teniéndolas con los distintos partidos políticos catalanes para afianzar la posibilidad de llegar a un acuerdo", apostilló.

En cualquier caso, la reunión de este jueves nace devaluada, ya que Durán considera que la misma "no será definitiva ni esencial", aunque sí "puede constatar que en algunos puntos concretos estamos todos de acuerdo".

'Cumbre' no definitiva

En este sentido, fuentes parlamentarias han precisado precisaron que la reunión se celebrará en el Parlament de Cataluña a partir de las 10.30 horas y que se considera por las partes como "técnica". El escenario elegido es la Sala de Mesa de la Cámara catalana, donde se celebraron todas las reuniones de la ponencia redactora del proyecto de Estatut durante 18 meses de trabajos parlamentarios.

La delegación del Gobierno y el PSOE estará integrada por el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Francisco Caamaño y el portavoz del PSOE en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba. El PSC estará representado por su portavoz, Miquel Iceta. En un principio se había decidido que acudiera también el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Angel Fernández Ordóñez, pero posteriormente se optó por que no acudiera.

Por parte de ERC, acudirán Joan Ridao, Joan Tardà y Antoni Soy, mientras que por ICV-EA los asistentes serán Joan Boada y Jaume Bosch. Según fuentes conocedoras de la negociación, durante todo el día de este miércoles se han sucedido los contactos telefónicos entre las delegaciones negociadoras para intentar que del encuentro de se pueda evidenciar algún tipo de acuerdo. Entre los protagonistas de estos contactos telefónicos se encuentra el ministro de Economía, Pedro Solbes.

La reunión fue pedida más o menos formalmente el martes por el conseller en cap de la Generalitat, Josep Bargalló, al propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, e, incluso, que acudiera él mismo. Una 'cumbre', en fin, que surge con mucho escepticismo sobre sus resultados finales. Se mantienen las gravísimas diferencias en materia de financiación, ya que el Gobierno continúa enrocado en la propuesta ya conocida de Solbes.

Fase decisiva de la negociación

Fernando Moraleda no ha querido responder a la petición del PP de negociar las enmiendas al proyecto de reforma del Estatuto catalán, y dijo que Rajoy no tiene "credibilidad" porque es "prisionero de sus palabras" y dice que es difícil creer a alguien cuando te tiende una mano y con la otra te está empujando. Moraleda reconoció que, en estos momentos, se está en una "fase decisiva" en la negociación del Estatut, por lo que pidió "calma y sosiego" y expresó la voluntad del Ejecutivo de "alcanzar un acuerdo".

Argumentó, en este sentido, que "la precipitación no es buena consejera". Tras este preámbulo, pasó a criticar a Mariano Rajoy, después de que el PP presentara enmiendas al proyecto de reforma del Estatuto catalán. Así, apuntó que "el valor de la palabra es lo más importante" y que en la política parlamentaria, "la palabra es la que determina el buen y el mal político". En este contexto, recordó que el dirigente popular decía el 2 de noviembre que "el grupo popular, en coherencia con todo lo dicho (el debate del Estatuto), no está dispuesto a servir de coartada en este fraude, ni a legitimar la ilegalidad".

Tras recordar estas palabras del presidente del PP, se preguntó si "¿la presentación de las enmiendas por parte del PP supone estar dispuesto a dar coartada, en esta ocasión, al fraude o a legitimar la ilegalidad?". Su respuesta fue: "por supuesto que no, no puede entenderse de esa manera, al revés, debe entenderse como la normalidad democrática en un estado avanzado que, mediante la práctica del acuerdo, avanza". Al ser preguntado si el Gobierno va a hacer algún gesto hacia el PP en la negociación del Estatuto, se limitó a afirmar que "en democracia no hacen falta gestos, sino voluntad decidida para conseguir acuerdo y, sobre todo, una actitud coherente entre lo que se dice y lo que se hace".

El acuerdo puede esperar hasta febrero

Por otro lado y 'calentando' la 'cumbre' de este jueves, el conseller de Relaciones Institucionales y Participación, Joan Saura, salió a la palestra para atribuir la falta de acuerdos concretos sobre el proyecto de Estatut a la estrategia negociadora bilateral, que consideró "estéril", y al inmovilismo del PSOE tras dos semanas de contactos con los partidos catalanes. Según Saura, tras la presentación de enmiendas por parte del PSOE se cierra una etapa, declarando así la "defunción" de la negociación bilateral, y urge entrar en una dinámica de reuniones multilaterales que sea "más fructífera".

Saura había convocado una rueda de prensa en el Palau de la Generalitat para hacer balance de las enmiendas presentadas por PSOE y PP al proyecto de Estatut, un balance que cabe en una sola palabra: "Decepción" del Gobierno catalán por la inexistencia de resultados de las negociaciones llevadas a cabo hasta ahora.

Al igual que Durán, Saura prácticamente descartó que haya un acuerdo de bases antes de acabar el año, aunque apuntó que la reunión multilateral que se está preparando para mañana en Barcelona debería servir para "concretar los puntos donde es posible un acuerdo". Según el conseller, "somos conscientes de que en 48 horas no se puede cerrar un acuerdo" pero sí "ir cerrando temas". ¿Cuáles?, pues, obviando los aspectos más espinosos, como la materia financiera, debería servir para dar por cerradas materias como el Título de Instituciones, donde las diferencias entre el cuatripartito y el Gobierno central son escasas, o incluso el Título de Derechos y Deberes, además de artículos concretos.

Ahora bien, Saura ha ofrecido algunas claves a tener en cuenta, como que "el problema no es el PSC", que participa de la delegación negociadora gubernamental, "sino el PSOE y el sistema de negociación". O, lo que es lo mismo, que en el propio seno socialista existen múltiples desacuerdos, y si los socialistas andan dispersos, difícil será poner de acuerdo a cuatro partidos.

En fin, que tanto Saura como Durán si advierten que queda un mes de negociación antes de llegar a la Comisión Constitucional. Es decir, que no hace falta que se cierre todo deprisa y corriendo de aquí a final de año. Ahora bien, Durán insiste: el texto no debería ser remitido a la Comisión si previamente no hubiera acuerdo a principios de febrero.


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