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· El lehendakari reclama a ZP protagonismo
en el proceso político abierto
· Pero añade "que el protagonismo
también es del pueblo vasco"
La crucial reunión entre un Ibarretxe que s
emostró más socio de Zapatero que
nunca aunque insistiendo en sus ideas, y el presidente
duró casi dos horas. El lehendakari, primero
en aparecer ante los medios, aseguró que ambos coincidieron
en fijar que "el protagonismo para definir el
futuro vasco es del pueblo vasco". Y no se quedó
ahí, ya que reclamó su protagonismo en el proceso
de paz dejando "claro" que "el Gobierno
vasco y yo como lehendakari somos agentes activos
para avanzar" en el mismo. Sobre la Mesa de
partidos, que Zapatero prefería posponer, Ibarretxe
dijo que la mantiene con las fechas previstas.
04/04/2006
Diariocrítico/Agencias
Ibarretxe dijo que la frase que resume el
contenido de este encuentro es que "el protagonismo
de definir el futuro político es del pueblo vasco"
y que "no estamos ante una carrera de liderazgo,
sino ante personas que lo que tenemos que tratar
de alcanzar son soluciones para hacer irrerversible
el proceso de paz y abrir un tiempo político de
acuerdos que permitan superar divergencias que tenemos
hace años y alcanzar un modelo de relación amable
entre Euskadi y España para el silgo XXI".
Tras asegurar que coincidió con Zapatero en
que, ahora, el protagonismo corresponde a la sociedad
vasca y que será su "empuje" el que haga
imposible la vuelta atrás, dejó claro que el Gobierno
vasco es "agente activo para avanzar en el proceso
de paz y hacer que sea irreversible" y para
ello mostró su "disposición más sincera y colaboración
más intensa".
Confirmó que su intención es convocar la mesa de
partidos para después del verano, pero apuntó que
la convocatoria "debe hacerse cuando haya garantías",
un extremo en el que coincidió con Zapatero.
Recordó que ya dijo en el Parlamento vasco que,
si la comparecencia del presidente del Gobierno
ante el Congreso se produce en junio, tras el verano
podrían darse pasos hacia un escenario "de dialogo
multipartito. La clave no son los deseos, sino tener
garantías para poder caminar". Añadió que lo que
ahora toca es trabajar en silencio en acuerdos
que permitan que cuando se convoque la mesa se pueda
avanzar. Esto, remachó, es más importante que "tener
condiciones".
Preguntado sobre si el presidente del Gobierno
le había transmitido que el esquema de las dos mesas
está superado, el lehendakari manifestó que no puede
interpretar a nadie y que le parece "una disquisición
de segundo orden". Agregó que el proceso de
diálogo habrá de hacerse sin exclusiones y que en
el mismo deberán estar todas las sensibilidades
y proyectos, incluidos los de la izquierda abertzale.
"Tenemos --dijo-- interlocución con la
izquierda abertzale. Procede que los políticos hablemos
entre nosotros. En el futuro creo que será sin exclusiones.
Pienso que la exclusión no es el camino". No
concretó si una de las condiciones de la mesa de
diálogo será el derecho a decidir de los vascos
y señaló que "en la mesa cada uno llevará sus
propias posiciones y no se puede negar las condiciones
convenientes. Se llame, mesa, foro, concierto, no
sé".
Insistió en que, una vez "verificado el pronunciamiento,
la tregua o el alto el fuego permanente de ETA",
vendrá con posterioridad una "verificación democrática
de la búsqueda de acuerdos". Apostó, de nuevo,
por un proceso de diálogo, también de carácter bilateral,
con todas las formaciones políticas.
"Queremos un diálogo multipartito con garantías.
Mi responsabilidad como lehendakari es dirigir ese
proceso sin prisa pero sin pausa", remachó. En cuanto
al pacto Antiterrorista, Ibarretxe dejó claro que
"es un instrumento del pasado y el futuro no se
puede construir con instrumentos del pasado"
y también que habían acordado "puertas abiertas"
en cuanto a la comunicación entre ambos gobiernos.
"Estamos ante un momento especialmente ilusionante,
va a hacer falta mucho diálogo. Me temo que me verán
aquí en encuentros como este y también en ámbito
de discreción", concluyó.
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