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· "Una persona que a estas alturas se
hace llamar 'rojo' y compara la muerte de su abuelo
en la guerra con el drama sufrido por las víctimas
del terrorismo es algo más que un frívolo"
· Zaplana: "Seguimos haciendo todo
lo que esté en nuestras manos para que se sepa la
verdad" del 11-M
· "Mariano, contigo vamos a conseguir llegar
al Gobierno"
Segunda jornada de la convención del PP con
un alto contenido ideológico. Eduardo Zaplana y
Ángel Acebes intervinieron ante un plenario abarrotado
para reivindicar el carácter de centro-reformista,
pero con unas actitudes especialmente críticas hacia
el Partido Socialista y el presidente del Gobierno.
Acebes llegó a decir que "Zapatero se ha convertido
en un problema para España" y le llamó "frívolo"
por mezclar a su abuelo muerto en la guerra civil
con las víctimas del terrorismo etarra e islamista.
Zaplana, igual de crítico, reivindicó, sin embargo,
para el futuro la política realizada por los Gobiernos
de Aznar: "Hay quien quiere reescribir la historia
y olvidar esos datos, que son nuestro principal
activo para volver a ganar las elecciones y que
son incuestionables". El PP se ve como alternativa
al Gobierno de Zapatero.
4/03/2006
Manuel Ángel Menéndez
Si el viernes fue el día de la negación de la negociación
con ETA, la segunda jornada de la convención del
PP ha sido la reafirmación del centrismo-progresista
con una premisa básica: "El proyecto nacional
de España no está agotado", según el énfasis
expositivo puesto por el portavoz del Grupo Popular
en el Congreso, Eduardo Zaplana, ante el
plenario. De la "convención populares_06". En esta
segunda jornada, que se inició con una reunión del
Comité Ejecutivo Nacional del PP para remitir al
plenario las seis propuestas de resolución previstas,
Mayor Oreja, Zaplana y el secretario general,
Ángel Acebes, constituyeron el auténtico
'plato fuerte' antes de la intervención final de
Mariano Rajoy, este domingo.
Fortísima ha sido la intervención de Acebes, pese
a su tono de aparente moderación. El secretario
general de los populares reivindicó para el PP el
papel de 'centro-reformista', pero des una crítica
feroz a la política socialista realizada en los
dos últimos años. Quizá el mejor resumen de su intervención
fue el inicio de la misma: "Woody Allen
dijo una vez que le interesaba mucho el futuro porque
era el sitio donde iba a pasar el resto de su vida.
Al Partido Popular le pasa lo mismo". Acebes
estructuró su intervención de manera que se contrapusiera
el futuro que representa Mariano Rajoy con el pasado
"revisionista y en muchos aspectos retrógrado"
que, según él, conforma la actual política del
presidente Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Un presidente para el que el dirigente popular
no tuvo misericordia en la crítica: "Una persona
que a estas alturas se hace llamar 'rojo' y compara
la muerte de su abuelo en la guerra con el drama
sufrido por las víctimas del terrorismo es algo
más que un frívolo". Y frente a ello, "mientras
unos se empeñan en pensar y actuar como 'nietos,
mirando por el retrovisor hacia un pasado lejano
y convulso, nosotros vamos a trabajar con la vista
puesta en la herencia que dejaremos a nuestros hijos,
a las generaciones venideras".
Podría pensarse que se trataba de un mensaje de
futuro a transmitir a la convención y al conjunto
del Partido Popular, si no fuera porque la pieza
envolvente del discurso pivotaba más cerca de la
justificación del pasado con Aznar que del
futuro con Rajoy.
Algo que también se había notada en la intervención
anterior de Eduardo Zaplana: "Hay quien quiere
reescribir la historia y olvidar esos datos, que
son nuestro principal activo para volver a ganar
las elecciones y que son incuestionables (.) Ésa
no es la política del pasado, es la política del
éxito, del cambio en positivo, del cambio para mejorar,
del cambio que fuimos capaces de hacer todos los
que estamos aquí".
Se trataba, sin duda, de una reivindicación de
políticas nuevas basadas en las antiguas, pero reconvertidas
a la actualidad: "Ésa no es la política del pasado,
es la política del éxito, del cambio en positivo,
del cambio para mejorar, del cambio que fuimos capaces
de hacer todos los que estamos aquí". En fin,
que para Acebes, el futuro para España "se presenta
incierto, brumoso, porque en los dos años del Gobierno
socialista se ha hablado mucho más del pasado que
del presente, del porvenir".
Criticó que Zapatero se haya dedicado a realizar
una política "revisionista y en muchos aspectos
retrógrada", discutiendo derechos y deudas históricas
como "si el sujeto fueran los territorios y no
las personas".
De ahí que la obligación popular sea, según él,
la de "denunciar esta confusión, corregir esta
deriva y devolver a los españoles la confianza en
su país". Una de las claves del discurso de
Acebes, muy en su línea habitual que se compadece
poco con el centro-reformista que dice defender,
es explicar a los asistentes el porqué están en
esta convención: "Os hemos convocado para restituir
a la persona, para hablar de los asuntos que más
interesan a los ciudadanos" y no el "enfrentar a
unos con otros".
Ganar las elecciones generales con un partido
unido
Otra de las claves es que el PP no se autoexcluye,
sino que la estrategia socialista pasa por relegarles,
tal y como figura en el Pacto de Tinell suscrito
entre socialistas y republicanos catalanistas y
en el que se comprometían a "no establecer ningún
acuerdo de gobernabilidad con el PP". Un Pacto
al que Acebes supo sacarle partido en el plenario
de la convención.
Y, naturalmente, el recurso dialéctico al victimismo,
aunque con dosis de veracidad: "Han arrojado
sobre nosotros toneladas de mentiras e insultos,
nos han llamado asesinos. Nos han querido identificar
con la derecha extrema y el golpismo. Han intentado
dividirnos. Han llegado a detener a dos de nuestros
militantes por acudir a apoyar a las víctimas del
terrorismo. Y cuando nos hemos defendido, nos han
acusado de crispar y provocar".
Un discurso bien llevado, porque frente a ese victimismo
y a esa crispación que realizan otros, el PP, según
Acebes, con firmeza, con un partido cohesionado
y unido que cuenta con 70.000 militantes más -7000.000
en total- y con un candidato a la Presidencia del
Gobierno, Mariano Rajoy, "extraordinario" sobre
el que hoy sopla el viento favorable "a favor de
un presidente un Gobierno de estreno". "Si hoy
se celebraran elecciones generales, las ganaría
el Partido Popular".Euforia de los militantes
allí reunidos.
Zaplana quiere saber quién hizo el 11-M
Previamente a Acebes, la intervención de Eduardo
Zaplana inflamó al plenario al reivindicar que se
esclarezca el 'juego sucio' que otros, según él,
realizaron entre el 11 y el 14 de marzo de 2004.
El portavoz popular inició su discurso afirmando
que "la democracia española sigue sin saber quiénes
fueron los autores materiales y menos aún quienes
estaban detrás de aquella masacre" del 11-M y que
"no lo sabemos porque a Zapatero le dejó de interesar
la verdad sólo tres días después, el 14 de marzo".
Zaplana respira por una herida profunda, que no
quiere que cicatrice. De ahí su anuncio al Gobierno
socialista: "Seguimos haciendo todo lo que esté
en nuestras manos para que se sepa la verdad, toda
la verdad, a pesar del desistimiento del Gobierno".
De cara al futuro, Zaplana está convencido de que
los dirigentes del PP "no hemos perdido el contacto
con los españoles, no hemos perdido en ningún momento
el pulso con la calle". De ahí que ofreciera
su mensaje al plenario, "una alternativa fiable
dispuesta a hacer cargo del gobierno de los ciudadanos".
Una constante en esta convención ha sido la
de intentar demostrar que el PP no se autoexcluye,
sino que le relegan, y se trataba de explicarlo
con argumentos como que el PSOE diseñó en su día
una estrategia de presentar iniciativas "que
no puede votar nadie sensato" para que el PP
no vote y dejarles con el estigma de que están solos.
"Allá ellos", dice Zaplana, para quien,
en la línea de Acebes, no puede ser que el día a
día de España sea el enfrentamiento antiguo: "un
día con los fusilamientos de la guerra civil de
uno u otro bando, otro día con que la bandera republicana
ondee en los centros públicos, "así no se puede
hacer un país".
Y un mensaje final: el PP no se resigna a convertirse
en "un partido prescindible y sin posibilidades
de gobernar", que acepte con resignación el
cambio en las reglas del juego "que ha puesto
[Zapatero] en marcha por mandato de los radicales
y sin necesidad de nadie.
"El proyecto nacional de España no está agotado",
dice. Y añade Zaplana lo que Mariano quiere oír:
"Mariano, contigo vamos a conseguir llegar al Gobierno".
En una intervención anterior, el portavoz popular
en el Senado, Pío García Escudero, hizo hincapié
en que "ése es tu valioso capital político, presidente
[Rajoy], que tienes un partido político que está
unido". Y, bueno, lo que se ha convertido ya
en casi un lema: "Nosotros no estamos solos,
tenemos a toda la sociedad española con nosotros".
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