Rajoy quemó su último cartucho rompiendo con el Gobierno y amenazando con el boicot
La gran bronca parlamentaria. Por primera vez en la historia de la democracia el principal partido de la oposición ha anunciado desde la tribuna del Congreso de los Diputados que
"rompe toda relación con el Gobierno".
En una durísima intervención, Rajoy advirtió a Zapatero que el PP
"pondrá todo su empeño"
en que
"no se consume lo que consideramos un grave atentado contra el orden jurídico".
Es un mensaje claro, clarísimo, de que el PP no va a consentir la
"ignominia"
de que Batasuna sea legalizada y pueda presentarse a las elecciones municipales de 2007. Zapatero le respondió pidiendo
"serenidad, seriedad y lealtad"
y recordándole que
"la política para el fin de la violencia la dirige siempre el Gobierno"
. Una bronca parlamentaria, en definitiva, con actores inesperados, como Gotzone Mora, que fue expulsada de la tribuna de invitados junto al presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz.
06/06/2006
Manuel Ángel Menéndez (Madrid)
En Presidencia del Gobierno barajaban dos opciones sobre qué diría
Mariano Rajoy
en su intervención en el Pleno para aprobar las resoluciones del debate sobre el estado de la Nación de la semana anterior. Se sabía -así lo han reconocido a este diario medios gubernamentales- que
Rajoy
, acuciado por el sector más rupturista de su partido
-Acebes
,
Aragonés
, etc.- estaría duro, pero ¿con qué grado de dureza? Así, el presidente
Rodríguez Zapatero
llegaba al Congreso preparado para intervenir en uno u otro sentido, aunque con un discurso de oferta de diálogo, de información y de consenso. Es decir, lo que esas fuentes de Moncloa calificaban de una política 'de mano tendida'. Al final, los hechos le dieron la razón a los más pesimistas: Rajoy quebró lo que ha sido una línea de actuación en la reciente historia de la democracia española y retiró su apoyó al Gobierno.
La frase fue de Rajoy fue realmente terrible:
"Mientras esta ignominia no se rectifique, entenderemos que el señor Rodríguez Zapatero desea arruinar toda posibilidad de entendimiento con el Partido Popular. El PP, que no puede permanecer impasible ante hechos de esta naturaleza, rompe toda relación con el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero, le retira el apoyo que venía prestándole y pondrá todo su empeño en que no se consume lo que consideramos un grave atentado contra el orden jurídico, la legalidad democrática, el Estado de Derecho y la seguridad de los españoles".
Fuentes populares consultadas por este diario han confirmado que Rajoy se refiere a que no aceptará de ninguna manera que Batasuna pueda ser legalizada y se presente a las elecciones municipales y autonómicas de 2007. Rajoy aceptaría un diálogo exclusivamente con ETA, siempre y cuando fuera para dejar las armas
"sin contrapartidas políticas".
La decisión para este giro fundamental en la estrategia del PP se adoptó por la presión de los 'halcones' populares tras el anuncio por el secretario general de los socialistas vascos,
Patxi López
, de que el PSE se iba a reunir con la ilegalizada Batasuna. Un anuncio que fue refrendado por el propio Rodríguez Zapatero en el cierre del debate sobre el estado de la Nación.
"Rajoy se siente engañado y cambia de posición. En una reunión de la directiva del partido se toma la decisión de dar este cambio, un giro que ha sido refrendado por el Grupo Parlamentario",
dicen las citadas fuentes del PP.
Pero se trata de una versión de los hechos que no es contemplada por La Moncloa. Desde el Gobierno se cree que Rajoy está, efectivamente, acuciado por los más duros del PP -identifican a Acebes,
Zaplana
, Aragonés,
Julio Padilla
... y a todos ellos con Aznar-, pero que, al ceder a la estrategia de este sector,
"ha quemado su último cartucho, que es él mismo, el propio Rajoy"
.
Zapatero estaba preparado para la dureza dialéctica del líder de la oposición y los dos discursos que llevaba -intervención del Gobierno, la cual no suele ser habitual en este tipo de debates, aunque está contemplada en el Reglamento, y la 'réplica', que ya se sabía que iba a conceder Marín- iban en el mismo sentido: recordar al PP que Aznar negoció en 1998 y se reunió, incluso, con Otegi en noviembre de ese año en Burgos, y, después, tender la mano a Rajoy para que recapacite y apoye al Gobierno en materia antiterrorista, como han hecho todos los partidos políticos con el Ejecutivo de turno a lo largo de la reciente democracia.
Ahora bien, desde Moncloa se sabe con certeza que Rajoy no volverá al redil del consenso, ni siquiera después del 10 de junio, cuando se celebre la gran manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y plenamente apoyada por el PP. Se cuenta, por tanto, en Presidencia del Gobierno que la posición de Rajoy no va a cambiar, pero tampoco la política gubernamental. Siguen los plazos: el PSE se reunirá con los dirigentes de la ilegalizada Batasuna, éstos harán gestos que permitan la legalización de un partido político abertzale y esta fuerza ya legalizada se presentará a las elecciones municipales de 2007, le pese o no al PP. Ésa es la 'hoja de ruta' y no se va a variar, pese a la bronca parlamentaria experimentada este martes y la que -nadie lo duda- se avecina en las próximas.
Lo dijo muy claro Zapatero en su turno de réplica:
"La política para el fin de la violencia la dirige siempre el Gobierno"
y en ese contexto dijo también que
"mi intención es comunicar en este mes de junio el inicio de contactos con la banda ETA",
porque
"la voluntad del Gobierno es llevar adelante el proceso de paz... y espero que nadie vuelva a decir que rompe relaciones, porque nosotros vamos a convocar al entendimiento".
Otra clave más brindada por Rajoy en su segundo turno de intervención -a la que se acogen, por cierto, los 'pensadores monclovitas' cuando creen que Rajoy ha perdido la batalla interna con un sector de su propio partido-:
"A mí no se me puede pedir más de lo que he hecho";
es decir, brindarle su apoyo para hablar con ETA en las condiciones fijadas en la resolución de mayo de 2005 y por las que Rajoy ha recibido tantísimas críticas políticas y mediáticas de los más refractarios a todo proceso negociador. Entonces, Rajoy le dio el apoyo
"pero yo no sabía que se iba a producir esa misma noche [en el debate del pasado martes] el reconocimiento como interlocutor de Batasuna"
. Y decimos que es un gran clave porque fue la gota que rebosó el vaso. A partir de ahí, Rajoy no ha podido sustraerse a la presión de sus propios halcones.
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