Bono: "El Estatuto de Cataluña no me echa de la política"


- Sabor amargo en la despedida de Bono, que se va llevando “a España hasta el tuétano de los huesos”
- José Luis Rodríguez Zapatero tiene su dimisión desde hace tres meses

La de José Bono ha sido una despedida con sabor amargo y dejando en el aire la sensación, a pesar de sus continuos desmentidos, de que hay algo más, mucho más, entre bastidores como para que el presidente Rodríguez Zapatero haya hecho una minicrisis de Gobierno en la forma en la que la ha hecho. Bono se ha ido diciendo que "a mí el Estatuto de Cataluña no me echa de la política" y proclamando su españolidad "hasta la médula". Ha desmentido rumores que le situaban en la candidatura a la Alcaldía de Madrid, o incluso en las autonómicas castellano-manchegas. Ha dicho que pidió su relevo hace seis meses y que hace tres envió una carta de dimisión al presidente del Gobierno. Pero, entonces, ¿por qué todo se ha hecho deprisa y corriendo, casi con nocturnidad y alevosía y cuando los Reyes están a punto de emprender un viaje de Estado?.

07/04/2006
M. Á. Menéndez (Madrid)

No podrá ser hasta el próximo martes cuando aparezcan en el Boletín Oficial del Estado los ceses de José Bono y de María Jesús San Segundo como titulares de Defensa y de Educación, así como sus sucesores en estos departamentos y en el de Interior, que queda vacante por el nombramiento de José Antonio Alonso como sustituto de Bono en Defensa.

La razón es que los Reyes inician un viaje de Estado y ésa es la primera fecha disponible. Si, como ha afirmado Bono en una 'sentida' rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, el presidente Rodríguez Zapatero tenía su carta de dimisión sobre la mesa desde hace tres meses, ¿por qué se ha consumado el cese como se ha hecho, en mitad de un Consejo de Ministros y cuando los Reyes se van de España, razón por la que hay que posponer los nombramientos?

Son muchas preguntas a las que el aún ministro de Defensa, en rueda de prensa conjunta con la vicepresidenta segunda del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, no ha dado respuesta. Bono compareció tras la reunión del Consejo para anunciar glorioso que el Ejecutivo ha aprobado este mismo viernes un importantísimo Real Decreto sobre Reorganización de las Fuerzas Armadas, y que sólo unas horas antes, el Congreso de los Diputados aprobaba definitivamente la no menos importante Ley de Tropa y Marinería con 325 votos a favor y una sola abstención. Es decir, unanimidad completa.

Ante esta "excelente" labor, ¿por qué se ha producido un relevo de forma tan contundente y tan atípica y casi contradictoria con el buen talante? Para Bono, no hay misterio, porque dice que lo ha pedido él y que no se ha consumado hasta que ha conseguido 'convencer' en lo personal al jefe del Ejecutivo.

Y en ese punto, las frases grandilocuentes, las cuales no siempre suelen responder a la realidad total de los hechos: "Es una decisión meditada, difícil, que he tomado a favor de alguien que es mi familia", "la vida es más importante que la política", "el viernes de Dolores ha sido el día en que llevo a la práctica que la vida es más importante que la política", "abandono la política activa, pero no voy a dejar de ser político en el sentido de tener ideas", "yo me voy por propia voluntad y no lo he hecho hasta que el presidente no me ha dado su convencimiento personal", "a mí de la política no me echan las dificultades... a mí el Estatuto de Cataluña no me echa de la política".

Entonces, ¿qué es lo que ha echado a José Bono no ya del Ministerio de Defensa, sino de la política activa? Ésa es la gran incógnita que no ha sido respondida aún ni por Bono, por Rodríguez Zapatero ni por De la Vega. Pero sí resultó curioso que se haya producido el mismo día en el que el Gobierno decidió disolver el Ayuntamiento de Marbella por la imparable e implacabe corrupción urbanística en su entorno. La vicepresidenta tuvo, de hecho, palabras durísimas contra la corrupción urbanística en una intervención previa a la de Bono -"lo sucedido en Marbella es, además de intolerable, penoso". Claro, que nada de lo ocurrido en esa localidad tiene que ver con el cesante ministro de Defensa.

Bono no apareció ante los medios como suele hacerlo habitualmente. El aún ministro escuchaba a De la Vega con mirada ausente y semblante serio que suavizaba a veces con muecas, amagos de sonrisa que se quedaban en un medio "je" poco habitual en él. Luego, un gesto de cariño hacia la vicepresidenta, cuando, tras halagos mutuos, ambos se besaron en la mejilla. Sin duda, y por utilizar términos un tanto religiosos, "la procesión va por dentro".

¿Y ahora qué? Tampoco aquí el ministro ha revelado nada sobre su futuro, salvo que se va a la vida profesional por primera vez desde 1979, cuando entró como diputado en la I Legislatura. No irá como candidato a la Alcaldía de Madrid, como se rumoreado y él ha desmentido tajantemente, tampoco estará en las elecciones autonómicas de 2007, ni ha aceptado -según sus propias palabras- las múltiples ofertas que el presidente Rodríguez Zapatero le habría formulado desde hace al menos tres meses. ¿Entonces, acaso una embajada, como fue la salida que le dieron al ex alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez?... Silencio administrativo que podría interpretarse como un 'quizá'.

Tras su rueda de prensa queda la sensación de que hay algo muy fuerte detrás de la dimisión y de cómo se ha producido el episodio de Bono y de San Segundo. Y también de que probablemente haya algo pensado para Bono, que no para San Segundo. Pero en cualquier caso, hay algo que Bono no va a hacer, según él: "Me quiero ir en paz... que no me busquen para atacar a mi partido, a mi presidente, a mi gobierno, porque no me van a encontrar".

¿Es un aviso al PP? Sin duda, y lo es, además, por el tema del Estatut de Cataluña, del que Bono discrepa desde lo más profundo de su ser. No ha cargado este viernes directamente contra él, pero no hacía falta: "Me siento cada vez más español y llevo a España hasta el tuétano de los huesos", dijo, parafraseando al histórico socialista Indalecio Prieto.

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