La Convención del PP se abre con 'el Aznarazo'
Aznar acusa a Zapatero de "
mendigar una tregua"
mientras ETA le humilla
- "Mienten y nos insultan cuando dicen que no queremos el fin del terrorismo"
-
"En 1996 yo corté todo tipo de canales de comunicación con el entorno de los terroristas"
-
"Sólo se fue [a Suiza] a una cosa: a comprobar si estaban o no dispuestos a rendirse"
José María Aznar ha abierto la Convención del PP con un discurso atronador, tormentoso y atormentado que ha girado en su idea de la unidad de España frente a la 'balcanización' que ofrecen los nacionalismos y en su convicción de que a los terroristas se les derrota, nunca se negocia con ellos. Un discurso que ha tenido mucho de auto-justificativo frente a la acusación que le formulan de haber negociado con ETA en Suiza en 1998. Ha sido la suya una intervención larga con fuerte dosis de revival de su pasado como presidente, pero poniéndolo como ejemplo para afrontar el futuro. Al final, el aviso a Zapatero:
"No queremos convertirnos en un país fragmentado, ingobernable o, a medio plazo, balcanizado"
. Y otra frase para levantar aplausos de las masas:
"Ya estamos listos para ganar las próximas elecciones generales".
03/03/2006
Manuel Ángel Menéndez (Madrid)
La intervención
de
José María Aznar
era el plato fuerte de la apertura de la 'Convención populares_06' iniciada este viernes en Madrid como
revitalización
de la figura de
Mariano Rajoy
como líder indiscutible del PP, pero también como pistoletazo de salida para las elecciones autonómicas y municipales del próximo año. La puesta en escena fue espectacular y hasta el juego de luces, alternando azules con sombras, jugaba para exaltar la figura del ex presidente del Gobierno. Aznar fue escuchado en un impresionante silencio, sólo roto en algunas ocasiones por fuertes y cerradas ovaciones. Aznar sabía lo que su público quería, y eso fue lo que le ofreció.
Hubo un evidente tono de rencor en el largo discurso del presidente de Honor del PP y presidente de la FAES a lo largo de toda su intervención, cuyo núcleo central estuvo en defenderse de las acusaciones de que él mismo negoció con ETA en 1998. "
En septiembre de 1998 los terroristas pactaron una tregua, pero no con el Gobierno, sino con los nacionalistas"
del PNV. La primera en la frente, para recalcar que
"en 1996 yo corté todo tipo de canales de comunicación el entorno de los terroristas. Ni tomas de temperatura, ni mediadores, ni recados. El único mensaje era este: vamos a por vosotros, vamos a combatiros hasta derrotaros"·.
La intervención de Aznar fue más dirigida en éste y otros puntos a Rodríguez Zapatero que a su propia militancia -
"me encuentro desentrenado en este tipo de actos y, además, no pienso entrenarme"
, les llegó a decir- para recordarle en un tono de súbita dureza que
"el Estado nunca estuvo en tregua"
con ETA mientras él gobernó, que
"nunca hubo negociación, y menos de carácter político"
y que a Suiza
"sólo se fue a una cosa: a comprobar si estaban [los etarras] dispuestos a rendirse. Y como no sólo no estaban dispuestos a rendirse, sino que lo que querían era negociar condiciones y contrapartidas políticas, los terroristas volvieron a sus métodos: matar, amenazar, extorsionar".
Algo muy contrario a lo que estaría haciendo el Gobierno socialista:
"Mendigar una tregua a los terroristas, hasta el punto de que es la banda la que les está humillando"
. Y mensaje con retruécano:
"De lo que se habla es de que se acabe la violencia. Y no es lo mismo [que lo que hizo el PP en Suiza]. Con la violencia es fácil acabar. Basta dar a los terroristas lo que durante 35 años han reclamado con las armas en la mano. Así se acaba la violencia. Pero también se acaba la libertad, la democracia y la propia España. Y ésa es la diferencia entre el anterior Gobierno y el actual".
Y una frase terrible para las hemerotecas:
"No ha sido el PP quien ha menospreciado a las víctimas y a las asociaciones que mayoritariamente las representan, ni quien les ha dado a entender que tendrán que aguantarse. Ni tampoco hemos sido nosotros quienes hemos hablado de que las víctimas sean un bando en pie de igualdad con el de los asesinos"
. Tampoco es el PP, y sí el PSOE, según Aznar, quien quiere ver "
a la rama política de los terroristas en los escaños y en las instituciones",
pero sí es el PP, y no el PSOE, según Aznar,
"el partido que propuso y sacó adelante, a pulso, la ilegalización de Batasuna dentro y fuera de España".
Las claves del discurso
Realmente, Aznar estructuró su discurso en unos puntos muy concretos y expuestos de forma lineal, sencilla pero muy precisa. El primer punto era la constatación de que él, Aznar, no iba a volver a la primera línea de fuego política y que el líder del PP se llama Mariano Rajoy. Que el Aznar ex presidente vive muy feliz de dar conferencias
"en inglés"
por el mundo y que lo único que pretende es aportar su 'magnífico' pasado como gestor de España para el futuro de Rajoy y del PP.
Segunda clave: el recuerdo a lo durísimo que fue la prueba de perder las elecciones generales de marzo de 2004, pero
"os felicito porque supimos perder"
. O, lo que es lo mismo, el problema es de otros, que no habrían sabido ganar. Ahora bien, tras el lamento y la felicitación, los ánimos al público que le escuchaba enfrascado:
"Han pasado sólo dos años y ya estamos listos para ganar las elecciones",
entre otras cosas porque Rajoy tiene el aval
"de credibilidad y de fiabilidad"
de ocho años de gobierno popular.
Tercera clave, con acento de justificación: en 1996, con la llegada del PP al poder, él, Aznar, pudo pactar con los nacionalistas vascos y catalanes
"porque no intentamos engañar a nadie… lo que dijimos que no se reformaría, y no se reformó, eran la Constitución y los Estatutos de Autonomía"
. Es decir, que
"unos pactamos para hacer más fuerte España y otros han pactado a costa de hacer más débil España"
. Y una importante 'subclave': que en España no ha cambiado la fuerza electoral de los grupos nacionalistas, que sigue siendo la misma, sino
"la actitud del partido que ocupa el gobierno".
Importante, como decimos, razonamiento electoral.
Cuarta clave, la justificación de que en materia exterior hay que lograr que a España la respeten, aunque no la quieran: "
De lo que se trata no es de ir de simpático por el mundo, sino de que te respeten"
, porque
"no podemos pretender ser un país serio en el exterior si el Gobierno duda de la existencia de España como nación, si perdemos la confianza de nuestros aliados y el respeto de los adversarios".
La quinta y sexta claves, son evidentes: la necesidad del fortalecimiento de España como nación, frente a los que quieren
"convertirnos en un país fragmentado, ingobernable o, a medio plazo, balcanizado".
Por eso alertó a los suyos de que
"no hay Nación, ni Estado que sobreviva a un proceso como el que está viviendo España"
. Frente a eso, sólo queda la solución del
"centro reformista. La opción moderada y liberal que cree firmemente en los valores"
. La opción a la que animó a Rajoy a que siga.
La España de los valores
Curiosamente, la
"España de los valores"
fue casi el eje central de la intervención inmediatamente anterior a la de Aznar en esta fastuosa apertura de Conferencia: la del presidente fundador,
Manuel Fraga
. Sin la energía que tuviera antes -los años no perdonan-, el ex presidente de la Xunta aún levantó aclamaciones incluso cuando dijo que
"hay quien presume de haber contribuido a incrementar las movidas nocturnas
" que sólo traen alcohol y drogas.
Si la intervención de Aznar fue de revival, la de Fraga estuvo más anclada en una veintena de años atrás. Tuvo recuerdos hasta para la figura ecuestre del general golpista del 18 de julio de 1936 que fue retirada hace un año con nocturnidad y alevosía por el Gobierno socialista de su pedestal frente a los Nuevos Ministerios. Hábil como nadie, Fraga descalificó así la reivindicación de la 'memoria histórica' que llevan al alimón PSOE, IU y ERC:
"La memoria histórica está en que siga ahí su estatuta [la del golpista del 36], no en quitarla, porque nos recuerda los errores cometidos".
En fin, la Convención se había abierto por la mañana con la inauguración de la exposición
"30 años de democracia. La historia del Partido Popular"
y con un paseo de Mariano Rajoy por las instalaciones, con 'canutazo' incluido. El acto oficial de apertura, con 20 minutos de retraso sobre el horario previsto -comenzó realmente a las 16.55 horas- corrió a cargo del presentador de televisión
Miguel Ángel Tobías,
que actuó casi más de humorista que como introductor de intervinientes. Era, probablemente, la cara joven que quería Rajoy frente al cuarteto de entrada de los juegos convencionales:
Alberto Ruiz-Gallardón
,
Esperanza Aguirre
y los ya citados Fraga y Aznar, por ese orden.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, abrieron la parte política de la Convención Nacional del PP. Gallardón llamó a la 'moderación' en contraposición a Aguirre, que criticó con dureza al Gobierno.
Volver
página inicio
imprimir
favoritos