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El secretario general de CiU, Josep Antoni Duran
Lleida, aseguró que el presidente de la Generalitat,
Pasqual Maragall, ha sido "el gran ausente" en
las negociaciones del Estatut y que ha tenido una
"actitud poco afortunada". Incluso, según
Duran, se podría contar al presidente catalán
"entre los adversarios" del texto salido del
Parlament, "aunque no lo sea".
22/01/2006
Diariocrítico/Agencias
En una entrevista en la emisora Catalunya Informació
el portavoz nacionalista en el Congreso aseguró
que "cada intervención pública" de Maragall
"ha estado a punto de hacer fracasar el acuerdo".
En cambio, el líder democristiano valoró positivamente
la actitud del presidente del Gobierno central,
José Luis Rodríguez Zapatero, ya que "la
presión del PP hacía muy difícil dar pasos políticos
en dirección favorable a las justas reivindicaciones
de Cataluña".
Duran explicó que el acuerdo "no satisface las
aspiraciones nacionales de Cataluña", ya que
no recoge íntegramente las formuladas en el texto
propuesto por el Parlament. Sin embargo, consideró
que el nuevo texto podrá servir para los próximos
30 años. El dirigente nacionalista señaló que "todas
las fuerzas políticas han aportado" algo al
acuerdo, por lo que todos los partidos se tendrían
que sentir contentos.
Duran Lleida señaló también que la negociación en
la Comisión Constitucional será "dura", ya
que el PP "pondrá resistencia a todos y cada
uno de los puntos del Estatut" e "irá diciendo
que Zapatero ha vendido España a Cataluña y que
España se desintegra".
Acuerdos
Respecto a los puntos más discutidos, Duran aseguró
que "Cataluña es una nación lo diga o no el preámbulo".
Aunque hubiera preferido que este reconocimiento
estuviera en el articulado, reconoció que al PSOE
"le hubiera gustado que no pusiera nada",
por lo que se dio por satisfecho.
Sobre la financiación, el nuevo Estatut introduce
"criterios de definición de solidaridad que suponen
'de facto' un cambio en el sistema". Además,
el nuevo sistema reconoce el déficit de inversiones
del Estado en Cataluña, que se pagará en siete años,
y se garantizan las inversiones del Estado en función
del PIB.
En cuanto a la fijación de la solidaridad, Duran
explicó que sólo se podrán financiar con solidaridad
"servicios básicos" y se tiene en cuenta
la capacidad fiscal y de la renta de Cataluña. Sin
embargo, el dirigente de CiU no quiso concretar
cuánto dinero más supondrá para Cataluña este nuevo
modelo porque esto "añadiría dificultades".
Además, recordó que todavía quedan pendientes algunos
puntos como infraestructuras o educación y que el
texto definitivo tiene que ser aprobado por las
Cortes y por el pueblo de Cataluña en referéndum.
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