Rajoy pide a Zapatero un pacto sobre el modelo de Estado y sobre Terrorismo

· El francés Nicolás Sarkozy, muy ovacionado en la Convención del PP

·"Desde hace dos años España carece de propósito conocido"

"La tarea del Gobierno no consiste en revisar la historia, resucitar la Guerra Civil, buscar líos con la Iglesia, descoyuntar las instituciones o replantearse el propio ser de España".

Rajoy ha cerrado la convención del PP con una oferta al Gobierno de Zapatero "para evitar que se cometan errores de difícil arreglo". Ha propuesto llegar a "acuerdos razonables" en dos cuestiones "apremiantes": la política antiterrorista y la organización territorial del Estado, en particular, el Estatuto de Cataluña. Ahora bien, parece una oferta inaceptable, porque el acuerdo ha de ser "para rectificar el error, no para bendecirlo". Y ello en cuanto al Estatut y a la política antiterrorista: el PP no pasa por algo que no sea la derrota policial de ETA. Lo demás sería "indigno". Y un mensaje interno: "No estamos aquí ni para transmitir una nostalgia del pasado, ni para lamentar el presente: estamos aquí para adelantarnos al futuro". Curiosamente, quien recibió las mayores ovaciones fue el francés Sarkozy, que intervino minutos antes.l

5/03/2006
Manuel Ángel Menéndez

Pese a su oferta al Gobierno, flojito, muy endeble ha sido el discurso de Mariano Rajoy al plenario de la Convención del PP que el líder popular clausurado este mediodía en Madrid. Resulta impensable, pero así ha sido este domingo, que las mayores ovaciones se las haya llevado un líder extranjero, el ministro del Interior francés y presidente de UPM, Nicolás Sarkozy, que intervino antes que el líder popular. Para algunos, Rajoy no ha estado a la altura que estuvo el viernes, por ejemplo, José María Aznar, que, sea lo que sea su ideario político, arranca pasión en las masas populares.

Un discurso, pues, flojo de Rajoy, sin grandes aportaciones ni novedades, expuesto con ese espectacular llano que le caracteriza y que no levanta al gran público. Rajoy dejó para el final de su larga intervención un mensaje en clave interna: que "hemos venido para preparar el trabajo que España necesita; para asegurar a los españoles que cuentan con una alternativa sólida, preparada y dispuesta que se llama Partido Popular". Y un segundo mensaje en la misma clave: "No estamos aquí ni para transmitir una nostalgia del pasado, ni para lamentar el presente: estamos aquí para adelantarnos al futuro". Es decir, que los tiempos pasados, pasados están.

De cara a ese futuro, Rajoy lanzó una oferta a Rodríguez Zapatero para superar la crisis que, según los populares, vive el país: "Le ofrezco al Gobierno, con toda sinceridad, la ayuda del PP para evitar que se cometan errores de difícil arreglo. El señor Rodríguez Zapatero sabe que jamás me he negado a sentarme con él para buscar estos acuerdos. Sigo y seguiré sin negarme, porque creo que es mi obligación y lo que quieren la mayoría de los españoles. Ahora bien, si él prefiere otros acompañamientos que no se escude en mi falta de colaboración".

Esas cuestiones de Estado para las que Rajoy pide "acuerdos razonables" se refieren a la política antiterrorista y a la organización territorial del Estado, en particular, el Estatuto de Cataluña. Ahora bien, parece una propuesta con trampa y que, sin duda, no va a salir adelante, porque Rajoy parte de la premisa de que "el Estatuto catalán ha sido un error" y de que el PP no puede aprobar "despropósitos" como el de romper por la vía de los hechos la unidad de España. Tampoco considera Rajoy que el Estatuto sea bueno para Cataluña, porque "cualquier catalán que no sea nacionalista fervoroso lamentará que se apruebe un Estatuto que recorta su libertad, limita sus iniciativas, restringe sus derechos y reduce su capacidad económica". Y, finalmente, porque considera que si es preciso llegar a un acuerdo ha de ser "para rectificar el error, no para bendecirlo".

El 'precio' de la política antiterrorista

Según cuestión 'apremiante' en la que sería preciso llegar a un acuerdo entre los dos grandes partidos: la política antiterrorista. Pero, claro, desde la premisa de la vuelta al Pacto Antiterrorista: "Esto representaría reafirmar el mensaje de que el Gobierno de España no está dispuesto a pagar ninguna clase de precio para que nos perdonen la vida, que los terroristas no esperen de nosotros más que la derrota". Es la diferenciación entre "lo que es eficaz para acabar con el terrorismo y lo que no sirve para nada y además es indigno".

Las tesis que han salido de esta convención y que Rajoy ha asumido como propias es que Zapatero ha roto el pacto antiterrorista, se ha burlado de la ley de partidos, ha permitido el regreso de Batasuna, está haciendo guiños a ETA y ha renunciado a la derrota de los asesinos. En este punto está clara la premisa sobre la que parte el PP: "Lo que no podrá ser de ninguna manera es un acuerdo cuyo precio sean las víctimas de la barbarie terrorista". Así, Rajoy ha pedido que se cumpla la Ley de Partidos Políticos aprobada en el Parlamento en el año 2002, con el apoyo tanto del PP como del PSOE, y que se aplique taxativamente: que quien defienda, ampare o no condene las prácticas del terror, estará excluido de la legalidad y no podrá concurrir a proceso electoral alguno. Gobierno débil e inestable

La mayor de la intervención de Rajoy -que se hizo sobre la base de un gran silencio, roto en muy pocas ocasiones por aplausos sin gran pasión- giró en la crítica al Gobierno socialista. Para Rajoy, "tenemos un Gobierno que es débil e inestable, pero, sobre todo, incompetente. Un gobierno incapaz de gestionar los propios frentes que gratuita e irresponsablemente abre". En esa crítica deslegitimadota de la labor gubernamental, Rajoy se explayó en sus tesis de que el actual gobierno "carece de propósito conocido", que los socialistas deberían haber continuado "la línea de modernización experimentada entre 1996 y 2004", pero que no quisieron y sólo se han dedicado a "crear problemas donde no los había, revisar el pasado y debilitar las funciones del Estado".

Convocar a los españoles

Es el reproche -nada novedoso, por otra parte- que la convención hace al PSOE, y que Rajoy explicita en que carece de plan, que se equivoque a la hora de señalar las prioridades y que en lugar de convocar a los españoles a un esfuerzo positivo acentúe las contradicciones y encone la convivencia. "La tarea del Gobierno no consiste en revisar la historia, resucitar la Guerra Civil, buscar líos con la Iglesia, descoyuntar las instituciones o replantearse el propio ser de España". Un Gobierno, en definitiva, con el que se han paralizado las infraestructuras, que no ha dado una sola batalla en la Unión Europea, que no tiene política energética y que sólo presenta un "intervencionismo arbitrario y caprichoso" que puede crear problemas con la UE.

Un Gobierno, según él, que lo único que ha hecho es "legislar para minorías, revisar el pasado, dividir a los españoles, liquidar los consensos de la transición, quebrar la política contra el terrorismo y debilitar al Estado". ¿El culpable? Rodríguez Zapatero, sin duda, según Rajoy, porque no tiene proyecto, nadie sabe qué pretende hacer con España -lo que pertenece al campo del misterio "tal vez no confesable"- y ni siquiera sabe qué hacer con ETA. "Tenemos un presidente errático" y un gobernante que "es completamente imprevisible y quiere seguir siéndolo", diría Rajoy.

Saludos a Fraga y Aznar

De ahí la necesidad de recabar firmas para un referéndum sobre la unidad de España: "Hay quien lo toma como un desafío. No lo es. Esta iniciativa no va contra nada ni contra nadie. Es un ejercicio cívico y democrático". Rajoy había abierto su intervención con un "saludo muy afectuoso" a Manuel Fraga, "un hombre con el que todos estamos en deuda", ampliado al presidente de honor, José María Aznar, quien le devolvió el cumplido con el gesto de saludo militar, gesto que no pudo aprender en la mili que no hizo. De Aznar dijo Rajoy que "es la persona que llevó al Gobierno al PP y con el que España alcanzó las cotas más altas de prosperidad y de proyección internacional de todo el siglo XX".

Intervinientes nacionales

Anteriormente había hablado Miguel Sanz, presidente de Unión del Pueblo Navarro (UPN), el partido "hermano" del PP en Navarra, para mostrar su convicción de que el PSOE "finalmente vendrá a implorarnos para acabar juntos con el terrorismo" y en ese momento "estaremos con los brazos abiertos". Lo que no aceptarán los navarros, según su presidente, es que haya "paz por territorios". El otro mensaje de Sanz giró en el reconocimiento de que hay que trasladar los mensajes "de forma diferente" en cada comunidad autónoma, pero, claro, desde la "unidad de los principios". "España no es plural, es singular porque no hay mas que una, pero es diversa, y en esa diversidad y unidad, Navarra es pieza clave del engranaje constitucional. Contad con UPN, el partido de los populares en Navarra", dijo Sanz al plenario de la Convención del PP.

Apoteosis con el francés Nicolas Sarkozy

Las intervenciones internacionales fueron iniciadas por Wilfred Martens, presidente del Partido Popular Europeo (PPE), que tuvo palabras de reconocimiento para José María Aznar, a quien conoce muy bien, y, naturalmente, para Mariano Rajoy, de quien dijo que ganará las próximas elecciones generales en España. Posteriormente a Martens, el presidente del PSD portugués, Luis Márquez Méndez, centró su intervención en uno de los aspectos claves de esta convención popular: "No queremos una sociedad de violencia y de guerra, donde impere el terrorismo, porque todo gran terrorismo es inaceptable, debe ser combatido con firmeza, sin miedo y sin concepciones. No queremos una sociedad sin valores, sin reglas, sin ideales".

El aldabonazo portugués a las tesis del PP de que con ETA no hay nada que negociar. Y, naturalmente, un "gran abrazo de amistad" para Rajoy por "la victoria que mereces". Pero los mayores aplausos y reconocimientos fueron para el ministro del Interior francés y presidente del UMP francés, Nicolás Sarkozy, quien inició su intervención en español y con un fortísimo "amigos del Partido Popular, creo en la unidad de España, que es una sola Nación". Apoteosis en el plenario ante el hecho de que un francés defiende la unidad nacional española.

Sarkozy supo levantar a las masas del plenario con mensajes breves, pero precisos. Primero, el reconocimiento personal: "José María Aznar, estoy orgulloso de ser tu amigo y siempre lo seré". También para Rajoy: "Mariano, creo en tu victoria", electoral, se sobreentiende. Y hasta para el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, "mon ami". Finalmente, el rechazo al terrorismo y el compromiso del gobierno galo en la lucha contra ETA. El plenario se hundía: "Sarkozy, Sarkozy, Sarkozy". Y eso que ya hablaba en francés.

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